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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2005

La calma antes de la tormenta

Alan Woods
El Militante


Hoy estn tocando sus campanas. Maana se retorcern las manos (Walpole)

La maquinaria propagandstica estaba bien engrasada y preparada para entrar en accin. Los discursos fueron escritos semanas antes por personas inteligentes en Washington. Las elecciones iraques fueron un xito excepcional, una victoria de la democracia. Millones de iraques normales hacan cola para depositar su voto por la libertad. Ha desaparecido el dominio de la pistola y ha ganado la democracia. El futuro de Iraq era brillante y otras cosas similares por el estilo.

Las pantallas de televisin mostraban a un gran nmero de personas desplegando signos de jbilo al poder depositar su voto por uno de los cien partidos de la lista electoral (que dicen tena forma de mantel alargado). Qu diferente a los malos y viejos tiempos de Sadam Hussein! Los ancianos lloraban frente a las cmaras de televisin. Por primera vez en cincuenta aos tenan derecho a decidir libremente quin les gobernar a ellos y el destino del pas! Antes slo hemos tenido golpes militares y revoluciones. Votbamos s o s. Ahora votamos por nosotros mismos.

Eso en cuanto a la leyenda oficial porque la realidad, sin embargo, era considerablemente diferente. Los comentaristas de prensa alardeaban de que haba una gran participacin y que sta podra alcanzar el 75 por ciento. Esta es la primera mentira. Nadie sabe la participacin y los resultados no se conocern hasta dentro de unos das. Lo que s se saba definitivamente es que haba zonas enteras del pas principalmente sunnitas donde apenas nadie acudira a votar. La enorme inseguridad hizo casi imposible la campaa electoral fuera de las zonas kurdas y unas cuantas ciudades chitas del sur. La atmsfera era tensa en todas partes, las calles estaban desiertas, reinaba un silencio espectral slo roto por los golpes sordos ocasionales de una explosin.

Durante el da electoral murieron asesinadas casi 50 personas en todo el pas. Si esto supuestamente representaba algn tipo de retorno a la normalidad, se trata de una clase muy extraa de normalidad. Tan mala era la situacin de seguridad que hubo repetidos llamamientos de grupos sunnitas para que se retrasaran las elecciones. Pero los estadounidenses y el gobierno interino iraqu se negaron. Teman que si esperaban mucho ms tiempo apareceran divisiones en el campo chita, el motivo es que la cuestin de la colaboracin con EEUU en estas elecciones era un tema que provocaba mucha controversia. En un artculo titulado La calma antes de la tormenta, publicado por The Economist el 25 de enero, se deca lo siguiente:

Los militantes en Iraq han declarado una guerra encarnizada contra la democracia y se teme que utilicen sus recursos para ataques masivos durante el fin de semana de las elecciones. La insurgencia, que no muestra signos de abatimiento, es slo una de las varias preocupaciones sobre el futuro de Iraq.

Estas calamitosas predicciones posteriormente se confirmaron. El artculo conclua: A pesar de la relativa calma, hay pocos motivos para ser optimistas en cuanto al abatimiento de la insurgencia, ni cuando el nuevo gobierno iraqu ocupe su lugar.

Aunque oficialmente los resultados no se conocern hasta dentro de unos das, todo el mundo sabe quien ganar. De la misma forma que los discursos triunfantes fueron escritos hace semanas en Washington, el ganador tambin fue elegido hace meses, tambin en Washington. EEUU necesita las elecciones en Iraq, no para dar el poder a la poblacin iraqu, sino para instalar un ttere obediente en Bagdad y proporcionar una cobertura legal a su ocupacin ilegal de un estado supuestamente soberano.

El favorito de Washington

Est claro que no puede haber en absoluto entusiasmo con un escenario dirigido, aunque ciertamente se celebraran elecciones. Despus de dcadas de sufrimiento bajo la dictadura de Sadam Hussein, y sobre todo despus de casi dos aos de guerra constante, caos, muerte y destruccin, los iraques normales anhelan la paz y la estabilidad. Algunas veces, el deseo de las masas de tener una vida normal es tan fuerte que confunden la ilusin con la realidad y, al menos por un tiempo, la ilusin es ms fuerte que la realidad. Las esperanzas de la poblacin iraqu fueron cruelmente manipuladas por Allawi y la maquinaria propagandstica organizada por EEUU. Jonathan Steele, desde Basora, escriba lo siguiente para The Guardian (31/1/2005):

En un pas con desempleo elevado, este populismo clsico [segn parece Allawi ha prometido algunas concesiones] podra haberse visto como algo significativo para su imagen de lder fuerte para un pas seguro, como dice la consigna de su campaa. El primer ministro tambin cuenta con la ayuda de un nombre muy reconocido en un terreno donde la mayora de los candidatos tenan pocas oportunidades o tiempo para darse a conocer, especialmente en condiciones de enorme inseguridad que han hecho imposible la campaa fuera de las zonas kurdas y en unas cuantas ciudades chitas del sur.

Como la mayora de los 111 partidos que se presentan a las elecciones han tenido que mantener en secreto los nombres de todos sus candidatos, excepto los ms veteranos, hasta el da electoral, aquellos iraques que ayer fueron a los colegios electorales tenan muy poca idea de a quin estaban eligiendo para los 275 escaos de la asamblea nacional y las 18 asambleas provinciales. Pero haba un candidato cuyo nombre era bien conocido y fue ampliamente publicitado. El lder beneficiado, Allawi, ha recibido mucha ayuda econmica de EEUU y tena un monopolio virtual de los medios de comunicacin:

La cobertura televisiva se convirti en un arma crucial. Allawi estuvo constantemente en las noticias y tambin dominaba los anuncios pagados en los canales de satlite. Qu financiacin tena de fuentes estadounidenses, oficial o extraoficialmente, no est claro pero ciertamente s era el favorito de Washington.

En un pas bajo ocupacin extrajera, un pas dependiente totalmente del dinero de EEUU, el favorito de Washington tiene una excelente oportunidad de ganar! Sin embargo, dada la extremadamente compleja ecuacin tnica y religiosa, es posible que no sea el hombre que est en la parte delantera y s gobernar detrs de las bambalinas. Pero esa no es la cuestin principal. La cuestin principal es que las elecciones en Iraq han sido un fraude gigantesco y cruel. Aquellos iraques que votaron lo hacan por la paz, el empleo y la vivienda. Votaron por la autodeterminacin y para echar a los odiados ocupantes extranjeros. Pero no conseguirn ninguna de estas cosas. Y sea quien sea nombre formalmente presidente y primer ministro de Iraq, Washington tendr el control..

Es esto democracia?

Debemos dar una oportunidad a la paz, incluso si sta no es perfecta. Este argumento no resiste el ms mnimo examen. Democracia significa que las personas pueden decidir libremente quin les gobierna y determinar su propio destino. Cmo se puede conseguir esto cuando un pas est ocupado por soldados extranjeros? El estado en esencia est formado por cuerpos de hombres armados, y los nicos cuerpos de hombres armados en Iraq son las tropas estadounidenses y sus aliados. Qu poder puede tener un gobierno iraqu cuando est sentado sobre las bayonetas norteamericanas?

El ejrcito y la polica son dos apoyos fundamentales para cualquier gobierno. Cmo puede un gobierno decir que es libre si no tiene una fuerza para defenderle o poner en prctica sus decisiones? Los estadounidenses se asegurarn que mantienen firmemente en sus manos el control de la seguridad. Esto significa que Washington ser quien mantenga el poder estatal, no el gobierno de Bagdad, no importa cuantos votos supuestamente reciba.

Los imperialistas estadounidenses desde el principio han jugado la carta de las diferencias religiosas y nacionales que siempre han existido en Iraq. Han intentado basarse en los kurdos y chitas contra los sunnitas, que fueron la principal base de apoyo de Sadam Hussein. Es verdad que los kurdos y los chitas fueron brutalmente reprimidos por Sadam Hussein, pero eso no significa que los imperialistas estadounidenses sean sus amigos, y la historia lo demuestra.
Los gobiernos de Washington y Londres en el pasado fueron totalmente indiferentes a los sufrimientos de los kurdos y chitas de Iraq. Ahora los utilizan porque slo forman parte de una cnica intriga para dividir el movimiento de liberacin nacional y de este modo garantizar que controlarn el destino de todos los iraques kurdos, chitas y sunnitas. Est claro que muchos chitas han votado en estas elecciones influenciados por sus lderes con la intencin de hacer or su voz silenciada durante dcadas. Pero sus esperanzas sern defraudadas.

Los estadounidenses queran estas elecciones para elegir a un gobierno ttere cuya primera accin sea invitarles a quedarse. Pero la aplastante mayora de los que fueron a votar el domingo tenan una idea muy diferente. Robert Fisk comentaba lo siguiente: Ninguna de las personas con las que me encontr el domingo cree que acabar la insurgencia muchos pensaban que ser mucho ms feroz y los chitas en los colegios electorales decan con una sola voz que estaban tambin votando para echar a los estadounidenses de Iraq, no para legitimar su presencia.
Este es el beso de la muerte para los norteamericanos y sus tteres iraques. El problema es que ellos han dado al pueblo iraqu la ilusin del poder y la poblacin no quedar satisfecha con una simple ilusin. Esto es particularmente cierto entre los chitas, a quienes los estadounidenses han intentado utilizar contra los sunnitas para debilitar la insurgencia. Sin duda entre una gran parte de los chitas haba ilusiones considerables en las elecciones y su resultado, ilusiones alentadas sistemticamente por algunos de sus dirigentes.

Robert Fisk citaba las palabras de algunos de estos votantes chitas: He venido aqu, deca un joven en el colegio electoral de Jadriya, porque nuestro gran marja nos dijo que votar hoy era ms importante que rezar o ayunar. Un anciano deca con deleite: Mi nombre es Abdul-Rudha Abu Mohamed y hoy soy feliz... Ellos deben elegir un presidente nuestro y debe ser uno para todos los iraques, y debemos tener justicia. Pero justicia es lo que no van a conseguir en estas elecciones.

Jonathan Steele escribe lo siguiente: Incluso si los partidos religiosos chitas consiguen ms escaos que Allawi en la asamblea, probablemente ayudarn a mantenerle en el poder como un gesto hacia los estadounidenses. Allawi es un chita y, desde ese punto de vista, es aceptable para los clrigos chitas. Ninguno de los grandes partidos religiosos tiene intencin de enfrentarse a los norteamericanos. El radical chita ms conocido, Moqtadaal-Sadr, no se presenta.

El poder detrs del trono

El nuevo gobierno se supone elaborar una nueva constitucin. Los 275 miembros elegidos ayer para la asamblea nacional en teora se harn cargo de esta tarea. Pero en realidad el texto ser escrito por los estadounidenses y, en cualquier caso, si el gobierno no controla las fuerzas armadas, la polica ni el dinero, la constitucin ser un papel sin valor, otra mentira cnica, como todo lo dems que rodea a Iraq que es una niebla opaca y venenosa.

Aunque Allawi estar en el poder detrs del trono, parece probable que este grupo ser superado por la Alianza Iraqu Unida (AIU), una coalicin chita que cuenta con el apoyo de Sistani (aunque no lo haya hecho pblicamente). Para dispersar los temores de que la coalicin est buscando instalar en Iraq una teocracia al estilo iran, uno de sus lderes, Adnan Al, insista en lunes en The New York Times que planeaban una administracin secular donde los clrigos no tendrn cargos ministeriales: no habr turbantes en el gobierno deca.

Esto inmediatamente provocara una divisin en una de las figuras clave de la coalicin, Abdelaziz al-Hakim, un clrigo que hasta ahora pareca un candidato destinado a convertirse en primer ministro despus de las elecciones del domingo. Si gana la AIU, el trabajo de primer ministro ira a un chita secular, como Adil Abdul Mahdi, actual ministro de economa iraqu, o Ahmed Chalabi, antiguo ttere estadounidense que han cado en desgracia ante sus antiguos amigos de Washington. Por lo tanto, est preparado el escenario para una crisis de gobierno tras otra. Las crecientes fracturas de la sociedad iraqu encontrarn su reflejo en un parlamento fraccionado y un gobierno de crisis. Por este camino no hay estabilidad posible.

El resultado de la actual situacin no puede ser una genuina democracia. Allawi se est preparando para el papel de dictador bonapartista, cuyo gobierno desptico estar camuflado por la existencia de un parlamento impotente y un gobierno obediente sostenido por las armas y el dinero estadounidenses. Resulta significativo que Allawi decidiera presentar su propia candidatura en lugar de intentar aliarse con los kurdos y chitas, con los que forma coalicin en el gobierno actual. Su objetivo es regresar cono un hombre bonapartista fuerte, maniobrando e intrigando entre las diferentes fracciones nacionales, religiosas y partidos, basndose siempre en las tropas extranjeras y el desembolso econmico de su rico to de ultramar para sobornar y corromper a sus seguidores demcratas. Los dlares y las armas son argumentos poderosos! Sobre esta base se puede reunir algn tipo de administracin. Pero cunto durar?
Han podido mantener la situacin uniendo todo con el dbil pegamento de las promesas y los acuerdos secretos. Pero despus de las elecciones esta situacin no puede durar mucho tiempo. Todas las contradicciones saldrn a la superficie. La asamblea tendr la tarea de nombrar una presidencia de tres personas, que elegir al primer ministro. Casi con toda seguridad ste ser Allawi, y si no es as, algn otro ttere estadounidense. Pero en la carrera de caballos que comienza hoy, con toda la complejidad de una corte bizantina, aparecern nuevas contradicciones que provocarn una inestabilidad an ms peligrosa.

Nadie estar satisfecho

Con este juego violento de intrigas, los estadounidenses han hecho promesas a muchos grupos y no las podrn mantener. En su indecente carrera hacia las vergonzosas elecciones, han despertado esperanzas irreales. Los chitas forman aproximadamente el 60 por ciento de la poblacin y exigirn la mayora en el gobierno. Pero esto slo conseguir enfurecer y alejar a los envenenados sunnitas y alarmar a los kurdos. Al final nadie estar satisfecho.
Al jugar con la cuestin nacional, los estadounidenses estn jugando con fuego. Si la constitucin no da suficientes derechos a los kurdos del norte de Iraq, eso podra provocar su separacin. Esto abrira un nuevo captulo sangriento y podra incluso llegar a la ruptura de Iraq con unos resultados horribles. The Economist admita esto:
A menos que se hagan grandes esfuerzos para hacerles sentir [a los sunnitas] que se tienen en cuenta sus opiniones, la constitucin se convertir en otra chispa que ayudar a iniciar una guerra civil. O varias. Un caos prolongado en el resto del pas podra agitar a los kurdos de Iraq, en sus relativas provincias pacficas del norte, para exigir su independencia, posiblemente podra desencadenarse una guerra por la amargamente disputada ciudad petrolera de Kirkuk. Cubrir todo esto, mientras resisten la tentacin de volver a la era de represin de Sadam, ser un desafo colosal para el nuevo gobierno que los iraques o al menos aquellos que se han atrevido lo suficiente como para votar elegirn este fin de semana.

Con o sin elecciones y constituciones, la cuestin crucial para Iraq durante los prximos meses es el desarrollo de la insurgencia y la cuestin de las tropas extranjeras en suelo iraqu. Comparado con estas cuestiones todo lo dems es realmente insignificante. La realidad es que la insurgencia, lejos de decrecer, aumenta con los das.

La rabia de las masas en el prximo perodo ser mayor debido a las ilusiones extendidas durante el perodo electoral. La desilusin ser particularmente mayor entre los chitas, que tenan grandes esperanzas. Allawi (con dinero norteamericano) intent sobornar al electorado aumentando las pensiones y los salarios de los profesores y otros trabajadores del gobierno, as como los salarios de la polica. Elegidme y habr ms! Ese fue su mensaje. Para una parte de esta nacin devastada por la guerra, sangrante y hambrienta, el mensaje debe haber sido atractivo. Desgraciadamente, no hay ms sustancia que el espejismo en el desierto que promete agua al hombre agonizante de sed.

Iraq sufre un enorme desempleo, especialmente entre los jvenes, y la promesa de empleos de Allawi habr tenido cierto eco. Pero no hay forma de cumplir esta promesa a menos que haya cierta apariencia de vida econmica y social normal, y esto no se puede conseguir hasta que no termine la ocupacin. La consigna electoral de Allawi era: un lder fuerte para un pas seguro. Pero esa es otra frase hueca. Allawi es un ttere estadounidense y no puede traer ni la paz ni la seguridad. El nuevo gobierno se enfrentar inmediatamente a nuevas insurrecciones, caos e inestabilidad.

Est al Qaeda detrs de la insurreccin?

Los medios de comunicacin occidentales estn insistiendo en el papel de al Qaeda en Iraq. Antes de que los estadounidenses invadieran Iraq, all no haba presencia alguna de al Qaeda. Todas las informaciones que decan lo contrario formaban parte de la campaa de desinformacin destinada a avivar el apoyo de la opinin pblica a la guerra. Ahora, como resultado de la ocupacin criminal de Iraq y la brutalidad de las fuerzas ocupantes, al Qaeda tiene base en Iraq, gracias a George Bush! Pero son una pequea minora en el movimiento de liberacin nacional, probablemente no supere el diez por ciento.

Los peridicos exageran el papel de hombre como el famoso Abu Musab al-Zarqawi, un jordano brutal, reaccionario y fantico aliado de al Qaeda, que declar una guerra encarnizada contra el principio de la democracia y aquellos que buscan promulgarla, y que pidi a los seguidores sunnitas que atacaran a los votantes infieles. Pero en realidad la mayora de los insurgentes iraques no se oponen a la democracia. Ellos estn luchando por la autodeterminacin, para liberar a su pas de un ejrcito extranjero de ocupacin odiado y decidir su futuro libremente.

Los medios de comunicacin occidentales tambin exageran el grado de divisin entre los diferentes grupos nacionales y religiosos que hay en Iraq. A corto plazo, es verdad que un grupo los sunnitas han sufrido ms que los dems. Las elecciones de ayer era un sistema simple de representacin proporcional que trataba al conjunto de Iraq como una nica circunscripcin. Esto no refleja el complejo mosaico de la poblacin iraqu. Los mayores perdedores fueron los sunnitas. Est claro que los sunnitas estarn sub-representados en la asamblea. Esto dar un mayor impulso a la insurgencia en las zonas sunnitas, ya amargadas y alienadas por la brutalidad de las despiadadas fuerzas ocupantes.
Robert Fisk preguntaba a un guardia de seguridad musulmn sunnita cual pensaba sera el futuro de su pas. l no haba votado en la mayora de las ciudades sunnitas slo se han abierto un tercio de los colegios electorales pero haba pensado mucho en esta cuestin:

No slo no pueden darnos una democracia como sta. Este es uno de vuestros sueos extranjeros y occidentales... Antes, tenamos a Sadam y era un hombre cruel, nos trat con crueldad. Pero lo que ocurrir despus de estas elecciones es que nos daris muchos pequeos Sadam.

Los comentarios de este hombre son muy perspicaces y describen con justicia la situacin surgir despus de las elecciones. El prximo gobierno iraqu probablemente sea similar a la actual coalicin de grupos religiosos y seculares, dominado por antiguos exiliados. Con la constitucin temporal el primer ministro elige al gabinete, despus ser aprobado por la asamblea. Todas las diferentes fracciones lucharn como gatos en un saco para conseguir que sus intereses estn representados en la nueva constitucin. El gran ayatol Al al-Sistani, el clrigo chita ms influyente de Iraq, estaba firmemente a favor de participar en las elecciones. Incluso public una fatwa obligando a votar a sus fieles.

Personas como Sistani, es verdad, estn maniobrando para aumentar su poder a expensas de otros grupos religiosos y nacionales. Pero la cuestin del dominio chita con frecuencia se exagera. Forman el mayor grupo de poblacin de Iraq pero eso no significa que quieran imponer el dominio chita sobre las otras comunidades. La mayora de los chitas lo que quieren es el derecho a ser aceptados como ciudadanos iguales en un Iraq verdaderamente libre y democrtico. Es slo una aspiracin que comparten con todos los verdaderos demcratas iraques.

En la actualidad, parece que la mayora de los insurgentes procedente sobre todo de la minora rabe sunnita. Pero eso cambiar. A los chitas naturalmente les gustara tener un primer ministro chita despus de dcadas de gobierno de dirigentes procedentes de la minora sunnita, ya fuese el rey impuesto por los britnicos o, ms tarde, Sadam Hussein. Pero no hablan con una sola voz, de la misma forma que no lo hacen los otros grupos religiosos o nacionales de Iraq. Hay chitas ricos y pobres, hay chitas ms inclinados a colaborar con los imperialistas, pero son una minora. La mayora de la poblacin chita odia a los invasores extranjeros tan intensamente como sus hermanos y hermanas sunnitas.

Esto significa que pronto aparecern divisiones en el campo chita. La verdad es que ya estn profundamente divididos. El ala radical, representado por la mayora de pobres y oprimidos chitas, en pocos meses se unirn a los insurgentes. Unirn sus manos con los insurgentes de las zonas sunnitas. Robert Fisk tena absolutamente razn cuando escriba lo siguiente: si estas elecciones crean una coalicin parlamentaria que divide a los chitas y les convierte en el partido ms grande de la oposicin, entonces la insurgencia sunnita se convertir en una insurreccin nacional.

Los imperialistas intentan sembrar la desunin entre los diferentes grupos nacionales y religiosos de Iraq. Pero los verdaderos demcratas y revolucionarios lucharn por la unidad en la lucha y un frente antiimperialista comn. Esta unidad militante de la lucha de liberacin nacional es la mejor esperanza para la futura unidad de un Iraq democrtico e independiente.

Aumento de la insurgencia

El presidente Bush recientemente avis a los norteamericanos que la insurgencia probablemente sera ms fuerte. La paradoja est clara para todo el mundo, excepto para el que no quiere ver. Las elecciones supuestamente darn mayor legitimidad al prximo gobierno iraqu, porque habr sido elegido por los iraques y no nombrado por los estadounidenses. Pero en realidad no tiene ninguna legitimidad y no puede tenerla mientras haya un solo soldado extranjero en suelo iraqu.

Estas elecciones no resolvern nada. En realidad, los estadounidenses estn en una posicin imposible. La ocupacin de Iraq les est costando una cantidad astronmica de dinero, al menos mil millones de dlares a la semana. Eso aparte del espantoso nmero de vidas perdidas en ambas partes. Crecer la presin sobre George Bush para que establezca un calendario claro de retirada. Pero est entre la espada y la pared. Si lo hace pronto, el gobierno ttere colapsar y cualquier gobierno que le sustituya no ser amistoso con Washington. Esto llevara al traste toda la situacin! EEUU sufrira una humillacin a los ojos del mundo como el que sufri en Vietnam. Por otro lado, si se queda, la colosal sangra de sangre y oro continuar, convirtindose en una ruina econmica y poltica.

Despus de crear el caos, a los imperialistas estadounidenses les gustara encontrar una salida. Les gustara que sus tteres iraques tomasen la carga de defenderse frente a los insurgentes. Estn intentando acelerar el proceso de entrenamiento de las fuerzas iraques y comenzar el proceso de entregarles las responsabilidades de seguridad, as las tropas estadounidenses podran retirarse a campamento fuertemente protegidos a las afueras de las ciudades donde esperan ser inmunes a los ataques. Es ms fcil decirlo que hacerlo!

Nadie duda de que la insurgencia continuar, incluso con una mayor intensidad, mucho despus de las elecciones. El presidente Bush el prximo mes quera pedir al congreso otros 80.000 millones de dlares para las operaciones militares en Iraq y Afganistn. El congreso ya ha aprobado 120.000 millones de dlares para Iraq (y otros 60.000 millones para Afganistn). The Economist admita lo siguiente:
A las reformadas fuerzas de seguridad iraques todava les queda recorrer un largo camino para ser capaces de apresar a los insurgentes sin la ayuda de las tropas de EEUU, Gran Bretaa u otros aliados. A principios de este mes el Pentgono envi a un general retirado, Gary Luck, para evaluar la situacin de las operaciones militares en Iraq. ste recomend que el entrenamiento de las fuerzas iraques se acelerara y que el nmero de entrenadores militares norteamericanos trabajando con ellos se incrementara severamente. Pero lo ms probable es que sigan siendo dbiles, desorganizadas y llenas de deserciones e infiltrados.

La correccin de este anlisis se ha demostrado una y otra vez. Los jvenes iraques hambrientos y desesperados entran en la Guardia Nacional para obtener un pedazo de pan para sus familias (son mejor pagados en la medida que siguen vivos). Pero tan pronto tienen que luchar, desertan en masa o se pasan al lado de los insurgentes. Esto se pudo ver en noviembre de 2004 cuando los insurgentes tomaron la ciudad clave de Mosul en el norte kurdo y durante algunos das la controlaron mientras hua la Guardia Nacional. Los estadounidenses tuvieron que retomar la ciudad por s solos.
El gobierno iraqu es dbil, corrupto y est desmoralizado. Adems, utiliza las mismas medidas represivas que Sadam Hussein, como seala The Economist:
Segn informa esta semana Human Rights Watch, un grupo estadounidense, lo ms inquietante es que algunos hombres de seguridad iraques parecen estar recuperando el tipo de tortura y abusos de prisioneros que eran la prctica rutinaria con Sadam Hussein. Sus hallazgos horrorizarn a los observadores de fuera de Iraq. Sin embargo, puede que no causen demasiado dao a las perspectivas electorales del primer ministro interino, Iyad Allawi, y su coalicin, la Lista Iraqu, que ha estado haciendo campaa basndose en la ley y el orden.

Estas palabras resultan bastante grficas! Aqu vemos la verdadera cara del rgimen iraqu, no la cara sonriente de la democracia que la descafeinada propaganda oficial desea presentar al mundo, sino un despotismo cruel y corrupto que cualitativamente no difiere de la vieja dictadura que supuestamente sustituy. El rgimen de Allawi combina algunas de las peores caractersticas del rgimen de Sadam Hussein con los horrores de la ocupacin extranjera y el declive general econmico, cultural y moral. Es un callejn sin salida.

La brutal cara de la ocupacin

En documental titulado Exit Strategy, emitido la noche pasada (domingo 30 de enero) en el programa Panorama de la BBC, el editor de asuntos internacionales de la BBC, John Simpson, desde Bagdad haca una crtica devastadora a la poltica norteamericana en Iraq. Respondiendo a toda la propaganda sobre las elecciones, Simpson deca simplemente: No he encontrado a un solo iraqu que estuviera de acuerdo con la afirmacin de que a partir de ahora las cosas iran mejor para los iraques o que tienen un futuro brillante.

Mostraba una imagen devastadora de las tropas estadounidenses que en el momento que abandonaban sus protegidas bases se encontraban en un peligro mortal, o incluso una insurgencia en alza y una poblacin descontenta y encolerizada.

La BBC se ha enterado de que la coalicin y las tropas iraques podran ser responsables del asesinato en Iraq de un 60 por ciento ms de no combatientes que los insurgentes. La lista de muertes civiles durante los ltimos seis meses es algo confidencial, pero el programa Panorama la ha conseguido y la ha hecho pblica.

Ms de 2.000 civiles fueron asesinados por las autoridades, mientras que los insurgentes slo cuentan con 1.200 muertes. Los datos emitidos por este programa abarcan el perodo que va desde el 1 de julio de 2004 al 1 de enero de 2005, incluye a todos los muertos y heridos civiles relacionados con el conflicto registrados por los hospitales pblicos. Las cifras excluyen, donde se sabe, las muertes de insurgentes. Las cifras revelan que 3.274 civiles iraques fueron asesinados y 12.657 resultaron heridos en la violencia relacionada con el conflicto durante ese perodo. De estas muertes, el 60 por ciento 2.041 civiles fueron asesinados por la coalicin y las fuerzas de seguridad iraques. Otras 8.542 fueron heridas por ellos. Los ataques insurgentes costaron 1.233 vidas y 4.115 heridos, durante el mismo perodo.

Estas cifras son slo aproximaciones, por supuesto, cuando John Simpson intent conseguir que las autoridades norteamericanas verificaran los datos no lo consigui. Panorama entrevist al embajador estadounidense en Iraq, John Negroponte, poco antes de obtener las cifras. Y le dijo a John Simpson: Mi impresin es que la gran cantidad de bajas civiles definitivamente es el resultado de estos coches bombas indiscriminados. Usted mismo es consciente de que estos ocurren en la zona de Bagdad y que en la mayora de los casos el mayor nmero de vctimas de estos actos de terror son espectadores civiles inocentes.

Los clculos extraoficiales de la lista de civiles vara de 10.000 a 100.000. La prestigiosa revista Lancet estimaba que el nmero de muertes civiles fcilmente podra llegar a los 100.000. Nadie lo sabe. No hay datos oficiales del nmero de bajas iraques desde el inicio del conflicto. Es natural! La coalicin slo est interesada en dar el (mximo) nmero de cifras de combatientes enemigos asesinados y las cifras (mnimas) de soldados estadounidenses muertos. Las muertes civiles (conocidas como dao colateral) tienen poco o ningn inters. En bien del circo meditico siempre insisten en que ellos ponen el mximo cuidado para evitar estas muertes pero, por supuesto, estas cosas irremediablemente ocurren.

Simpson dijo que la coalicin no mantiene ninguna cifra de bajas civiles y haca referencia al Ministerio de Sanidad iraqu. Sin embargo, las cifras de este ministerio estn normalmente disponibles para los miembros del gabinete iraqu. El nmero de hombres, mujeres y nios inocentes asesinados durante esta guerra sucia y brbara es un secreto celosamente guardado. La coalicin todava tiene que responder a las cifras.

Cuando uno ve las espantosas fotografas de destruccin y muerte en Faluya, queda en evidencia la hipocresa de las informaciones relacionadas con que la coalicin siempre respeta la vida de los civiles. Cuando las fuerzas estadounidenses ocuparon la ciudad demostraron una absoluta indiferencia hacia las vidas humanas y las propiedades, arrasando todo lo que encontraron a su paso. Bombardearon y destruyeron casas, dispararon a los refugiados que intentaban escapar de la pesadilla. Paradjicamente, los luchadores rebeldes salieron antes de que se iniciara el ataque anunciado de antemano.
Nadie sabr cuantos muertos hay bajo los escombros de Faluya. La gran mayora de las bajas eran hombres, mujeres y nios normales. Un cuarto de milln de personas tuvieron que huir e incluso ahora el setenta por ciento de la ciudad arrasada est cerrada para sus anteriores habitantes. El efecto de este acto de barbarie era predecible. Los estadounidenses dicen que mataron a 12.000 insurgentes. Puede. Pero el martirio de Faluya ha creado diez, veinte o cien nuevos combatientes de la resistencia por cada uno de los asesinados. Las masas odian incluso la palabra estadounidense. Incluso aquellos que anteriormente apoyaban la invasin norteamericana ahora se han convertido en enemigos jurados. Esto es lo que Bush y Blair han conseguido apenas dos aos despus de estar en Iraq!

EEUU se enfrenta a la derrota

No hay salido para el caos excepto obligar a una retirada total de todas las fuerzas ocupantes de Iraq. Casi 1.400 personas del personal militar norteamericano han muerto en Iraq. Muchos ms han resultado heridos y ms an llevan de servicio mucho ms tiempo del reglamentario. El nmero de tropas ha pasado de 138.000 a principios de este ao hasta aproximadamente 150.000 para proporcionar seguridad en las elecciones. Las esperanzas de los mandos militares es volver a los 138.000 soldados a mediados de este ao, pero ahora parece una previsin demasiado optimista.

Un tercio de las tropas estadounidenses en Iraq son reservistas y guardias nacionales. Este hecho por s mismo demuestra una gran debilidad. El Jefe de Recursos de EEUU admiti recientemente que estas fuerzas estaban degenerando rpidamente hasta convertirse en una fuerza desmoralizada. Esto explica los incidentes de tortura y los abusos de prisioneros iraques, y el mal tratamiento que reciben habitualmente los civiles iraques. Cada incidente de mal tratamiento y tortura, cada casa civil destruida por una bomba, cada refugiado disparado cuando intentaba escapar, representan un clavo ms en el atad del imperialismo estadounidense en Iraq.

EEUU es la fuerza ms poderosa del planeta. Pero fue derrotada en Vietnam por una guerrilla con los pies descalzos y ser derrotada en Iraq por un ejrcito de insurgentes desarrapados. Sin embargo, en ambos casos, la verdadera derrota ser en casa. Este horrible escenario est cambiando el ambiente de la poblacin norteamericana. Desde el principio les han engaado, mentido y desinformado. Pero como dijo Abraham Lincoln: puedes enloquecer a algunas personas todo el tiempo pero no puedes enloquecer a todos durante todo el tiempo.

El 70 por ciento de los norteamericanos piensa que la guerra en Iraq ha acarreado ya un coste de vidas inaceptable. Por primera vez una mayora decisiva de la poblacin estadounidense cincuenta y seis por ciento han llegado a la conclusin de que no merece la pena seguir en esta guerra, ocho puntos ms respecto al ltimo verano. Los halcones en la Casa Blanca estn perdiendo apoyo y tarde o temprano este ambiente de descontento se manifestar en una nueva y masiva oleada de protestas que sacudir todo EEUU.

La situacin es bastante sencilla. Despus de casi dos aos de intentar convencer a la poblacin de Iraq de las bendiciones de la civilizacin occidental y la democracia con los argumentos contundentes de los cohetes, las bombas y las balas, ahora no tienen argumentos. Tendrn algo a lo que agarrarse durante un tiempo, meses, quizs aos, pero el resultado final est decidido.

Al final, el imperialismo estadounidense tendr que abandonar Iraq con el rabo entre las piernas. Dejar tras de s un reguero sangriento de ciudades arruinadas, cuerpos y vidas destrozadas, una amargura eterna contra el imperialismo que sembrar las semillas de nuevas insurrecciones y luchas hasta que, finalmente, no slo Iraq sino todo Oriente Medio, encontrar la fuerza para arrancarse el pesado yugo del imperialismo y su monstruoso gemelo: el capitalismo. Slo entonces la poblacin comenzar a respirar libremente.



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