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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2010

Un negocio por encima de la ley

Mario Osava
IPS


La Copa Mundial de la FIFA, presentada y sentida masivamente como una disputa entre pases que ponen en juego la honra nacional, es un negocio privado, controlado por pequeos grupos de personas que explotan el patriotismo y fomentan rivalidades en su mercadeo.

La advertencia de Arlei Damo, profesor de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), identifica caractersticas "mafiosas" en la FIFA (Federacin Internacional de Ftbol Asociado), que "monopoliza" este deporte profesional en el mundo agrupando las federaciones nacionales y regionales.

Se trata de "un cuerpo cerrado que no brinda cuentas a nadie" y no permite que se conozca cunto gana con este torneo mundial, que se realiza cada cuatro aos, ni el destino de tanto dinero, seal Damo a IPS. Dicta reglas, tiene su propia justicia y no acepta que sus miembros recurran a los tribunales de los pases.

Graduado en educacin fsica y doctorado en antropologa social, Damo ya tiene tres libros publicados sobre ftbol y se suma a una creciente cantidad de investigadores acadmicos que estudian ese deporte.

La extraordinaria capacidad de movilizacin del ftbol no se debe al deporte en s mismo, "un juego sin sentido, de narrativa fragmentada", sino al hecho de ser un poderoso "bien simblico" y recurrir a mecanismos de adhesin, como el nacionalismo y el "clubismo", segn el antroplogo.

Las multitudes que van a los estadios o se emocionan con el campeonato mundial no lo hacen por el deporte, sino para apoyar su club o la seleccin que se hace smbolo de la nacin, observ. El patriotismo capturado hace que mujeres y muchos que "no entienden" ni aprecian el ftbol se vuelvan hinchas fervorosos.

Las rivalidades son un elemento clave. La adhesin a un club, en Brasil determinada por influencia de un "pariente consanguneo" masculino en 80 por ciento de los casos, tiene que ser definitiva como la familia, la infidelidad se penaliza con un estigma social.

La seleccin de este pas, como las del resto del mundo, no es un equipo del pas sino de la Confederacin Brasilea de Ftbol, un ente privado que no responde al Estado ni a la poblacin, cuyos rumbos son decididos por algunos clubes poderosos, destac Damo.

La FIFA explota la ambigedad y una cierta creencia de que se trata de una institucin multilateral, intergubernamental, aunque sea privada. Se vanagloria de tener ms miembros que la Organizacin de Naciones Unidas 208 frente a 192-- y no permite extranjeros en una seleccin, slo nativos o naturalizados, para no perder el poder atractivo del nacionalismo, acot Damo.

Ese cuadro institucional, sin control del Estado y la sociedad, favorece la corrupcin que denuncian periodistas como el escocs Andrew Jennings.

No por casualidad que la sede de la FIFA est en Suiza, cuya legislacin flexible permiti la impunidad en un caso de sobornos denunciado por Jennings, involucrando propinas ofrecidas por ISL (International Sport and Leisure) que negociaba derechos televisivos y publicidad de la federacin mundial.

En las organizaciones que comandan el ftbol en todo el mundo suelen eternizarse los dirigentes, otro hecho propicio a la corrupcin. La FIFA fue presidida de 1974 a 1998 por el brasileo Joo Havelange, que antes dirigi la Confederacin Brasilea por 16 aos.

Pero el xito "inexplicable" del ftbol en todo el mundo, hacindose el deporte preferido en la mayora de los pases donde penetr, lo pone por encima de esos problemas, segn Simoni Lahud, antroploga de la Universidad Federal Fluminense, de Niteroi, ciudad vecina a Ro de Janeiro.

Esa expansin global del ftbol, un triunfo que legitima el poder de la FIFA, gener por todos lados una "pasin popular" que le resta repercusin a la corrupcin e interferencias del comando futbolstico en decisiones nacionales, como la construccin de estadios, la forma de organizar la Copa Mundial, explic.

En un "mundo transnacionalizado", los deportes se constituyeron en "uno de los pocos lugares para la representacin nacional", especialmente en Brasil, donde "la nacin tiene pocas vas de expresin" y por eso "pone todas las fichas en el ftbol", segn la investigadora.

Argentina tiene una situacin distinta, con el nacionalismo manifestndose en muchas reas, como la poltica y conflictos territoriales, en consecuencia all la "pasin de los clubes" es tan fuerte como por la seleccin nacional, sostuvo.

Las diferencias se reflejaron en la distinta forma de reaccionar ante el fracaso en la actual Copa Mundial, en Sudfrica, acot. Mientras los argentinos recibieron "con fiestas a su seleccin" pese a que debi dejar la competencia tras ser goleada cuatro a cero por la seleccin de Alemania, los brasileos reaccionaron "con piedras" contra sus jugadores, derrotados en cuartas de finales por Holanda por dos goles contra uno.

Curiosamente ese nacionalismo pegado al ftbol en Brasil "naci de una derrota", cuando perdi el partido final de la Copa Mundial de 1950 frente a Uruguay por dos goles contra uno, record Lahu.

El trauma nacional, tras el triunfo del pequeo vecino pas que ech por tierra con el amplio favoritismo brasileo, marc a la sociedad de este pas y, posiblemente por eso, triunfar se hizo una obsesin nacional.

El ftbol, de todas formas, se hizo tan importante para la vida de miles de millones de seres humanos y un negocio tan gigantesco, que su gobernanza tiende tambin a atraer la atencin no solo de investigadores acadmicos.

El presidente de Brasil, Luiz Incio Lula da Silva, por ejemplo, sugiri limitar el tiempo de mandato presidencial de la Confederacin Brasilea de Ftbol (CBF) a ocho aos, como hacan los sindicatos bajo su direccin en los aos 70.

Ricardo Teixeira, ex yerno de Havelange, preside la CBF desde hace 21 aos. Y el suizo Blatter comanda la FIFA desde 1998.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=95871



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