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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2010

Los lectores de Diagonal enrevistan a Beatriz Preciado
Es urgente e imprescindible en el siglo XXI una rebelin de cuerpos

Diagonal

Filsofo y profesor de Teora del Gnero en la Universidad Pars VIII, feminista incmoda e iconoclasta, Beatriz Preciado ha escrito obras como Pornotopa (2010), Testo yonqui (2007) o Manifiesto contra-sexual (2002). Las contradicciones de la teora queer, la pornografa, la administracin de hormonas o hasta el instituto en el que estudi son algunas de las cuestiones que le han planteado las y los lectores de DIAGONAL.


Marta: Vers, mi inquietud (a veces incluso enfado) gira en torno a la InCoRpOrAcIN de la teora queer. De qu manera se ha metido en nuestros cuerpos, en nuestras prcticas individuales y colectivas, en nuestras vidas. Me entristece ver cmo lo queer ha pasado a ser objeto del mercado hipertcnico intelectual, y en el terreno de lo prctico, en muchos casos una normatividad ms, que acaba siendo ms cool que queer, ms guay que poltica -aunque se vista de-, y que incluso esconde prcticas de lo ms heteronormativas -e incluso conservadoras- detrs. Una respuesta posible podra ser el reconocerse en la contradiccin. Otra reconocer las potencialidades de las teoras y los cuerpos a la vez que las limitaciones. Cmo lo ves t?

Beatriz Preciado: Conozco el fenmeno queer chic del que t hablas. Es curioso que espacios que nunca se interesaron por la cultura lesbiana o transexual ahora se interesen por la teora queer. Paradjicamente, una de las claves del xito de lo queer en ciertos mbitos musesticos o universitarios es su carcter acadmicamente extico, a veces incluso crptico para espacios que hasta ahora han estado totalmente cerrados a los estudios culturales, a la crtica de las minoras sexuales o la teora postcolonial. Evidentemente, es siempre ms fcil solicitar financiacin para un proyecto queer, que para un proyecto de maricas, bolleras y trans. Al margen del pasajero efecto moda, los textos, las prcticas crticas y de intervencin poltica que hoy reconocemos como queer han activado los espacios polticos feministas, homosexuales y trans durante los ltimos aos Pero lo importante no es ser queer (esto sera una contradiccin puesto que queer no es una identidad) sino mantener una actitud crtica con respecto a los efectos normalizadores y excluyentes de toda identidad sexual.

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Blanca: Te sigo desde hace tiempo y me encanta que mentes como la tuya salgan de un sitio como Burgos, mi ciudad, por la que siento un amor-odio porque all lo queer no est ni mal visto, sino que es completamente invisible... As que mi sincera enhorabuena por ser como eres y una curiosidad... en qu colegio o instituto estudiaste?

B.P.: Para que veas qu todo es posible, te contar que estudi primero en el colegio de las Reparadoras y despus hice Bachillerato Internacional en el Instituto Lpez de Mendoza, de donde guardo un recuerdo extraordinario de profesores como Mario o Simona. Es cierto que en esa poca Burgos era una ciudad muy dura, marcada por el poder militar y eclesistico, donde la represin es una tarea colectiva que ocupaba cada faceta de la vida. Pero quizs precisamente por eso, tambin es un lugar que produce revolucionarios. Me acuerdo de un pequeo grupo que publicaba hace unos aos La Campeadora, una de las primeras revistas queer del estado espaol. Yo te animo a que busques alianzas y os organicis como colectivo, porque ese es el nico modo de resistir al brutal rgimen de la ciudad. Mucho nimo.

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Ayala: Se puede creer Beatriz Preciado que hay lesbianas, orgullosas de ser (bio) mujeres en una sociedad equivocada (machista, lesbofbica y patriarcal), que estn a gusto con su cuerpo y no necesitan hormonarse (ni estros ni testo) y qu les sugiere para ellas? No s si la plantee bien, es complicado.

B.P.: La cuestin no es hormonarse o no, sino encontrar un espacio de accin en el que, por decirlo con Spinoza, uno pueda aumentar su potencia de vida dado un marco concreto de restricciones. Mi impresin es que en las condiciones contemporneas de produccin de la subjetividad, todos estamos ms o menos hormonados, atravesados de una forma u otra por las tecnologas de produccin de gnero. El gnero y la sexualidad se definen dentro de un marco que con Jacques Rancire podramos llamar policial: cada cuerpo es considerado nicamente como un individuo susceptible de ser gobernado, como un rgano funcional, que debe reproducir la norma de gnero y reproducirse. Es dentro de este marco policial donde es posible despus establecer agenciamientos polticos.

La diferencia entre las biomujeres y las mujeres transexuales no es el consumo o no de hormonas, sino la relacin con este conjunto de normas polticas que establecen los lmites entre masculinidad y feminidad. Yo retomara la diferencia que para hablar de la cultura negra estableca Aim Cesaire entre la nocin sustancialista de raza y la nocin histrica. Para Cesaire era preciso desnaturalizar la raza para poder luchar contra sus inscripciones histricas. Algo semejante podramos decir con respecto a la identidad sexual. Desde un punto de vista poltico, no tiene sentido hablar de feminidad, lesbianismo o de heterosexualidad como entidades cromosmicas o anatmicas, sino como figuras de la historia. As que alguien se puede sentir orgullosa de ser lesbiana, pero debe al mismo tiempo ser consciente de las condiciones policiales de produccin de su propia identidad. Es ah donde se libra la batalla poltica y hoy esa batalla tiene que ver con el acceso y el uso de las tecnologas del gnero, algunas de estas tecnologas son hormonales, otras son discursivas o pertenecen al mbito de representaciones mediticas, o de las tcnicas de reproduccin, o se presentan como instituciones sociales, etc.

Por tanto, el problema no es definirse como lesbiana o como trans, sino cul es el acceso a las tecnologas del gnero y cules son las normas sociales y polticas que en cada caso se ven movilizadas. No olvidemos que antes de que uno o una pueda decidir definirse como lesbiana o heterosexual, una identidad le ha sido asignada a travs del reconocimiento mdico o jurdico, de la aceptacin social o de la exclusin, de la aprobacin o de la injuria, de la insercin en un sistema educativo... Por tanto, ser lesbiana, ms que una naturaleza que uno puede reconocer y aceptar o no, es una condicin histrica, policial, que se puede convertir tambin en espacio de agenciamiento poltico.

Chinasky: En primer lugar me gustara darte la enhorabuena por tu trabajo, que combina como pocas veces se ve, teora y prctica. La pregunta que te formulo es cmo analizas el auge, hasta haberse convertido en la forma casi hegemnica de la pornografa, del porno amateur. Si consideras que es una forma positiva de acceso del sujeto a la configuracin del cuerpo deseante y las prcticas sexuales (una oportunidad creativa para interferir con las formas cannicas de visualidad y sexualidad), una especie de hazlo t mismo de la industria pornogrfica, o por el contrario es una oportunidad para el pornocapitalismo de extraer abundante plusvalor y plusplacer de estos cuerpos amateur que se deciden a filmarse.

B.P.: Gracias por tu pregunta. La historia de la sexualidad, lejos de ser una historia natural, ha estado siempre ligada a las tcnicas de representacin y en concreto a lo que podramos denominar con McLuhan las extensiones de la mirada o de lo visible. En el contexto actual, esas extensiones se han multiplicado y difundido a todo el mbito social. Por tanto, se han modificado tambin las condiciones de produccin y de distribucin de la representacin de la sexualidad.

Hagamos un poco de genealoga poltica: el siglo XVIII, por ejemplo, fue un periodo de enorme proliferacin de representaciones pictricas y textuales de la sexualidad. Es el siglo de las caricaturas, de Sade y de Rtiff de la Bretonne, pero el uso de la representacin y su difusin estaban fuertemente restringidos por los poderes estatales y eclesisticos. A finales del siglo XIX, las instituciones mdicas, apoyadas por primera vez en los aparatos fotogrficos y cinematogrficos, adquieren el monopolio de la representacin de la sexualidad. Ese es el momento en el que se forjan nuestras nociones contemporneas de heterosexualidad y homosexualidad, que son en realidad constructos mdico-jurdicos adecuados a un nuevo sistema de produccin econmica del capitalismo industrial.

El monopolio institucional sobre la representacin de la sexualidad es compartido despus por la industria pornogrfica. La pornografa que logra imponerse comercialmente, contrariamente a lo que podramos imaginar, es un lenguaje autoritario que reproduce las normas policiales de gnero. Se establecen de este modo cdigos muy precisos de lo que un cuerpo puede o no puede hacer segn su asignacin de gnero y sexual. La pornografa aparece aqu como un gnero que produce formas visibles de genitalidad (penetracin, felacin, eyaculacin masculina) privilegiando la produccin de placer del ojo masculino heterosexual. Podramos decir que se inventan en ese momento estticas y coreografas de la sexualidad (que en realidad estn muy prximas de los cdigos mdicos, jurdicos y que son compartidos tambin de manera ms amplia por la industria cinematogrfica no pornogrfica): del mismo modo que no veremos nunca a Rocco Siffredi siendo penetrado analmente por un bio-hombre, tampoco veremos a Bruce Willis vestido con falda y a lo loco (excepto en un gnero de comedia que busca reforzar la norma). La pornografa, por tanto, no es un gnero descriptivo, sino performativo: no nos dice cmo es el sexo, sino cmo debe ser.

A partir de los aos 80, con la aparicin del video y despus a finales de siglo con Internet, las tcnicas de produccin y distribucin visual se han hecho accesibles al conjunto de la poblacin, al menos en los contextos donde la economa local lo permite. Esto, en principio, no implica una democratizacin de la pornografa, sino una extensin de sus cdigos dominantes, la globalizacin de un lenguaje sexual nico. Ahora bien, al mismo tiempo, surge un movimiento, heredero de los postulados revolucionarios de los movimientos feministas y queer, que podramos denominar de emancipacin pornogrfica, que lucha por construir otro cuerpo, por producir otros placeres y que lejos de renunciar a los dispositivos tcnicos de representacin de la sexualidad, decide reapropiarse de ellos de manera crtica y creativa. El porno amateur est situado en esta encrucijada: puede ser tanto la repeticin del lenguaje porno-autoritario dominante, como un lugar en el que producir representaciones crticas.

Podramos decir que emerge entonces un sujeto pornogrfico que ya no es mero consumidor o reproductor del lenguaje sexual dominante, sino que se presenta como agente de su propia sexualidad, que aspira a poner en cuestin la pornografa como sistema total, sus cdigos de gnero y sexuales, y que por tanto ya no est ah nicamente como masturbador annimo, sino que convoca una comunidad de masturbadotes disidentes.

Panclasta: De la noticia que anuncia la entrevista ("Actualmente Preciado es profesor de historia poltica del cuerpo, teora del gnero e historia"), es filsofo o filsofa, profesor o profesora, investigador o investigadora?

B.P.: Esta pregunta corresponde a lo que podramos denominar el dogma de la diferencia sexual, la voluntad de definir al sujeto con respecto a su pertenencia de manera exclusiva y excluyente a uno o a otro sexo. Es una autntica ansiedad cultural que, inscrita en los lenguajes teolgicos, se ha traducido despus de manera notable en lenguajes cientficos a partir del siglo XIX. Yo le preguntara, qu aadira un certificado sobre la verdad de mi sexo a mi produccin filosfica? Somos capaces de leer algo sin conocer o determinar el sexo de su escritor?

Panclasta: La teora queer es una hiptesis sobre el gnero que afirma que la orientacin del deseo y las identidades sexuales o de gnero son el resultado de una construccin social y que, por lo tanto, no existen papeles sexuales esenciales biolgicamente inscritos en la naturaleza humana. La hiptesis de que se trata de una construccin social es tambin una construccin social y adems a todas luces universitaria. De todas formas es una hiptesis interesante al ir al revs de las que afirman que muchas de las tendencias homo y hetero son biolgicas. El que seamos un cuerpo inacabado, destinado a la muerte, perecedero, es tambin una construccin social

B.P.: Con respecto a esta definicin de teora queer yo dira que la identidad sexual y de gnero no son construcciones sociales (meras abstracciones o ideologas flotantes) sino, utilizando la expresin de Lennart J. Davis, artefactos bioculturales, es decir construcciones sociales que se caracterizan por estar vivas y ser capaces de feedback sociopoltico complejo. Esto implica que no hay determinismo en la construccin social, sino constante regulacin, agenciamiento, mutacin, interpretacin, intervencin, resistencia.

Su pregunta, en este sentido, es interesante, porque implica tener en cuenta el estatuto vulnerable y perecedero de la vida. Lo que le puedo decir es que, por el momento, el tipo de artefactos biopoltico que somos es mortal con un tiempo vital relativamente corto, lo que sin duda reduce nuestra capacidad de intervencin poltica pero incluso el tiempo y las condiciones de la muerte son tecnificacin y pactadas socialmente, lo que hace posible afirmar que la mortalidad humana es tambin una condicin biocultural.

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Laura: Quera preguntarte por la polmica que suscit el hecho de que aparecieras afeitada en la entrevista que te hizo Alejandro Jodorowsky en un programa de televisin. Fue un hecho circunstancial? te revelaron algn aspecto de la sociedad con el que no contabas? hubo por tu parte alguna respuesta a dichas crticas? te result interesante cmo plante el psicomago (ejem) la entrevista? Enhorabuena por tu pensar y tu hacer.

B.P.: Hacer televisin es siempre un juego de alto riesgo. El lenguaje televisual es publicitario y por lo general no acepta ni el tiempo ni la discursividad propia de la filosofa. Acept la entrevista porque Jodorowosky es un amigo al que admiro como artista, lo que no significa que estemos de acuerdo en todo, y especialmente en cuestiones de poltica de gnero. En todo caso, el pensamiento cienciaficcionesco de Jodorowsky es ms capaz de aceptar la proposicin de un sexo binico o de una revolucin de cuerpos deformes que muchos de sus detractores progres.

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Izelop: Quera aprovechar este espacio para preguntarte sobre lo siguiente: pese a que en las polticas queer existe una enorme preocupacin por pensar los modos en los que los cuerpos son producidos pregunta que cobra ms relevancia en el contexto del capitalismo actual con el que el cuerpo se ha convertido en un laboratorio de operaciones para el poder-; pese a ello, creo que existe una idea abstracta y casi inmaterial de lo corporal. Me explico: muchas mujeres padecen problemas hormonales que sistemticamente se niegan ser tratados o son patologizados como enfermedades psiquitricas; se estn convirtiendo en la gran enfermedad contempornea (fibromialgia, quistes, endometriosis, insomnio, depresiones inexplicables...) y las farmacuticas estn impidiendo que se avance en su tratamiento. Son ms mujeres que hombres en la actualidad las que sufren los efectos de contaminantes, pesticidas, hormonas de alimentos, etc., porque el equilibrio del ciclo menstrual (el equilibrio estrgenos - progesterona) es ms sensible a estos factores ambientales, produciendo enfermedades distintas en hombres que en mujeres. Esto no quita que haya cada vez ms hombres a los que les est afectando estas enfermedades "extraas" y sin diagnstico preciso (problemas de tiroides, por ejemplo). Entiendo que t hayas podido tomar hormonas y que no hayas tenido ningn problema de salud. Obviamente cada cuerpo es un mundo singular. Pero eso no significa que no pueda haber efectos secundarios dainos en otros cuerpos. Por eso jams recomendara a nadie tomar una hormona de ningn tipo, tampoco por supuesto la pldora anticonceptiva (desgraciadamente la tom durante aos). Hay muchas cosas que no podemos evitar por vivir del modo en el que vivimos, pero creo que el cuerpo no es un mero receptculo de lo social. El organismo, si lo tomamos en serio, no es slo un lugar que podemos moldear, tambin es el lugar que nos moldea a nosotras. Eso es, tal y como lo entiendo, tomarse en serio la no separacin psique-cuerpo desde una posicinque no tiene nada que ver con los purismos o naturalismos. Pensemos cmo se producen los cuerpos y cmo desestabilizar el sistema sexo-gnero visibilizando otras subjetividades, pero no banalicemos con las hormonas porque puede que dentro de unos aos, mujeres (si quieres biomujeres, aunque en realidad creo que todas nos entendemos) puedan tener problemas y arrepentirse muchsimo de haber jugado con fuego. En realidad, no era esto lo que se le criticaba a Butler al principio con la performatividad, que olvidaba las vidas reales de las trans, la materialidad de los cuerpos? Me parece que hablar de tomar hormonas y no pensar en los efectos materiales de las mismas (de la salud de nuestro organismo y no slo de que te salga ms vello o tengas ms lbido, entre otras cosas, lo mismo tras dejar de tomarla no vuelves a tener lbido en una buena temporada o notas que tienes apata general o dolores de cabeza continuos...) es seguir tomando el cuerpo como algo abstracto. Es decir, que al final la lgica no es muy distinta que lo que queremos criticar. El reto para m es cmo pensar el cuerpo tambin como organismo sin caer en esencialismos. Pero pensar que podemos tomar testosterona y que no tenga ningn efecto sobre el equilibrio del sistema endocrino me parece realmente peligroso.

B.P.: De nuevo la cuestin de las hormonas, que parece una de las ms controvertidas. Izelop, estoy de acuerdo contigo, con tu modo de pensar la corporalidad como materialidad. Mi propuesta en Testo Yonqui no era que todas las bio-mujeres se administren testosterona (eso es ms bien una provocacin, que evoco como pensamiento lmite, para desatar la imaginacin a menudo clausurada por los cdigos hegemnicos) sino que empecemos a generar una conciencia crtica a cerca de las tecnologas que constituyen nuestro gnero y nuestra identidad sexual. No se trata de banalizar el consumo de testosterona, sino de hacerla visible, de sacarla de su estatuto mtico y sobre todo de des-generizarla. La testosterona no es la masculinidad, del mismo modo que el estrgeno no es la feminidad. Durante aos las feministas promovieron la ingestin de la pldora y no hubo demasiadas crticas (al margen de la funcionalidad) porque se trataba de hormonas femeninas, mientras que los escasos ensayos clnicos que se hicieron en bio-hombres para poner en marcha una pldora anticonceptiva no fueron apoyados con la misma intensidad por el movimiento feminista. Quizs porque lo que se estaba cuestionando era el carcter natural de la masculinidad.

David: Que tal est de salud despus de la ingesta peridica de testosterona? Tiene usted los suficientes conocimientos en endocrinologa como para controlar sus efectos secundarios y efectos adversos debido a su hepatotoxicidad?

B.P.: Me administro testorerona en dosis relativamente bajas porque lo que la toxicidad no es excesiva. He ledo bastantes manuales de endocrinologa y sigo la investigacin clnica sobre la testosterona. Hablo a menudo con un endocrinlogo, pero me definira ms bien como un usuario-activista, ms que como un paciente dcil del sistema mdico.

* * *

Marta: Hace tiempo que me llama la atencin el eco que posiciones parecidas a la de Beatriz Preciado vienen cobrando dentro del feminismo, especialmente en Espaa y en el mbito de los movimientos sociales. Veo que la referencia al trmino elitismo aparece entre los comentarios, pero lo que a m me preocupa es un mensaje ideolgico que escondido tras una crtica del patriarcado que es propiedad de todas las que militamos en el feminismo puede resumirse en: en el capitalismo puedes reinventarte a ti misma/o, cambiar todos los aspectos de tu identidad slo con que te atrevas a hacerlo. El problema no es slo que eso no puedan hacerlo ms que las disidentes sexuales de una determinada clase social o que viven en una parte del mundo. El problema, como ha apuntado gente como Zizek, es que esta ideologa es exactamente la central en la fase del capitalismo en la que estamos viviendo ahora mismo. Por supuesto, vaya el comentario con todos los respetos a todas las compas que comparten esos planteamientos y al propio entrevistado.

B.P.: Siempre he desconfiado de las crticas de elitismo contra la teora queer, sobre todo en contextos en los que necesitamos ms formacin crtica y menos populismo. Judy Chicago deca que lo primero que uno no puede ser si quiere ser feminista es idiota; dicho de otro modo, cuando se quiere luchar contra una forma de opresin que es percibida socialmente como ilegal o minoritaria es necesario entrar en redes de produccin de saber, trabajar colectivamente, leer, investigar, archivar

No creo que los juegos de lenguaje lacanianos de nuestro colega Zizek sean ms accesibles y menos elitistas que las definiciones performativas de la identidad llevadas a cabo por Judith Butler. Lo importante es comprender la complejidad de las relaciones de poder y de produccin de la vida para poder intervenir crticamente en ellas. Y para desarmar el sistema sexo-gnero, no creo que podamos hacerlo desde posiciones como las de Zizek, que sigue pensando, como buen leninista, que la revolucin sexual es secundaria y que lo que determina las relaciones de produccin es la diferencia de clase (puesto que la diferencia sexual para Zizek no es criticable, sino que es un fundamento del inconsciente y por tanto, un a priori transhistrico y transcultural).

Buena parte del derrumbe actual de la izquierda proviene de esta ceguera con respecto a lo que podramos denominar luchas minoritarias que son interpretadas como lujos cmplices con la ideologa capitalista, algo que en el lenguaje homfono de la izquierda he odo llamar de manera condescendiente mariconadas ms de una vez. La sospecha de una relacin de las polticas queer con el neoliberalismo aparece en varias de las preguntas que me habis enviado. La crtica de Zizek a la teora queer es que el capitalismo neoliberal puede absorber las demandas de las polticas de identidad e incluso explotarlas econmicamente a travs de una lgica de mercado. Zizek parece no haber entendido que el movimiento queer es postidentitario, es decir, que su objetivo no es nicamente el reconocimiento y la igualdad dentro del rgimen de mercado de las minoras sexuales, sino ms bien el desmantelamiento de los dispositivos de gnero y sexualidad que regulan el capitalismo neoliberal.

Muchos de los tericos queer hoy apostamos por una reinterpretacin del capitalismo como sistema de produccin de la vida, en el que la heterosexualidad y el rgimen de la diferencia sexual ocupan una posicin central. La cuestin clave en los movimientos queer no es cambiar de identidad sexual para poder integrarse en la sociedad neoliberal, sino cmo intervenir crticamente en los procesos de produccin y reproduccin de la vida que implican no solamente distinciones de clase, sino tambin de gnero, sexuales, raciales, corporales, etc.

Siempre he desconfiado de las crticas de elitismo contra la teora queer, sobre todo en contextos en los que necesitamos ms formacin crtica y menos populismo

Petarda: Buenas, qu placer poder enviarte una pregunta. La ma: deberamos negarnos a declararnos hombres o mujeres ante las autoridades? Sera un buen objetivo conseguir que desaparezca el apartado M/F de los DNI? Gracias.

B.P.: Como la rebelin proletaria o la rebelin de los colonizados en los siglos XIX y XX, es urgente e imprescindible en el siglo XXI una rebelin de cuerpos, no limitada a asignaciones identitarias, una rebelin comn, que podramos denominar revolucin somtica, frente a los sistemas policiales de gnero, sexo, sexualidad, raza y normalidad corporal que prevalecen en las democracias occidentales. Esta rebelin comienza por un rechazo de las normas que establecen los lmites entre el cuerpo normal y el deforme, el vlido y el invlido y afectan despus de manera transversal a la institucionalizacin de las diferencias de gnero, sexo, sexualidad, nacionalidad y raza.

Una estrategia de lucha sera efectivamente lo que podramos denominar la objecin de gnero, es decir, el rechazo de la inscripcin de la diferencia sexual en los documentos de identidad. El abandono de la inscripcin de la diferencia sexual en el documento de identidad no tendra consecuencias polticas sin un proceso ms amplio de crtica de las instituciones de produccin y reproduccin social, desde la familia y el colegio hasta el hospital. Pero sta sera slo una de las medidas.

Tendramos que pensar tambin, frente al recrudecimiento de los nacionalismos como definicin de la posibilidad de la vida de un cuerpo, en la creacin de un movimiento internacionalista de desnacionalizacin, lo que implicara el abandono de la identidad nacional, de sus restricciones de movilidad, acceso al trabajo y al territorio.


MENSAJE FINAL DE BEATRIZ PRECIADO: Gracias a los lectores de Diagonal por las numerosas preguntas. Siento no haber respondido a todas por falta de tiempo.

http://www.diagonalperiodico.net/Es-urgente-e-imprescindible-en-el.html



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