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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2010

Ofensiva en contra del proceso bolivariano
Senadores o matones?

Editorial de Punto Final
Punto Final


 Los senadores en Chile se dividen entre los padres conscriptos que hacen su trabajo en forma seria y responsable y los payasos, que slo buscan publicidad -al precio que sea, an el de poner en ridculo a la Cancillera- como una manera de acumular caudal poltico para fines personales. Entre estos pjaros se cuentan los senadores Andrs Allamand Zavala (Renovacin Nacional), Patricio Walker Prieto (Democracia Cristiana) y Fulvio Rossi Ciocca (que para desgracia del Partido Socialista es el actual presidente y sepulturero de esa organizacin). Los tres alegres compadres -que conforman un arco poltico que va de la derecha a la Concertacin-, hallaron en la campaa contra Venezuela, bien aceitada con fondos de la NED (Fundacin Nacional para la Democracia), caja pagadora del Departamento de Estado, una forma fcil de convertirse en cotidianos protagonistas de los medios de comunicacin reaccionarios. El objetivo de esa guerra sucia es deslegitimar las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre en Venezuela, que probablemente darn una nueva victoria al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La ofensiva comunicacional no se realiza slo en Chile. Se extiende por el continente a travs de las pginas del GDA (Grupo de Diarios Amrica), la cadena pro yanqui a la que pertenece El Mercurio. Sigue un libreto escrito -y financiado- por el gobierno de EE.UU. En Chile esta ofensiva contra una nacin hermana, compaera solidaria en momentos de angustia y dolor de nuestro pueblo, ha logrado avances significativos. Iniciada por Allamand y Walker -que tambin dedican iguales esfuerzos a atacar a Cuba-, el fichaje del socialista Rossi ha permitido crear la imagen de que una mayora de chilenos compartira la tenebrosa operacin urdida en Washington. Como elemento puntual se agita la negativa venezolana para aceptar que Walker y Allamand acten como observadores imparciales de las prximas elecciones. Esa pretensin, expresada con una arrogancia de matones de barrio, no pasara de ser un psimo chiste si no buscara mofarse de la soberana de un pas que viene dando lecciones de democracia, que podran inspirar las urgentes reformas constitucionales que faltan en varios pases latinoamericanos, como Chile. Walker y Allamand viajaron en junio a Caracas y participaron en un seminario de la oposicin. Hablaron hasta por los codos para aconsejar cmo derrotar a Chvez y, adems, dieron numerosas entrevistas formulando duras crticas al gobierno venezolano. No conformes, a su regreso a Chile promovieron una declaracin del Senado para descalificar al presidente Chvez y a la revolucin bolivariana. Acto seguido -escalando la farsa- notificaron que en septiembre viajaran a Caracas como observadores -autodesignados como tales- del proceso que elegir la nueva Asamblea Nacional. En esta etapa de la descarada provocacin contra Venezuela -y en vista del xito mercurial de la maniobra de Allamand y Walker- se subi al carro el adocenado senador Rossi. Este tambin -el ridculo suele ser contagioso- amenaz que se hara presente en Caracas como observador de las elecciones aunque no lo aceptaran las autoridades venezolanas. Desde luego lo que este tro busca es conseguir el clmax de la publicidad que les proporcionara una expulsin de Venezuela por intentar atropellar la soberana, la dignidad y las leyes del pas. Ante esos destemplados anuncios, el Consejo Nacional Electoral (CNE) -que es uno de los cinco poderes de la institucionalidad venezolana creada por la Constitucin de 1999-, declar que no habilitara como observadores a los senadores chilenos. El CNE -cuyos cinco rectores titulares y 10 suplentes son elegidos por diversos estamentos de la sociedad-, record que no rechaza la presencia de observadores internacionales imparciales; aun ms, los promueve para mostrar que las elecciones se realizan con transparencia.

En los ltimos doce procesos electorales venezolanos han participado ms de tres mil observadores de todo el mundo, entre ellos representantes de los organismos electorales de Amrica Latina, del Centro Carter, ONGs, etc. Todos han destacado lo ejemplar de los procedimientos electorales en ese pas. En su declaracin, el CNE recalca: Venezuela tiene una slida tradicin en materia de acompaamiento internacional, a travs del cual hemos mostrado la fortaleza, integridad y confiabilidad de nuestro sistema automatizado de votacin. Los miles de observadores que han concurrido a Venezuela han podido comprobar que el sistema electoral venezolano es uno de los ms seguros, auditables y transparentes del mundo. Por otra parte, la Asamblea Nacional y la Cancillera venezolana retrucaron las declaraciones del Senado y la Cancillera chilena -arrastrada tambin al ridculo por el matonaje senatorial-. Es paradojal que los mencionados senadores exijan transparencia donde la hay en abundancia, e intenten imponer a un Estado soberano la participacin de observadores -cuya actuacin con seguridad formara parte de una provocacin mayor, como declarar viciadas las elecciones si la oposicin sufre una derrota-. Pero igualmente resulta inslito que se atribuyan autoridad moral para dar lecciones de democracia. Allamand fue una creatura de Pinochet que le facilit el camino que haba iniciado como juvenil conspirador contra el gobierno democrtico de Salvador Allende. Elegido por Sergio Onofre Jarpa, el viejo patriarca fascista, para encabezar a una derecha que seguira las aguas del pinochetismo cuando la realidad obligara a los militares a dejar el poder, Allamand cumpli la tarea cuidndose de criticar explcitamente a Pinochet y mucho menos de denunciar las atrocidades de la dictadura, que hasta entonces haba encubierto con su silencio. Tampoco podra decirse que el senador Allamand -frustrado canciller del actual gobierno- sea un paladn de la democracia y de la transparencia del sistema electoral, cuando l es hijo del sistema binominal sin el cual no sera senador. Una situacin parecida es la que disfruta Rossi: aunque lleg tercero en las elecciones de 2009, gracias al binominal, pudo apropiarse de uno de los dos cupos senatoriales de su circunscripcin. El senador Patricio Walker, por su parte, busca satisfacer un contumaz antiizquierdismo que, desgraciadamente, no es extrao en la Democracia Cristiana. Los factores de perturbacin y sospecha sobre las elecciones en Venezuela que intentan crear estos tres senadores, calzan en los planes de una oposicin visceralmente golpista que -sin renunciar a la violencia- pretende derrotar al presidente Chvez en septiembre y enseguida invocar la clusula de revocacin de su mandato que contempla la ultrademocrtica Constitucin bolivariana.

El plan tiene visos de realidad porque en septiembre la oposicin volver a la Asamblea Nacional. Voluntariamente -en aras de un proyecto golpista- la oposicin rehus participar en la anterior eleccin de diciembre de 2005, denuncindola como fraudulenta. Los sondeos electorales dan por ganador con estrecho margen al PSUV en septiembre, mientras un tercio del electorado an no decide su voto. Esto plantea un escenario muy tenso y delicado, en que la intervencin poltica y financiera extranjera puede jugar un rol importante. La derecha, la DC y el PS pretenden desde Chile -arrastrados por Allamand, Walker y Rossi- facilitar ese turbio proyecto. Por eso no basta que Venezuela, en defensa de su soberana, rechace intervenciones groseras y matonescas como la de estos senadores. Tambin se hace necesario que la opinin pblica de Chile imponga el respeto que merecen el hermano pueblo venezolano y su democracia.


(Editorial de Punto Final, edicin N 714, 23 de julio, 2010)


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