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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2005

Leyendo La Constitucin europea

Joaqun Uras
IU Hortaleza


Esta maana mi madre me ha dicho que me lea la Constitucin europea. Deca que si no est informada no piensa votar en el referndum de febrero. Yo le respond que segn los polticos basta con leerse las primeras cien pginas que son las importantes. El resultado es que me ha encargado que me las lea yo, y le haga un resumen. Y as es como ha quedado.

Nada ms empezar me encuentro con que no es una Constitucin. En el ttulo pone "tratado por el que se instituye una Constitucin para Europa". Es un tratado, o sea un acuerdo firmado entre los gobiernos de varios pases. Y esos pases acuerdan -ellos- una Constitucin para Europa. En mis libros de historia a esto, a los textos elaborados por los poderosos y entregados al pueblo para que los obedezcan, se le llamaba "Carta otorgada". No puedo ser, me habr equivocado. Antes de leerlo al detalle busco y rebusco por el texto cualquier alusin al "pueblo europeo". O a la soberana popular. En fin, cualquier alusin que permita pensar que esta es la carta magna que se da un pueblo para constituirse polticamente como sociedad. No aparecen. Esto no es una Constitucin. Desilusin inicial.

En los primeros captulos, cuando se definen los valores de Europa, las nicas referencias concretas que he encontrado aluden al libre mercado. El resto son invocaciones muy vagas y sin ningn valor a principios bonitos, pero inaplicables de tan inconcretos. O sea, cuando se habla en el tratado de valores como la paz o la igualdad, no se concreta nada. Cuando se habla de mercado y competencia se detalla toda la estructura necesaria.

As, nada ms empezar el texto, el artculo 3, titulado "Objetivos de la Unin", comienza con una llamamiento inocente a la paz y el bienestar de los puebloes, e inmediatamente entra en materia:

2.-La Unin ofrecer a sus ciudadanos un espacio de libertad, seguridad y justicia sin fronteras interiores y un mercado interior en el que la competencia sea libre y no est falseada

O sea, paz, bienestar y... libre competencia. Junto a valores universales abstractos se cuela un principio concreto muy discutible y muy discutido. Ya entrado en materia, la Constitucin se explaya en lo que es lo suyo, el modelo econmico. Sigue el artculo:

3.- ...economa social de mercado altamente competitiva...

Ah, la Constitucin no da puntada sin hilo. Cuando se habla de los valores que la Unin fomentar en sus relaciones con el resto del mundo, junto a la solidaridad y el respeto mutuo, se mete, como sin quererlo "el comercio libre". Todo esto an en el artculo que habla de los objetivos de Europa. Porque cuando pasa, en el siguiente, a definir lo que llama "libertades fundamentales", dice exclusivamente:

1.- La Unin garantizar en su interior la libre circulacin de personas, servicios, mercancas y capitales y la libertad de establecimiento, de conformidad con lo dispuesto en la Constitucin.

Y nada ms! Ah acaba. Para la Constitucin, la libertad fundamental es el libre intercambio. En especial de mercancas y capitales. Llevamos ya varias pginas de Constitucin y hasta ahora no se ha dicho nada, absolutamente nada, concreto que no sea garantizar que Europa no pondr trabas ni requisitos a las grandes empresas que comercian en ella. Eso -y unas pocas alusiones a principios intangibles y sin eficacia alguna destinadas a legitimar el texto- es lo nico que ha llenado los primeros artculos.

A continuacin el tratado constitucional aborda la cuestin del valor de las normas comunitarias -indicando que se sitan jerrquicamente por encima de todas las normas nacionales, incluidas las Constituciones de los Estados miembro- y los rganos de decisin europeo. Sobre estos, slo sealar el poqusimo poder que tiene el Parlamento europeo. Aunque es el nico rgano de eleccin directa por los ciudadanos slo tiene facultades de control y veto de nombramientos. No participa en al elaboracin de las normas europeas.

Entre las polticas exteriores de la Unin, el tratado dedica cierto espacio a la poltica militar y de defensa. La sensacin que transmite su lectura es la de que se quiere que Europa sea una gran potencia militar, seguramente para plantarle cara en cuestin de armamento, a los Estados Unidos. En todo caso, un buen ejemplo de la impronta que caracteriza a todo el texto surge cuando el lector examina el artculo 41 de esta primera parte. All, disimulada entre otras normas se dice que:

Los Estados miembros se comprometen a mejorar progresivamente sus capacidades militares.

No merece la pena hacer ningn comentario.

Un buen puado de pginas ms adelante, despus de haber obviado ninguna referencia al pueblo europeo o a sus ciudadanos -expresamente se ha evitado reconocer que la soberana reside en el pueblo- parece que por fin la Constitucin intenta preocuparse por los ciudadanos, y se incluye ntegra la Carta de Derechos de la unin Europea.

En los ms avanzados pases de Europa -y en esto el nuestro est incluido entre ellos- los derechos representan el espacio propio de libertad de los ciudadanos que debe ser respetado por el poder pblico. Por eso, en nuestras Constituciones se especifica expresamente que los derechos tienen que ser respetados por el legislador, que es el poder supremo dentro del Estado. En cambio, en el tratado constitucional sorprende que a la enumeracin confusa de casi todos los derechos se suma siempre una clusula para asegurar que los legisladores puedan modular a su antojo los derechos; algo que en Alemania, Espaa o Italia se considerara una absoluta barbaridad jurdica y un atentado contra la democracia. Se dice que los derechos se ejercen dentro de los lmites establecidos por las normas de desarrollo. De esa manera los derechos dejan de ser derechos y se convierten, todo lo ms, en principios genricos sin eficacia jurdica directa. As por ejemplo:

Art II-9 Se garantizan el derecho a contraer matrimonio y el derecho a fundar una familia segn las leyes nacionales que regulen sus ejercicio.
Art. II-30 Todo trabajador tiene derecho a una proteccin en caso de despido injustificado, de conformidad con el Derecho de la Unin y con las legislaciones y prcticas nacionales
Art. II-35Toda persona tiene derecho a la prevencin sanitaria y a beneficiarse de la atencin sanitaria en las condiciones establecidas por las legislaciones y practicas nacionales.

Tratndose de derechos de nueva generacin, este sistema no supone necesariamente una disminucin de las garantas que tienen los derechos en nuestro pas (estos derechos no aparecen en su mayora garantizados en la Constitucin espaola). Sin embargo, hay un pequeo detalle tcnico que hace que la prctica jurisprudencial de la Unin s pueda suponer una merma en el nivel de garantas de los derechos fundamentales espaoles. Y es que a la indefinicin de los derechos se une la clusula del art. II-52.5:

Las disposiciones de la presente Carta que contengan principios podrn aplicarse mediante actos legislativos y ejecutivos (...)Slo podrn alegarse ante un rgano jurisdiccional en lo que se refiere a la interpretacin y control de legalidad de dichos actos.

Lo que esto significa, dicho claramente, es para la mayora de los derechos slo puede reclamarse proteccin judicial de acuerdo con lo que digan las leyes que los aplican. O sea, que frente a las leyes que vulneren derechos fundamentales no siempre ser posible defenderse en un tribunal.

Nos dicen que esta disminucin de garantas no nos afectar en Espaa, porque la Constitucin sigue en vigor. Pero es falso. En la medida en que el tratado dispone que todo el derecho comunitario (no slo el tratado, sino tambin las normas derivadas que se vayan dictando) est jerrquicamente por encima de la Constitucin espaola pronto podremos encontrar, por ejemplo, normas europeas que vulneren el derecho a la privacidad del domicilio o a la libertad de prensa tal y como aparecen en nuestra Constitucin y que no podrn ser impugnadas por nadie puesto que en Europa estos derechos tienen menores garantas jurdicas.

Estoy acabando esas cien primeras pginas y cada vez estoy ms desilusionado. Por ahora lo que he descubierto es:

No es una verdadera Constitucin sino un texto firmado por pases en el que no se alude al pueblo como base del poder y que nos entregan para su obediencia.

Los objetivos de Europa como unidad son la libertad... de mercanca y capitales; la palabra libre de utiliza esencialmente para aludir al mercado y la competencia. Los valores europeos tradicionales (la igualdad, la solidaridad, la participacin democrtica, el respeto a los derechos) slo aparecen de manera vaga, quitndole toda fuerza jurdica.

Los derechos fundamentales quedan reducidos a principios orientativos. En este tratado no son normas que imponen un espacio de libertad propia del ciudadano frente al poder, sino principios sin sancin, que ste puede obedecer o no a su antojo.

Este tratado, y las normas que dicten los organismos europeos (en los que la democracia brilla por su ausencia ya que ni se eligen popularmente ni tienen una responsabilidad directa ante la gente para revocarlos si hacen mal su tarea) se imponen sobre lo derechos y mecanismos de la Constitucin espaola, que pasa a ser una norma ms, supeditada al antojo de la burocracia europea.

En fin, que le he dicho a mi madre que la lea ella misma. Se va a llevar un disgusto, pero eso tiene que verlo por sus propios ojos. Merece la pena... y en la tele dicen que por fin nace la Europa que soamos! Ser una pesadilla, si acaso.

Joaquin Urias
Profesor de Derecho Constitucional
Web de Joaquin Urias http://www.personal.us.es/urias/


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