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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2010

Los Mapuches no son cubanos

Atilio A. Boron
Rebelin/Pgina12


Quienes criticamos el sesgo ideolgico conservador de la autodenominada prensa libre, o independiente, debemos luchar contra la conviccin profundamente arraigada en la poblacin de que los medios informan y se limitan a dar la noticia, haciendo a un lado cualquier afn poltico. La visin que cultivan los poderes mediticos es que ellos se limitan a reflejar la realidad, y que cuando elaboran alguna interpretacin de la misma que inevitablemente es poltica en la medida en que atae a una problemtica pblica- tal cosa queda circunscrita a lo escrito, o dicho, en las columnas editoriales o de opinin, claramente diferenciada de la parte propiamente informativa que supuestamente es apoltica y objetiva. En realidad, salvo contadas excepciones, lo que ocurre es exactamente lo contrario: se informa o se desinforma en funcin de la perspectiva poltica por la que cada medio ha tomado partido, y ella tiene slo dos posibles registros: o se est por la conservacin o se propone la superacin del orden social existente. En asuntos como ste la imparcialidad es imposible.

Un ejemplo luminoso de lo que decimos lo proporciona el escandaloso silencio de la prensa seria de las Amricas ante la huelga de hambre que, desde hace ms de 15 das, mantienen 31 Mapuches en diversas crceles de Chile. All se encuentran detenidos como consecuencia de la aplicacin de la Ley Antiterrorista aprobada por Pinochet . Producto de esa monstruosa legislacin, todava en vigor luego de 20 aos de vida supuestamente democrtica, 57 Mapuches han dado con sus huesos en las crceles de la ejemplar democracia chilena, y alrededor de un centenar ha sido procesado por la justicia de ese pas por luchar para recuperar la tierra de sus ancestros. No slo eso: el Estado de derecho en Chile, tan alabado por analistas y opinlogos al servicio del imperio, hace posible una aberracin jurdica que sin embargo no provoca ningn comentario: que los detenidos puedan ser juzgados por la Justicia Civil y tambin por la Militar, por lo que corren el riesgo de ser condenados en dos diferentes fueros por los mismos delitos que supuestamente habran cometido. Dos de los detenidos que recientemente se unieron a la huelga de hambre, Carlos Muoz Huenuman y Eduardo Painemil Pea, hicieron saber mediante el sitio web Pas Mapuche (http://paismapuche.org/?p=554) que, con esta medida extrema y justa, extendemos la resistencia llevada a cabo por los presos polticos Mapuche en los distintos penales chilenos, que busca denunciar las injusticias cometidas en contra de nuestro pueblo, las que se ven reflejadas en violentos allanamientos, donde sus vctimas son principalmente ancianos y nios; la utilizacin indiscriminada y arreglada de testigos protegidos incluyendo menores de edad; el excesivo tiempo de las investigaciones encabezadas por el Ministerio Pblico que slo perpetan la prisin preventiva y en definitiva, rechazar los montajes poltico-judiciales, sustentados por la aplicacin de la Ley antiterrorista, que buscan encarcelar a luchadores sociales Mapuche que hacen frente a la guerra de exterminio que nos declar el Estado chileno.

Lo que reclaman los Mapuche, y que es el fundamento ltimo de todas sus movilizaciones, es la devolucin de sus tierras ancestrales expropiadas violentamente por los abanderados de la civilizacin. Sus homlogos del otro lado de la Cordillera, en la Argentina, decan que los pueblos originarios de la Patagonia eran salvajes porque desconocan las sacrosantas virtudes de la propiedad privada, y con ese pretexto practicaron su genocidio, dulcificado en la historiografa oficial con el nombre de Conquista del Desierto. En Chile esta misma poltica de exterminio recibi un nombre no menos cnico: la Pacificacin de la Araucana. En la Argentina esta tragedia fue documentada y denunciada en la extensa obra del historiador Osvaldo Bayer, y hoy existe una conciencia cada vez ms ntida de los alcances e implicaciones de este infame y sangriento despojo. Para recuperar eso que les fue arrebatado luchan hoy los Mapuches chilenos; y tambin para poner fin a la aplicacin de la Ley Antiterrorista a las luchas del Pueblo Nacin Mapuche, como se consigna en uno de sus documentos; acabar con la militarizacin de sus comunidades, el doble procesamiento a manos de la Justicia Civil y Militar, la libertad de todos los prisioneros polticos Mapuche, amn de otras demandas ms puntuales.

Como puede observarse la agenda de sus reivindicaciones es frondosa y de carcter estructural, y conspira contra el aceitado rodaje de la acumulacin y explotacin capitalistas en boga en el Chile actual. Por eso la huelga de los Mapuches no es noticia y debe ser silenciada; ocurre, pero no llega al espacio pblico y poqusimas personas pueden enterarse de lo acontecido. El principal diario chileno, el archi-golpista y contumaz pinochetista El Mercurio -inmortalizado en la denuncia de los estudiantes en 1967 que se sintetizaba en la frase Chileno: El Mercurio miente- miente otra vez y nada dice al respecto. Al buscar en su archivo huelga de hambre los resultados que arroja se refieren, previsiblemente, a los disidentes cubanos, o a un ayuno de algunos dirigentes de clubes de ftbol bolivianos, o a un par de episodios similares en su intrascendencia. Si uno persiste en la bsqueda surge una avalancha de informaciones sobre la huelga de hambre de Zapata y Faria en Cuba, acompaada de estremecedoras fotografas cuyo impacto no puede ser otro que el de suscitar la incondicional solidaridad del lector o televidente con la vctima. Si se contina la bsqueda bajo el nombre de Mapuches lo que aparece es una referencia a una ocupacin de tierras realizada el jueves pasado; la presencia de un sol Mapuche en el nuevo billete de $ 20.000 emitido por el Banco Central de Chile y la detencin de un miembro de esa etnia que habra participado en un ataque incendiario en La Araucana. Los huelguistas y los prisioneros polticos no son noticias, no son reportados; son desaparecidos mediticos, y la opinin pblica nada sabe de ellos. Un espeso manto de silencio (cmplice) es arrojado por el ms importante diario de Chile, y por las agencias noticiosas que deberan haber comunicado la novedad. Fue Gracias a TeleSur que nos enteramos de esta situacin, algo que los medios de confusin de masas se encargaron de silenciar.

Una bsqueda en La Nacin de Buenos Aires slo sirve para ratificar la misma evidencia y su desinteresada solidaridad con Faria y los disidentes cubanos, sobresaliendo en su empeo el inefable Marito Vargas Llosa quien dando nuevas muestras de su ignominiosa capitulacin ideolgica exalta a aqullos como verdaderos hroes de nuestro tiempo. Claro, de la huelga de hambre de los 31 Mapuches no dice ni una palabra. Esos no son hroes sino indios cimarrones, que merecen pudrirse en la crcel y enfrentar un doble juicio civil y militar Imagnense lo que Marito dira si algo semejante ocurriera en Cuba, Venezuela, Bolivia o Ecuador! Se rasgara las vestiduras, pondra el grito en el cielo, deplorara este ataque al Estado de derecho, llamara a la prensa internacional y a todos los intelectuales financiados por el imperio a informar sobre el asunto, y a los lderes del mundo libre a sancionar a los pases cuyos infames gobernantes cometen tamao atropello. Pero para ganar la primera plana de los grandes oligopolios mediticos que controlan de manera casi absoluta la informacin a nivel mundial no basta con una huelga de hambre. Hay que hacerla en el sitio apropiado: Cuba, en primer lugar, o en Venezuela, Bolivia o Ecuador. En otro lugar no es noticia. Libertad de prensa, que le dicen.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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