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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2010

Puerto Rico
Hacia la autodeterminacin democrtica del pas

Carlos Rivera Lugo
Claridad


Una revolucin paradigmtica se desata ante nuestros ojos y transforma la manera en que hasta el momento hemos concebido y nos hemos propuesto la salvacin nacional en medio de la profundizacin de la crisis poltica, social y econmica en que nos ha sumido ascendentemente nuestra condicin colonial capitalista. Sin embargo, no basta hoy con denunciar la profundizacin creciente de una crisis que ya nos parece perenne, aunque asuma hoy matices tal vez inditos en la historia reciente de Puerto Rico. La crisis no se habr de superar sin la necesaria suma de fuerzas sociales para la articulacin de un nuevo proyecto de pas que proponga alternativas reales ante situaciones reales, y que demuestre la capacidad decidida de sus promotores para construirlas.

Si nos vemos gobernados hoy por una pandilla de atorrantes y corruptos es porque lo hemos permitido. No hemos sabido contestar la hegemona precaria de esta lumpenburguesa y sus adlteres a partir de acciones de contra-hegemona, que no es lo mismo que actos de protesta. La contra-hegemona slo se construye agrupando en una propuesta global de cambio todas las reivindicaciones y acciones particulares que propenden al bien comn y a la constitucin de un nuevo bloque social y poltico de fuerzas que asuman, a partir de ella, la gobernanza sobre los asuntos concretos del pas.

Esta nueva gobernanza incluye por necesidad la democratizacin radical de todos los mbitos del modo comn de vida, incluyendo el modo de produccin social y el modo de apropiacin o distribucin de la riqueza creada. Si la produccin es comn tambin lo debe ser la riqueza creada. Adems, la gobernanza democrtica , para que realmente lo sea, deber estar predicada en una nuevo paradigma civilizatorio, es decir, una nueva cosmologa de lo comn, lo que desde Nuestra Amrica se ha bautizado como el vivir bien, es decir, un modo de vida que, entre otras cosas, promueva la armona entre todos y con la naturaleza.

No hemos sabido construir contrapoder, que no es lo mismo que organizar partidos o competir en procesos electorales. No hemos sabido pensar estratgicamente, en funcin del poder inherente e inmanente, sino que lo hemos hecho reactivamente, como fuerza marginal y asediada cuyo destino es apenas sobrevivir e influir, si acaso, pero no gobernar. No hemos sabido hacernos pas.

En ese sentido, el poder de las autoridades coloniales est predicado sobre nuestra incapacidad real para potenciar la ms importante de las soberanas, la subjetiva, es decir, la voluntad soberana de cada uno y una para decidir sobre su modo de vida presente y futuro. Sin sta, no se da la otra, la externa o jurdica, la colectiva o nacional. Es ese, el poder soberano que anida en cada uno, el que hay que tomar para entonces construir materialmente ese otro poder que se objetiviza materialmente en nuestra voluntad de autogobernarnos.

El poder lo tiene siempre en potencia cada uno y una de los integrantes del pueblo. Slo requieren tomar conciencia de ello para que se materialice en voluntad soberana. As es tambin jurdicamente: el derecho subjetivo a la autodeterminacin siempre precede y apuntala al derecho objetivo de la autodeterminacin. Mataris al dios del miedo; slo entonces sers libre, reza la hostosiana profeca de Bayon.

No habremos de poner fin a la crisis sin luchar frontalmente pero, eso s, a partir de las condiciones que nos va dictando el movimiento real de la vida. Quien lo quiera ver, que lo vea. Son las circunstancias la fuente material forzada de la conciencia y no viceversa. Quien prefiera ignorarlo, pagar el precio con su irrelevancia dentro de las nuevas circunstancias.

Una de las enseanzas del reciente proceso huelgario de los estudiantes universitarios en Puerto Rico, como la expresin ms completa que ha habido hasta ahora de oposicin a la agenda neoliberal de la actual administracin colonial en Puerto Rico, es que se ha puesto sobre el tapete un nuevo eje de lo poltico, como instrumento de emancipacin: la autodeterminacin democrtica. Contrario a la idea prevaleciente entre un sector del independentismo, dicha lucha universitaria, en su poder de convocatoria y potenciacin del cambio, no ha tenido como eje central la asercin de la nacionalidad, como varita cuasi-mgica, sino que la institucin de formas concretas de autodeterminacin democrtica del pas para acometer la solucin de problemas concretos que inciden sobre la calidad del modo de vida de los puertorriqueos.

No es como tal la supervivencia de una imaginaria puertorriqueidad la que est directamente en juego. Lo que est en juego es la salvacin del pas ante el empobrecimiento creciente de su modo concreto de vida, en todas sus dimensiones. De ah que, como bien nos advirtieron los estudiantes universitarios, no se trata de seguir repitiendo los mismos reduccionismos ideolgicos con los que hemos fracasado en el pasado para sumar fuerzas y articular un proyecto alternativo, viable y creble de pas. El desafo es la articulacin de un proyecto de pas que trascienda la mera reivindicacin abstracta de la puertorriqueidad. Lo que las circunstancias han puesto sobre el tapete no es otra cosa que el reto de la gobernanza democrtico-participativa sobre lo concreto.

No es la soberana de la nacin, as en abstracto, por lo que habra que luchar en este momento, sino la soberana del pas, pero como pueblo, comunidad o sociedad, encarnada en cada uno, para cada uno y a travs de cada uno. La nica soberana exitosa es la que se ejerce directamente por el pueblo de carne y hueso.

Ahora bien, decir que la suprema divisin entre los puertorriqueos en este momento histrico est entre quienes se sienten yanquis o aquellos que se definen como puertorriqueos, es ignorar las races evidentes de los conflictos que nos han arropado en el ltimo ao y medio. Es desconocer, incluso, el carcter real y ms amplio de la crisis, pretendiendo definirla, como siempre, desde esa falsa conciencia poltica que produce toda ideologa que, como bien seal Carlos Marx, se limita a una perspectiva parcializada de la realidad, en total desconocimiento de los hechos empricos. As son las tres corrientes ideolgicas tradicionales del status: cada una proselitiza segn sus particulares y excluyentes perspectivas del pas, las cuales ya dan testimonio fehaciente de su agotamiento histrico.

Como sentenciaba Marx: hay que ascender de lo abstracto a lo concreto. De ah que cualquier intento por proponerle al pas un cambio a partir de la ya agotada estructura y agenda ideolgica del status, estar hablndole al pas de teologa poltica, mientras lo que se demanda a gritos es poltica como concrecin de la voluntad de vida plena que tiene la ciudadana.

Precisamente, uno que ha hablado de la poltica como la facultad del poder inherente e inmanente de la comunidad para hacer valer concretamente su voluntad-de-vivir es el distinguido filsofo poltico argentino-mexicano Enrique Dussel, quien estuvo hace unos meses de visita en Puerto Rico por invitacin de la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos. Para ste, es en torno a esa capacidad para decidir sobre su modo concreto de vida que se instituye, en ltima instancia, la soberana.

Dussel, quien en estos das en Caracas se le otorg el Premio Libertador al Pensamiento Crtico 2009, entiende que la izquierda necesita hoy de una completa renovacin tica, terica y prctica. Segn escribe en su obra Veinte tesis de poltica (Siglo XXI Editores, Mxico, 2006), el nuevo siglo exige gran creatividad pues: Es la hora de los pueblos, de los originarios y los excluidos. La poltica consiste en tener cada maana un odo de discpulo, para que los que mandan manden obedeciendo, lo que l llama el ejercicio del poder obediencial. Para ello, puntualiza el laureado terico de la Poltica de la liberacin, hace falta que brote una nueva generacin de patriotas, de jvenes que se decidan a reinventar la poltica, la otra poltica.

En Puerto Rico, a partir de las acciones y propuestas de nuestros jvenes universitarios, ya definitivamente empez a emerger esa nueva generacin.

 

* El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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