Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2010

La segunda arista de la concepcin marxista del mundo (vigsima aproximacin)
La metodologa de Marx y de la escuela histrica (III)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Sacristn prosegua su comentario sobre el socialismo de ctedra y su influencia poltica recordando que, como era sabido, los comienzos del denominado Estado social, los seguros sociales generalizados, el seguro mdico asistencial, haban llegado a Europa en el Estado ms conservador de la poca, salvado el zarista, de Prusia y de un gobierno particularmente conservador y derechista, el de Bismarck [1]. Pues bien, comentaba el germanista traductor de Heine, la teora y posibilidad de un tipo de Estado as, que garantizara la asistencia mdica y ciertos seguros de desempleo y la transicin protegida de un oficio a otro, Bismarck lo haba decidido, aparte, admita Sacristn, de por su extraordinaria astucia poltica al mismo tiempo que persegua al partido socialista iba haciendo esta legislacin social- por lo que haba aprendido de la escuela histrica. No afirmaba Sacristn que la escuela histrica tuviera un ala tan de derecha que resultara bismarckiana. No, en absoluto, siempre se haban mantenido en la derecha socialdemcrata y en el socialismo de ctedra, sino porque haban llegado a tener una tal influencia cultural que incluso un gobierno como el bismarckiano se haba sensibilizado ante este tipo de problemtica y haba puesto en prctica una legislacin protectora.

La posicin de Sacristn era ntida: en ese punto se poda estar de acuerdo con Schumpeter. Sin vacilacin. Negar que tenga inters practicar el formalismo econmico, hacer econometra, por ejemplo, era absurdo. No hay por qu negar nunca inters a una investigacin. Primero haba que hacerla, luego ya se vera. Negar inters a priori a toda esta lnea, como haba hecho la escuela histrica, era impropio.

Pero el inters de una investigacin puramente formal, aada Sacristn, era un inters muy terico. De decir que las posiciones y la disputa de la escuela histrica no tienen inters para el anlisis, en el sentido de Schumpeter, pasar a decir que no tienen inters para el pensamiento econmico-social, eso ya le pareca un paso demasiado grande, excesivo, porque la escuela histrica no tena nunca razn cuando negaba utilidad al formalismo, pero para Sacristn casi siempre tiene razn cuando se presenta en la forma ms moderada de decir: el formalismo no lo es todo, hay que echar a eso sociologa, hay que echar a eso derecho, hay que aadir historia.

La disputa no era tan necia y el hecho de que no lo fuera quedaba claramente ejemplificado por la circunstancia de que, a pesar de ese juicio de Schumpeter, restos metodolgicos de la escuela histrica seguan existiendo en la actualidad. Y con cierta importancia. Quiz no tanto en economa, aunque s que siguen vivos los descendientes directos de la escuela histrica que veremos el prximo da, los institucionalistas. Para decirlo un poco espectacularmente, sostena Sacristn: Galbraith era inimaginable sin Schmoller. Literalmente: no existiera Galbraith sin la escuela histrica alemana aunque los separase un siglo. Por tanto, tan muerto no est, tan acabada la cosa no est ni mucho menos, si tenis en cuenta que Galbraith ha sido un consejero de John F. Kennedy, no un hombre tirado en un rincn. Por no hablar ya del de New Deal de Roosevelt, presidido por herederos de la escuela histrica, del institucionalismo norteamericano de los aos treinta.

El punto de vista de Schumpeter estaba justificado en la medida en que hablaba de lo que llamaba anlisis, del tipo de teora econmica ms autocontenida, ms matematizada. No lo estaba desde el punto de vista de una historia del pensamiento econmico en general. A Sacristn esa posicin le pareca excesiva. Decir que eso no es nada, que es slo un incidente histrico, sin mayor trascendencia, no me convence, aunque est dispuesto a reconocer lo primero. Si lo que se estaba discutiendo era sobre la justificacin del formalismo, entonces, en su opinin, llevaba razn Schumpeter. Negar eso era anacronismo, prejuicio.

La metodologa de Marx haba bebido de estas fuentes.

Notas:

[1] Manuel Sacristn, Sobre dialctica. Matar (Barcelona), El Viejo Topo, 2009, pp. 187-205.

[2] Dos aproximaciones a Mach de Sacristn. La primera, del Diccionario de Filosofa de Dagobert D. Runes (p. 242), cuya traduccin coordin l mismo:

Profesor de fsica y de filosofa en Viena de 1895 a 1901. Profes en teora del conocimiento tesis sensistas y fenomenistas. En teora de la ciencia, Mach ha contribuido considerablemente al renacimiento del positivismo en el siglo XX. Para Mach las leyes cientficas no son explicaciones causales ni genticas, sino descripciones condensadas y tiles de los fenmenos, de acuerdo con un principio de economa de pensamiento y cuya justificacin es pragmtica. Con ese punto de vista, y como fruto de sus importantes investigaciones de historia de la ciencia, Mach ha aportado criterios para la comprensin de la estructura de las teoras cientficas. Entre los grupos iniciadores del Crculo de Viena se encontraba el Verein Ernst Mach [Asociacin E.M.], inspirado por su obra.

Die Geschichte und die Wurzel des Satzes von der Erhaltung der Arbeit [La historia y la raz del principio de conservacin del trabajo], 1872; Die Mechanik in ihrer Entwicklung historisch-kritisch dargestellt [Exposicin histrico-crtica de la evolucin de la mecnica], 1883; Die Principien der Wrmelehre, historisch-kritisch entwickelt Exposicin histrico-crtica de los principios de la termodinmica], 1896; Die Analyse der Empfindungen,1900 (trad. castellana, Anlisis de las sensaciones, 1925); Erkenntnis und Irrtum, 1905 (trad. castellana, Conocimiento y error,1940).

La segunda, una aproximacin a Mach como precursor de los estudios epistemolgicos en su trabajo sobre el filosofar de Lenin (M. Sacristn, El filosofar de Lenin, Sobre Marx y marxismo, Icaria, Barcelona, 1983, pp.137-138):

[] Ya en lo puramente filosfico los empiriocriticistas -no slo Mach- con su neutralismo epistemolgico y su nocin de experiencia pura sustrada a la distincin sujeto/objeto, aportan un punto de vista que se aleja considerablemente del de Berkeley y no tiene con el de Hume y el de Kant sino el parecido -importante, pero no identificador- de la filiacin histrica. Mas la peculiaridad importante del machismo no est en ese terreno de la filosofa del conocimiento, sino en el de la teora de la ciencia y en el de la divisin del trabajo cientfico. Mach ha sido un precursor inmediato de tcnicas y operaciones intelectuales hoy de uso comn. Se trata de unas tcnicas de anlisis de los conceptos, del lenguaje de las teoras cientficas, o de las disciplinas cientficas en vas de teorizacin, destinadas a poner de manifiesto la estructura y el funcionamiento interno de esos aparatos intelectuales. La aportacin de Mach (y de otros autores relacionados con l por comunidad de temtica ms que de escuela, como Duhem) a la comprensin del modo de constituirse y del funcionamiento de las teoras cientficas ha sido de considerable importancia para que se tomara consciencia de problemas de metodologa formal y de anlisis de los varios planos de los lenguajes cientficos (su esqueleto gramatical, sus modos de significar, su eficacia informativa, su mejor o peor disposicin respecto de las operaciones de verificacin). Estos problemas, dicho sea de paso, tienen que ver con algunos que hoy va sugiriendo la misma produccin material, a travs de sus incipientes momentos cibernticos. El libro de Mach, La mecnica expuesta histrico-crticamente en su evolucin (1883) es un temprano clsico, de ese anlisis interno de las disciplinas cientficas. Se podra incluso decir, aun reconociendo la importancia en este campo de las inspiraciones de Hume y Kant, que la aportacin del empiriocriticismo es la invencin de esta problemtica que no se refiere directamente al mundo natural y social, sino a ciertos instrumentos tiles para el conocimiento del mundo: las teoras y los conceptos cientficos (los cuales son tambin, desde luego, parte del mundo social).

[3] La editorial Comares public en 2007 La poltica social y economa poltica de Schmoller, con traduccin de Jos L. Monereo Prez. Agradezco a David Casassas esta referencia.

Referencia Prlogo:

El prlogo de Sacristn en la red: http://archivo.juventudes.org/node/114

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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