Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2010

Las interminables guerras de EEUU

Alberto Piris
Repblica.es


Las interminables guerras de EEUU

William J. Astore es un teniente coronel de Aviacin de EEUU, ahora retirado, que fue profesor de la Academia de la Fuerza Area y actualmente ensea Historia en una universidad de su pas. Ha publicado recientemente un breve ensayo en un medio dedicado al anlisis de la poltica exterior de EEUU. En l expone su opinin sobre las causas por las que EEUU se empea a menudo en guerras, como las de Iraq y Afganistn, de complicada ejecucin, de incierto final y que perduran y se encadenan ao tras ao sin encontrar el modo de ponerles fin.

El autor lo atribuye a varias razones. Merece la pena comentarlas porque reafirman lo que he expuesto ms de una vez. Empieza afirmando: "hacemos la guerra porque somos buenos hacindola y porque nos sale de lo ms hondo creer que nuestras guerras llevan el bienestar a otros pueblos". No solo la poblacin de EEUU cree a pie juntillas que sus ejrcitos son los mejores, los ms preparados y mejor armados, sino que est convencida de que luchan siempre por motivos altruistas. Al contrario que otros pases brbaros que siembran la muerte por doquier, sus guerreros llevan consigo la libertad y otros dones. Esta ilusin, arraigada en el espritu de la mayora de la poblacin, le permite aceptar las guerras prolongadas en cualquier parte del mundo.

Adems de contar con el apoyo de la poblacin, EEUU hace la guerra "porque dedicamos enormes recursos a ello. Es para lo que estamos mejor preparados". El complejo militar industrial "es una mquina de obtener beneficios y las Fuerzas Armadas son nuestro hijo predilecto, a quien nada se le niega y todo se le consiente". Pero se trata de un hijo predilecto que tiene poco contacto con la poblacin desde que se suprimi el servicio militar obligatorio y los esfuerzos blicos recaen sobre la minora socialmente ms desprotegida. Por otro lado, el recurso a contratistas privados, para muchas misiones relacionadas con la guerra, aleja todava ms las actividades militares del vivir cotidiano de la poblacin. La guerra ya no incide directamente, como antes ocurra, en los sentimientos y las emociones de la mayora del pueblo de EEUU, que puede aislarse a voluntad de sus ms nefastos efectos.

"La sociedad americana se militariza aceleradamente", afirma el autor. Se puede discutir sobre la destitucin de un general imprudente, como acaba de ocurrir, pero cualquier otra crtica sobre la actuacin de los ejrcitos es calificada de inmediato como "desviada o antiamericana". La densa red de intereses comunes que engloba a los ejrcitos y a numerosos sectores de la sociedad, incluidos los medios de comunicacin, cierra el paso a las opiniones heterodoxas que permitiran observar la situacin desde otros puntos de vista.

Los medios tecnolgicos de combate a distancia han permitido reducir sustancialmente el ndice de bajas, lo que atena las crticas ante los resultados de la guerra. "En un mismo periodo de tiempo, mientras en Vietnam murieron ms de 58.000 soldados, en Afganistn ha habido poco ms de 1000 bajas". Es sta otra razn que aleja la guerra y sus efectos del sentir de la poblacin.

Adems, como consecuencia del gran desarrollo de su industria blica, EEUU domina ya el mercado mundial de las armas. Incluso en esta poca de crisis econmica global, las corporaciones del armamento siguen registrando ndices de crecimiento, aunque ms reducidos. "Las guerras permanentes -seala Astore- son permanentemente provechosas, quiz no para todos nosotros, pero s ciertamente para quienes estn en el negocio de la guerra".

Para concluir, es necesario aadir a los aspectos ya reseados un factor de tipo psicolgico de gran fuerza persuasiva: son las predicciones catastrofistas que muchos de los llamados expertos anuncian peridicamente, advirtiendo de que por muy nefastas que sean las guerras todava seran peores las consecuencias para el pueblo de EEUU si aqullas concluyeran de modo apresurado o indebido. Como es imposible demostrar que tales predicciones sean errneas o exageradas, cualquier tendencia a criticarlas es ignorada y muere en el silencio.

Muchas son, pues, las razones que, reforzndose unas a otras, sostienen la inacabable actividad blica de EEUU. Y muchos y diversos seran, en consecuencia, los mbitos en los que habra que actuar para frenar esta peligrosa tendencia. No es una misin imposible, pero, hoy por hoy, est fuera del alcance incluso de los bienintencionados deseos del presidente Obama. Por mucho que sorprenda al lector, viene aqu a cuento el atinado comentario de Fidel Castro tras el nombramiento de Obama como presidente de EEUU: "Sera bastante ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podran cambiar lo que siglos de intereses y egosmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa".

Por el momento habr que contar con esta constante tan arraigada ya en los comportamientos y prcticas de la primera superpotencia mundial: su predisposicin intrnseca a resolver cuestiones internacionales recurriendo a la fuerza de las armas.

http://www.javierortiz.net/voz/piris


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter