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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2010

Respuesta al Dr Soler Alem
Marx y los marxistas

Mario Bunge
Rebelin


En su artculo Mario Bunge, publicado en un nmero reciente de la revista Rebelin (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=104702), el Doctor Jordi Soler Alem sostiene que concuerda con mi filosofa de la ciencia, pero critica algunas de mis afirmaciones sobre Marx. Comentar brevemente algunas de sus crticas.

La ms seria de las acusaciones de mi crtico es que cometo la

falacia de afirmar que algunos de los artculos que public el New York Daily Tribune con la firma de Karl Marx fueron escritos por su colaborador, amigo y benefactor Friedrich Engels. Confieso que yo no obtuve esta informacin consultando los tomos 38 y 39 de la versin inglesa de las obras completas de Marx y Engels. La saqu de la biografa de Engels, tan bien documentada como objetiva, debida a Tristram Hunt, Marxs General (New York: Henry Holt, 2009), pp. 196-197.

Otra acusacin del Doctor Soler es que confundo a Marx con los marxistas y que, como muchos de stos, slo uso fuentes secundarias. Admito que no he ledo los 50 tomos de la obras completas de Marx y Engels. Pero s he ledo las ms conocidas de ellas, y traduje al castellano el grueso tomo de la correspondencia escogida de ambos pensadores, as como la segunda mitad de la Dialctica de la naturaleza, de Engels. Tambin impart el primer el curso sobre filosofa marxista en la universidad canadiense McGill. En este curso me limit a algunas obras de Marx, Engels y Lenin. No lo repet porque encontr que muchos estudiantes estaban ms familiarizados que yo con la hagiografa marxista. Por ejemplo, algunos haban ledo a Louis Althusser, a quien yo no trago. En resumen, aunque no soy hagigrafo de Marx, tampoco lo desconozco tanto como presume el Doctor Soler.

El Doctor Soler me reprocha el no haberme ocupado de la alienacin, tema de su tesis doctoral. Es verdad, y el motivo es que, si bien se ocuparon de este tema el joven Marx, as como Rousseau y Hegel, en mi opinin dej de ser un problema filosfico, para convertirse en un problema cientfico, en cuanto naci la psicolga social. En 1974, cuando coincid en un congreso mundial de sociologa con el director del Instituto de Sociologa de la ex-URSS, le pregunt qu problemas estaban investigando. (Este instituto, organizado recin en 1957, formaba parte del Instituto de Filosofa, y sus miembros haban estudiado flosofa, no sociologa.) Me cont que el problema que ms les interesaba en ese momento era el de la alienacin que sentan los jvenes cuando pasaban del colegio secundario al Mercado de trabajo. Esa transicin era trumtica, porque la realidad que enfrentaban en el trabajo estaba muy lejos de los nobles ideales que les haban enseado sus profesores. El investigador de marras agreg que este hecho falseaba la hiptesis de Marx, de que la alienacin es caracterstica de la sociedad de clases, de modo que no debiera existir en la URSS, por ser una sociedad socialista. Mi interpretacin era que la hiptesis falsa era la de que la sociedad sovitica fuese socialista.

Pero dejemos las recriminaciones y vayamos a algo ms interesante: mis principales discrepancias con Marx, el gran economista y activista social. Ellas son las siete siguientes, que he expuesto en detalle o esquemticamente en varios de mis libros.

  1. Dialctica. He sostenido que las llamadas leyes de la dialctica, tales como fueran formuladas por Engels y Lenin, son falsas en la medida en que son inteligibles. La primera ley, de la lucha y unidad de los opuestos, es falseada por la existencia de cosas simples, tales como los electrones y los fotones. Y no todas las cosas complicadas, tales como los seres vivos y las empresas, estn divididas en mitades que luchan entre s. Por ejemplo, que yo sepa, el Doctor Soler no es esquizofrnico. La segunda ley, de la negacin de la negacin, es incomprensible mientras no se aclare qu se entiende por negacin ni por sublacin (Aufhebung) en el plano ntico. Dudo que mis nietos sepan que son dobles negaciones de su abuelo. Finalmene, la tercera ley dialctica, la de la transformacin de cantidad en cualidad, no tiene sentido en esta formulacin, ya que toda cantidad fsica es cantidad de algo (agua, hierro, o lo que fuere) que posee ciertas cualidades (propiedades). Lo que s tiene sentido y es vedadera es la afirmacin de que hay puntos crticos o cambios de fase, o incluso de especie, tales como la evaporacin y la transmutacin de elementos. En todo caso, una ontologa seria no puede resumirse en tres enunciados, menos aun si estn formulados en un lenguaje impreciso. Pero no hay por qu angustiarse por esto ya que, segn me asegur un filsofo sovitico, Marx emplea la palabra dialctica solamente seis veces en su obra maestra.
Termino. Los socialistas tienen dos caminos posibles. Uno es repetir los crmenes del socialismo estatista y los renuncios de la socialdemocracia o socialismo municipal. El otro camino es repensar y rehacer el socialismo como una ampliacin de la democracia poltica, que incluya a todos los subsistemas de la sociedad: la economa, la poltica y la cultura. Esta es una de las tesis de mi Filosofa poltica (Barcelona y Buenos Aires: Gedisa, 2009).


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