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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2005

Jornada escolar continua y partida

Rafael Feito Alonso
Rebelin


Desde hace varios aos, cada mes de febrero, numerosos colegios pblicos de educacin infantil y primaria estallan en un conflicto sin precedentes con motivo del posible paso de la jornada escolar ordinaria (de 09.30 a 13.00 y de 15.00 a 16.30) a la jornada continuada (de 09.00 a 14.00). Resultan clamorosos el silencio meditico y la inoperancia de nuestros gestores educativos ante un tema en apariencia tangencial al ncleo de la enseanza- que se ha convertido en estelar en buena parte de nuestros centros escolares.

En los ltimos tiempos he tenido la desagradable ocasin de ser testigo directo, en varios colegios, de dos situaciones igualmente dolorosas. En primer lugar, el manifiesto abuso de poder moral por parte de cierto sector del profesorado que no ha dudado en loar acrticamente las supuestas maravillas nunca demostradas- de la jornada matinal. Y, en segundo lugar, lo que empieza siendo un debate sobre tiempos escolares termina por degenerar en enfrentamientos entre profesores y familias y entre familias- y en la negacin del dilogo. Todo ello es prueba manifiesta de la falta de madurez de nuestra sociedad civil y de la superficialidad de los hbitos democrticos.

Por qu, repentinamente, tantas familias habitualmente inducidas por los claustros- han descubierto una suerte de paraso en la jornada matinal? Las razones son diversas. Hay familias, como ocurri en Canarias, que optan por una estrategia de clase media consistente en tener lo mnimo de la escuela que no diferencia socialmente el horario matinal de la escuela pblica- para por la tarde configurar una escuela a la carta con saberes muy valorados socialmente (ingls, informtica, etc.). En el caso de la ciudad de Toledo, capital de Castilla-La Mancha, asistimos a la repentina aparicin de unos padres y madres funcionarios que viven en urbanizaciones y desean llevarse a sus hijos a casa a la salida del trabajo. En otras ocasiones nos encontramos con amas de casa que no ven razn alguna para tener que hacer los dos viajes adicionales al colegio que suponen la jornada ordinaria. Con todo ello se ha preparado un cctel explosivo en el que los particularismos horarios de cada c ual han encontrado fcil va de expresin.

Para todas las consejeras de educacin la jornada habitual es la partida. Es decir, ninguna se atreve a decir que d igual una jornada u otra y para pasar de la ordinaria a la matinal se imponen una serie de requisitos previos. Obviamente, hay casos excepcionales en los que la jornada continua puede ser la nica solucin, especialmente en determinados mbitos rurales aislados.

Parece obvio que la carga de la prueba sobre las ventajas de la jornada continua, o al menos sobre su inocuidad- debe recaer sobre quienes proponen el cambio. Si alguien dijera que se rinde ms de 18.00 a 22.00 le exigiramos que adujera pruebas y, an as, dudo de que la sociedad estuviera dispuesta a modificar sus ritmos temporales.

Debe quedar bien claro que la reivindicacin de la jornada matinal nada tiene que ver con la innovacin educativa. Pretende exclusivamente mejorar el horario laboral de los funcionarios docentes. Aparece a partir de ciertos elementos contingentes: centros rurales sin comedor, centros con dobles turnos especialmente en secundaria y ltimos aos de la antigua EGB-, la sequa en Andaluca, obras que aconsejan terminar antes, etctera.

En los ltimos aos se ha generalizado en comunidades autnomas como Canarias, Andaluca y Extremadura y en algunas ciudades como Toledo Alcal de Henares en Madrid y algunas otras.

Sin embargo, hay comunidades como el Pas Vasco y Catalua donde este debate se plante y fue rechazado contundentemente. Todo apunta a que all donde existe una escuela concertada amplia la escuela pblica mantiene su jornada. Esta es una cuestin bsica: por qu salvo alguna excepcin puntual o all donde se produce el efecto de arrastre de la pblica- la concertada opta por la jornada ordinaria? Es ms, por qu la concertada suele ofrecer el primer ciclo de la ESO en rgimen de jornada partida? De la jornada de los institutos de secundaria mejor ni hablar.

El profesorado partidario de la jornada matinal no ha dudado en afirmar y as lo hace en los escritos para sondear la opinin de las familias- que la jornada matinal supone una mejora pedaggica y organizativa inequvoca. Nada ms lejos de la verdad. Poco se sabe sobre si se rinde menos en cualquiera de las jornadas. Uno de los informes ms completos sobre esta cuestin, el realizado en Galicia por Jos Antonio Caride, sealaba que tres cuartas partes del profesorado decan que el rendimiento es mayor en la continua. Sin embargo, sus datos indican que hay entre un 10% y un 20% ms de fracaso escolar en los centros de continua. No obstante, no es un dato concluyente aunque s indiciario: pudiera ser que estos tuvieran peores resultados antes del cambio de jornada. Lo que s detecta Caride es que los nios en centros de jornada continua tienen ms deberes para casa que sus compaeros con jornada ordinaria.

Tal vez sea cierto que la ltima hora de la tarde sea poco efectiva aunque no tanto como para equipararla a la siesta de pijama y orinal-, pero lo mismo puede ocurrir con la ltima de la maana en la continua. Lo poco que hay en las reas de cronobiologa y cronopsicologa choca con las creencias espontneas de muchos profesores. As, por ejemplo, no es verdad que la mejor hora sea la primera de la maana. Sin embargo se sabe que se mejora mucho a partir de la cuatro, justo cuando empiezan las extra-escolares. Con este dato: nos plantearamos por esto una jornada partida con mayor duracin del horario de comedor?

El informe de Caride detect una mayor fatiga de los alumnos en la continua que en la partida. El de Fernndez Enguita a partir de pruebas realizadas en colaboracin con la Universidad de Alcal- demostr que no hay un derrumbe del rendimiento o de la concentracin por la tarde.

Los efectos beneficiosos sobre la organizacin escolar son cuando menos dudosos. El hecho de que los maestros tengan varias tardes libres no se ha traducido en una intensificacin de su formacin permanente. La atencin a los padres se ha trasladado a horarios inverosmiles. As la confederacin de APAs Miguel de Cervantes de Castilla-Len denunciaba en el consejo escolar regional que en la mayora de los centros los horarios de visitas son de 14 a 15 o en Toledo se han registrado quejas sobre el escaso cumplimiento de la exclusiva de 8 a 9. Las actividades extraescolares que se exigen para la jornada continua quedan al albur de las preferencias presupuestarias de los ayuntamientos. En algunos casos los comedores desaparecen debido a la escasez de nios que permanecen en el colegio a partir de las dos de la tarde.

Como deca al comienzo, lo ms lamentable es la distorsin y deterioro de la convivencia democrtica que est suponiendo en muchos centros el posible paso de una jornada a otra. La orden de la Consejera de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, exige dos mayoras cualificadas simultneas del consejo escolar para iniciar y poner punto final al proceso: dos tercios del propio consejo y la mayora absoluta del sector de padres lo que en una ms que previsible votacin secreta significara recontar aparte los votos de los padres-. No contenta con ello, la orden obliga a las asociaciones de padres y madres a hacer una asamblea informativa y de debate en la que puede haber votaciones lo lgico es que las haya-. Significa esto que se rompe el esquema de democracia representativa y pasamos ahora a la lgica del asamblearismo? Estaran ahora los padres consejeros, que son representantes de la soberana popular, ligados por mandato imperativo? Y, si es as, por qu no se hace una asamblea de padres antes de aprobar, por ejemplo, la programacin general del centro o las normas de convivencia?

Rafael Feito Alonso es profesor titular de Sociologa de la Educacin de la UCM. [email protected]

 



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