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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2010

Uy!, ya twitte de nuevo

Sreeram Chaulia
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Con su muerte, el venerado ayatol chi Mohamad Fadlallah afect sin quererlo a algunas personas la semana pasada. Su sello distintivo de atraccin de buena voluntad de gente situada al otro lado de la barrera poltica en el conflicto rabe-israel meti en un lo a algunos simpatizantes conocedores de tecnologa.

La primera vctima de su encanto pstumo ms all del espectro poltico fue una veterana editora de asuntos de Oriente Prximo en el canal estadounidense de televisin CNN. Octavia Nasr colg un mensaje en Twitter el da de la muerte del clrigo en el que deca que se sinti triste al saber de su fallecimiento ya que era uno de los gigantes de Hizbul al que respeto mucho. Aunque Fadlallah slo tena una cierta asociacin con la organizacin chi, la razn del clamor que caus fue que Nasr transmiti en pblico una posicin polticamente incorrecta.

Tres das despus de su twitt aparentemente blasfemo, la galardonada periodista fue despedida por CNN a pesar de su declaracin aclaradora en el blog del principal portal noticioso diciendo que slo senta mucha estima por Fadlallah en sucondicin de mujer rabe que pocas veces escucha que se propugne el feminismo por parte de autoridades religiosas con barba. Pero el tiempo se acab para Nasr cuando el lobby judo en EE.UU. y los medios israeles se pusieron a trabajar a toda marcha para denunciarla como partidaria secreta de un movimiento militante calificado de grupo terrorista por EE.UU.

El despido de Nasr despus de 20 aos de servicio y galardonada en CNN es un testimonio de la limitada tolerancia de la polica moral en el laico EE.UU. hacia la expresin de opiniones consideradas contrarias a los intereses centrales de seguridad de Israel. Tambin abre una ventana a la creciente transferencia hacia Internet de batallas por el control de la mente. Probablemente Nasr se podra haber librado si hubiera mantenido su buena opinin sobre Fadlallah pero sin su inclinacin por el twitteo y la supuesta libertad de expresin desencadenada por la explosin de redes sociales basadas en la Red. En lugar de fortalecer universalmente las libertades individuales, las plataformas de Internet podran estar ayudando al conformismo de grupo.

Para no ser menos, ante la agitacin causada por la remocin de Nasr de CNN, un aleteo diplomtico se desarroll das despus del fin de la existencia terrenal de Fadlallah. La embajadora britnica en el Lbano, Frances Guy, coment en su blog que la muerte del ayatol era un acontecimiento triste y que haba sido un verdadero hombre de religin, un hombre decente de la ndole que el mundo ms necesita.

El furor que sigui era previsible. El Ministerio de Exteriores de Israel arremeti contra Guy por su indiscrecin y la exhort a decidir si promover el terror y darle justificacin religiosa puede ser considerado un patrimonio apreciado. El desconcertante blog fue eliminado por el Foreign Office [Ministerio de Exteriores] britnico poco despus, y Guy se disculp por haber perturbado a la gente.

La toma de libertades para expresar su opinin sobre temas con contenido poltico en Internet, independientemente de la posicin y de limitaciones institucionales, se ha hecho peligroso ltimamente. Dos jvenes diplomticos estadounidenses, que apreciaban su condicin de cber-celebridades como twitteadores con cientos de miles de lectores en lnea, recibieron recientemente una llamada de atencin de sus jefes por artculos de connotacin frvola hechos mientras estaban con una delegacin tcnica que acompaaron a Siria.

Segn el New York Times, sus traviesas divagaciones sobre que haban bebido el mejor Frappuccino (caf helado, marca de la cadena Starbucks) en una universidad cerca de Damasco y de haber invitado al Ministro de Comunicaciones de Siria a una competencia de comida de pasteles embaraz al Departamento de Estado e irrit a los halcones belicistas del congreso que aborrecen los encuentros con Siria.

El hecho de que Siria siga en la lista del gobierno de EE.UU. como patrocinador estatal de terrorismo aument el embarazo por las meteduras de pata de los jvenes diplomticos,

Jared Cohen y Alec Ross parecan transmitir afabilidad y desenvoltura en la interaccin con un rgimen obstinadamente anti-israel que ha sido objeto de sanciones econmicas de EE.UU.

Fuera de Oriente Prximo, los hbitos de twitteo han puesto en aprietos al extravagante pero ingenuo ex Ministro de Exteriores de India y miembro del Parlamento, Shashi Tharoor. Mientras ocupaba el puesto, Tharoor fue un prolfico twitteador que justificaba sus twitt como un medio para conectarse con sus votantes, electorado y el pblico en general sobre las relaciones internacionales de India. Desgraciadamente, su franqueza poco ortodoxa irrit a la clase poltica de miras estrechas de India, que no es exactamente santa, pero que se esfuerza por proteger una imagen hipcritamente prstina en el terreno pblico.

El twitt en tono burln de Tharoor en septiembre de 2009 sobre su placentero viaje areo en clase de ganado (clase econmica) recibi una crtica de su partido del Congreso como inaceptable y de mal gusto hacia las sensibilidades locales respecto a jerarquas sociales y animales sagrados en India.

Se piensa que otros artculos en lnea sobre una cantidad de tpicos polticos como las reglas para visas de viaje de India y la poltica exterior del Primer Ministro del pas han endurecido la desaprobacin dentro del partido del Congreso e influido en los resultados contra Twitteroor, lo que culmin en su renuncia al Gobierno central a principios de este ao.

Contrariamente a la tan celebrada llegada de autoexpresin y exhibicionismo sin lmites permitidos por la tecnologa web 2.0, ha habido un determinado rechazo por parte de los establishment polticos contra el debilitamiento impulsado por Internet de las bases de su poder. La censura manifiesta y el castigo del pensamiento disidente crecen a paso acelerado con los millones de nuevos usuarios de Facebook y Twitter que inundan el ciberespacio con su abrumador deseo de revelar sus pensamientos. La apertura y el crecimiento vertiginoso de las redes sociales basadas en Internet las han convertido en una arena poderosa para individuos que desean desahogarse o transformar sutilmente estructuras.

El primer ministro britnico David Cameron, quien personifica la cautela poltica, ha justificado su decisin de no apresurarse a participar en la moda de Twitter diciendo: demasiados twitt podran convertirse en un twat [gilipollas, N. del T.]. Pero mantener la boca cerrada en la Red no es una garanta de que una personalidad pblica pueda escapar al ojo implacable de un mundo saturado de medios.

Una denigracin improvisada de una votante como mujer intolerante antes de las elecciones generales britnicas por el Primer Ministro de entonces Gordon Brown fue registrada por el micrfono y aceler su ocaso poltico. Las conversaciones en el vestuario del ex comandante militar de EE.UU. en Afganistn, general Stanley McChrystal y sus confidentes, en las que insultaron a mximos dirigentes civiles en el gobierno de Barack Obama fueron difundidas no en Twitter o Facebook sino en una revista impresa de tendencias izquierdistas en EE.UU., Rolling Stone.

Sin embargo, la aparicin de las redes sociales ha multiplicado la amenaza de ser puestos al descubierto para personalidades polticas. La rapidez con la cual las meteduras de pata de Brown y McChrystal fueron transferidas de los medios tradicionales a Internet a travs de millones de pginas y blogs, les dej poco espacio para contener el dao.

El alarde de la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, durante su campaa para las primarias presidenciales en 2008, de haber vivido directamente las condiciones de la guerra en Bosnia durante los aos noventa fue denunciado como mentira por oponentes polticos alertas que descubrieron las secuencias relevantes en vdeo y las colgaron en YouTube.

La estereotipada lnea de defensa de me citaron mal ya no sirve cuando cada palabra de lo que dice o escribe un mandams se reproduce instantneamente en miles de foros en lnea.

Los errores polticos crecern exponencialmente en una era invasiva en la cual la privacidad se est desbaratando a una escala sin precedentes a travs de redes de informacin interconectada. Internet encabeza la tendencia como una espada de doble filo, es decir como liberadora de la influencia oculta de gobiernos conservadores, peridicos y revistas tradicionales, y como un arma igualmente potente en manos de crculos dominantes resentidos que ahora tienen los twitt como pruebas concluyentes para castigar a cualquier rebelde.

Sreeram Chaulia es profesor asociado de poltica mundial en la Universidad OP Jindal Global en Sonipat, India.

(Copyright 2010 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/LG13Ak02.html

rCR



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