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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2010

Parlamentarizar la sociedad, devolverle al pueblo la soberana

Carlos Rivera Lugo
Claridad/Rebelin


Hay que reconocer a la sociedad toda como legislador. Ese es el nico modo de realizar la democracia. Y para ello, el poder soberano tiene que ponerse en manos del pueblo. Soberano es tan slo aquel que participa y decide. As sentenci el 20 de julio pasado con su acostumbrada elocuencia Ricardo Alarcn de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba ante la Tercera Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamentos, celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra.

La humanidad encara una crisis profunda en todos sus rdenes, producto de un sistema como el capitalista guiado por la codicia y el egosmo de unos pocos. La democracia prcticamente ha desparecido, denuncia. De ah que sea precisamente desde Ginebra, cuna de Jean-Jacques Rousseau, uno de los ms ilustres crticos de los espejismos de la democracia liberal-capitalista moderna, donde Alarcn proponga, al igual que el filsofo ginebrino, ampliar la propuesta democrtica: La lucha por la democracia participativa como la nica solucin. Rousseau posee, para el lder parlamentario cubano, una gran actualidad para estos tiempos.

La nica salvacin posible, nuestro ltimo recurso, es la democracia. Pero no nos engaemos, mucho menos aqu donde la gran verdad fue proclamada desde el primer da. Lo dijo hace ya mucho tiempo Jean Jacques Rousseau: Mientras exista la desigualdad entre los seres humanos la pretendida delegacin de soberana no ser ms que pura ficcin, expres Alarcn. Refrenda as el postulado rousseaniano de que sin igualdad no puede haber verdadera libertad.

Seguidamente aade: Perfeccionemos nuestro trabajo parlamentario. Pero, sobre todo, preocupmonos por abrir sus puertas y ventanas, busquemos al pueblo, a los sindicatos, a los campesinos, a los jvenes. Que ellos y ellas, todos, opinen, legislen, decidan. Parlamentarizar la sociedad es el nico modo de realizar la democracia devolviendo al pueblo la soberana. Nuevamente Rousseau: la voluntad popular para decidir sobre el bien comn no puede alienarse sin alienar a su vez la soberana popular. Es el pueblo el que gobierna y, por ende, tiene que ser el que decide.

Seguidamente llama a romper con la colonialidad de esa alienada percepcin comn sobre lo que constituye una democracia. La democracia se construye, insiste: Cada cual a su manera, segn su historia, siendo fieles a lo suyo, sin repetir a nadie, sin copiar, mucho menos a los que no pueden ofrecernos como modelo otra cosa que el desastre que hoy nos conduce a la peor tragedia.

Dicen que Alarcn lleva en su corazn otra vocacin como profesor de filosofa poltica y jurdica. Ello seguramente le ha permitido erigirse en una de las ms articuladas voces promotoras de la democracia participativa en Nuestra Amrica y, de paso, se ha dedicado a refutar, con una erudicin y autenticidad singular, la campaa propagandstica euro-estadounidense de que en Cuba no existe democracia.

En una entrevista que le hizo la revista cubana Bohemia en marzo de 2005, en el marco de un nuevo proceso electoral en Cuba, Alarcn enjuicia as el estado actual de la democracia en el planeta: En la actualidad a nivel mundial lo que se llama democracia, en muchos casos, es un verdadero fraude. Los pases que ejercen la hegemona, los que tienen el poder econmico, los principales beneficiarios de la globalizacin usan una retrica que cada vez ms es completamente hueca. Lo que predomina es la ausencia de democracia.

Los rasgos esenciales del neoliberalismo en cuanto a las formas de dirigir la sociedad significan dejar al capital actuar sin trabas, lo cual supone reducir el papel del Estado, y su funcin reguladora. Es muy difcil entonces que instituciones democrticas acten, incluso las concebidas como parte del sistema burgus capitalista, pues cada vez estn destinadas a desempear un papel menor, seala. Todo ello ha sumido a la sociedad en una profunda crisis de legitimacin, pues crece el descreimiento de la gente en esas instituciones alegadamente democrticas y los partidos que las sostienen.

A mi juicio hay varios problemas esenciales, por los cuales histricamente ha sido criticada la democracia representativa. Una es reducir el ejercicio democrtico, la participacin de la gente, al acto electoral, dice Alarcn, para seguidamente aadir: El segundo problema fue definido por Rousseau como una farsa, una ficcin. Se trata de la delegacin de la autoridad en alguien, lo cual es la esencia y por lo que se le llama democracia representativa. El representante es el que asume en nombre de los dems. Pero eso solo se podra dar en condiciones de justicia social. Si no hay igualdad entre los hombres, deca Rousseau, no puede haber representatividad. El explotador no puede representar al explotado.

Segn Alarcn, un tercer problema que tiene la llamada democracia representativa actual es la partidocracia: El partido decide quines son los candidatos. La decisin no le pertenece a los representados, sino a una institucin. Al igual que Rousseau, piensa que el partidismo constituye la mayor fuente de la corrupcin de la democracia.

En la alternativa, en Cuba se cree que la democracia real significa que todos participen en la toma de decisiones: Parte consustancial de nuestro sistema es garantizar cada vez una mayor participacin de la gente. Aqu las decisiones fundamentales se discuten a nivel social. Como norma, no hay una ley que no se discuta ampliamente con los implicados. Aqu tambin el lder parlamentario cubano recoge otra idea rousseaniana acerca de la importancia de las asambleas populares fijas y peridicas como un componente indispensable de la soberana popular.

As define Alarcn la filosofa democrtica de Cuba en una entrevista publicada en enero de 2006, en el peridico vasco Gara: Para empezar, la postulacin de los candidatos surge desde los mismos electores. En Cuba, en poca de elecciones, se celebran miles de asambleas a la griega, por barrios, por comarcas all es donde la gente propone su candidato. El sistema comienza por ah, por las asambleas municipales que estn formadas por los delegados municipales. Un delegado municipal es la persona elegida en cada circunscripcin para representarla. Esa persona sale de un sinnmero de asambleas, donde la gente propone directamente a su candidato y, entre esos candidatos, la misma gente elige a quien ser su delegado. Esto se hace sin que medie un partido, dos, tres o cuatro que lo propongan. Por qu es menos democrtico este sistema por el cual la gente propone a quien le d la gana que el sistema por el cual la gente se entera de que alguien es candidato del partido X segn empieza a ver propaganda por el barrio o por la televisin?.

Y contina: Hay un segundo principio, el de la rendicin de cuentas, por el cual quien sale elegido tiene que sostener peridica y regularmente reuniones con aquellos que le eligieron para dar cuenta de su labor y recibir sus sugerencias, sus crticas y sus opiniones. Y un tercer principio, el de la revocacin, segn el cual cualquier persona que ocupe una responsabilidad electiva puede ser removida de su responsabilidad en cualquier momento por aquellos que le eligieronNada de esto son patraas comunistas ni inventos cubanos.

Alarcn puntualiza que la nica posibilidad de la democracia es en una sociedad ms igualitaria en la que se establezca un nivel de control de los elegidos por los electores, un nivel de participacin en el Gobierno de aquellos que eligieron a sus representantes. No como el concepto burgus, que t haces elecciones, eliges a los gobernantes, y al da siguiente no eres nadie. Cmo evitarlo? La nica forma es tratando de hacer la democracia representativa lo ms cercana a la democracia directa. Eso se llama promocin de la participacin real de la gente, control popular sobre la gestin del representante.

Con la mayor humildad admite que el modelo cubano de democracia no ser perfecto, pero insiste en que la direccin y los pormenores de ese perfeccionamiento permanente nunca sern el resultado de un fat imperial o una imposicin de unos pocos elegidos.

La democracia no es la competencia entre polticos. Es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, dictamina.

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rJV



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