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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2010

Autocrtica

Iaki Errazkin
Rebelin


No s ustedes, pero yo me met en esta guerra para ganarla. Con la edad se le quitan a uno los complejos y cuesta menos hablar claro. Los objetivos estratgicos de la causa que comparto, como los mandamientos de la mitologa catlica, se encierran en dos: socialismo e independencia para todos los pueblos del planeta, comenzando por el mo. Sin embargo, desprovisto ya de ingenuidad, soy consciente de que nada se consigue por la gracia divina. Todo hay que pelearlo, y todo, por aquello de la dialctica, hay que pelearlo contra alguien, en este caso contra quienes apuestan por el modelo social y poltico antagnico: capitalismo e imperialismo. Lucha de clases, se llama la figura. Localizado y definido el oponente, toca ahora valorar la relacin de fuerzas a calzn quitado, sin euforias ni triunfalismos que slo pueden conducir a la frustracin inherente a la derrota inesperada. Menospreciar la capacidad lesiva del adversario es la manera ms rpida y segura de salir trasquilado de la empresa y retrasar el proceso sine die.

Lo queramos o no, participamos en una carrera mixta, de obstculos y de fondo, en la que, segn las reglas de nuestros enemigos, todo vale. Ellos emplean a su discrecin la represin y la mentira, la violencia y la tergiversacin. Con su organizacin poltico-militar estructurada en cuatro frentes complementarios perfectamente coordinados (legislativo, ejecutivo, judicial y meditico), con centenas de miles de liberados -bien remunerados a cargo de los presupuestos generales-, con el apoyo interno y externo de poderosos usureros e influyentes chamanes, la gigantesca banda armada a la que nos enfrentamos ha logrado subvertir la realidad afianzando el orden establecido que nos ha impuesto para perpetuarse. Doscientos aos despus, los sbditos borbnicos, sumidos en la ms absoluta inopia intelectual, vuelven a gritar, esta vez silenciosamente, el humillanteVivan las caenas!. Han cambiado sus sueos de libertad por la seguridad que siente el ganado en el establo (obsrvese que establecido y establo son palabras hermanas).

As, quienes nos negamos a pastar en la frtil, pero cercada, dehesa de lo polticamente correcto nos encontramos ms solos que nunca, adems de seguir, como siempre, mal avenidos entre nosotros. Todos somos cabezas de inocuos ratoncillos que el rey len barre, sin mayor esfuerzo, con un ligero movimiento de su cola. Nos falta honestidad para autocriticarnos, inteligencia para reconocer que no hay verdades absolutas, generosidad para renunciar a nuestras vanidades, voluntad para aliarnos tcticamente, capacidad para propagar nuestro ideario y astucia para disear un plan de accin realista, asumible por nuestro pblico objetivo que hoy nos siente como algo ajeno. Intentamos resarcirnos del estrepitoso y continuado fracaso proyectando a distancia nuestras ilusiones revolucionarias; avivando, como debe ser, luminosas hogueras ultramarinas, pero incapaces de encender la propia chimenea.

Reconocer los fallos ya supone un paso adelante, pero para superar la palmaria realidad aqu descrita no es suficiente tener razn. Hemos de rectificar lo indeseable y debatir el tiempo que sea preciso hasta alcanzar un acuerdo de mnimos que nos permita avanzar. Es muy difcil, lo s, pero tambin es muy necesario. Y muy urgente, adems.

Nota bene: Este artculo lo publiqu bajo seudnimo en el diario digital inSurGente en agosto de 2008. Dos aos despus lo considero ms vigente que entonces, si cabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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