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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2010

El olvidado teln de fondo afgano

Alberto Piris
Repblica.es


La amplia conferencia que el pasado martes reuni en Kabul a representantes de ms de setenta pases implicados en el conflicto de Afganistn se ha movido en dos planos distintos. Ambos tienen fuerte incidencia en el presente y el futuro inmediato de este pas, sumido en una guerra que dura ya nueve aos.

Por una parte, los donantes de la coalicin han aceptado aumentar el porcentaje de ayuda que administrar directamente el gobierno de Kabul (del 20 al 50%) a pesar de la desconfianza que inspira la comprobada corrupcin que emana de la capital y alcanza todos los rincones del pas. Era una exigencia de Karzai a la que resultaba muy difcil oponerse, cuando todos los afanes de los pases all reunidos se centran en encontrar el modo de salir del avispero afgano. Este es el plano econmico, el que ms notoriedad ha alcanzado en los medios de comunicacin

El segundo plano es el estratgico, donde el objetivo principal es determinar una fecha en la que las inquietudes de la opinin pblica occidental vean la luz a la salida del tnel y se pueda empezar a hablar de una recuperacin de la soberana afgana, ahora en rgimen de ocupacin militar de facto. Se ha acordado que el gobierno de Kabul asumir todas las responsabilidades de un Estado normal el ao 2014. No habr cambios de estrategia, por lo que ha podido conocerse hasta el momento. Sobre una trampa que esta estrategia encierra y que dificulta su ejecucin trat mi comentario de la semana pasada, anticipando la celebracin de la conferencia. Pero hoy conviene aludir a algo de ms calado, algo que va ms all de las ayudas econmicas o los planes estratgicos.

Por importantes que sean los dos planos antes citados y la incidencia que han tenido sobre los resultados de la cumbre, poco se ha hablado de un tercer plano, de la mxima importancia, que constituye el verdadero teln de fondo de lo que sucede en Afganistn. La ptica occidental a travs de la que la OTAN, EEUU y otros pases observan lo que all sucede no les permite abarcarlo en su totalidad. Para ello, hay que ampliar el mapa geopoltico y extender el campo de visin a Pakistn, la India y Cachemira. Y, por otra parte, reducirlo, aplicando a Afganistn un zum de gran aumento.

Empezando por esto ltimo, se constata que en este pas se viene librando una guerra civil desde los aos setenta: entre los pueblos del norte y los del sur, entre los tayikos y los pashtunes, entre los aldeanos y los ciudadanos, entre el islam y la secularizacin. Sobre esta guerra cay de improviso la invasin aliada de 2001. El ocupante, sin previo anlisis ni informacin, se vio combatiendo del lado de los norteos, los ciudadanos, el laicismo (dentro de lo que esto puede significar en el mundo islmico) y los tayikos. Esa guerra es vista desde dentro de Afganistn como la rebelin pashtn contra un rgimen dominado por tayikos, uzbekos y hazaras (stas son las cuatro etnias principales). A pesar de que Karzai es pashtn, su gobierno, bajo presin de la OTAN, ha instalado en Kabul el rgimen de la antigua Alianza del Norte, que combati a los talibanes y a los pashtunes, a pesar de que stos constituyen la mayora demogrfica del pas. Esta grave causa de conflicto no ha sido ni siquiera abordada por la conferencia internacional.

Cambiando el zum por el gran angular, entran en escena Pakistn y la India, as como el conflicto pendiente entre ambos sobre la soberana de Cachemira. Tampoco de esto se habl en Kabul el pasado martes, a pesar de implicar a dos grandes pases -uno de ellos una inminente superpotencia-, provistos de armas nucleares. Dos Estados, adems, con fuertes intereses -aunque de distinta naturaleza- en Afganistn.

El hecho es que ambas potencias se enfrentan en la sombra sobre terreno afgano. Para los militares que ejercen el poder de facto en Pakistn, cualquier presencia india en Kabul es un peligro en un territorio que para ellos es la retaguardia estratgica. Los servicios de inteligencia pakistanes apoyaron a los talibanes y los cuidaron a fin de seguir controlando la poltica afgana. Presionan a Karzai para que de algn modo acepte en su gobierno a algunos sectores talibanes moderados(?). Ni EEUU ni la OTAN advirtieron la complejidad del problema.

Segn comenta el historiador William Dalrymple, especialista en Asia central y meridional, esta situacin es una oportunidad que la India no debera desaprovechar. Sugiere que convendra alcanzar un acuerdo por el que la India renunciara a su presencia en Afganistn a cambo de que Pakistn diera por concluido el viejo conflicto de Cachemira; y para satisfacer a la OTAN, Pakistn habra de poner fin a la presencia de Al Qaeda en sus territorios fronterizos. Es difcil, si no imposible, llegar a una solucin regional satisfactoria ignorando las races de este problema. Y es casi seguro que si la OTAN aplicara sus esfuerzos diplomticos en esta direccin, el resultado sera mucho ms positivo que lo que est consiguiendo con sus ofensivas militares, los ataques de sus aviones no tripulados y su visin alicorta de lo que all est en juego. Reconocer que, en el fondo, la OTAN solo puede ejercer un papel secundario no es del agrado de ninguno de los aliados, pero probablemente se acerca ms a la realidad que las teoras que se sustentan en su Cuartel General bruselense.

http://www.republica.es/2010/07/22/el-olvidado-telon-de-fondo-afgano/



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