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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2010

La tragedia del Congo, los relatos ms espeluznantes sobre la colonizacin europea de frica
Los papeles de la vergenza

Montserrat Luis
Diario Montaes


Haba una vez un Rey que quiso utilizar su poder para ayudar a un lejano y pobre pas tapizado de selvas de palmeras, elefantes y chimpancs. Prometi transformar aquella tierra adormecida por la enfermedad del sueo en un prspero paraso. Lo llam Estado Libre del Congo y lo regal a los humildes nativos que, hasta entonces, dorman en el suelo, pasaban semanas sin lavarse, vestan hojas de garcinia y devoraban la carne de hipoptamo.

El relato anterior parece un cuento. Y lo fue: una farsa terrorfica orquestada por Leopoldo II, a quien el trono de Blgica se le qued pequeo al poco de ocuparlo, en 1865. Se propuso expandirlo por el hemisferio sur, hacerse fuerte a costa de los ms dbiles. Oficialmente, su misin era contribuir al desarrollo del Congo, explorar esas tierras y construir estaciones que seran centros de civilizacin con casas de descanso para los viajeros. Y auspiciado por tales fines de noble apariencia humanitaria, constituy en 1876 la Asociacin Africana Internacional y logr el beneplcito de la comunidad internacional. Sin embargo, su corona se revel pronto de espinas y escribi uno de los finales ms infelices, sangrantes y sangrientos, de la Edad Contempornea. En apenas veinticinco aos, la poblacin del Congo se redujo a la mitad como consecuencia de los desmanes tolerados, cuando no impulsados, por el monarca europeo. Diez millones de personas perdieron la vida y el resto, la dignidad: trascendieron directamente al infierno de la esclavitud, la tortura, la humillacin, el despotismo, el pnico y la privacin de cualquier derecho. Horrores que perviven en la mirada y el futuro perdidos de un pas en el que ms de la mitad de sus habitantes sobrevive hoy con menos de 1,25 dlares al da y las estadsticas no dan esperanzas de cumplir ms de 53 aos.

Las heridas permanecen infectas. Y la gangrena avanza. Apenas un siglo despus, el porvenir del Congo sigue castrado por la violencia, la desnutricin, el subdesarrollo, los abusos de poder. Sufre la peor hecatombe desde la Segunda Guerra Mundial. El viejo continente, sin embargo, ha preferido olvidar sus vergenzas y las atrocidades cometidas por su avaricia imperialista en el corazn de frica. Aquellos aos trgicos dieron lugar a mucha literatura, pero se echaba de menos la publicacin de los escritos oficiales que se manejaban en aquel momento, adems de las denuncias realizadas por los personajes ms conocidos y carismticos de la poca.

Dicho por Eduardo Riestra. Y hecho. Tambin por l. El director de Ediciones del Viento acaba de publicar 'La tragedia del Congo', un extenso libro de 418 pginas en el que se renen y traducen por vez primera al castellano los cuatro documentos ms importantes del exterminio cometido en el hasta entonces reino africano.

Importacin de mujeres

Encabeza la compilacin, jalonada de duras fotografas, la carta abierta que George Washington Williams escribi a Leopoldo de Blgica en 1890. Desde el respeto al soberano, pero con una claridad demoledora, quien fue el primer gran historiador americano de raza negra acusa al Gobierno de Vuestra Majestad de carecer de moral militar y solidez financiera, de violar los contratos firmados con sus soldados, mecnicos y trabajadores, de sostener tribunales injustos, parciales y delincuentes, de ser excesivamente cruel con sus prisioneros, a los que condena a la cadena de presos, algo que no ocurre con ningn otro Gobierno del mundo civilizado o sin civilizar, de importar mujeres con fines inmorales, de disparar sobre las canoas de los nativos, de librar guerras injustas y crueles contra ellos, de dedicarse al trfico de esclavos y de distorsionar el Congo como pas y su red de ferrocarriles.

En definitiva, no hay forma de tortura inventada por el ingenio humano, por salvaje, obscena o grotesca que sea, que no se haya empleado contra ese pueblo inofensivo e indefenso. Es la conclusin a la que llega Arthur Conan Doyle en 'El Crimen del Congo', el segundo documento recopilado por Ediciones del Viento. Pese a ser el creador del personaje de Sherlock Holmes y de sus a veces bien escabrosos casos, el clebre novelista britnico no pudo permanecer impasible frente al crimen ms grande conocido en los anales de la humanidad. Lo que suceda en la colonia belga no era elemental. Sino bestial.

Nunca antes -denuncia en el prefacio de su relato- ha habido semejante mezcla de expropiacin y masacre absolutas realizadas con el odioso disfraz de la filantropa y teniendo por motivo el ms vil de los intereses comerciales. Es este srdido motivo y esa afecta hipocresa lo que hace que este crimen sea nico en su horror. Su denuncia abri los ojos a gran nmero de europeos y americanos que seguan sin querer enterarse de que la selva haba sido invadida por alimaas y salvajes indignos del reino animal.

Crucificar o despellejar Como uno de estos peligrosos e irracionales seres viene a describir al monarca belga 'El Soliloquio del Rey Leopoldo'. Firmado por el escritor norteamericano Mark Twin, el tercero de los cuatro informes incluidos en 'La tragedia del Congo' ofrece una caricatura del soberano dibujada con la misma desafeccin que l demuestra, deforme, despreciable, desaprensivo, preso de sus propios fantasmas. As, ante los informes que ya en su poca le acusaban de obligar a una viuda a vender a su hija para hacer frente a los pagos exigidos por la metrpoli, el trasunto del tirano y cruel dominador exclama en el soliloquio: Qu quiere que le haga yo? Dejar en paz a una viuda slo por ser viuda? Apenas queda otra cosa que no sean viudas. No tengo nada contra las viudas en general, pero los negocios son los negocios, y tengo que vivir. No?.

Parecida provocacin y deformacin moral se adivina en su respuesta frente a quienes le reprochan haber matado a sesenta damas. Estuvo mal crucificar a esas mujeres, claramente mal, manifiestamente mal. Ahora me doy cuenta, lamento que haya pasado, lo lamento de verdad. Habra obtenido el mismo resultado despellejndolas. Pero no se nos ocurri; no se puede pensar todo. Al final, errar es humano. Y, en este caso, es tambin un crimen de lesa humanidad.

Blanco sobre negro. El gran tesoro que saca a la luz la publicacin del editor gallego Eduardo Riestra es el 'Informe Roger Casement': un testimonio histrico espeluznante, firmado por el que, tras ser nombrado caballero britnico, acab en la horca. Su contradictoria y controvertida biografa ha fascinado a Mario Vargas Llosa hasta inspirarle la que ser su prxima novela, 'El sueo del Celta'. Nacionalista irlands militante, diplomtico, imperialista de formacin, antiimperialista de conviccin, conoci el Congo cuando, a los 19 aos, empez a trabajar para la Asociacin Internacional Africana de Leopoldo II. De regreso 17 aos despus como primer cnsul britnico en el pas negro, no pudo ms que sorprenderse y alarmarse por la gran reduccin de la vida nativa tras una dcada de una intervencin europea muy enrgica.

En contra de lo prometido por el rey belga, los poblados no se haban convertido en ciudades, sino en acuartelamientos; aldeas enteras haban quedado desiertas. Era la emigracin del terror, la huida de millones de personas sometidas a los abusos de un Gobierno ajeno que impona tasas imposibles de satisfacer, que se serva de trabajos forzosos y denigrantes, cuando no de castigos y mutilaciones; que sacrificaba vidas humanas con la misma indulgencia que cabezas de ganado, que utilizaba a las mujeres y nios como moneda de cambio y de presin y que cortaba orejas, manos y penes a destajo.

La dureza y a la vez rigor con que Casement retrata el escenario encontrado convierte su informe en un sobresaliente documento histrico pero tambin, probablemente sin quererlo, en una novela de terror aderezada con notas morbosas, suspense y encomiable tcnica descriptiva. O acaso pueda leerse igualmente como un manual psicolgico sobre el envilecimiento de la ambicin humana. O incluso como un delicioso libro de viajes en el que la perversin de la condicin humana contrasta con la nobleza y belleza natural de unos entornos paradisacos, an vrgenes, sensibles reservas de la madre tierra.

De cualquiera de las maneras, desde la Historia, la Sociologa, la Narrativa, la Psicologa o el relato de aventuras, cabe enfrentarse a 'La tragedia del Congo'. Sufrirla y disfrutarla. Y contemplarla a travs de las duras fotografas que tomaron hace un siglo las entonces incipientes Kodak y que, por fin, desmontaron la infalible palabra de rey. Aquellos objetivos siguen siendo los del libro de Ediciones del Viento: hacer presente un episodio del pasado y dar un futuro a un continente de raza negra y, ojal, verde esperanza.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es/v/20100523/sociedad/destacados/papeles-verguenza-20100522.html


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