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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2010

Prlogo de Wilebaldo Solano
"Destino de una revolucin", de Vctor Serge (Libros de la Frontera)

Wilebaldo Solano
Viento Sur


Ya tenemos en las libreras la obra de Victor Serge, Destino de una revolucin, editada por Libros de la Frontera que cuenta con un eplogo del propio Serge (su testamento, un documento en el que concreta sus ltimas reflexiones sobre el fenmeno estaliniano), y un prlogo de Wilebaldo Solano, el ltimo de los lderes histricos del POUM que reproducimos a continuacin.

Memoria de un escritor combatiente: Vctor Serge

Tuve la suerte de conocer personalmente a Vctor Serge, a mediados de Febrero de 1939, en Pars. Despus de una larga odisea que nos llev desde la Prisin del Estado de Barcelona hasta la capital de Francia, pasando por la crcel improvisada de Cadaqus, el cruce de la frontera de los Pirineos y el encuentro con el comando organizado por Marceau Pivert y dirigido por Daniel Gurin para salvarnos de un posible ataque estalinista y del campo de concentracin, los dirigentes del POUM recobramos la libertad a orillas del Sena. Y, naturalmente, una de nuestras primeras preocupaciones fue abrazar a Vctor Serge.
Durante todo el proceso revolucionario iniciado el 19 de julio de 1936, Vctor Serge haba mantenido una estrecha colaboracin con el POUM. Desde Pars o desde Bruselas, Serge no perdi nunca el contacto con nosotros. Colaboraba regularmente en nuestra prensa, sobre todo en La Batalla, rgano central del POUM; nos escriba con frecuencia o nos enviaba mensajes para tenernos informados de lo que pasaba en el movimiento obrero internacional, en la URSS de Stalin, en los Crculos intelectuales europeos fascinados por el gran combate contra Franco. Todo esto era precioso para la direccin del POUM. Y en particular las opiniones de Vctor Serge sobre las crisis en el aparato de Stalin y la evolucin del Kremlin en su poltica de intervencin en Espaa.
Estbamos en deuda con Vctor Serge. Y por eso decidimos celebrar la primera reunin oficial del Comit Ejecutivo del POUM en casa de Serge. Una fra maana de Febrero, Juan Andrade, Julin Gorkin, Pedro Bonet, Jordi Arquer, Josep Rovira, E. Gironella, N. Molins y yo nos dirigimos hacia la casa del Pr-Saint-Gervais donde viva el autor de El Ao I de la Revolucin Rusa y de Destino de una Revolucin. El encuentro fue emocionante e inolvidable.
Slo Gorkin y Molins y Fbrega conocan personalmente a Serge. Los dems le veamos por primera vez, pero sabamos mucho sobre l. De todos modos, no tardamos en evocar la ausencia de las dos figuras ms importantes del POUM: Andreu Nin, asesinado por la polica de Stalin en Alcal de Henares, y Joaqun Maurn, preso en una crcel franquista. Nos propusimos salvar a Maurn y aclarar lo que entonces se llamaba "el enigma de Nin", es decir, las condiciones en que se haba realizado el secuestro y el asesinato de Nin. No fue nada difcil establecer un plan para alcanzar semejantes objetivos. Y, como siempre, las ideas y los consejos de Serge fueron sumamente atinados.
En casa de Vctor Serge hicimos balance de todo el proceso revolucionario espaol y adoptamos las primeras medidas para ayudar a los compaeros que permanecan en Espaa, tanto en la zona Centro-Sur, que escapaba todava al control de Franco, como en Catalua, donde haba comenzado el terror franquista. Serge nos hizo muchas preguntas. Quera saberlo todo. Y, luego, tuvimos un amplio intercambio de ideas sobre la situacin internacional y, en particular, sobre la crisis en la URSS, donde continuaban los procesos contra los oposicionistas y se acentuaba la represin estalinista. En fin, aquella reunin abri un proceso de colaboracin de Vctor Serge con el POUM que ni siquiera se interrumpi cuando las tropas de Hitler invadieron Francia, y que se prosigui hasta la muerte de Serge en su exilio mejicano.


De Bruselas a Mosc pasando por Barcelona
Vctor Serge naci en Bruselas el 30 de diciembre de 1890 en el seno de una familia de refugiados rusos, y muri en su exilio mejicano en Noviembre de 1947. Slo tena 57 aos y estaba en plena madurez intelectual. Lo s por las cartas que nos enviaba con bastante frecuencia al C.E. del POUM residente en el exilio de Pars y los comentarios que le sugera la lectura de La Batalla, el peridico que l POUM publicaba en Pars. Recuerdo que tena la nostalgia de Pars y se preparaba para regresar a Europa, donde haba jugado un papel esencial, como se puede ver por ese libro que se titula Memorias de un revolucionario y que, por cierto, aporta muchsimo a la comprensin de los acontecimientos que se desarrollaron en nuestro continente en los aos 20 y 30, desde la victoria de la Revolucin de Octubre hasta el hundimiento de Mussolini y Hitler.
Como, por desgracia, las jvenes generaciones europeas conocen poco o mal a Vctor Serge, quizs convenga destacar, aunque sea brevemente, algunos de los principales rasgos de su vida y de su obra literaria y poltica. A comienzos del siglo, Serge fue de la Joven Guardia socialista en Blgica y muy pronto milit con los anarquistas franceses, lo que le condujo a la crcel, donde estuvo recluido durante 5 aos. Cuando alcanz la libertad, denunci el sistema penal francs en Los hombres en la crcel, y se traslado a Barcelona, donde se incorpor al potente movimiento anarcosindicalista espaol y se hizo amigo de Salvador Segu, una de las figuras ms importantes de dicho movimiento, por lo que intervino en la preparacin de la huelga general de 1917. Y fue justamente en Barcelona donde se puede decir que naci el escritor Vctor Serge, ya que adopt el seudnimo para escribir en el semanario Tierra y Libertad" y lanzar El nacimiento de nuestra fuerza, libro inspirado por el movimiento obrero espaol de aquel entonces.
A fines de 1917, Serge se traslad a Rusia. Deslumbrado por la Revolucin rusa como tantos otros, Serge se incorpor al bolchevismo sin beatera de ninguna especie. A diferencia de muchos otros, Serge conserv su agudo sentido crtico. Joaqun Maurn, lder del POUM, conoci a Serge en Mosc y, muchos aos despus, escribi que "Vctor Serge era claro y sincero; sealaba los defectos y las virtudes, los errores y los aciertos". No se poda hacer mejor elogio tratndose de una poca en la que prevalecan el culto incondicional o la denigracin sistemtica. En fin, Vctor Serge desarroll una intensa actividad en la Internacional Comunista. Fue el principal animador de La Correspondencia Internacional (Imprecor), revista prestigiosa en su tiempo. Zinviev le confi misiones importantes en Berln y en Viena. Escribi obras como El ao I de la Revolucin rusa, Petrogrado en peligro (1919) y numerosos ensayos sobre el ascenso del hitlerismo y la Revolucin china, la vida en la URSS y los problemas de la cultura y de la literatura en la Revolucin. Fue amigo de los grandes escritores .rusos de entonces, en particular de los poetas Esenin y Mayakovsky, y tambin de Pasternak y Mandelstan.
Cuando se agrav la burocratizacin del Estado y del Partido Comunista, Vctor Serge se incorpor a la Oposicin de Izquierda y no abandon nunca la resistencia poltica e intelectual al estalinismo. En los aos 1927-1930, cuando Stalin deportaba al Gulag a los oposicionistas rusos y a los intelectuales inconformistas pero no se atreva an a perseguir a los revolucionarios extranjeros conocidos, Vctor Serge y Andrs Nin, amigos fraternales desde 1921, constituyeron, con Alejandra Bronstein (primera esposa de Trotsky), el ltimo ncleo de resistencia organizada al despotismo burocrtico. Nin fue expulsado de la URSS en septiembre de 1930, y Serge fue detenido y deportado a Oremburg en 1933. Su liberacin y su expulsin de la URSS se produjeron en 1936, tras una campaa internacional organizada en Pars por los escritores Madeleine Paz, Andr Gide y Marcel Martinet.


Las luchas contra el estalinismo
A su llegada a Bruselas, Vctor Serge asumi con una voluntad de hierro y una energa sorprendente una labor excepcional de desmitificacin del estalinismo y de defensa de los escritores soviticos perseguidos, deportados y asesinados. Poco antes de su deportacin, Serge haba logrado enviar una carta-testamento a Madeleine Paz en la que deca que era "un resistente absoluto en tres principios: defensa del hombre, defensa de la verdad y defensa del pensamiento". Pues bien, en cuanto se produjo el primer proceso de Mosc, Serge cre el "Comit de defensa de la libertad de opinin en la Revolucin" y public Diecisis fusilados. El proceso Zinviev-Kamenev-Smirnov, el primer anlisis serio y preciso sobre el terror estalinista y los procesos de brujera que organiz la GPU y contra los que slo se levantaron el POUM en Espaa y pequeas minoras del movimiento obrero y muy pocos intelectuales de izquierda.
Apenas un ao despus, ese mismo Comit tuvo que promover una fuerte campaa internacional para tratar de salvar a Andrs Nin y al POUM, sometidos a una cruel represin por orden de Stalin. Vctor Serge prosigui incansablemente su actividad en defensa de sus camaradas de la URSS y de Espaa. "Fue verdaderamente -escribi Serge aos despus- la lucha de un puado de conciencias contra el aplastamiento completo de la verdad, en presencia de crmenes que decapitaban a la URSS y preparaban para pronto la derrota de la Repblica espaola".
En el curso de esa lucha, Vctor Serge escribi De Lenin a Stalin, Destino de una Revolucin, Medianoche en el siglo, y prepar una de sus mejores novelas, El caso Tulayev, anlisis profundo de la mecnica de los procesos y de las "confesiones" de Mosc, obra que al fin se ha publicado en Rusia, donde, por cierto, no se han descubierto todava los manuscritos que la GPU confisc al escritor revolucionario antiestalinista.
En espera de que se descubran y se publiquen esos manuscritos, ya es hora que se vuelvan a publicar las obras de Vctor Serge, que ciertas incurias -por no decir otra cosa- han alejado de las bibliotecas y de las libreras. Serge no es un escritor ms. Es un escritor militante excepcional del siglo que acaba. Sufri crceles, exilios y toda clase de persecuciones en su gran combate por el socialismo autntico y libre. Y, aunque muri demasiado pronto, dej una obra capital para la comprensin de los grandes problemas del siglo XX.
El naufragio espectacular de la URSS, el desplome del muro de Berln y la -descomposicin del movimiento comunista internacional, desfigurado por el estalinismo, constituyen un fenmeno sin precedentes, que plantea problemas a todo el mundo. A los defensores del sistema capitalista (incluso a los que a dan por terminada la Historia), a los comunistas y poscomunistas, a los socialdemcratas y a los que se disfrazan de tales, y a los marxistas revolucionarios, que fueron los primeros en reconocer la degeneracin de la Revolucin rusa y en combatir con las armas de la teora y de la prctica poltica la gran impostura estalinista con todas sus secuelas. La vida, la lucha y la obra colocan a Vctor Serge en esta categora. El fue uno de los militantes ms clarividentes. Por eso, no hay ms remedio que recurrir a sus escritos para comprender o tratar de comprender el carcter y la significacin histrica del estalinismo, y el sentido de sus nefastas consecuencias. En medio del confusionismo que reina actualmente en todas las fuerzas de izquierda que no renuncian a la perspectiva de liberacin socialista, Serge y su obra constituyen algo as como un faro luminoso susceptible de facilitar la comprensin del pasado y de mejor perfilar el porvenir.
Son muchos los que han sostenido que El ao I de la Revolucin rusa es una de las mejores obras de Vctor Serge, un clsico en cierto sentido. Y no faltan los que afirman que el ensayo Treinta aos despus, escrito por Serge en Julio-Agosto de 1947, poco tiempo antes de su muerte, es algo as como el testamento del gran escritor revolucionario desaparecido prematuramente en Mjico cuando soaba con volver a Europa para continuar su combate y su obra. Sea como fuere, el valor de El ao I de la Revolucin rusa es evidente. Por lo que se refiere a 20 a Treinta aos despus -de Octubre de 1917-, lo menos que se puede decir es que constituye un documento muy valioso en el que Serge confirma su honestidad intelectual y su alto espritu crtico.
Est de moda hoy desfigurar y condenar de una manera inapelable la Revolucin de Octubre y el bolchevismo de Lenin y Trotsky. Para algunos, todo fue un inmenso horror primitivo y brbaro que explica el triunfo actual del capitalismo salvaje en Rusia. Figuran entre stos una larga cohorte de funcionarios "comunistas" que fueron durante luengos aos fieles soldados de Stalin, y multitud de intelectuales que vivieron y prosperaron durante una larga parte de su vida rindiendo culto al "jefe genial" y a los otros jefes de menor cuanta. En Rusia y en los pases del Este, esos funcionarios y esos intelectuales se han convertido hoy en capitalistas sin el menor esfuerzo y algunos han tenido el descaro de ponerse inelegantes disfraces de socialdemcratas para conservar un tufillo progresista. Hay que esperar que no engaen a nadie, despus de haberse pasado la vida engaando a los militantes comunistas desinformados y burlados que creyeron en ellos.
Est de moda tambin en los medios derechistas y reaccionarios declarar con altivez y suficiencia que el hundimiento de la URSS no slo constituye la prueba definitiva del fracaso total del comunismo, sino que pone de relieve que el socialismo en general es una enorme utopa absurda y peligrosa. Y, naturalmente, esto permite asegurar tranquilamente que no existe otra perspectiva que la continuacin (o la restauracin) del capitalismo con las reformas que los tiempos modernos puedan aconsejar a causa del desarrollo de la ciencia y de la tecnologa y de la mundializacin de la economa.
Sabemos todo eso, pero lo que nos importa aqu y ahora es la reaccin o las reacciones de millones de personas que crean o imaginaban que en la URSS y en los pases del Este haba algo de "socialismo" o de progresismo y que esto poda ser positivo para las tendencias o las ideas de transformacin social existentes en el mundo. Estas personas son las que quieren comprender lo que era realmente el estalinismo, cmo fue posible que prevaleciera sobre las tendencias autnticamente socialistas o comunistas y durara tanto tiempo, y, sobre todo, cmo fue posible que una revolucin que suscit tantas esperanzas en el mundo entero acabara en un rgimen totalitario y esclavista, que se desplom por s mismo en medio de un desastre repugnante y sin precedentes histricos.
El ensayo Treinta aos despus no poda ni puede hoy responder a todas estas dramticas interrogaciones. Pero al igual que La Revolucin traicionada de Trotsky, Destino de una revolucin de Vctor Serge y el Stalin de Boris Souvarine, aporta elementos de informacin y de anlisis que pueden ayudar a la comprensin del hundimiento vertical del estalinismo y de la desaparicin de la URSS y sus satlites del panorama mundial.


Defensa crtica de la Revolucin Rusa
Desde luego, Vctor Serge defiende la Revolucin Rusa y la justifica frente a todos los falsificadores que "hablan y escriben sin informarse". Los haba entonces y los hay hoy. Y la defiende brillantemente, destacando el valor del equipo de Lenin y Trotsky, sus aciertos y sus mritos, pero sin eludir ni esconder las fases ms dramticas y los errores y faltas que cometieron, a su juicio, sus dirigentes. Y esto tiene una importancia enorme puesto que, durante aos y aos, muchos historiadores y escritores hicieron una apologa total de la Revolucin Rusa y la presentaron como modelo a imitar o copiar, del que no haba que separarse ningn precio.
Vctor Serge era otro tipo de hombre y de militante. Su temperamento, su cultura y su historia militante hicieron que siempre tuviera los ojos muy abiertos y nunca cayera en la facilidad y la complacencia. Por eso no vacila en decir que la falta de tradiciones democrticas fue muy grave para la Revolucin y que, en realidad, slo los mencheviques de izquierda de la tendencia Martov tenan "una concepcin democrtica de la Revolucin". Esta hereja, que Serge aprueba implcitamente, va acompaada de muchas otras. Cuando abre el captulo de los errores y de las faltas de los bolcheviques, Serge es muy severo y no se deja casi nada en el tintero. Para l, el error ms "incomprensible" es la creacin de la Checa, tesis que ya sostuvo en 1939 en su Retrato de Stalin y sobre la que insiste con severidad en Treinta aos despus. Y, naturalmente, tras la Checa aparece Kronstadt. Serge insiste en los argumentos que ya en 1938 le llevaron a una dura polmica y a la ruptura con Trotsky. Para Serge, su criterio sobre Kronstadt fue confirmado por Lenin cuando se proclam el fin del llamado "comunismo de guerra" y se lanz la Nueva Poltica Econmica (NEP), pero entiende que los bolcheviques no supieron sacar todas las consecuencias del reconocimiento tardo de sus errores y que en 1921 rechazaron "la reconciliacin con los elementos socialistas y libertarios dispuestos a situarse en el terreno de la Constitucin sovitica" y les colocaron prcticamente fuera de la ley. Y, por lo dems, no vacila en reconocer las terribles dificultades del poder sovitico y su voluntad de sostener la revolucin europea, que era, a la larga, la nica salida. Ahora bien, Serge piensa que los bolcheviques, prisioneros de su idealismo militante, se equivocaron en lo que respecta a "la capacidad poltica y la energa de las clases obreras de Occidente y, sobre todo, de Alemania". Y de ah surgi la teora del socialismo en un solo pas.
Frente a los que confunden todo y aseguran que existe una continuidad lgica que lleva fatalmente de Lenin a Stalin, Serge sostiene que hay dos perodos claramente diferenciados: 1917-1927 y 1927-1937. A nuestro modo de ver, el fenmeno es ms complejo. Pero sigamos a Serge. El hecho esencial para l es que en 1927-1928, por una suerte de golpe de Estado realizado en el ncleo dirigente, "el Estado-Partido revolucionario se convierte en un Estado policiaco-burocrtico, reaccionario en el terreno social de la Revolucin". Vctor Serge analiza los dos perodos y pone el acento en la lucha de la generacin revolucionaria contra la burocracia estalinista entre 1927 y 1937. Los que hemos tenido la posibilidad de consultar los archivos de Mosc en estos ltimos aos sabemos que esa lucha fue mucho ms importante y ms trgica de lo que se imagina generalmente.
Vctor Serge fue uno de los primeros oposicionistas revolucionarios, es decir, de los que combatieron contra la dictadura burocrtica estalinista en nombre del bolchevismo traicionado y destruido, y en nombre del socialismo libre. Primero en la propia URSS en el seno de la Oposicin de Izquierda, que, como l explic en varias ocasiones, era mucho ms amplia y menos sectaria que los que se reclamaban de ella fuera de Rusia. Y luego, tras su deportacin a Oremburg y la campaa internacional que permiti que saliera de la URSS y se instalara en Bruselas y en Europa. Y, finalmente, tras la ocupacin de Francia por las tropas de Hitler, en su exilio mejicano, en contacto estrecho con los espaoles y, en particular, con los militantes del POUM. Entre 1907 y 1947, fecha de su muerte -pronto har 50 aos- Serge fue un escritor revolucionario y combatiente. En las horas ms difciles, en esa medianoche en el siglo que puso como ttulo a uno de sus libros, Serge vivi siempre modestamente, con un optimismo creador sorprendente y conmovedor. Corri muchos riesgos y los esbirros de la GPU trataron de hacerle la vida imposible tanto en Bruselas como en Mjico, donde fue objeto de varias agresiones.
Unos aos antes de su muerte, cuando vislumbrara el fin de la segunda guerra mundial, y pensando en su vuelta a Europa, escribi estas palabras: "Nada ha terminado. Estamos en el comienzo de todo. A travs de tantas derrotas, unas merecidas, otras gloriosamente inmerecidas, es evidente que la razn ms que el error est de nuestra parte. Quines son los que pueden decir lo mismo? Solamente al socialismo corresponde aportar maana, a la revolucin iniciada, una doctrina renovadora de la democracia, una afirmacin irreductible de los derechos del hombre, un humanismo total que abarque a todos los hombres".

Pars-Barcelona

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=2993


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