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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2010

Ni devaluacin interior ni austeridad fiscal: en Europa hay una alternativa poltico-econmica de izquierda

Michael Hudson
New Economic Perspectives


A medida que se ahonda la crisis bancaria europea, la crisis fiscal de Grecia y de Espaa se difunde por Europa y la economa estadounidense se encalla, el grueso de las discusiones sobre el modo de estabilizar las finanzas nacionales parte del supuesto, segn el cual slo habra dos opciones disponibles: o la "devaluacin interna", que consiste en encoger la economa por la va del recorte del gasto pblico; o devaluacin directa de la moneda (en los pases que, como los europeo-orientales, an no se han sumado al euro).

Devaluar la moneda?


Los pases blticos, entre otros, se han negado a la devaluacin de la moneda, aduciendo que eso podra retrasar su ingreso en la Unin Europea. Lo cierto es que, dado que el grueso de sus deudas estn denominadas en euros los acreedores son sobre todo bancos extranjeros, o sus filiales locales, la devaluacin disparara el servicio de la deuda, lo que provocara un incremento de las moras, as como ms quiebras tcnicas en el sector de los bienes races. La devaluacin causara tambin el aumento del precio de la energa y de otras importaciones esenciales, agravando el encogimiento de la economa.

Huelga decir que los Estados soberanos pueden redenominar todas sus deudas en la moneda nacional aboliendo la "clusula exterior", como hizo el presidente Roosevelt cuando, en 1933, aboli la "clusula del oro" en los contratos bancarios estadounidenses. Eso significara pasar el problema de los malos prstamos a los bancos extranjeros, sealadamente a los suecos y austriacos, que suscribieron los prstamos que ahora van por mal camino. Pero al grueso de los dirigentes gubernamentales la devaluacin de la moneda les resulta tan impensable de entrada, as que no parece quedar sino una alternativa: un programa de austeridad fundado en los recortes fiscales.

La exigencia de austeridad fiscal

La UE, el FMI y los grandes bancos exigen a los gobiernos la bsqueda de excedentes fiscales por la va de recortar los programas de pensiones y seguridad social, asistencia sanitaria, educacin y otros gastos sociales. Los bancos centrales tendran que reforzar la austeridad reduciendo el crdito. Se supone que los salarios y los precios caern proporcionalmente, lo que permitira a las economas en proceso de encogimiento "labrarse un camino para salir de la deuda" gracias a un excedente comercial que les permitira ingresar los euros necesarios para lidiar con las gigantescas deudas hipotecarias generadas por la burbuja inmobiliaria posterior a 2002, viniendo la nueva deuda del banco central en apoyo de la tasa de cambio.

Los Estados blticos han adoptado el programa de austeridad monetaria y fiscal ms extremo. Los recortes en el gasto pblico y las polticas monetarias deflacionarias han producido en los dos ltimos aos un encogimiento de las economas lituana y letona superior al 20%. Los niveles salariales en el sector pblico letn han cado un 30%, y el banco central ha manifestado su esperanza de que el encogimiento salarial prosiga y rebaje tambin los salarios en el sector privado.

Los costos de la austeridad fiscal

El problema es que la austeridad provoca huelgas y paros, que se traducen en reducciones del mercado y de la inversin interiores. Crece el desempleo y caen los salarios. Lo que trae consigo el desplome de la recaudacin fiscal, porque el sistema fiscal letn descansa casi exclusivamente en los trabajadores asalariados. La mitad de la nmina salarial se destina al pago de un exorbitante conjunto de impuestos de tasa nica, que representan ms del 51%, mientras que el IVA absorbe otro 7% del ingreso personal disponible. Sin embargo, el banco central declara a bombo y platillo que la cada salarial es un xito, y clama por ulteriores descensos.

Los precios inmobiliarios se han desplomado tambin, hasta un 70%. La mora hipotecaria se ha disparado por encima del 25%, y aumentan los impagos. El centro de Riga y el barrio costero residencial de Jurmala rebosan de carteles: "en venta", "en alquiler". La cada de los precios ata a los hipotecados propietarios a su propiedad. Por otra parte, la prctica inexistencia de impuestos a la propiedad (una tasa nominal que en la prctica ronda el 0,1%) ha permitido a los especuladores mantener las propiedades sin necesidad de alquilarlas.

Cerca de un 90% de las deudas hipotecarias letonas estn contradas en euros, y la mayora de ellas son con bancos suecos o con filiales locales de los mismos. Hace unos aos, los reguladores bancarios urgieron a los bancos a pasar del prstamo fundado en un colateral (en el que la propiedad respaldaba a la hipoteca) al prstamo "fundado en el ingreso". Se anim a los bancos a insistir en los crditos concedidos tuvieran la cofirma del mayor nmero posible de familiares: padres e hijos, incluso tos y tas. Eso permite a los bancos vincular a la deuda los salarios de las partes cofirmantes.

El paso siguiente es el desahucio de la propiedad. Los reguladores bancarios slo se preocupan de la solvencia bancaria de un sistema bancario en manos extranjeras, no de la del conjunto de la economa. Su modelo es Estonia, que combinaba en 2009 unas finanzas estables con un encogimiento de la economa rayano en el 15%, lo que le vali el pasado mes la promesa de la entrada en Eurolandia.

Resultado: en vez de que el sistema bancario trabaje para la economa, Letonia y otras economas postsoviticas gestionan su vida econmica para mantener la solvencia de los bancos. Como si realmente se esperara que la endeudada poblacin gastara el resto de su vida en pagar para salir de la quiebra tcnica [la deuda contrada supera el valor actual de los activos hipotecados; T.] en que la han hundido los malos prstamos.

Eso est causando tal caos, que algunos propietarios de empresas emigran para escapar de sus deudas. El diario Diena public recientemente un artculo sobre una mujer de medios modestos residente en una ciudad letona de mediano tamao, Jelgava. Luego de contratar una hipoteca por valor de 40.000 lats (unos 55.000 euros), perdi su trabajo. El banco se neg a renegociar la hipoteca y subast su propiedad por apenas 7.500 lats, dejndola todava con una deuda de 30.000 lats, a pagar devengndolos de sus ingresos futuros.

El prstamo hipotecario destinado a hinchar la burbuja inmobiliaria permiti la financiacin del dficit comercial. Esto ha llegado a su fin. Cuando estall la burbuja inmobiliaria hace dos aos, el prstamo euro-hipotecario suministraba los recursos exteriores para cubrir el dficit comercial letn. Ahora, el banco central toma prestado de la UE y del FMI, a condicin de que el prstamo se use exclusivamente para sostener la moneda, a modo de colchn. Lo que parece autodestructivo, porque la deflacin monetaria causar desrdenes financieros, agravando la crisis de la mala deuda y estimulando las fugas financieras.

Ni devaluacin interior ni austeridad fiscal: la izquierda tiene una Tercera Opcin, la reforma radical del sistema fiscal

Pueden salir reelegidos los gobernantes que promueven este tipo de polticas? En Letonia y otras economas del Este europeo, los partidos polticos estn comenzando a armar una Tercera Opcin, una alternativa a la devaluacin, al encogimiento de la economa y al desplome del nivel de vida.

Esa Tercera Opcin pasa por la reforma del sistema fiscal. Arranca de la constatacin de un hecho: la exacerbada fiscalidad sobre el empleo superior al 51%- significa que los salarios que se llevan a casa son menos de la mitad de lo que los empresarios les pagan. Letonia dispone del trabajo peor remunerado de la Europa septentrional, y sin embargo, proporcionalmente, es el de mayor coste para los empresarios. Y para hacer peores las cosas, los impuestos sobre los bienes races son slo una fraccin del 1%. se fue un factor de la mayor importancia a la hora de hinchar la burbuja inmobiliaria. El valor no fiscalmente gravado del suelo va a parar a los bancos, quienes, a su vez, prestan a destajo sus ingresos hipotecarios con el fin de seguir disparando al alza los precios de las propiedades inmobiliarias, lo cual, a su turno, fuerza a los gobiernos a aumentar los impuestos sobre los salarios y las ventas, lo que genera un aumento del costo del trabajo y del precio de los bienes y servicios. Similares impuestos planos o te tipo nico sobre el trabajo y sobre la pequea propiedad se han convertido en plaga en todo el boque ex sovitico desde 1991.

Lo bueno es que este deforme sistema fiscal deja margen substancial para desplazar las cargas fiscales sobre el empleo hacia las rentas de "barra libre", incluidas las rentas sobre el valor del suelo, las rentas monoplicas y la riqueza financiera. Ahora mismo, esas rentas estn exentas "libres" de impuestos: van a parar a los bancos.

La economa letona puede hacerse ms competitiva simplemente liberndola de la carga gemela que significan unos salarios pesadamente gravados fiscalmente y unos precios inmobiliarios hinchados por un eurocrdito fcil. Dispone de un ancho margen para reducir el costo del trabajador para las empresas, hasta en un 50%, sin reducir los salarios que se llevan los trabajadores a casa. Un desplazamiento de la carga fiscal as, del trabajo al valor rentista de los bienes races, reducira el coste del empleo sin necesidad de reducir los niveles de vida, y todo ello sin poner en peligro las finanzas pblicas.

Rebajar los impuestos sobre los salarios reducira el coste del empleo sin reducir ni el salario que los trabajadores se llevan a casa ni los niveles de vida. Incrementar los impuestos a la propiedad, por otra parte, dejara menos valor subsistente para que ser capitalizado en los prstamos bancarios, lo que permitira guarecerse del endeudamiento futuro.

Aprender de Hong Kong

Una poltica de este tipo fue la que anduvo detrs del auge econmico de Hong Kong: el ejemplo que los dirigentes letones esperan emular como enclave de servicios bancarios y centro tecnolgico internacional (como lo era la propia Letonia en los tiempos soviticos, antes de 1991). Hong Kong promovi su despegue econmico a partir, fundamentalmente, de los impuestos al valor rentista del suelo, lo que le permiti minimizar los impuestos al empleo (que actualmente significan slo un 15%).

Desplazar la carga fiscal del trabajo al valor rentista del suelo mantendra, adems, a la baja el precio de la vivienda y de los espacios comerciales, porque el valor rentista gravado no podra seguir siendo reciclado en forma de nueva hipotecas.

Ese desplazamiento fiscal presionara tambin a la baja los precios de las propiedades inmobiliarias, porque el valor rentista gravado no quedara disponible para que los bancos pudieran capitalizarlo en forma de prstamos hipotecarios. La vivienda en economas de deuda apalancada, como los EEU, Gran Bretaa [y Espaa] absorben normalmente el 40% del presupuesto familiar [en Espaa, cerca del 45%; T.]. Reducir esa proporcin al 20% -como en la economa alemana, mucho menos endeudada, y en la que el prstamo ha procedido de manera harto ms responsable, permitira gastar los ingresos salariales en bienes y servicios, y no en el servicio de la deuda hipotecaria. Lo que, as, dara mayor margen para la moderacin salarial, sin necesidad de recudir los niveles de vida. Eso significa que los letones y otros pases de la Europa del Este no estn obligados a sacrificar la economa en el altar de la eurodeuda; no necesitan someterse ni a la devaluacin de su moneda ni a programas de austeridad.

Desplazar a la propiedad del suelo la carga fiscal ahora soportada por los trabajadores reducira el costo de la vida de los letones, rebajando el precio de la vivienda y de los espacios comerciales. La renta econmica ingresos sin los correspondientes costos de produccin sera transferida al Estado como base fiscal, en vez de quedar "libre" para que los bancos puedan capitalizarla en forma de forma de prstamos hipotecarios. Los precios de las propiedades estn determinados por el volumen del prstamo bancario, de manera que gravar fiscalmente el valor rentista del suelo (no los legtimos retornos de las mejoras de construccin y capital) reducira la tasa de capitalizacin, manteniendo bajos los precios de la propiedad inmobiliaria.

Conclusin

En resumidas cuentas: el problema de la deflacin monetaria ("devaluacin interna") es que deja intactas las disfuncionales estructuras fiscales existentes. El asunto principal en los aos venideros, y no slo en la Europa del Este, ser ste: si las economas pueden liberarse a s mismas de la carga gemela representada por unos salarios pesadamente gravados fiscalmente y unos precios inmobiliarios hinchados, y si pueden hacerlo evitando una sobredosis de austeridad, de todo punto innecesaria. Se precisa un cambio en la estructura fiscal, un cambio conforme a las lneas que la mayora de los pases occidentales esperaban ver hace ahora un siglo.

Objetivo: hacer ms competitiva la economa minimizando el coste de la vida y de los negocios. La Tercera Opcin sirve al propsito de alinear los precios de la propiedad inmobiliaria y los precios monoplicos con los costos necesarios de produccin. Gravar fiscalmente la formacin de precios en el "vaco", muy por encima del valor del costo, fiscalizar, esto es, la renta econmica, fue parte integral del republicanismo "original" [1] de Adam Smith y de John Stuart Mill, y en realidad, de todos los economistas polticos, desde los fisicratas hasta los reformadores de la Era Progresista [2].

La contienda poltica en las elecciones parlamentarias nacionales previstas para el prximo mes de octubre se librar, y por mucho, en torno del programa econmico de desarrollo Renovacin Letona, patrocinado por el Centro de la Armona, la coalicin de los partidos de izquierda. En la ltima reunin anual 29-30 de mayo de 2010, los dirigentes del partido empezaron a trabajar, a fin de concretar la alternativa sobredicha en leyes e iniciativas legislativas y de trazar el mapa del valor del suelo letn.

NOTAS T.:

[1] Siguiendo un uso idiosincrtico de la palabra "liberalismo" en los EEUU de la segunda mitad del siglo XX, Hudson habla aqu de "liberalismo original". En Europa y en Amrica Latina, en cambio, la palabra "liberalismo" sigue refiriendo a un fenmeno poltico antidemocrtico del siglo XIX (la palabra se invent en la Espaa de 1812), y apunta al desempeo de partidos los partidos "liberales", activos slo bajo monarquas meramente constitucionales no parlamentarias, salvo, luego, la britnica-, y desconocidos en regmenes republicanos como los de los EEUU, Francia y la Argentina. As pues, hemos traducido a la europea por "republicanismo original".

[2] En EEUU se conoce por Era Progresista a la vigorosa reaccin democrtica de comienzos del siglo XX, que sigui a la Era de la Codicia posterior a la Guera Civil norteamericana, en la que campaban por sus respetos los famosos "barones ladrones" (Rockefeller, Vanderbilt, Stanford, etc.) y polticos como el presidente Rudolf Hayes, que lleg a declarar que su gobierno era de empresarios y para empresarios

Michael Hudson trabaj como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Su dedicacin a los problemas de las economas postsoviticas, y especialmente la letona, le ha llevado a ser comisionado recientemente, por parte de la coalicin de izquierda letona Centro de la Armona, como economista jefe de la Reform Task Force Latvia, un think tank encargado de elaborar una poltica econmica alternativa para ese pas bltico. Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).

Traduccin para www.sinpermiso.info: Mnima Estrella

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3480

rCR



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