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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2005

Las vctimas de la eleccin

Dahr Jamail

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Se retuerce de dolor, quejndose continuamente. El pecho del coronel de la polica iraqu est cubierto de vendas, sus piernas, debajo de las rodillas, completamente ocultadas a la vista por gruesos vendajes que sujetan los restos de sus canillas.

Le dimos primeros auxilios y pedimos una transferencia porque no me quedan especialistas, me dice la doctora Aisha cambi su nombre tal como me lo pidieron porque ahora est tcnicamente prohibido que los mdicos hablen con los medios o les permitan que tomen fotografas en los hospitales iraques, a menos que reciban permiso del Ministerio de Salud y de su consejero estadounidense.

Y an con permiso slo nos permiten que hablemos con portavoces en hospitales seleccionados.

Yarmouk no estara por cierto entre los primeros de su lista de hospitales seleccionados para visitas de la prensa, ya que por ser uno de los hospitales ms grandes y ms concurridos de Bagdad, ubicado en el centro de la capital, la mayora de las vctimas llegan aqu.

La cara del coronel se deforma por el constante dolor. Se escuchan sus quejidos involuntarios cuando aprieta a cada instante los ojos, soando con algn alivio.

Lo enviamos a un hospital neurolgico que no pudo tratarlo porque todos sus especialistas han abandonado el pas, contina la doctora. Su frustracin se expresa en la precisin de sus palabras, que martillean los detalles como un veterano en el frente de batalla.

As que devolvieron al coronel a Yarmouk sin atenderlo. Protega un colegio electoral cuando un atacante suicida estall cerca. La metralla convirti sus piernas en carne molida y desgarr totalmente su pecho.

Le ped que no abandonara la casa, que no obedeciera a los estadounidenses, me dice su mujer que est parada cerca con su pequeo hijo y su hija, Pero dijo que tena que ir o los estadounidenses le cortaran el sueldo. Y tambin dijo que era su deber.

Lo mira al escuchar un nuevo quejido de su cara contorsionada, y me mira con furia en sus ojos cansados.

Los estadounidenses le dijeron que deba morir con sus compatriotas! Dios los maldiga por lo que le han hecho a mi marido! Dios los maldiga por lo que le han hecho a Irak!

Rpidamente le damos las gracias y nos apresuramos a abandonar la pieza, porque no queremos llamar an ms la atencin.

Mientras caminamos hacia la habitacin siguiente por el mugriento pasillo con ventanas rotas, la doctora Aisha espanta a una mosca, de las tantas que estn constantemente zumbando dentro del hospital.

Probablemente perder las piernas. Todo lo que tenemos son doctores en rotacin y residentes ya que todos nuestros especialistas abandonaron el pas para no ser secuestrados. He estado aqu dos das ininterrumpidos, sin dormir, dice, mientras un grupo de enfermeras se acerca para que firme varios archivos.

En la habitacin siguiente hay otro polica. Su abdomen fue destrozado por el obs de un mortero en un centro de voto... sujeta una venda azul sobre su cara que fue alcanzada por metralla. Hay tubos que salen de su estmago hacia un lado de la cama.

Su padre ve a la doctora al acercarnos y comienza a hablar con ella: Este hospital es tan sucio! Quiero transferir a mi hijo! La atencin es horrible!

Ella le explica tranquilamente que estn haciendo todo lo posible, sin suficientes doctores, sin bastantes limpiadores, sin bastantes enfermeras, sin bastantes suministros, sin bastantes medicinas.

El hijo del padre enfadado es un polica de 28 aos llamado Jalil Hassan y se mueve incmodamente en su cama. La pieza huele a pltanos podridos y hay moscas por todas partes. Cada vez que una enfermera o un enfermero entran a la pieza de ocho camas son acosados por familiares enojados y tensos.

Cerca hay un votante, Amir Hassan, de 27 aos. Su centro electoral tambin fue atacado con morteros. La metralla le dio cerca de la cintura y espera alguna medicina inexistente para el dolor.

Pedimos suministros a los estadounidenses, me dice la doctora Aisha, al salir de la sala, pero no nos dieron ninguna ayuda. Cmo podemos continuar as? Cuando un soldado estadounidense sufre heridas graves lo llevan en avin a Alemania o a EE.UU. Aqu tenemos altos oficiales de la polica y soldados iraques y los traen a este hospital inmundo, sin especialistas!

Abu Talat y yo le damos las gracias por su tiempo y por aceptar el riesgo que significa habernos llevado al interior de su hospital.

Veo ventanas nuevas en su oficina la ltima vez que estuve aqu haban sido destruidas por un coche bomba en la cercana. Este sitio se convierte en un hospital de campaa cada vez que un coche bomba provoca numerosas vctimas, lo que ocurre casi cada da. Me pregunto cunto van a durar sus nuevos cristales.

Tambin noto la nueva pintura blanca sobre un par de edificios. Abu Talat se da cuenta que la miro incrdulo y comienza rerse agitando las manos.

De vuelta en la calle, vamos a encontrar algo para el almuerzo. Seguimos nuestro ritual acostumbrado, en el que l conduce y al mismo tiempo organiza entrevistas. Mientras sujeta el telfono lo ms lejos posible de su cara para encontrar un nombre, se lo arranco para marcar el nmero y el vuelve al centro de la calle.
Nombre, pregunto. El doctor Hamad, responde. Lo encuentro, marco, le paso el telfono y le digo, Ya est llamando.

Gracias, dice mientras vamos serpenteando un poco ms por la calle. Busca su encendedor en los bolsillos, mientras aprieta el telfono contra la oreja, as que le enciendo el cigarrillo y volvemos a conducir normalmente. Esto se ha convertido en una ciencia.

Siempre tiene un par de gafas sobre el tablero de mandos a veces las de lectura, otras sus bifocales, que nunca usa a pesar de mi insistencia. Durante un ao le di la lata para que comprara gafas nuevas y lo aplaud cuando me las mostr hace poco.

Por cierto que nunca se las pone.

Las calles estn de nuevo repletas de trfico, despus del cierre durante las elecciones. Camiones llenos de policas iraques con sus mscaras negras luchan por abrirse camino entre la masa de coches, apuntando sus Kalashnikovs a todos en intentos ftiles de salir adelante.

Me siento muy amenazado cuando veo a estos policas o a los soldados estadounidenses apuntndonos con sus fusiles, dice Abu Talat, cuando pasa un camin cargado de soldados iraques, apuntndonos con sus fusiles al pasar por una interseccin, No acepto algo as.

Nos detenemos para comprar algo de schawarma al otro lado de la calle frente a un puesto militar australiano que fue recientemente atacado por un coche bomba. Echo un vistazo al edificio, con parte de sus tres pisos destruida por la explosin.

Unos pocos das despus del ataque la cercana embajada australiana decidi mudarse a Campo Victoria, una gran base militar de EE.UU.

De vuelta en mi habitacin, miramos las noticias mientras almorzamos y tomamos t. Comienzan a aparecer nubes de tormenta sobre la reciente votacin: Mishaan Jiburi, uno de los candidatos, acus a la comisin electoral de no haber suministrado deliberadamente materiales en las reas sunes.

Votantes rabes en el norte que tenan intenciones de boicotear las elecciones en Kirkuk decidieron a ltima hora que votaran para no perder la ciudad rica en petrleo en manos de los kurdos. Por lo tanto, no haba suficientes papeletas, y ahora la trama se complica.

Pienso que la decisin vino de Bagdad, declar Jiburi a los periodistas, Estaban preocupados de mantener a los sunes fuera del juego.

Slo ayer el vicepresidente interino Ibrahim al-Jaafari advirti ante la posibilidad de guerra civil si los militares de EE.UU. se retiraban prematuramente de Irak.

Hay que recordar que las elecciones fueron hace slo tres das.

Enviado por Dahr Jamail el 2 de febrero de 2005 05:45 PM
http://dahrjamailiraq.com/weblog/archives/dispatches/000194.php#more
2 de febrero de 2005



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