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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2010

Saramago lanza en ristre

Hernn Soto
Punto Final


 

Muri en Lanzarote, una isla con nombre de caballero andante, adonde se fue a vivir cuando en Portugal le censuraron sus libros. Recibi, sin embargo, honores de Estado en sus funerales en Lisboa, que seguramente le habran molestado aunque posiblemente le pareciera bien que los mandamases de su pas tuvieran que reconocer sus mritos.

Jos Saramago muri a los 87 aos, escribiendo siempre y no negando opiniones que deca con inesperada franqueza en un mundo acostumbrado a las contemplaciones y disimulos. Cuando recibi el Premio Nobel, en 2008, la voz del Vaticano lo calific de anticristiano y comunista recalcitrante. Saramago no guard silencio: El Vaticano se escandaliza fcilmente por los dems y no por sus propios escndalos (...). Yo slo le digo al Vaticano que siga con sus oraciones y deje a los dems en paz. Tengo un profundo respeto por los creyentes, pero no por la institucin de la Iglesia. El cristianismo nos ense a amarnos los unos a los otros. Yo no tengo la intencin de amar a todo el mundo, pero s de respetar a todo el mundo.

Su vida fue singular. Naci el 16 de noviembre de 1922 en una familia pobre, sus abuelos eran campesinos muy modestos de la zona de Azinhaga, donde la vida es tan dura que en las noches se llevan a la cama los lechoncillos para que no mueran congelados y se pierda la principal riqueza con que cuentan. En Lisboa no alcanz siquiera a terminar los estudios secundarios y debi estudiar cerrajera en una escuela industrial. Trabaj en eso y en sus ratos libres escriba, poesa especialmente. Hasta que pens que no estaba diciendo nada nuevo y deba quedarse callado. Trabaj ms tarde en una editorial y tambin en varios diarios, donde se acostumbr a la exposicin directa y clara, que despus sigui usando como segunda lengua. Mientras, en literatura buscaba una expresin nueva y abarcadora que diera cuenta de las complejidades del ser humano y el mundo, y de los distintos mbitos de la conciencia y la realidad.

Entretanto, Portugal sufra la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar, un fascista clerical que gobern ms de 40 aos, hasta 1968, con represin, polica secreta, censura, control de las costumbres y una permanente sangra de hombres y recursos que eran desviados a Angola y Mozambique para asegurar el rgimen colonial. Slo en los aos sesenta Saramago consider la posibilidad de publicar en serio. Se senta seguro de s mismo, como si hubiera terminado un largo aprendizaje.

En su discurso de recepcin del Premio Nobel, agradeci a sus padres y a sus abuelos, sabios a pesar de ser analfabetos, y tambin a sus personajes de ficcin. Ahora soy capaz de ver con claridad quienes fueron mis maestros de vida, los que ms intensamente me ensearon el duro oficio de vivir, esas decenas de personajes de novela y teatro que en este momento veo desfilar ante mis ojos, esos hombres y mujeres hechos de papel y tinta, esa gente que yo crea que iba guiando de acuerdo a mis conveniencias de narrador y obedeciendo a mi voluntad de autor como tteres articulados cuyas acciones no pudiesen tener ms efecto en m que el peso soportado y la tensin de los hilos con que los mova.

Saramago fue uno de esos autores que llaman de inmediato la atencin, no slo por los contenidos, notoriamente originales y polmicos, especialmente los de corte religioso como El Evangelio segn Jesucristo y Can, sino tambin por la forma de su escritura, compleja, abrumadora a veces, con predominio de las frases largas, encabalgadas, en un lenguaje untuoso, lleno de matices y en el cual la puntuacin casi no se nota. Saramago fue una muestra de que a pesar de la oscuridad salazarista la cultura en Portugal haba mantenido su fuerza y resucitaba con una energa sorprendente como lo demostraron despus Antonio Lobo Antunes, novelistas y poetas, msicos y cineastas todos jvenes, aunque se incluye entre stos al casi centenario Manoel Oliveira. Portugal vivi en 1974 la apasionante revolucin de los claveles, con el apoyo de militares jvenes que se sumaron a las fuerzas democrticas. Esto signific el trmino de la dictadura del sucesor de Salazar, la liberalizacin del pas y la desintegracin del imperio colonial africano, con la independencia de Mozambique, Angola, Cabo Verde y otras posesiones.

En 1982, Saramago public la novela satrica Memorial del convento, ambientada en el siglo XVIII, y dos aos ms tarde, El ao de la muerte de Ricardo Reis, en que hizo dialogar al gran poeta portugus Fernando Pessoa, fallecido en 1938, con su heternimo Ricardo Reis, teniendo como teln de fondo la vieja Lisboa. Siguieron otros libros, entre ellos el Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres y en 2009, El viaje del elefante. A la vez escriba artculos periodsticos, ensayos y daba conferencias.

Saramago fue decididamente un hombre de Izquierda, militante de ese Partido Comunista de heroica lucha contra Oliveira Salazar y sus aliados, ejemplificada en su lder Alvaro Cunhal, preso durante largo tiempo en las crceles del fascismo.

Polmico, francote, excesivo a veces, Saramago se defina como un comunista libertario. Sus crticas al neoliberalismo y a la conciliacin de los partidos socialistas europeos eran demoledoras. En 1998 preguntaba: Piensa la Izquierda que sus ideas (si an las tiene) de socialismo o de socialdemocracia son compatibles con la libertad total de maniobra de las multinacionales y de los mercados financieros, reduciendo al Estado a meras funciones de administracin corriente y a los ciudadanos a consumidores y clientes, tanto ms dignos de atencin cuanto ms consuman y ms dcilmente se comporten?. Y agregaba: No tengo esperanzas de que alguien responda a estas preguntas, pero cumplo mi deber hacindolas. Algrate Izquierda, maana llorars!.

Y el ao 2003, en una conferencia que dio en abril en el palacio de La Moneda, en Santiago, llamaba a repensar la democracia: En un mundo que se ha habituado a discutir sobre todo, slo una cosa no se discute, la democracia. Melifluo y monacal como era su estilo retrico, Salazar, el dictador que gobern a mi pas durante ms de cuarenta aos, pontificaba: No discutimos a Dios, no discutimos la patria, no discutimos la familia. Hoy discutimos a Dios, discutimos la patria y discutimos la familia porque ella se est discutiendo a s misma. Pero no discutimos la democracia. Y digo yo: discutmosla, seoras y seores, discutmosla en todas las horas, en todos los foros, porque si no lo hacemos a tiempo, si no descubrimos la manera de reinventarla, s, de reinventarla, no ser slo la democracia la que se pierda, tambin se perder la esperanza de ver un da respetados en este infeliz planeta los derechos humanos. Y se sera el gran fracaso de nuestra poca, la seal de traicin que marcara para siempre jams el rostro de la humanidad que ahora somos.

Y en eso de discutir a Dios y la religin, Saramago no ceda terreno, consideraba a la Biblia como un inventario de atrocidades. Escribi: La Biblia es una manual de malas costumbres, crueldad, incestos, carniceras. Segn un cientfico que los cont hay cerca de un milln 700 mil cadveres en este libro. Y en la presentacin de su libro Can, a fines de 2008, no tuvo empacho en decir: Estamos hundidos en la mierda del mundo y no se puede ser optimista. El que es optimista o es estpido, o insensible o millonario.

Cuando recibi el Premio Nobel, Mario Benedetti, que era amigo suyo, declar sobriamente: Jos Saramago es uno de los creadores notables que ha dado este siglo que nos deja y no slo de la desatendida lengua portuguesa, sino de la universal lengua del hombre. Seguramente, por innecesario, no quiso aadir que Saramago era tambin una gran persona.


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