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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2010

En el corredor de la lapidacin

Nazann Amirian
Pblico


Las heridas de los 99 azotes que recibi por todo su cuerpo no se han cicatrizado an, y el terror de ser apedreada le corta, nos corta, la respiracin. Aun hay vida en su cuerpo y algn destello de esperanza en su corazn, de que la presin internacional y la piedad de sus verdugos, le permitiera vivir para cuidar de sus hijos. Sakine Ashtiyani, iran de 43 aos, forma parte del grupo de nueve personas, mujeres y hombres, todos de la clase trabajadora, condenados a morir apedreados, acusados de delitos sexuales como adulterio, sodoma, la prostitucin, o amar sin permiso de las autoridades religiosas.

Ms que una exhibicin de la falsa moralidad de los que tirarn la primera piedra, o un castigo ejemplar a una mujer que se ha atrevido a burlarse del totalitarismo de una teocracia que reglamenta hasta el ltimo rincn de la vida privada de sus ciudadanos, dichos actos talibanianos, tienen el propsito de sembrar el terror y someter a la poblacin, ensearle dientes, ante una acreciente crisis de legitimidad que sufre.

A pesar de que en ninguna parte del Corn aparece la lapidacin, este castigo preislmico cuenta con una macabra ceremonia, en la que hasta el tamao de las piedras est estipulado para infligir el mayor dolor a las vctimas, en su 90% mujeres.

La peculiar inquisicin que gobierna hoy Irn, si bien nunca fue una repblica, hace tiempo que ha dejado de ser islmica para convertir a Irn en el segundo pas del mundo en nmero de ejecuciones. No hay precedente para tanta crueldad en la milenaria cultura persa. El castigo a una mujer acusada de atentar contra la honra de la familia no ha sido ms que la habladura de los convecinos o el repudio del marido.

Sakine ha sido torturada y vejada durante interminables das en una celda en la que habr garabateado con las uas el nombre de sus seres queridos y sus ltimos deseos. Algunas que la habitaron antes se suicidaron o murieron por infarto, queriendo privar a los verdugos el espectculo, y aun as los guardianes de la moral lanzaron piedras contra sus cadveres.

Cunto es capaz un ser humano de remontar el dolor infinito y la pavura apoyado en un breve destello de esperanza! Estamos a tiempo, an.

Firmar en la pgina de Amnista:

http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/iran-lapidacion-mujer/

Fuente: http://www.nazaninamirian.es/?p=4500

rCR



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