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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2010

Informe con fotografas revela impunidad sobre miles de asesinatos de la Fuerza Pblica
Los casos olvidados de los "falsos positivos"

Semana


Los colombianos llevan casi dos aos esperando que los responsables de los llamados 'falsos positivos' de Soacha sean castigados. Y nada. El proceso anda lento y lleno de dificultades. Lo de Soacha no es el nico. Investigaciones de decenas de posibles ejecuciones extrajudiciales de civiles en diferentes regiones del pas fueron trasladadas a la justicia ordinaria por jueces penales militares. Algunas de estas acciones judiciales haban comenzado aun antes de que estallara el escndalo de Soacha, en octubre de 2008.

Muchos de estos casos siguen sin esclarecerse en la justicia ordinaria y los responsables estn libres. Varios de los episodios ms preocupantes ocurrieron en Urab.

SEMANA investig y consigui decenas de fotografas, grabaciones, informes forenses y declaraciones de testigos directos que dejan en evidencia la existencia de decenas de casos de posibles ejecuciones extrajudiciales ocurridas entre 2007 y 2008, an desconocidas por el pas. Son tan solo una muestra del horror que se trata de esconder en la impunidad.


Estos dos menores de edad fueron presentados como muertos en combate en Urab.


La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscala no ha podido identificar a varios de los muertos.

Gran parte de lo que hoy se revela se debe a la labor de un juez penal militar llamado Alexnder Corts.

En marzo de 2007, Corts lleg a Carepa para hacerse cargo del Juzgado 94 Penal Militar. Aunque an faltaban varios meses para que el escndalo de los 'falsos positivos' fuera de conocimiento nacional, Corts descubri que algo irregular estaba ocurriendo con las bajas en combate que reportaban las diferentes unidades de la brigada 17. Sin dudarlo, y cumpliendo las normas, empez a trasladar los casos sospechosos a la justicia ordinaria. A pesar de la animadversin de los militares, envi decenas de casos a la Fiscala para que los investigara, y empez a desempolvar otros cuantos de posibles ejecuciones extrajudiciales anteriores a 2006 que estaban archivados en el juzgado.

En junio de 2009 fue trasladado a otra brigada en Boyac y a principios de 2010 Corts fue destituido. El juez penal militar, con documentos en mano, se defiende e insiste que fue declarado insubsistente injustamente (ver entrevista "Capitn nunca juzgar a coronel").


Las investigaciones por estas muertes fueron trasladadas por la Justicia Penal Militar a la Fiscala.

En el corazn de las tinieblas

Los casos investigados por Corts en Urab son espeluznantes. El 5 de septiembre de 2007, un comunicado de la Sptima Divisin haba reportado exitosas operaciones contra la guerrilla: "Efectivos del Batalln Voltgeros, Unidad orgnica de la Dcima Sptima Brigada, en zonas rurales del municipio de Carepa, sostuvieron enfrentamiento armado con integrantes de la quinta cuadrilla de las Farc, durante los contactos que tuvieron lugar en la vereda Pedragoza el Reposo, y en el sitio conocido como El Palmar, la tropa dio muerte en combate a dos de los delincuentes, logrndose incautar armas largas", afirmaba el parte militar.

Pero, al investigar, Corts encontr el caso cuestionable. Segn las fotos, uno de los presuntos guerrilleros dado de baja, Jess Alfonso Bedoya, se enfrent a las tropas del Ejrcito armado con una vieja pistola. Ms extrao an es que el presunto integrante del frente quinto de las Farc sufra de insuficiencia renal y, segn el hospital de Carepa, de anemia falsiforme. Las personas con esta enfermedad hereditaria sufren dolores lumbares y dificultades para moverse, y tienden a cansarse muy fcilmente.

De hecho, pocos das antes de aparecer muerto haba estado hospitalizado, como lo demostraron las investigaciones posteriores. Y la noche anterior a su deceso haba tenido fiebre alta.


Los dedos Cinco de los seis muertos reportados por el Ejrcito como bajas tenan puestos los dedos de forma artificial sobre el gatillo de los fusiles. Las pruebas forenses de absorcin atmica demostraron que ninguno dispar.

Al caso de Carepa le sigui otro pavoroso. Ocurri el 4 de abril de 2008. Ese da la Sptima Divisin del Ejrcito emiti un comunicado en el cual daba cuenta de los resultados de operaciones militares desarrolladas por varios batallones adscritos. "La mayor ofensiva de las tropas se present en zona rural de la vereda La India en el municipio de Chigorod, Urab antioqueo, cuando tropas adscritas a la Dcima Sptima Brigada, en desarrollo de operaciones de control militar de rea activo, neutralizaron en combates durante las ltimas horas, seis presuntos integrantes de las Bandas Criminales al Servicio del Narcotrfico, Bacrim", dice uno de los apartes del comunicado. La noticia sobre esa accin permanece hasta hoy como un "exitoso operativo militar".

Sin embargo, desde el momento mismo de esos hechos fue evidente para el juez Corts, que realiz la inspeccin en el lugar de los supuestos combates, que se poda tratar de un 'falso positivo'. Entre los muertos haba menores de edad, y saltaban a la vista graves irregularidades. Los cuerpos de casi todos los muertos estaban en posiciones anormales para hombres que supuestamente haban estado en combates. La ropa que tenan muchos de los muertos les quedaba grande. La mayora estaban con botas nuevas. Algunos tenan granadas colgadas en los pantalones, algo realmente peligroso ya que por la forma en la que supuestamente las llevaban estas podran estallar en cualquier momento. Uno de los menores de edad incluso tena puestas las botas al revs.

Los cuerpos aparecieron en un campo abierto sobre una carretera. No es un lugar habitual para el trnsito de guerrilleros fuertemente armados y menos para un combate. Algunos de los cuerpos de los menores presentaron impactos de bala a muy corta distancia, y la prueba forense para determinar si alguno de ellos haba disparado y tena rastros de plvora result negativa. Las fotografas, las primeras que se conocen de un caso de estos, son bastante contundentes y contradicen la versin oficial del combate (ver imgenes).

La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscala, que investiga el caso, an no ha podido identificar a las seis personas muertas. En parte, segn explic la Fiscala a SEMANA, debido a que varios eran menores de edad y por eso no se ha podido judicializar a ninguna persona por los hechos.

'Falsos positivos' a la carta

Dos meses despus, el 10 de junio de 2008, ocurri otro hecho que gracias a las investigaciones del juez penal Corts se ha develado que puede ser otro 'falso positivo'. SEMANA conoci una conversacin grabada que da cuenta de cmo algunos militares de la brigada 17 planeaban estos crmenes.

En una de estas conversaciones, el capitn Duvn Hernndez, del batalln Voltgeros de la brigada 17, llama a su superior, un coronel, quien lo primero que le pregunta es: "Cuntos muertos van?". El capitn le responde que hasta ahora va uno "con todo" y le dice a su superior que hubo combates. El coronel le enfatiza que hay que decir que son miembros de las Farc. Tras esa comunicacin, el capitn comenz a hacer llamadas desesperadas a distintas personas, presumiblemente paramilitares de la regin. En una de las comunicaciones el oficial llama a un paramilitar para contarle que tiene una baja pero que hay un "inconveniente" y es que el muerto est desarmado y necesita plantarle un arma.

El paramilitar le ofrece una pistola, y el oficial le pide un fusil. Tras varias llamadas, el hombre le consigue al oficial un arma para que la ponga al lado del muerto (ver recuadro Grabaciones. As se plane un 'falso positivo'). Funcion. Al da siguiente de las llamadas, el Ejrcito expidi un comunicado con los resultados operacionales de la Sptima Divisin, en el que afirmaba que: "La ofensiva castrense dej como resultado la muerte en combate de un guerrillero de la quinta cuadrilla de las Farc, en hechos ocurridos en la vereda Remigio del municipio de Chigorod, Antioquia, cuando tropas del Batalln 'Voltgeros' realizaban operaciones de registro y control de rea; en la accin militar fue decomisado un fusil y una granada".

Entre agosto de 2008 y abril de 2009 se registraron en total 17 casos sospechosos de ser 'falsos positivos' por parte de miembros de la brigada 17. Durante ese perodo el comandante de esa brigada era el brigadier general Jorge Rodrguez, que tan solo estuvo al frente de esa unidad nueve meses, y luego fue trasladado al cargo de jefe de Derechos Humanos del Ejrcito.

Los anteriores episodios son tan solo tres muestras de casos de 'falsos positivos' que el pas no conoca.

Cuando se descubri la macabra prctica y el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, empez a tomar correctivos, muchos jueces penales encontraron un respaldo y empezaron a trasladar a la justicia ordinaria centenares de casos sobre ejecuciones extrajudiciales. La Fiscala inici las investigaciones.

As, a lo largo de ms de un ao, casos como los de Soacha y Ocaa, en Norte de Santander, que son los ms conocidos por la opinin pblica, comenzaron a avanzar. La directora de la justicia penal militar, Luz Marina Gil, valientemente lider el proceso de las investigaciones por 'falsos positivos'. Ella renunci a mediados del ao pasado. "Fue como frenar en seco y volver al pasado. Las amenazas y presiones para no trasladar los casos a la justicia ordinaria empezaron a aumentar. Las directivas que se haban trazado para enviar los casos a la (justicia) ordinaria en 2008 prcticamente se reversaron. La situacin se volvi insostenible, no solo por las amenazas, sino porque aquellos que insistamos en dar traslados de los casos, en el mejor de los casos, sencillamente los declaraban insubsistentes sin ninguna razn, y los botaron por la puerta de atrs. Esos casos quedaron en nada", dijo a SEMANA una fuente conocedora del tema, quien pidi mantener su nombre en el anonimato.

Esta posicin, sin embargo, contrasta con la versin de la actual direccin de justicia penal militar del Ministerio de Defensa. Hay un incremento sustancial en el presupuesto, que demuestra el compromiso de proveerles herramientas a los jueces para sus investigaciones. Dicen que hay un seguimiento extremadamente cuidadoso de los casos sensibles de derechos humanos y que no ha habido un despido injustificado y masivo de jueces.

Es preocupante que casos tan perturbadores como lo que ocurri en Urab en estos aos sigan en la impunidad.

Fuentes del Ministerio de Defensa le dijeron a SEMANA que el problema no es la justicia penal militar sino de la falta de resultados de la Fiscala. Este tire y afloje entre las dos justicias pone a tambalear los avances del Ejrcito en materia de derechos humanos y legitimidad, ingrediente indispensable para proteger efectivamente a la poblacin civil y desvertebrar a la guerrilla.

http://www.semana.com/noticias-nacion/casos-olvidados-falsos-positivos/141863.aspx


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