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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2010

El otro lado de la colina

Alberto Piris
Repblica de las ideas


Con las palabras que encabezan este comentario, Liddell Hart titul en 1948 uno de los libros que ms ha influido en el moderno estudio de las guerras (The Other Side of the Hill). Prolfico escritor sobre la guerra, Sir Basil Henry fue historiador (sus sntesis de ambas guerras mundiales no han sido aun superadas en perspicacia interpretativa), un terico de la tctica y la estrategia y un competente e incisivo crtico militar y poltico. Aunque muri en 1970, Sir Basil Liddell Hart ocupa hoy un puesto destacado entre los clsicos del Arte de la Guerra y su nombre se codea con los ms conocidos pensadores que han tratado esta cuestin: Sun Tzu, Jomini, Maquiavelo, Clausewitz, etc.

El origen del ttulo de la obra se explica en el prefacio. Est en la respuesta que el duque de Wellington (el laureado vencedor en Waterloo y el que expuls de Espaa al ejrcito napolenico) dio a un amigo, con el que en cierta ocasin cabalgaba, entretenindose ambos en adivinar qu es lo que habra detrs del cambiante horizonte de su itinerario. ste mostr su sorpresa porque el duque siempre acertaba en sus predicciones, a lo que Wellington respondi: No le extrae, amigo; he pasado muchos aos de mi vida intentado averiguar lo que haba al otro lado de la colina.

Liddell Hart explica la observacin de Wellington por la necesidad que tiene todo general en campaa de adivinar lo que hay al otro lado de la colina, es decir, detrs del frente de los ejrcitos enemigos y dentro de la mente de sus jefes. Pudo comprobar la certeza de sus anlisis tericos porque, concluida la Segunda Guerra Mundial, particip en el interrogatorio de muchos generales y almirantes alemanes hechos prisioneros tras la derrota. Con esto recopil datos de gran inters que, filtrados y elaborados gracias a su aguda capacidad de sntesis, le permitieron estudiar en profundidad muchos aspectos de la guerra.

Si pongo al lector al tanto de estos antecedentes es porque, hoy da, y para los ciudadanos de muchos pases implicados en la guerra de Afganistn, al otro lado de la colina parece evidente que hay muchas cosas que nos deberan preocupar. No solo un ejrcito enemigo y los propsitos de sus generales; a veces est tambin el ejrcito propio, con algunas actividades funestas que se ocultan culpablemente para engaar a la opinin pblica. Se puede declarar oficialmente que los soldados de un pas estn all en misin de paz y descubrir, al otro lado de la colina, que en realidad estn implicados en una confusa guerra civil en la que se han visto obligados a tomar parte por uno de los bandos.

Se puede afirmar pblicamente que se est teniendo gran cuidado para no causar vctimas entre la poblacin civil y luego descubrir al otro lado de la colina, cuando una organizacin estadounidense publica por sorpresa en Internet unos documentos hasta entonces ocultos, que en muchas ocasiones sus soldados aplican la tctica de primero disparar y luego preguntar (a los que queden vivos para responder).

Se descubre, tambin, que al otro lado de la colina hay autobuses ametrallados cuando transportaban nios, madres y abuelos; que se llevan a cabo misiones de ejecucin sumaria de presuntos enemigos, asignadas a unas tropas especiales que apenas rinden cuentas de modo abierto; y que, ms a menudo que lo que se publica habitualmente, se causan vctimas entre la poblacin civil en incidentes que nunca llegan a ver la luz.

Los varios miles de documentos filtrados ahora a la opinin pblica constituyen un demoledor testimonio que echa por tierra mucha de la retrica que ha venido acompaando a la guerra de Afganistn. Como los documentos son anteriores a diciembre de 2009, desde la Casa Blanca, y para salvar la cara en situacin tan embarazosa, se atribuyen los hechos a decisiones tomadas por el anterior presidente y su Gobierno. Pero eso no disminuye la gravedad de las acusaciones para el ejrcito de EEUU y los de los aliados que participan en algunas operaciones de dudoso carcter.

Es probablemente ms peligroso que todo lo anterior, y ms demoledor en el plano de las alianzas internacionales suscitadas en torno a Afganistn, constatar ciertas actividades del ejrcito pakistan, enfrentado en varias ocasiones a quien debera ser su principal aliado: el ejrcito afgano. Y tambin algunas acciones del servicio secreto pakistan y su implicacin a favor de los insurgentes afganos. Aunque algunos documentos puedan estar basados en la llamada propaganda negra, la que se fabrica para salvar los errores propios, las filtraciones publicadas muestran que tambin, al otro lado de la colina, las alianzas y los apoyos internacionales no son exactamente los mismos que anuncian algunos de los Gobiernos ms enredados en esta guerra.

Segn Clausewitz, la niebla del combate (la confusin inherente a toda batalla) es un factor que complica seriamente la toma de decisiones en la guerra. Si, adems, es casi imposible adivinar lo que hay al otro lado de la colina, porque los mismos gobernantes que dirigen la guerra como continuacin de la poltica por otros medios procuran ocultarlo, no debe extraar que sea cada vez ms difcil encontrar salida al enrevesado caos en que se est convirtiendo el conflicto afgano.

Fuente: http://www.republica.es/2010/07/29/el-otro-lado-de-la-colina/



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