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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2010

Entrevista a Guillermo Rendueles Olmedo, psiquiatra y activista
"He impuesto un orden al caos de la vida"

Javier Cuervo
La nueva Espaa

La antipsiquiatra prevea un futuro perfecto y no se cumpli, ms por la insolidaridad social que por el modelo El psiquiatra ni cura, ni ensea a vivir, ni absuelve de pecado


Guillermo Rendueles Olmedo (Gijn, 1948), psiquiatra y activista durante muchos aos, milit en el Partido Comunista en la clandestinidad y lo pen con rigor. Hijo de la burguesa gijonesa, discpulo de Jos Luis Garca Ra, avanzado de la antipsiquiatra, autocrtico con las limitaciones de su disciplina, sus ideas han tenido en los ltimos aos una deriva libertaria.

-Acab la carrera en 1970, con 23 aos. Ya conoca a su mujer?

-Conoc a Mara Jess en 1969, en Gesto, y Garca Ra nos daba clases de alemn en su casa. Al acabar la carrera empec la mili en la Marina, en el Ferrol. Intent aprovechar las relaciones de mi padre para un enchufe, incluso con Torcuato Fernndez-Miranda, pero valan ms los informes de Claudio Ramos. Cuando llegu al Ferrol me llam expresamente el vicealmirante -me hicieron vestirme de gala para verlo- para decirme que si las cosas fueran como deban, me ahorcaran y me advirti de que tendra una mala estancia.

-Fueron a por usted.

-S, pero all nadie dorma. Era el imperio del terror. El rapado, las duchas colectivas, el uniforme: la institucin total. Sal con una visin del pueblo demoledora porque mis compaeros eran tan malos como los sargentos. Slvese quien pueda. Los carpetas, los que tenamos expediente policial, no podamos hacer guardias ni trabajar en oficinas. Pude escaquearme un tiempo en un hospital de la Marina de Cdiz porque ayud a hacer una tesis doctoral. La mili me hizo visceralmente antimilitarista, sentimiento que desarroll aos despus, cuando mi hijo se hace insumiso.

-Hace la residencia en Oviedo.

-El primer MIR de Espaa. Se inaugura el Hospital General de aquel gobernador civil del Opus Dei, Lpez Muiz, que trae un staff muy prestigioso de EE.UU. Montoya, vena de Canad; Pepe Garca, aos despus consejero de Sanidad, de Alemania.

-Ya le interesa lo que hace?

-S. Haba un ambiente muy competitivo, por la excelencia cientfica, y muy idealista, por la construccin de una sanidad pblica. La psiquiatra estaba muy ideologizada. El mejor modelo para la psiquiatra era la autogestin. El discurso psiquitrico era la antipsiquiatra. Encontramos un manicomio enorme con 800 locos y secciones cerradas, abiertas y semiabiertas. Vivamos all, en una residencia. El anlisis era que el problema de la psiquiatra no es el cerebro, sino el encierro. Los sntomas de lo que llamamos locuras se deben ms al encierro que a la enfermedad.

-Cmo lo ve hoy?

-La teora de Ervin Goffman sobre las instituciones totales -crceles, cuarteles, manicomios...- me parece correcta. Franco Basaglia -a quien algunos van a ver a Gorizia (Italia) y viene a Espaa- es muy deslumbrante, pero hoy sabemos que el defecto esquizofrnico contina aunque derribemos la institucin. Entonces las ideas antipsiquitricas recorran el mundo y no moderaron su entusiasmo hasta los ochenta. Para escuchar la voz del enfermo creamos una minicomunidad teraputica en la que se votaban los permisos y en la que te confundan si no llevabas bata. De los 800 internos, muchos no tenan que estar all, era el estigma, y el manicomio es un ambiente pobre en estmulos. Ese efecto secundario lo comprobamos hoy en enfermos que no han pasado por el manicomio. En aquel discurso tan ideolgico se crea que en el futuro habra menos psiquiatras porque la poblacin sera ms cordial, y menos medicamentos. Hoy vemos que se ha psiquiatrizado la sociedad y se acude a la ayuda profesional en lugar de gestionar los propios problemas. El pope denostado de entonces, Lpez-Ibor, acert ms cmo sera nuestra prctica que mi amigo y aplaudido Carlos Castilla del Pino, porque recetamos ms antidepresivos. Hay locos que desatar, que necesitan un trabajo y una sociedad acogedora, pero la realidad es que salen a una sociedad hostil en la que, si no hay trabajo para los sanos, imagnate para ellos. Nadie los quiere cerca: o los acoge la familia o los ves vagando. Preveamos un futuro perfecto que no se cumpli, ms por la sociedad insolidaria que por el modelo.

-La psiquiatra ahora.

-Es una prctica muy confusa. La medicina moderna se basa en la radiologa y el laboratorio mientras que el psiquiatra pretende hacer una medicina sin prueba. Con pocos datos tienes que hacerte idea de la intensidad de una depresin y recetar frmacos brutales que pasaron de no costar casi nada a ser carsimos.

-Est justificado el precio?

-Han rebajado los efectos secundarios y engordan menos. La poblacin los pide y los laboratorios han colonizado a los profesionales. Hay una asociacin, No, gracias, a la que pertenecemos 15 o 20 mdicos, ninguno residente, y no aceptamos congresos en Nueva York ni esas cosas a las que han llegado desde el bolgrafo de propaganda. Los nefrlogos, por ejemplo, pueden medir mejor la eficacia de un medicamento; la de los nuestros es ms subjetiva, no tenemos marcadores biolgicos. Se espera del psiquiatra que sea algo maestro, mdico y confesor, y promete lo que no da: ni cura, ni ensea a vivir ni absuelve de los pecados.

-Pero receta drogas legales.

-Otra falsa promesa. Ninguna droga mejora la vida. Si la hubiera, yo la tomara.

-Tuvo un MIR conflictivo.

-Tres huelgas seguidas. Ganamos las dos primeras: formar parte de los rganos de direccin y que el MIR, que era beca, se convirtiera en contrato. Perdimos la tercera: evitar que entrara un enchufado. Hicimos un encierro y acabaron con todo, con despidos en el staff y sin dejar un residente. Es verdad que el Partido Comunista trat de capitalizar aquello, que hubo solidaridad de los mineros, que estuvo Gerardo Iglesias, pero esta lucha no era un pretexto contra el rgimen. El equipo desperdigado llev la reforma psiquitrica por toda Espaa.

-Qu hizo usted?

-Trabaj en Ciempozuelos (Madrid) y luego en el Hospital Provincial de Gerona, como staff, cinco aos. All nacieron mis dos hijos. All me enter de la muerte de Franco. Estaba de guardia y me despert un compaero, Cristbal Coln, a la voz de Franco ha muerto. Algunos enfermos lloraron, pero para nosotros era el muerto soado. Fuimos a celebrarlo desayunando una torrada de pa amb tomquet. Coln hace ahora los mejores yogures del pas en La Fageda, una cooperativa de Olot que da trabajo a enfermos mentales.

-Por qu dej Gerona?

-Forjador de derrotas, en mitad de un conflicto, el hospital dej de tener residencia. Yo era staff, pero no vi mucho futuro. Nos gusta Catalua, pero tenamos mucha aoranza, oposit al Insalud... y aqu estamos y seguimos.

-Dej el PCE en el congreso de Perlora en 1978.

-Los que se fueron del PCE entraron en el PSOE. Herrero Merediz contaba en reuniones que el PSOE necesitaba tcnicos. Yo dije que ni cargado de duros, frase que me hizo perder amigos. Reenganch la poltica en la fundacin de Izquierda Unida, pero con actividad muy light. Ahora tengo una deriva libertaria a la que llego por Fernando lvarez-Ura, por la revista Archipilago. Sigo a Robert Castel, que hereda la antipsiquiatra, y a Foucault. Mi ltima pelea es la insumisin. Mi hijo Csar, un estudiante brillante, se hace insumiso, lo procesan y lo condenan a dos aos. Ahora dirige La Dinamo, la revista animosa.

-Qu traslad a sus hijos?

-Esos valores antimilitaristas y de extrema izquierda. Venan a las manis con nosotros. Antes de la insumisin tuvo un problema en el Instituto del Piles por una pintada que deca: Votando, por el culo nos van dando, una cosa de cuatro cros. El Ayuntamiento socialista los llev a juicio. Con 15 aos no podan juzgarlos, pero cuando el juez le pregunt por qu no haba corrido y contest que no iba a dejar a sus compaeros, sent que haba logrado su educacin.

-Mereci la pena todo esto?

-Doy gracias no s a quin por la buena vida, por ser un privilegiado, estar sano, sin guerra, hacer carreras y dar charlas a chicos que en las manifas primero creen que soy poli y luego uno de los nuestros. He dado sentido a la vida, he impuesto un orden a este caos.

Fuente: http://www.lne.es/asturias/2010/07/26/he-impuesto-orden-caos-vida/947101.html

rCR



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