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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2010

Transfeminismo: sujetos o vida en comn?

Silvia L. Gil y Amaya P. Orozco
Diagonal

En las Jornadas Feministas Estatales de diciembre de 2009, en Granada, el transfeminismo se plante como un concepto transformador. Este nuevo texto enriquece el debate sobre su significado y las dudas que plantea, para crear herramientas de construccin poltica de lo comn.


Con este artculo queremos contribuir al debate desde la posicin de que necesitamos herramientas para construir polticas de lo comn, y que es momento de replantearnos el feminismo/los feminismos/el transfeminismo, como quiera que lo llamemos.

La potencia

Mientras el feminismo ha centrado su lucha en la desigualdad entre hombres y mujeres, el transfeminismo nombra un espacio transfronterizo habitado por diferentes sujetos para quienes las categoras clsicas de hombre o mujer se quedan estrechas, sin espacio para quienes no se adaptan a la norma. El sexo, la orientacin sexual, el gnero, la clase social y la procedencia se entrelazan profundamente, dando lugar a lo que conocemos como la identidad, absolutamente singular, de cada persona.

La apuesta central del transfeminismo nos recuerda que es imposible reducir esta multiplicidad a una nica categora mujer y que sin embargo es posible rastrear las marcas comunes del poder (hetero)patriarcal. A nuestro juicio, la lucha transfeminista a da de hoy tiene dos grandes virtudes. Por un lado, poner en el centro del debate las inquietudes cotidianas de las personas transexuales marginacin, identidad sexual, despatologizacin y, desde ah, permitirnos ir ms lejos que nunca en la pregunta de qu es ser mujer o qu es ser hombre, cuestionando qu sentido tienen la feminidad y la masculinidad si no queremos que sean formas de vida impuestas, jerrquicas y monolticas.

Por otro lado, reconstruir el campo de derechos de las personas LGTBQ (lesbiana, gay, transexual, bisexual, queer) migrantes, rompiendo con los estereotipos que identifican diversidad sexual exclusivamente con mundo occidental y visibilizando la experiencia de doble o triple discriminacin en las ciudades globales: al estigma se suman los controles policiales y detenciones por extranjera; y a las dificultades econmicas, el peligro de exclusin laboral por orientacin sexual o transexualidad/transgenerismo o las dos cosas.

Las dudas

La potencia de las luchas de transformacin est en su capacidad para generar cambios en nuestras vidas y conectar con nuestras inquietudes vitales. Nombrar malestares y resistencias es parte clave de los cambios a veces, pero no siempre. En este sentido el transfeminismo nos genera dudas: Est recogiendo una resistencia existente o est imponiendo un nombre, pronunciado en fuerte conexin con mbitos acadmicos? Incluye la experiencia diversa que diferentes sujetos hacen del mundo hoy, ms all de quienes previamente se identifican con el transfeminismo?

Estamos en una encrucijada: podemos construir prcticas transfeministas que pongan en el centro inquietudes de la vida cotidiana, evidenciando las conexiones entre formas de opresin o vivencias que pensbamos escindidas. Esto es muy potente. O podemos enfatizar la definicin de un espacio transfeminista a partir de complejas discusiones tericas y con el uso de un lenguaje muy poco comunicable. Y esto funciona en sentido contrario: construyendo un dentro del transfeminismo especie de vanguardia poltica y un fuera del mismo.

El nfasis en el nombre le ha hecho gozar de cierto aire de superacin del feminismo, oponiendo el llamado movimiento feminista clsico (MFC) al transfeminismo. Es obvia la existencia de profundas diferencias en la forma de hacer poltica de los distintos feminismos, incluso entre los feminismos crticos, y hay un gran debate sobre la conveniencia de mantener la unidad del feminismo cuando sta ha de construirse sobre la nada, porque no tenemos nada comn que decir. Pero confrontar un supuesto MFC con un supuesto transfeminismo es la mejor forma de abordar estos debates inaplazables? Al polarizar las posiciones invisibilizamos las diferencias dentro del propio feminismo y englobamos todos los feminismos dentro de una nica definicin, haciendo de l un ente esttico y slido, negndolo como un proceso abierto, complejo y en constante revisin.

El feminismo que ya no queremos es el feminismo blanco, burgus y heterosexual. Sin embargo, hasta qu punto esta interpretacin de lo que es el feminismo est importada del contexto anglosajn y se corresponde con la realidad del feminismo en el Estado espaol?

Movimiento que no puede ser tildado de burgus porque el componente de clase ha sido eje fundamental a lo largo de su historia, con la importante presencia de trabajadoras y mujeres de las barriadas. Un movimiento en el que las lesbianas han sido protagonistas, sobre todo en la dcada de los 80, y con el que las mujeres transexuales dialogan desde los aos 90. De todas las pegas a ese feminismo, se nos resiste el fenmeno de la academizacin; sin embargo, ste atae tanto al feminismo como al transfeminismo y la teora queer.

Reconstruyendo espacio comn

Para nosotras la cuestin no es tanto el tipo de sujeto que enuncia problemas, sea el feminista o el transfeminista, sino el propio hecho de enunciar, el qu y el cmo. Superar la poltica de la identidad de los sujetos nicos o mltiples que tambin acaban siendo nicos implica cambiar la ptica y dar cuenta de las situaciones que, aun ocupando diferentes posiciones, nos afectan de manera comn. Implica desplazar la mirada de los sujetos a la vida que vivimos todxs. Cuando la lgica social nos hace una invitacin forzosa a vivir aisladamente, cuando la vida se privatiza y el sentido compartido de lo que ocurre desaparece, cmo revertir su curso, recuperar la capacidad de hacer relatos de nuestra vida en primera persona, reconstruyendo los problemas comunes que habitamos desde lugares distintos?

No se trata de construir ristras de sujetos trans, maribolleras, precarixs, migrantes, negras, putas, ni de hacer un mero sumatorio de reivindicaciones transfeministas + anticapitalistas + antirracistas, sino de reconstruir el espacio comn, ms all de los muros que bordean nuestros entornos polticos conocidos, creando alianzas desde la discusin de qu tienen que ver nuestras realidades precarias y qu conflictos hay, porque las precariedades ni son iguales ni son igualmente intensas. Nos preguntamos, por ejemplo, si el transfeminismo se suma a las crticas al capitalismo y la Europa fortaleza o si obliga a cambiar postulados de esos discursos. Cules, ms all de una apostilla al final del manifiesto?

A veces se reclama el feminismo como un nombre vaco; no podemos hablar de prostitucin, ni de lesbianismo, ni del velo, porque sabemos que tenemos fuertes debates, y en aras de la unidad los solapamos. Otras veces se nos impone un nombre monoltico que encierra un contenido frreo que no podemos cuestionar si no queremos ser acusadas de herejes. Ante esta situacin lo crucial es preguntarnos cul es el contenido de nuestra lucha y con quin la luchamos. Ponerle otro? nombre puede ser til. Pero aferrarnos al nombre puede hacer que la lucha, o las luchas, pierdan toda la potencia de pensarse en situacin y junto a otrxs.

Silvia L. Gil y Amaya P. Orozco son activistas feministas

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Transfemisnismo-sujetos-o-vida-en.html

Artculos relacionados a este debate:

De gnero canbal Por Victoria Lpez Barahona / Historiadora social y activista feminista

Resistencias femenistas Por Justa Montero, activista de la Asamblea Femenista de Madrid

Desafos y oportunidades en los feminismos Por Montse Otero Vidal y Betlem C. Bel / Comi de Ca la Dona



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