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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2010

La autoritaria gestin neoliberal marca la pauta
Huelga decirlo

David Fernndez
Diagonal


Sopesemos con pesar qu diez del constitucional pbulo patibulario, cercenan lo dicho en referndum por la sociedad catalana. Diez guardianes pretorianos black block franquista, tal vez? que cortan miles de voces y voluntades: la toga pasando la soga a la voluntad popular. Un gesto de cordial buena vecindad? Nada nuevo: que la ley ya estaba hecha. Y con ella tambin la trampa, que es la propia Constitucin. Aadamos a la sazn que slo tres llamadas a Moncloa doa Merkel, mister Obama y los camaradas chinos sofren rpidamente un urdido golpe de estado econmico: reforma laboral, el peor recorte antisocial en dcadas y que todo el peso de la crisis recaiga soezmente sobre las clases populares, para que las vajillas de la clase alta no dejen de lucir plusvalas. Que los ricos tambin lloran y no hay kleenex para todos.

Acabramos. Dnde queda el cuento chino, broma macabra quiz, de que en democracia todo es posible? Que diez togados decidan por Catalunya y que tres llamadas globales nos marquen la vida a la baja, ya huele, por ensima vez, a democracia orgnica con papila gustativa feudal. Pasen y vean. En paralelo, se va desplomando el teln a base de jirones, cuando El Mundo ruega solcito la militarizacin del metro de Madrid va represin salvaje. A ver quin es mas duro y tiene la vara de mando ms larga, Rubalcaba medra por no faltar a la cita y alza el listn de la Ley de Partidos. Anuncia que no le temblar el pulso si hay que ilegalizar a Eusko Alkartasuna y echar al traste la posibilidad ms seria, honda y de largo alcance para transformar el conflicto vasco o, puntualicemos, el conflicto espaol. Portazos, candados y resaca colectiva de hondo calado y amplio espectro: Ley de Punto Final, obediencia debida y a tragar.

Como todo exceso todava es poco, nos arrojan tambin la vigsimo sexta reforma del Cdigo Penal en 15 aos. Estampa de que estamos que nos salimos. Por la tangente represiva: aqulla que liquida el aire antes de ser respirado. Y ni disimulan, sa es la novedad. Y ni nos inmutamos, sa es la derrota. Rubalcaba se regocija en el lodo represivo: Tenemos el Cdigo Penal ms duro de Europa. Huelga decirlo.

En esta extraa mixtura orden y autoridad por la seguridad de los negocios, la autoritaria gestin neoliberal marca la pauta. Por eso, la pobre banca, inasequible al desaliento burstil, sigue sumando enteros y acumulando ganancias durante el primer semestre de 2010, se en el que ZP ha impulsado en la UE un programa de monitorizacin policial de los procesos de radicalizacin de la disidencia. Verano en cubitos con forma de porra y helado de Inquisicin para todas.

Y huelga decir lo de la huelga, claro est. Pioneros en tortas y tortazos como son, el bucle hispnico se repite con insoportable reiteracin represiva. Primero como tragedia, ya se sabe; finalmente como farsa. Todo forma parte del guin, se que anuncia que con tres llamadas y diez jueces se modifica, altera y transgrede la res-publica y que pretende que caigamos atentos al riesgo latente de la opera bufa berlusconiana en el nihilismo servil de creer que nada sirve, de no creer ni en nosotras mismas ni en las propias fuerzas y de darle a la estafa y a la farsa rango de orden natural inamovible.

En la lgica nada incauta de la lucha de clases en el siglo XXI, queda la leccin insondable de la comunidad afroamericana en pie por los derechos civiles: el problema nunca es lo que hacen ellos. Sino lo que dejamos de hacer nosotros. O como dira Biko: que no hay arma ms poderosa en manos de nuestro enemigo que nuestro cerebro. Huelga decirlo. Como huelga decir otra evidencia: menos roja y ms rojos. Que todava amanece. Y no es poco.

David Fernndez. Militante de base de Barcelona

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Huelga-decirlo.html



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