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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2010

Presentacin del libro de Gilberto Lopes en Santiago de Chile
"El fin de la democracia: un dilogo entre Tocqueville y Marx"

Jorge Arrate


Lugar: FLACSO, Santiago de Chile

Fecha: Martes 29 de junio, 2010

No es muy corriente, particularmente en Chile, que se editen libros tericos sobre temas de esta amplitud y esta profundidad. Creo que nos hemos ido sumergiendo en un modo de vida que ahuyenta, por as decir, la expresin ms libre, ms crtica, ms hertica, ms iconoclasta, en una sociedad que pareciera querer prohibir o, al menos, no estimular, la creacin de nuevas ideas, contestatarias. As que bienvenido El Fin de la Democracia: un dilogo entre Tocqueville y Marx porque obliga a pensar y trae, por lo menos a la memoria ma, lo que ha sido mi generacin.

Igualdad y libertad

El libro parte de una afirmacin de Tocqueville, un elemento clave del pensamiento poltico moderno: Lo que los seres humanos aman con verdadera pasin es la igualdad. Entonces, ya en la pgina 15, uno tiene un primer momento que obliga a reflexionar, porque, en realidad, sta fue una apreciacin de Tocqueville que no tena ningn fundamento terico, ni emprico. Era una apreciacin, era un deseo, era lo que l hubiera querido, era una intuicin, era una evaluacin de las condiciones histricas que l conoca.

Y yo creo que es difcil decir si entre la poca de Tocqueville y hoy esa pasin de la humanidad por la igualdad se ha expresado con xito. Vivimos en un mundo donde las diferencias entre pases pobres y ricos se han ensanchado; y se han ensanchado tambin las diferencias al interior de los propios pases.

Yo no s si Tocqueville tena razn. Este es un hecho prcticamente universal que adquiere caractersticas ms marcadas en ciertos pases, como el nuestro, donde, a pesar de un crecimiento econmico muy importante, las desigualdades se han ampliado, particularmente en trminos absolutos.

Cuando hablamos de desigualdades, siempre comparamos el quintil ms rico con el ms pobre, o cunto captura el 20% de la poblacin. Pero hay que preguntarse cunto captura el 10, cunto el 5, cunto el 1, cunto el 0,1%. La estadstica nos envuelve en desigualdades relativas y, para una sociedad, para el comportamiento social, para una cultura, son ms importantes todava las des-igualdades absolutas. Esas desigualdades son aquellas por las cuales los seres humanos se comparan, se miden unos a otros, y no pueden ser ignoradas.

Muchos aos despus, Norberto Bobbio (que est citado y analizado en el texto), en una reflexin sobre qu es lo que caracteriza a la izquierda, plante una discusin sobre si era la libertad o la igualdad. Lleg a la conclusin que era la igualdad, en el caso de la izquierda. A m nunca me ha entusiasmado mucho esta reflexin, porque no creo que debamos enfrentar la igualdad a la libertad. Cuando uno se hace la pregunta de Bobbio, de qu es lo que define a la izquierda, y afirma que importa ms la igualdad, est colocando en segundo plano la libertad. Pero eso es otro debate.

La propiedad

La segunda idea bsica que plantea el libro es que lo que impide el desarrollo de esta igualdad es el derecho de propiedad, como derecho excluyente: para existir tengo que plantear que lo mo es mo y no es de los dems. Es decir, tiene un contenido fuertemente negativo. Yo creo que es una gran cosa que, en un texto, se plantee este tema, porque es un tema que simplemente no se discute.

A m me toc, el ao pasado, una entrevista de alguien que era muy punzante, que le gustaba las cosas muy claras, y me dijo: - usted es partidario o no del derecho de propiedad? Yo le iba a decir que leyera el Manifiesto Comunista, pues ah Marx y Engels nunca dicen que son contrarios al derecho de propiedad, sino de una cierta propiedad. Yo le dije: Mire, yo, en realidad, en mis ensoaciones, creo que algn da no va a ser necesario el derecho de propiedad. Entonces me mir y dijo: Pero, cmo? S!, le digo, son mis ensoaciones. Yo creo que, algn da, no va a existir, porque no va a ser necesario. -Y qu quiere decir que no va a ser necesario? Bueno, creo que los seres humanos vamos a poder vivir sin excluirnos unos a otros del acceso a un determinado bien. Esta discusin, simplemente hoy no se hace.

La democracia

La tercera idea fuerza en el libro de Gilberto Lopes es la democracia. l define la democracia como la forma de organizacin poltica de un tipo de sociedad, de la sociedad capitalista; se trata de un rgimen surgido en determinado momento de la historia que se puede ubicar a finales del siglo XV y principios del XVI y que desde entonces no ha cesado de expandirse por toda la Tierra. (p. 37)

Yo creo que l acierta al historizar el concepto de democracia y sealar que, por lo menos en la historia de los ltimos siglos, lo que ha acompaado la realizacin de un cierto tipo de democracia, la democracia llamada liberal, han sido sociedades de carcter capitalista.

Pero Gilberto da un paso del que yo me distancio un tanto, cuando dice, unas pginas despus, hablando de democracia y dictadura: Se trata de dos perodos distintos en los que se expresa esa misma democracia: uno institucional, cuando los conflictos sociales se pueden encausar por esa va. Otro, en que se rompe esa institucionalidad, cuando algn sector casi siempre los ms conservadores, que sienten amenazados sus intereses se apodera por la fuerza del poder, instaurando las dictaduras militares tan comunes en nuestro continente. No se trata de un juego de palabras el calificar de democrtico todo este perodo, incluyendo bajo este concepto, es lo que solemos llamar dictadura. (p. 45)

Yo entiendo la intencin de lo que plantea Gilberto, pero no comparto una cierta confusin en el nombre de las cosas. Yo creo que la democracia liberal es distinta de la dictadura y, si bien comparto que la democracia es un rgimen poltico que est asociado a la democracia liberal, al capitalismo, creo que el concepto de democracia, como conjunto de reglas, es un concepto que no debiramos colocar en un mbito de estricta contradiccin con el de democracia como rgimen poltico del capitalismo. Es mucho mejor un capitalismo que tiene reglas democrticas que un capitalismo que no las tiene.

Esto est estrechamente asociado con otra preocupacin importante en el libro que es la relacin entre la democracia y el sufragio universal. Recuerda muy bien Gilberto la relacin que Marx y Engels hicieron en el Manifiesto Comunista y, luego, Engels, en la introduccin a Las Luchas de Clases en Francia, de las luchas democrticas con el sufragio universal, particularmente en Alemania, pero tambin en Francia. El sufragio universal es una conquista que impulsaron los trabajadores, las grandes fuerzas populares, junto con la burguesa, y fue establecido, como seala Gilberto, en 1793 en Francia, pero efectivamente tuvo una aplicacin real en 1848. Y dur poco, porque vino la Restauracin, con Napolen III.

l seala un punto que es muy importante: reducir la democracia al sufragio universal es reducir el significado de la democracia y yo creo que esto hay que reivindicarlo. La democracia, cuando opera a travs del sufragio universal tiene, pienso yo, una carcter subversivo. El sufragio universal tiene un carcter subversivo porque amenaza con subvertir un determinado rgimen. Este es el viejo debate entre democracia y socialismo de los aos 60 y 70. Hoy da, tambin es un tema que est prcticamente ausente de los debates y estaba presente en el corazn y en el pensamiento de la Unidad Popular, del presidente Salvador Allende, y de la va chilena al socialismo. Es interesante constatar que eso tiene ecos hoy da en Amrica Latina, donde las reglas de la democracia, en un rgimen capitalista, han permitido avances importantes en una direccin socialista, en distintos pases.

Para el debate

Ahora quiero agregar unas ideas y, con eso, terminar. Como la democracia es subversiva, lo que tiene que hacer la burguesa es, a su vez, subvertir, falsear la democracia, engaar con la democracia y hay muchas maneras de engao con la democracia. La ms conocida de todas es el voto censitario, para evitar el voto universal. Esta es una gran discusin de los tericos de las ciencias polticas, desde Tocqueville. Voto censitario, o voto al que tienen derecho slo personas que renen ciertas caractersticas: que tienen una profesin, un oficio, que pagan impuestos, que son profesionales. Incluso, en algunos casos, el voto vale distinto; algunos tienen tres votos, tienen dos, o uno. Como eso no se hace ya, lo que s se hace, para que el resultado sea parecido, para que el voto tenga la apariencia universal pero siga siendo censitario, es aplicar los medios econmicos al ejercicio de la poltica.

Esto no lo dijo ni Lenin, ni Marx, ni Engels, ni Mao. Esto lo formul el profesor Robert Dahl, de la Universidad de Princetown. Desgraciadamente no lo desarroll todo lo que uno hubiera querido. Es lo que l llam la ley de conversin de los recursos econmicos en recursos polticos. As est llamado por uno de los grandes tericos de la democracia estadounidense, de la democracia liberal. Los recursos econmicos se convierten en recursos polticos. Esta informacin la sac en la prensa: en la eleccin presidencial del ao pasado, por cada peso que gast la candidatura de izquierda, Enrquez gast 9, Frei 15 y Piera 31. Esa fue la relacin de recursos oficialmente declarados al servicio electoral.

Otro modo de falsear la democracia es, obviamente, el sistema binominal que se aplica en Chile, no cabe duda. Pero tambin la configuracin de los distritos porque, si ustedes miran, hay 60 distritos en Chile, para elegir diputados. Pero, cuntos habitantes tiene cada distrito? Resulta que hay chilenos que tienen una representacin ms alta que otros; su voto vale ms porque eligen dos diputados mientras, en otro distrito, con mucho ms habitantes, tambin eligen dos diputados. Y quin configur los distritos? Todos sabemos quin lo hizo y desde cundo viene la configuracin de esos distritos.

El sistema de control comunicacional est medido tambin en la ltima campaa presidencial: el nmero de minutos, el nmero de lneas, el nmero de centmetros, de los respectivos candidatos. Hay una forma entonces de falsear una democracia, y me da vergenza decirlo: lo nico igualitario es la franja y la franja tambin lo sabemos se estableci para el plebiscito de Pinochet.

Y la concentracin del poder poltico. Esto tiene que ver con el rgimen poltico y con el presidencialismo. Yo creo que, en un sistema democrtico, concentrar fuertemente el poder poltico en una instancia, en una autoridad, es una forma de abusar del poder.

La segunda idea que quiero plantear, est expresada en el libro en la pgina 133 y creo que es una idea capital. Dice: Liberalismo y Capitalismo. Se trata de la compatibilidad (o la incompatibilidad) del liberalismo con el capitalismo, o la relacin de la economa de mercado con la democracia. Yo creo que este es un tema crucial porque nos tienen acostumbrados a decir: Hay que definir entre el Estado y el mercado. Y claro!, si uno se dedica a la economa yo me dediqu, una parte de mi vida uno tiene que elegir si planifica o si deja que el mercado (que es un gran computador automtico, una mano invisible computacional), sea el que determine. Y, efectivamente, hay cosas que puede hacer el mercado y hay cosas que puede hacer el Estado. Hay un dilema, pero eso es para los efectos de asignar recursos. Si uno mira el mercado y la democracia como instituciones, yo las llamara portales culturales. La democracia tiene resonancias eco-culturales y el mercado tiene ecos que traspasan toda la cultura. Si uno lo mira desde ese punto de vista, tiene que preguntarse: son contradictorios o son complementarios? Y nos tratan de convencer, todos los das, de que vivimos en la sociedad algo que tambin est tratado en este libro donde se termin la historia, donde hay una sola forma de hacer las cosas, porque mercado y democracia se combinan perfectamente. Yo creo que esto es completamente falso, simplemente porque el supuesto de cada uno es radicalmente distinto. La democracia liberal, en su momento electoral, nos considera a todos iguales mujeres, hombres, blancos, negros, altos, flacos, chicos, gordos, sureos, nortinos, cada uno vale uno en el momento del sufragio. El mercado, en cambio, mide todas las diferencias, las monetiza, las transforma en dinero. La democracia suprime, en un acto literario, en una ficcin, esas diferencias. Pero es una gran conquista de la civilizacin y creo que es una gran conquista de esa democracia liberal que tenemos que tratar de superar desde ella misma, para avanzar hacia otra democracia.

Cmo hacerlo? Yo creo que no es fcil, particularmente en un pas como el nuestro, donde se va, progresivamente, estableciendo una hegemona sin ideas o, ms bien, una hegemona con una idea, que lanza una bruma sobre todas las dems. En definitiva, es sin ideas porque, para que haya ideas, tiene que haber contraste, tiene que haber debate, discusin. En ese sentido, en este pramo de la hegemona sin ideas, yo digo: Bienvenido el libro de Gilberto Lopes!

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TRANSCRIPCION DE EBZ




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