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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2010

La tica revolucionaria de Lolita Lebrn

Carlos Rivera Lugo
Claridad/Rebelin


Nuestra Amrica se constern desde Mxico a Argentina al saber del fallecimiento, el pasado domingo en la maana, de la insigne patriota puertorriquea Lolita Lebrn Sotomayor, vctima a los noventa aos de edad de una condicin cardiopulmonar. Muri as un smbolo de la Amrica todava irredenta pero indmita, como ya en otra ocasin haba descrito el Che Guevara al maestro de Lolita, Pedro Albizu Campos. Ya luego de su liberacin de las crceles estadounidenses, donde cumpli 25 aos de su condena por encabezar el comando nacionalista que atac el 1 de marzo de 1954 al Congreso de los Estados Unidos, la Revolucin cubana le reconoci su gesta histrica, otorgndole la Orden Jos Mart.

El acto pico protagonizado por ella y sus compaeros Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrs Figueroa Cordero se vino a sumar a ese otro intrpido atentado realizado por Oscar Collazo y Griselio Torresola en la capital estadounidense, casi cuatro aos antes, contra el entonces presidente Harry Truman. Soy una revolucionaria, afirm a preguntas de los periodistas que la interrogaron a pocas horas del ataque. Segn el Washington Post, Lolita se consagr para la historia latinoamericana como una de sus ms grandes smbolos revolucionarios.

Su heroica gesta le devolvi sentido tico a un momento histrico que pretendi borrar la memoria colectiva puertorriquea a raz de la consagracin de esa farsa llamada estado libre asociado de Puerto Rico, la cual apenas fue legitimada, bajo las fuertes presiones de Washington, un ao antes por la Asamblea General de la ONU. Con ello se valid todo el andamiaje colonial montado en la Isla a partir de su conquista por la fuerza de las armas estadounidenses en 1898 y del ms reciente operativo represivo contra las fuerzas independentistas. De golpe y porrazo, se quiso enterrar para siempre el derecho del pueblo de Puerto Rico a su autodeterminacin e independencia, someter por la fuerza de los hechos a nuestro pueblo.

Juran los que te matan que eres felizSer verdad?, se pregunt el ilustre poeta cubano Nicols Guilln. Era la misma pregunta que se hacan y se siguen haciendo todos y todas a travs de la Amrica nuestra. Lolita y sus compaeros se encargaron de dar la ms contundente de las respuestas. Lo hicieron en el Congreso federal, sede del ejercicio del poder plenario del imperio para gobernar y reglamentar unilateralmente la vida de la nacin puertorriquea. Su acto fue constitutivo del nuevo sendero de la nacionalidad puertorriquea, irredenta pero indmita, ya en sus nuevas circunstancias de colonia perfumada.

Contrario a los deseos imperiales del momento, nuestra historia patria no lleg a su fin. Con la accin de Lolita Lebrn y los dems, recomenz con un fervor y un compromiso sin igual. La guerra de liberacin no se librara slo en Puerto Rico, sino que de ahora en adelante tambin en las entraas mismas del monstruo. Ningn otro movimiento de liberacin de la Amrica nuestra ha tenido tal audacia de llevarle la guerra al corazn mismo del imperio.

C uando compareci en 1997 ante un Comit del Congreso de Estados Unidos, Lolita se encarg de aclarar que su accin armada no fue un acto de odio, fue el tercer grito de libertad de un pueblo amenazado con la extincin. Con ello reiteraba lo que haba declarado hacia 47 aos con motivo de su hazaa histrica: Todo el mundo tiene derecho a defender su derecho a la libertad que Dios les dio, sentenci, para seguidamente advertir: Yo no vine a matar a nadie, yo vine a morir por Puerto Rico. Ello me recuerda aquel verso del himno nacional cubano que dice: Morir por la patria es vivir.

Y es que Lolita se caracteriz siempre por un ideal revolucionario del ms alto contenido tico. La poltica no tendra sentido si no est asentada en fines ticos. En el caso de una tica revolucionaria como la encarnada por la herona boricua, la tica est determinada siempre por el sueo vital de trascender el reino de la necesidad y sus tirnicas sumisiones por el de la libertad comn y sus potencialidades emancipadoras.

Dio testimonio de ese ideal tico cuando responda a las preguntas de periodistas a raz del asesinato por agentes del FBI (Bur Federal de Investigaciones de Estados Unidos) en septiembre de 2005 del lder independentista Filiberto Ojeda Ros que si bien estamos adoloridos, estamos estremecidos por ese crimen, hay que pensar bien la respuesta.

Tengamos mucho cuidado, si porque nosotros estamos tan heridos, tan sufridos y queremos castigar a los Estados Unidos de Norteamrica por el crimen que ha cometido, tenemos que tener mucho cuidado. Ellos s son asesinos y merecen que se les pague con la misma monedaPero yo no lo recomiendo compaeros, indic.

Y abund: Palante con valor, con sacrificio a liberar a este pueblo, a unirse, a reunirse y a organizarse para ser libres, no para mandar a dos o tres a la crcel por 25 aos y a otros msy sigue la misma cosa de siempre. Ahora, es definitivo, ahora tienen que pensar cmo van a actuarAhora definitivamente nosotros tenemos que liberar a Puerto RicoAhora, hay que saber cmo se va a hacer, seal.

Tenemos lderes aqu que nos ayudan, ustedes tienen sus lderes, vamos a reunirnos con ellos y con nosotros mismos y vamos a ver qu rutas vamos a tomar y cmo vamos a defender la patria, si nos vamos a ir por ah a tirar tiros o nos vamos a organizar y hacer una revolucin verdaderamente tica, puntualiz.

En una entrevista que en 1998 le concedi al peridico espaol El Mundo, Lolita Lebrn explic as el descenso de fuerzas vivido por el independentismo desde la dcada de los cincuentas del pasado siglo: Porque el independentismo se qued anclado en los 30, en los 40. Mire esas autopistas, la gente conduciendo esos automviles enormes! Cmo le vamos a pedir que renuncien a todo eso y se tiren al monte con la guerrilla? Ese tiempo pas.

Y si el pueblo optara por la anexin a Estados Unidos?, pregunt el periodista. Se rebelara toda la isla. La anexin provocara una guerra civil en la que todos moriramos. No quiero que se vierta sangre, pero tienen que saber que no nos quedaramos de rodillas. EEUU es consciente de eso e impedir que se concrete la unin. No quieren crear una nueva Irlanda del Norte, contest Lolita sin titubeos .

Se arrepiente de lo que hizo en 1954?, fue la nueva pregunta. Su respuesta no se hizo esperar: No. Lo hara de nuevo. La lucha armada es el ltimo recurso de los pueblos. Los libertadores no somos unos matones, pero no exista otra manera de reclamar. Adems, con qu derecho hablan de terrorismo pases que han asesinado a miles de personas para conseguir su condicin de nacin?.

Creo que los tiempos han cambiado y que ahora no hay necesidad de matar para conseguir la libertad. Yo no empuara hoy las armas, pero admito que el pueblo tiene el derecho a usar todos los medios a su alcance para liberarse, concluy.

Para Lolita, la heroicidad, contrario a lo que se nos quiere hacer ver, no tiene por obligacin una vocacin trgica. Est determinada por el principio de la esperanza. Y los medios ms adecuados para ello son aquellos que nos posibilitan aquella transformacin tica de nuestras circunstancias que nos permita traspasar el presente oprobioso hacia el porvenir soado.

 

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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