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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2010

Entrevista con Alberto Acosta, expresidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador
Pensando alternativas, entre la crisis europea y el Yasun

Franck Gaudichaud
Rebelin / ContreTemps


Economista ecuatoriano, Alberto Acosta es tambin Profesor e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO - Quito) y se desempeo como Ministro de Energa y Minas del gobierno Correa (enero-junio 2007) y Presidente de la Asamblea Constituyente y asamblesta de Ecuador (noviembre 2007-julio 2008). Esta entrevista se realiz en dos momentos diferentes, aprovechando de dos viajes de Alberto Acosta a Espaa. El primero en el marco de la Cumbre de los Pueblos realizada en Madrid, en mayo del presente ao, y el segundo cuando pas por Madrid camino de Alicante para participar como expositor en el curso "Desarrollo y diversidad cultural: conceptos y medidas del Sumak Kawsay", organizado por la Universidad de Alicante, en julio.

Nos puedes contar cul es tu apreciacin sobre la crisis europea.

En la actualidad enfrentamos una crisis internacional multifactica: inmobiliaria, financiera, por cierto econmica en trminos amplios, pero a la vez ambiental, energtica, alimentaria, ideolgica Estamos frente a una crisis multifactica y a la vez sincronizada con varias fases que ahora comienzan a golpear en Europa con el tema de la deuda externa. Europa vive ahora circunstancias muy parecidas a las latinoamericanas. Incluso con fenmenos similares en las dos regiones. Europa enfrenta una erupcin con nubes volcnicas que dificulta los vuelos, algo que ha sucedido en mi pas varias veces. La corrupcin campea en muchos pases europeos; ya no es una caracterstica propia de los pases empobrecidos, como se pretenda hacernos creer antes. Frente a la crisis de deuda, el ajuste econmico que hoy vive Europa es muy similar a que ya experimentaron los pueblos latinoamericanos. La presencia activa del Fondo Monetario Internacional en Europa completa este cuadro. Al FMI se lo consideraba muerto, pero que no lo estaba. Como dice la cancin, estaba de parranda. El FMI, uno de los mayores responsables de la crisis, goza de muy buena salud gracias al G-20. Tan es as que hoy distribuye sus ya conocidas y fracasadas recetas, pero esta vez en Europa. Parece que simplemente el mundo se dio la vuelta y seguimos por la misma senda

Entonces se puede decir que como ya padeci este tipo de crisis sistmica y tambin los ajustes neoliberales del FMI, ahora Amrica latina podra proponer soluciones alternativas a los pueblos de Europa?

No creo que estemos para dar recetas. Si antes no las aceptada del FMI y su coro de seguidores, no lo voy a hacer ahora. Sin embargo, podramos entre todos comenzar a pensar en soluciones que nos ayuden a resolver los problemas. En primer lugar, creo que es lamentable que en Europa la salida pase por reencontrarse con el Fondo Monetario Internacional. Primero, habra que hacer un esfuerzo para comprender realmente de donde vino la crisis. Esta se fragu como un proceso propio del sistema capitalista. Las ganancias por especulacin han superado aquellas de la acumulacin de la actividad productiva, que han experimentado una tasa decreciente desde hace muchos aos. Algo propio del capitalismo. Este fenmeno no es nuevo. Se lo conoce desde hace mucho tiempo. Carlos Marx, en el captulo 25, sobre Crdito y Capital Ficticio, en el tercer tomo de El Capital, reconoca la vinculacin estrecha entre negocio y especulacin. All Marx recoge una cita decidora de J. W. Gilbart: Todo lo que facilita el negocio, facilita la especulacin, los dos en muchos casos estn tan interrelacionados, que es difcil decir, dnde termina el negocio y empieza la especulacin. En suma, hay pocas en que el capital requiere de la especulacin para asegurarse tasas de retorno suficiente, sobre todo cuando la tasa de ganancia en el mbito productivo decrece. Eso es lo que hemos vivido con una masiva financiarizacin de la economa mundial. Este proceso, en el cual surgieron como hongos despus de la lluvia los famosos instrumentos financieros secundarios, que simplemente fueron mecanismos para permitir una mayor acumulacin de capital por la va financiera, por la va especulativa, abri la puerta a la crisis. Luego vimos como los pases ms ricos, sobre todo Estados Unidos y Europa, en donde impact con mayor fuerza la explosin de la bomba especulativa, daban una respuesta a la crisis orientada a atender la demanda de los grandes bancos y banqueros, causantes directos de la crisis. A la banca se entreg enormes aportes fiscales. Todo para sostener el sistema financiero, objetivo ltimo de muchos de estos esfuerzos de ajuste. No se puso en entredicho la lgica de la acumulacin especulativa del sistema. Fue, en realidad, una suerte de neokeynesianismo neoliberal. El Estado intervino no para recuperar el aparato productivo afectado por la gran recesin, sino sobre todo para que no se hunda el sistema financiero. Haba que impedir que los bancos, es decir los especuladores, sigan quebrando. Y esto se complement con algunas ayudas importantes a ciertas actividades productivas que tienen un significativo efecto sobre el empleo, como lo es la industria automovilstica, por ejemplo.

La mayor venta de autos, que puede haber ayudado a disminuir en algo los efectos recesivos en el mbito del empleo, es decir a frenar la prdida de puestos de trabajo, se dio sin preocuparse por los impactos negativos sobre el mbito alimentario, energtico o ambiental. Lo concreto es que no hubo dinero para los clientes de los bancos. Miles de ellos, ahogados por las hipotecas, pierden sus casas y departamentos. Tampoco hubo polticas de apoyo para las pequeas y medianas empresas. En poco tiempo el capital especulativo volvi a sus andanzas. El petrleo volvi a ser un importante activo financiero, como sucede con varios alimentos. Y las grandes finanzas no dudaron en enfilar sus bateras especulativas contra pases europeos, como Grecia, vctimas de la misma especulacin y por cierto de algunos manejos equivocados de sus economas. Ahora, cuando los dficits fiscales ocasionados especialmente por el salvataje al gran capital financiero estrangulan las cuentas fiscales, no tienen empacho alguno los gobernantes europeos para pasar la factura de la crisis a los ms pobres y desprotegidos en sus sociedades. Y en este contexto entra el FMI con sus recetas para depredar los derechos laborales, los ingresos de trabajadores, las pensiones, los sistemas universales gratuitos de salud y educacin Esto provocar, ya lo sabemos, empleos precarios y jubilaciones insuficientes para vivir con dignidad, a ms del deterioro que experimentarn las condiciones de vida de amplios segmentos de la poblacin por el deterioro de los servicios sociales. Al menos desde mi perspectiva, resulta intolerable la idea de dejar temporalmente en vacaciones al Estado de bienestar, como propone el presidente del gobierno espaol, Rodrguez Zapatero, mientras se facilita la recuperacin del gran capital financiero. Y me sorprende sobre manera la pasividad con que estn recibiendo este programado deterioro social muchos pases europeos, realmente casi todos. En este contexto hay que analizar las polticas que se aplican en la Unin Europea. Son polticas que las vivimos y sufrimos en Amrica Latina. Estas polticas incluyen recortes por el lado de las pensiones, de los ingresos de los servidores pblicos, de las inversiones sociales, de la obra pblica, de los subsidios... No se hace ningn esfuerzo para que los causantes de la crisis sean convocados a pagar la crisis. A la postre, una vez ms, los ms pobres, los marginados, los sectores populares son los encargados de asumir una crisis que se vena fraguando de tiempo atrs.

Cmo entender esta situacin?

Los grandes grupos financieros, responsables de la crisis, vuelven a demostrar su enorme capacidad para seguir lucrando a la sombra de la proteccin del Estado. Mantienen sus enormes utilidades especulando y recibiendo apoyos estatales. Los mercados, membrete para ocultar a las burguesas especuladoras y transnacionales, se han impuesto sobre los gobiernos. Un caso digno de ser considerado es el espaol. El gobierno socialista de Rodrguez Zapatero no slo que hered la esencia de la crisis forjada ya en el anterior gobierno popular, sino que hizo suya la poltica de Aznar. Y no solo eso, la profundiz y desarroll, por ejemplo reduciendo las cargas tributarias al capital. Ahora, cuando toca el ajuste, recurre al instrumentario neoliberal, que tambin lo defienden los populares.Estas respuestas a la crisis, que no resuelven los problemas de fondo, van a tener repercusiones en el resto del mundo, en los pases latinoamericanos; por ejemplo, como consecuencia de los efectos recesivos de dichas polticas de ajuste o por la cada de las remesas de los inmigrantes latinoamericanos en Europa, para citar apenas algunos de los puntos preocupantes. La crisis en el viejo continente podra terminar por regresar a los EEUU y, es muy probable, que se expanda por el resto del mundo, una vez ms de la mano del recientemente resucitado FMI.

En este contexto, recordando lo que vivi latinoamerica, ves alternativas al ajuste ortodoxo, al ajuste capitalista neoliberal?

Tomando como punto de referencia lo que hemos vivido en Amrica Latina, habra que ir pensando que es lo que se puede hacer. Habra que reflexionar sobre otro tipo de ajuste. De plano es intolerable que el ajuste golpee a los ms pobres, o a los sectores ms vulnerables. En Europa ahora, como antes en Amrica Latina, se empez con quienes ya no tienen mucha capacidad para defender sus intereses: los pensionistas, algo definitivamente perverso. Eso ya lo vivimos nosotros. Insisto, es una pelcula conocida en Amrica Latina y en muchas otras regiones del mundo empobrecido. En Ecuador, mi pas, a los jubilados se les condujo sistemticamente a situaciones de miseria; proceso de empobrecimiento que lo vivieron tambin trabajadores, maestros, campesinos, funcionarios pblicos, pequeos empresarios. Otro tipo de ajuste, que no busque la eliminacin del dficit fiscal como fin ltimo, tiene necesariamente que abrir la puerta a una profunda reforma tributaria progresista. Los que ms ganan y ms tienen, deben asumir el grueso del ajuste. Mayores impuestos a la renta, cobrados de manera progresiva a las rentas ms altas, y un impuesto a los patrimonios asoman como indispensables. Esto implica incrementar las cargas tributarias al capital y no al trabajo, aumentar los impuestos directos y nos los indirectos, como el IVA.

Tambin hay que racionalizar el gasto pblico, dando paso, para citar un ejemplo, a recortes de aquellos grupos de asesores demasiado bien pagados, que adems cuentan con otros ingresos. La reduccin masiva del gasto en armamentismo podra complementar este esfuerzo con efectos colaterales importantes: habra menos armas para seguir provocando guerras y violencias en los pases pobres como mecanismo para domar a sus gobiernos y seguir explotando sus recursos naturales. El retiro de las tropas europeas de muchos pases en donde acompaan como comparsas a las tropas imperiales de Washington, pensemos en Irak y Afganistn, por ejemplo, representara otro ahorro fiscal significativo. En Espaa el dficit -si no estoy mal informado- bordea los 15.000 millones de euros, pero al mismo tiempo el monto que se destina para las fuerzas armadas es de 18.000 millones de euros Crear un solo cuerpo armado europeo, mucho ms pequeo y profesional, me pregunto si no sera otra forma de racionalizar el despilfarro de recursos. La evasin y elucin tributaria debe estar en la primera lnea de atencin en un ajuste que afecte a los de arriba y no a los de abajo. Y que sobre todo ayude a combatir frontalmente la corrupcin. Otro tipo de ajuste tendra que incorporar mecanismos que alienten sistemticamente la generacin de empleo. En Europa y Amrica Latina hay que reinventar la autosuficiencia nacional y regional, que no transforme en fin ltimo al mercado mundial: objetivo causante de miserias en muchos pases y de enormes destrozos ambientales. Un ajuste reactivador, entonces, debera estar en la mira de polticas econmicas de nuevo cuo.

Lo que no se puede hacer es ajustar por el lado de los ingresos de las mayoras, porque eso, inclusive, provoca una reduccin de la demanda agregada y por consiguiente de los mismos ingresos fiscales; un menor consumo se reflejara en menores ingresos por impuestos cobrados al consumo, por ejemplo. Aqu cabe un nuevo pacto social para que si es indispensable una reduccin salarial, los menores ingresos se transformen en participacin accionara de los trabajadores en la respectiva empresa. Igual situacin podra darse en caso de que se acuerde un incremento salarial y la empresa no est -temporalmente- en capacidad de asumirlo. Por cierto, la crisis debera ser una oportunidad para reflexionar cmo se puede hacer realidad en Europa un esquema sustentado en el decrecimiento, sin que esto implique una prdida de la calidad de vida de la poblacin. Al tiempo que se procesan esquemas de redistribucin del ingreso y la riqueza, es hora de discutir sobre las posibilidades de redistribuir el trabajo para combatir estructuralmente el desempleo. Tambin habra que pensar en la suficiencia y no solo en la eficiencia, entendida como la acumulacin permanente de bienes materiales. Por lo tanto, adems de reactivador, debera ser un ajuste que comience a sentar las bases para una profunda transformacin de las economas europeas ambientalmente depredadoras y todava socialmente excluyentes; maldesarrolladas, dira el gran socilogo Jos Mara Tortosa. En Europa la solucin tiene que pasar por recuperar la poltica monetaria a nivel regional. Superada por la crisis aquella ortodoxia del lmite al dficit fiscal, fijado en el 3% del PIB en el marco del acuerdo de Maastricht, ahora les toca a los gobiernos europeos construir una poltica monetaria y fiscal propia y comn. Europa requiere polticas dinmicas fundamentadas en la flexibilidad y la diversidad, por cierto tambin en la equidad, lejos de aquellas rigideces tan propias de la lgica monetarista neoliberal. Tambin hay que eliminar aquellas situaciones derivadas de manejos econmicos nacionales, egostas en el contexto europeo; no solo hay que ver las falencias en los pases afectados por los dficits fiscales como Grecia, Portugal, Espaa, Irlanda o Espaa, sino en el lastre que significan aquellas situaciones aparentemente racionales de supervit como en Alemania, causantes tambin de la crisis.

Si Europa pretende forjar una unidad de naciones, sustentada en la diversidad y en el respeto, debe comenzar a pensar en soluciones tambin europeas; algo que al parecer no han asumido las izquierdas europeas. Entonces, por qu no pensar en impuestos similares al patrimonio y a la renta a nivel europeo? Esto al menos frenara la fuga de capitales dentro de Europa. Controlar al sistema financiero es otra tarea pendiente. Mientras la gran banca controle a los gobiernos como en Europa y en muchos otros pases por cierto, es imposible poner en orden al capital financiero transnacional. Cuando se produjo la actual crisis lo primero que se hizo fue llenarles de dinero a los banqueros. A la banca los gobiernos europeos y el norteamericano les dieron todo el dinero del mundo, pero no atendieron la situacin de las personas que tenan hipotecas de viviendas. Se dio el dinero a la banca cuando ese dinero tendra que haber ido para salvar a los que tienen hipotecas, para impedirles que pierdan sus viviendas; es decir atender a los pequeos y no a los grandes. Igualmente sorprende que se quiera regular a las cajas de ahorro, abriendo la puerta para su privatizacin. Cuando lo lgico debera ser su fortalecimiento en tanto entidades pblicas no estatales de financiamiento. Hoy, en Europa, hacen falta esos entes pblicos de financiamiento, incluyendo tambin los estatales, devastados por la accin neoliberal. Desde una perspectiva ms amplia, habra que dotar al sistema econmico internacional de redes de seguridad e informacin regionales para no tener que disfrutar de las crisis recurrentes. Para lograrlo se precisa un sistema de prevencin de crisis y de minimizacin de los riesgos que stas implican, con redes de contencin de los peores efectos de este tipo de crisis. Pero estas redes tendran que surgir inicialmente de mbitos regionales, tendran que crearlas los pases de Amrica Latina y el Caribe, Asia, frica y Europa misma. Hay que actuar desde el mbito regional, al menos mientras no existan las condiciones democrticas para impulsar una reinstitucionalizacin del mundo desde espacios globales.

A nivel internacional cada uno de estos espacios regionales tendr que interrelacionarse en un sistema de nodos, procurando minimizar el peso de una instancia nica mundial dominada por pocas naciones en funcin de las demandas del capital financiero transnacional. El resultado sera provocar una fragmentacin del poder mundial concentrado, al tiempo que el mundo se deconstruye. As se neutralizara, al menos en parte, el exceso de poder de unos pocos pases sobre el resto. En Amrica Latina se ha empezado a caminar ya en esta direccin con la construccin de una serie de instituciones que compondran una vigorosa arquitectura financiera regional. El banco del sur, el fondo de reservas del sur o el sistema nico de compensacin regional (SUCRE) son demostraciones de lo afirmado. Para erradicar gran parte de los problemas financieros y monetarios existentes, el mundo debe liberarse de las ataduras del dlar. Un solo pas, por ms fuerte que sea, no puede ser ms el regulador de los principales flujos financieros gracias al monopolio de la emisin monetaria. Si se mantiene la primaca monetaria de un pas, no se conseguir sentar las bases para soluciones duraderas. Si no hay cambios en este campo, se mantendrn las estructuras inequitativas y las tendencias de volatilidad e inestabilidad asociadas a la desigualdad. Este punto es crucial. Si no se resuelve este reto, los problemas econmicos mundiales se mantendrn latentes. Y seguiremos atrapados por estructuras polticas desiguales y concentradoras. En sntesis, destacando la necesidad de una profunda transformacin de la economa mundial, sin olvidar el comercio mundial, se requieren normas para civilizar a los mercados financieros. Eso implica actuar desde lo local y regional hasta lograr las transformaciones globales. Por ejemplo, los banqueros deberan ser banqueros y nada ms que banqueros. Es decir, la banca debera deshacerse de todas sus empresas no vinculadas a las actividades financieras, empezando por sus medios de comunicacin. Ser posible pensar en Europa en este tipo de soluciones que ya se han plasmado en la Constitucin de un pas pequeo como el mo?

Habra algo que se debera impulsar desde varias regiones en el mundo?

Sin duda. Del mbito nacional y regional habra que pasar al internacional. Por qu no hacer realidad ya y ahora el fin de los parasos fiscales? Se ha hablado tantas veces de hacerlo y se hace tan poco al respecto. Por qu Europa no da el primer paso para eliminar los parasos fiscales existentes en el continente? De paso convendra abordar la cuestin de los parasos judiciales, como Canad, en donde han encontrado refugio la mayora de empresas mineras dedicadas a tareas depredadoras en trminos ambientales y sociales a lo largo y ancho del mundo. Otra idea fuerza. Un impuesto a las transacciones financieras, planteado hace mucho tiempo atrs por el Premio Nobel de Economa James Tobin, podra ayudar a desarmar -al menos en parte- todo este mecanismo de acumulacin especulativa global que, como mencionaba, es la esencia del sistema capitalista. Ahora que Europa sufre una crisis de deuda externa, como antes lo sufri Amrica latina, por qu no pensar en un tribunal internacional de arbitraje de deuda soberana? Sera una instancia en la que los pases con problemas de deuda puedan procesar una crisis, sin llegar a paralizar sus economas. Ya lo propuse conjuntamente con Oscar Ugarteche. Tampoco es algo nuevo.

Tribunal de la deuda? Y como funcionaria?

Vamos por partes. Hay que construir una institucionalidad que permita la suspensin de pagos de su deuda de manera ordenada. Eso no debera ser motivo de preocupacin, siempre y cuando exista el marco adecuado para procesar este proceso, garantizando al pas el financiamiento suficiente para asumir ese momento y luego, de ser del caso, poder pagar aquella deuda que deba ser pagada. Pensemos no solo en el caso europeo. Para empezar todos los organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial, deben dejar de ser espacios de decisin sobre los acuerdos de reestructuracin de deudas en donde los acreedores imponen condiciones a los deudores. Igualmente deben desarmarse todas las condicionalidades cruzadas, las que, cual una telaraa construida y controlada por los organismos multilaterales de crdito, tienen presos a los pases endeudados. Un pas que suspende el pago de la deuda, debe encontrar las condiciones para recuperarse. Ese es el meollo de la propuesta. Eso ya se hizo en 1953 con Alemania. Por qu no dar un tratamiento similar ahora a los griegos? Es lamentable e indignante ver ahora a los alemanes dando lecciones de austeridad y buen gobierno neoliberal a los griegos, cuando ellos lograron su milagro econmico luego de la guerra mundial tambin gracias al generoso e inteligente arreglo conseguido en Londres, un 27 de febrero de 1953. Los pases acreedores de Alemania, justamente a los que Alemania agredi en dos guerras consideradas como mundiales, se pusieron de acuerdo para apoyar a Alemania para que pueda pagar sus deudas. Para facilitarle dicho servicio, muchas de las deudas fueron totalmente anuladas. Adems, los acreedores se comprometieron a comprar productos alemanes. Hay mucho que aprender de esta solucin, que incluy incluso la posibilidad de un arbitraje y clusulas de contingencia para proteger al deudor.

En este punto, entonces, asoma como indispensable el establecimiento de clusulas de contingencia. Sera conveniente disponer de una clusula que explicite la posible suspensin del pago (y cobro) de las deudas, cuando los ingresos por exportaciones tuvieran una contraccin por efecto de un problema ajeno a la economa nacional del deudor o cuando la especulacin financiera internacional estrangule alguna economa. As mismo, las rebajas en los saldos de la deuda deben ser directamente proporcionales a las restricciones comerciales de los acreedores. Es decir, a ms barreras arancelarias en los pases acreedores, ms desendeudamiento de su parte. Todo esto nos ayudara a evitar traumas a todos los actores: deudores y acreedores. Estos, por lo dems, actuaran con ms responsabilidad y no tanto por su desmedido afn de lucro que alimenta permanentemente la especulacin. Los deudores, por cierto, requeriran fortalecer sus estructuras tributarias. En concreto hay que construir la puerta que posibilite un retiro ordenado y a tiempo de un pas con problemas de deuda, antes de que una debacle econmica y social sea la antesala de una moratoria forzada de la deuda externa. Uno de los captulos medulares, que debera contemplarse en ese Tribunal, ser el de la legalidad y la legitimidad de las actividades financieras. Es preciso separar las deudas adquiridas legal y legtimamente, que pueden ser pagadas, de aquellas deudas que pueden y deben ser impugnadas a partir de la doctrina de las deudas odiosas, usurarias y corruptas. El descubrimiento de aquellas deudas odiosas, es decir contratadas en contra del inters de los habitantes de un pas, normalmente por gobiernos autoritarios, no slo conducira a la suspensin de su pago, sino que podra constituirse en una barrera para prevenir aventuras dictatoriales. Para empezar esta tarea nada mejor que una auditoria con amplia participacin y control de la ciudadana. Dentro de los temas vinculados al endeudamiento externo, tambin deberan considerarse aquellos elementos susceptibles de prohibicin y sancin: clusulas ilcitas, vicios de consentimiento, anatocismo, gastos y comisiones desproporcionados cubiertas por los deudores sin control alguno, operaciones simuladas, colusin dolosa, deudas estatizadas o socializadas, etc.

Por otro lado, cualquier arreglo de deuda no debe afectar las inversiones sociales y la capacidad de recuperacin del aparato productivo. De ninguna manera se puede hipotecar el diseo y ejecucin de las polticas econmicas nacionales como consecuencia de los esquemas de renegociacin de deuda. Para hacer realidad estos cambios a nivel global habr necesidad de un cdigo financiero internacional. Incluso se debera discutir las ventajas y desventajas de la constitucin de un banco central mundial, sin ninguna injerencia del Fondo Monetario y Banco Mundial, entidades que deben ser redefinidas desde afuera y no desde adentro si es que todava convendra mantenerlas. Debe quedar claro que no se trata de construir un nuevo Bretton Woods; aquel sistema que naci a mediados del siglo pasado y que propuls al dlar como moneda mundial. Tampoco est en la mira simplemente la construccin un organismo internacional de supervisin financiera internacional, tal como lo propuso al inicio de la crisis la canciller alemana Angela Merkel, apoyada por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economa. No nos olvidemos que cuando creamos que el Fondo haba llegado al fondo, resulta que el Fondo est influyendo en el nivel ms alto de muchos gobiernos europeos a los que les impone sus condiciones con el apoyo de poderosos gobiernos europeos ms fondomonetaristas que el propio Fondo. Sera realmente un error creer que ahora si el FMI va a acertar con sus recetas. Sera como aceptar que Drcula se ha vuelto vegetariano y que podemos encargarle el cuidado del banco de sangre. El FMI va a seguir en lo de siempre, gracias al G-20 que lo revivi y fortaleci en el ao 2009. Con el ajuste propuesto, la crisis la pagarn los pobres en Europa. Por eso en Amrica Latina, donde ya le hemos sufrido demasiado al Fondo, debemos estar preparados. Drcula, luego de recuperar sus fuerzas en Europa, volar directamente a otras regiones.

Podras hablarnos de las auditorias de la deuda en los pases del sur, y de la interesante experiencia que se llevo a cabo en Ecuador en particular?

La auditoria de deuda de Ecuador se dio gracias a la presin de la sociedad civil. Es una propuesta que surgi en Amrica Latina all hace ms de diez aos. Se cristaliz desde la necesidad de conocer cul es la realidad de la deuda externa. En el caso concreto del Ecuador, nosotros hemos tenido problemas de deuda externa desde nuestros orgenes: cuando no ramos todava repblica independiente, ya nos habamos endeudado. Es ms, no nos habamos separado de la Gran Colombia en 1830 y ya camos en moratoria. Toda la historia de la deuda, que es muy larga, a la vez que interesante y dolorosa, se caracteriz por la ausencia de transparencia. Por lo tanto, en el marco de la resistencia al endeudamiento externo y a los ajustes que ste provoc, desde la sociedad civil se plante una auditoria. Esta tesis, esta propuesta cobr fuerza en el gobierno del presidente Rafael Correa, que acept esta exigencia de la sociedad civil. El, con un decreto ejecutivo, en julio del 2007, conform la Comisin para la Auditora Integral del Crdito Pblico. Sus resultados fueron muy interesantes. Mucha de la informacin recogida nos demostr que gran parte de la deuda ecuatoriana cumple con los criterios de deuda odiosa, corrupta o usuraria. Incluso se trata de deudas que resultaron impagables por las condiciones con que fueron contratadas. Desde esa posicin de ilegitimidad e incluso ilegalidad de las deudas, el gobierno suspendi el pago de un tramo de la deuda a fines del 2008. Y, luego, en una coyuntura favorable, a inicios del ao 2009, recompr cerca de 3.000 millones de dlares de deuda externa. Sin embargo, el pragmatismo financiero que se impuso en dicha operacin de recompra de la deuda, que tiene algunos puntos cuestionables, termin por archivar los reclamos de legitimidad y legalidad, que deberan ser principios fundamentales del mencionado tribunal.

ltimamente se ha visto en Ecuador movilizaciones sociales muy importantes, y tensiones crecientes entre Correa y el movimiento indgena (por ejemplo en torno al tema de la ley de agua), cul es la situacin actual?

En estos momentos se est decantando el proceso revolucionario, que se inicio hace ms de tres aos en Ecuador, en un proceso reformista, cada vez ms tmido e incluso contradictorio. El tema del agua en Ecuador y en todo el mundo es importante, dira que crucial. En nuestro pas se ha venido discutiendo sobre el uso y manejo del agua desde hace mucho tiempo atrs. En el debate constituyente fue uno de los puntos ms analizados y ms discutidos. Dio lugar a enfrentamientos entre quienes queran mantener la puerta abierta a la privatizacin y quienes defendemos el agua como un derecho humano fundamental. En el pleno de la Asamblea Constituyente en Montecristi, que la presid durante siete de los ocho meses de duracin, se aprobaron los siguientes puntos fundamentales en relacin al agua: el agua como un derecho humano, el agua como un bien nacional estratgico de uso pblico, el agua como un patrimonio de la sociedad, y el agua como componente fundamental de la Naturaleza, la misma que tiene derechos propios a existir y mantener sus ciclos vitales.

La trascendencia de estas disposiciones constitucionales es mltiple. En tanto derecho humano se super la visin mercantil del agua y se recuper la del usuario, es decir la del ciudadano y de la ciudadana, en lugar del cliente, que se refiere solo a quien puede pagar. En tanto bien nacional estratgico, se rescat el papel del Estado y las comunidades en el otorgamiento de los servicios de agua; papel en el que el Estado puede ser muy eficiente, como se ha demostrado en el Ecuador. En tanto patrimonio se pens en el largo plazo, liberando al agua de las presiones cortoplacistas del mercado y la especulacin. Y en tanto componente de la Naturaleza, se reconoci en la Constitucin de Montecristi la importancia del agua como esencial para la vida de todas las especies, que hacia all apuntan los Derechos de la Naturaleza. Para hacer realidad estos planteamientos es indispensable, entonces, una ley de agua, tal como dispone la propia Constitucin. Hay que impedir cualquier privatizacin al tiempo que se debe dar paso a la desprivatizacin. La concentracin del agua es notoria. La poblacin campesina, sobre todo indgena, con sistemas comunales de riego, representa el 86% de los usuarios. Sin embargo, este grupo solo tiene el 22% de la superficie regada y accede apenas al 13% del caudal. Mientras que los grandes consumidores, que no representan el 1% de unidades productivas, concentran el 67% del caudal. El acceso inequitativo a estos recursos constituye una causa determinante de la inequidad social. Y es, a su vez, es una explicacin del poder poltico hegemnico de pocos grupos oligrquicos. El consumo de agua (y por cierto la contaminacin de la misma) creci por el aumento de la poblacin en las ltimas dcadas y tambin por el incremento de actividades productivas excesivamente demandantes de agua, sobre todo aquella orientadas al mercado externo. Hay mucho ms agua empleada en los productos agrcolas de exportacin que en los que se consumen en el mercado interno. La prdida de los pramos y la deforestacin creciente complican ms la realidad de un pas que cuenta con significativas disponibilidades de agua, pero que las est perdiendo en cantidad y calidad.

Una de las tensiones fundamentales de la coyuntura actual es la intencin de permitir las actividades mineras a gran escala y a cielo abierto, consumidoras de gran cantidad de agua. Este es un tema conflictivo en extremo, pues la gran minera provocara permanentes enfrentamientos por la disponibilidad del agua y por contaminar el lquido vital, causando afectaciones a la poblacin, a la Naturaleza y a la soberana alimentaria, otro mandato constitucional. Aprobada la Constitucin, que se podra decir que es la Constitucin del agua, ahora vemos con preocupacin e indignacin que no se cristaliza una ley del agua acorde con los mandatos constitucionales. Es ms, el presidente Rafael Correa ha dicho que no sera fundamental ni prioritaria la nueva ley del agua Ser acaso que pretende mantener la estructura de la tenencia del agua intocada? Ser que est conforme con la institucionalidad legal de la poca neoliberal? En ese contexto, el movimiento indgena ha cumplido un papel muy importante. Los indgenas han sido y son actores fundamentales del proceso constituyente, desde sus propuestas de convocatoria a un gran acuerdo nacional en 1990. Y luego, sobre todo en el tema de agua, han luchado y siguen luchando en contra de la aprobacin de una ley de agua inconstitucional. Lamentablemente la represin o la intolerancia han sido con creciente frecuencia la respuesta gubernamental al reclamo y a las propuestas de indgenas y campesinos. Resulta fundamental impedir el acaparamiento del agua en pocas manos, su redistribucin debe ser una tarea inmediata. La nueva ley debe garantizar el ejercicio de la plurinacionalidad. La gestin del agua debe estar en manos pblicas y comunitarias, tal como ordena la Constitucin. No basta impedir la privatizacin a futuro. Hay que propiciar la desprivatizacin, como lo seal antes. Por lo tanto, es intolerable la ampliacin de la concesin a INTERAGUA en la ciudad de Guayaquil por parte del gobierno del presidente Rafael Correa; sta tiene que ser revertida para cumplir la misma Constitucin. Tampoco hay seales para dar marcha atrs en las concesiones para las embotelladoras de agua y las aguas termales, encontrando respuestas que incorporen a las comunidades en su aprovechamiento. Si resulta fundamental impedir el acaparamiento del agua en pocas manos, como manda la Constitucin, su redistribucin debe ser una tarea inmediata. En esa lnea debe quedar terminantemente prohibido cualquier forma de servicio ambiental sobre el agua y todos los ecosistemas. Hay que cerrar todas las opciones que puedan encubrir procesos de privatizacin de los pramos, bosques, humedales, pantanos, es decir de las fuentes de agua. Garantizar el mnimo vital gratuito para todos los habitantes del pas, sin discriminacin alguna, es otro de los puntos clave que tendr que incorporar la nueva ley. Complementariamente, en la ley debe quedar claramente establecida la prelacin del uso del agua: 1) para el ser humano, 2) para la soberana alimentaria, 3) para asegurar el ciclo vital del agua y 4) para actividades productivas. Debera precautelarse la vida sobre todas las cosas. En suma, el agua en tanto recurso estratgico, patrimonio de la sociedad, derecho humano y parte constitutiva de la Naturaleza, no puede ser visto como un negocio. Esto es lo que no acaba de entender el gobierno del presidente Correa. Y esto es lo que provoca la respuesta popular, sobre todo indgena y campesina.

Analistas cercanos al gobierno dicen que el movimiento indgena tiene posiciones inconsideradas, hablan de repliegue tnico y piensan que al final es una prueba de debilidad ms que de fuerza (de la CONAIE en particular). Qu opinas?

Como dije antes, lo cierto es que desde hace tiempo el gobierno viene perdiendo su carcter progresista y revolucionario. Luego de haber cerrado la puerta a que los movimientos sociales sean parte activa del proceso de transformaciones, los grupos ms retardatarios e incluso neoliberales dentro del gobierno han cobrado mucha fuerza. El gobierno, su presidente, impidieron la construccin colectiva de un horizonte de expectativas compartidas con la participacin activa de los movimientos sociales, que fueron quienes forjaron las condiciones para el triunfo electoral de Rafael Correa y que, adems, esto es lo ms trascendente, fueron los portadores de gran parte de las propuestas revolucionarias asumidas por el movimiento poltico del presidente Correa. Sin negar muchos logros cristalizados durante estos ya tres aos y medio de gobierno del presidente Correa, tenemos que constatar, con pesar, que son muchos tambin los puntos pendientes y no pocas las flagrantes contradicciones con las iniciales propuestas revolucionarias. Citemos un par de ejemplos actuales. No slo que no se ha avanzado en definir una nueva relacin con las empresas petroleras, sino que se propone una ley de hidrocarburos que tiene varios puntos cuestionables por su constitucionalidad y entreguismo; que con seguridad, de ser aprobada tal como est, significara prdidas al Estadio. La banca sigue obteniendo utilidades enormes: en el 2008 la banca tuvo utilidades de ms del 20% en dlares, en el ao 2009, el ao de la crisis, un 13%. Varios grupos econmicos, vinculados a los agronegocios, a las grandes cadenas comercializadoras de alimentos o a los importadores de agroqumicos, han obtenido enormes utilidades por las polticas agrcolas gubernamentales; como pocas veces en la historia del pas. Entonces, a la postre, este gobierno que se precia de ser revolucionario, no ha afectado an el patrn de acumulacin concentrador y excluyente. Los resultados en trminos de reduccin de la pobreza, son limitados. Tampoco hay una disminucin importante en los ndices de inequidad. Por otro lado, este gobierno, que dice que va a encaminar a la sociedad ecuatoriana hacia una economa sustentada en el conocimiento, en la biotecnologa y en el ecoturismo, no ha da seales claras de querer transitar hacia esa meta. Se mantiene la lgica extractivista, que implica una insercin primario-exportadora sumisa en el mercado mundial. Es ms, el gobierno del presidente Rafael Correa, quien conoce perfectamente los destrozos provocados por el petrleo en la Amazona, est empeado en abrir la puerta a la minera metlica a gran escala y a cielo abierto. Es una cuestin que yo personalmente no acepto. Si queremos llegar a construir una economa post-extractivista, una economa post-petrolera, transitando por el camino del buen vivir o sumak kawsay (otro mandato constitucional), con propuestas tan interesantes revolucionarias y de vanguardia como las de dejar el crudo en el subsuelo en el Yasuni, es un error y un horror histricos abrir la puerta a un esquema de extractivismo a ultranza, como sera la minera metlica a gran escala a cielo abierto. Es como que alguien nos quiera convencer que para salir de una gran adiccin a las drogas, en la primera etapa hay que aumentar la dosis de droga consumida. Estamos entonces en un momento de definiciones. La ley del aguas o la ley de hidrocarburos pueden ser un parte aguas definitivo. Aunque cada vez ms me convenzo, con enorme pesar de mi parte, y como ya lo dije antes, que este proceso ha perdido su carcter revolucionario...

T fuiste una de las figuras fundamentales de este debate o incluso de esta disputa que hubo dentro del gobierno entre extractivismo y neo-desarrollismo. Al mismo tiempo, defiendes el proyecto ITT, que consiste en conservar el crudo en la tierra y en el que hay varias orientaciones posibles. En el da de hoy, en qu estamos en Yasuni?

En primer lugar, yo anotara algo que me parece importante. La critica que le hago desde hace tiempo al gobierno del presidente Rafael Correa, por no definirse por el camino post-extractivista, tambin puedo hacrsela al gobierno de Evo Morales y por supuesto al gobierno de Hugo Chvez. Estos gobiernos dicen que caminan hacia el socialismo del siglo XXI, cuando en realidad consolidan una suerte de neo-extractivismo del siglo XXI. Son gobiernos que siguen por la misma senda anterior, con algunos cambios sustantivos, pero no de fondo. Por eso me parece bastante aventurado hacer ms de lo mismo y creer que van a cambiar los resultados finales, simplemente porque ahora ellos, dichos gobernantes, estn al frente de sus respectivos procesos transformadores. Eso es un error. Ya lo dijo mi tocayo Alberto Einstein: Nada es un signo ms real de necedad que hacer lo mismo y lo mismo una y otra vez, y esperar que los resultados sean diferentes. Un comentario al margen, antes de abordar el tema del ITT. Aquello del socialismo del siglo XXI, socialismo al que se le quiere vaciar de varios de sus elementos fundacionales, como la lucha de clases, segn el presidente Correa, le veo como un ejercicio bastante retrico e incluso inconsecuente. Negar los errores de lo que fue el socialismo realmente existente en el poder sera una gran equivocacin. Pero proponer eliminar sus bases consustanciales resulta una aberracin.

Volviendo al tema de la pregunta, en relacin a la Iniciativa Yasun-ITT se ha dado ya la firma del fideicomiso que abre la puerta para que sta pueda realmente ponerse en marcha. An cuando no firm directamente el fideicomiso el presidente Correa, se ha dado un paso histrico. Sin embargo, sin esconder mi satisfaccin, debo reconocer que el proyecto est en un punto donde las amenazas son mltiples. Por lo tanto, en las actuales circunstancias la sociedad civil dentro y fuera del Ecuador debe estar atenta. Los intereses petroleros, representados por sus gerentes y tinterillos, no van a bajar la guardia. Hay demasiado dinero en juego. Inclusive se podra provocar, desde el propio gobierno, el fracaso de la Iniciativa bajo la excusa de que la comisin negociadora conformada por el propio presidente finalmente no funcion. Incluso si se firma el fideicomiso, tambin se podra endilgar el fracaso a los pases desarrollados, al PNUD o a los ecologistas, por no haber conseguido el financiamiento necesario... En estas condiciones, a ms del fideicomiso, que esperamos otorgue confianza a los potenciales contribuyentes, sin afectar la soberana ecuatoriana, se esperan seales claras para que esta propuesta pueda ser una realidad. Se precisa coherencia y consistencia a nivel gubernamental. Este equilibrio entre confianza y soberana para asegurar la utilizacin de los recursos establecida por el Estado ecuatoriano es crucial. Sin embargo, siendo importante el fideicomiso, ste no ser suficiente. El presidente Correa debera remontar los problemas generados por l mismo. Le corresponde dar nuevas y reforzadas muestras de respaldo a la Iniciativa. Convendra que se comprometa formalmente a no explotar el ITT durante su gestin. Tampoco debera tolerar actividades petroleras en los mrgenes del ITT, lo que incluye el respeto irrestricto a los pueblos en aislamiento voluntario en cualquier lugar de la Amazona, por ejemplo en el Bloque Armadillo fuera del parque Nacional Yasun. El gobierno debera frenar tambin las otras amenazas que se ciernen sobre el Yasun, como son la deforestacin y extraccin ilegal de madera, la colonizacin sin control, el turismo ilegal y el eje multimodal Manta-Manaos en el marco del IIRSA, heredado de la poca neoliberal. Tambin habr que controlar las actividades que se despliegan en los bloques petroleros adyacentes y las mismas carreteras abiertas para los proyectos petroleros cercanos. Inclusive convendra analizar si conviene incorporar el bloque 31 al ITT, pues en dicho bloque hay poco petrleo y baja calidad, cuya rentabilidad se asegurara explotando el ITT.

Sera importante auscultar la posibilidad de que en el Per se d un tratamiento similar en el bloque peruano directamente vecino del ITT, con apenas una tercera parte de las reservas existentes en el lado ecuatoriano. Todos estos bloques sumados a la zona intangible en el sur del Parque Yasun, formaran una importante reserva de vida. Sin embargo, a pesar de los problemas que atraviesa, muchos de ellos fraguados por las incoherencias y dudas del presidente Correa, esta iniciativa demuestra resultados satisfactorios an antes de cristalizarse. El tema se ha posicionado en el debate nacional e inclusive a nivel internacional en sus mltiples aristas. En muchas regiones del pas se consolidan posiciones favorables a la Iniciativa. No nos olvidemos que inicialmente se plantearon en el seno del gobierno del presidente Correa, concretamente en marzo del 2007, dos opciones, que sintetizaban las dos posiciones contrapuestas. La de dejar el crudo en tierra, en el marco de una amplia moratoria petrolera en el centro sur de la Amazona ecuatoriana, que plante cuando era ministro de Energa Minas, y la de extraer el crudo, impulsada por quien funga de presidente Petroecuador. Ahora, incluso si no prospera la propuesta de dejar el crudo en el subsuelo para proteger la vida de los pueblos indgenas no contactados y la megadiversidad de la zona, se podra cristalizar una tercera opcin: dejar el crudo en el subsuelo an sin aporte externo. Somos cada vez ms personas las que reclamamos con poderosos argumentos, que es conveniente dejar el crudo en el subsuelo, an sin que se consiga la contribucin internacional. Eso s, debe quedar claro, que si llegara a fracasar la propuesta de alcance internacional, la humanidad entera habra perdido una magnfica oportunidad para empezar a resolver los problemas ambientales globales con acciones mancomunadas, sustentadas en el respeto a los principios de corresponsabilidad que deben normar el marco jurdico ambiental internacional. Esta tercera posicin habra que impulsarla a travs del cumplimiento irrestricto de las disposiciones constitucionales. En primer lugar est el artculo 57, que garantiza los derechos colectivos de manera irrestricta a los pueblos no contactados. Entre otros, tambin est el artculo 407, que abre la puerta a una consulta popular cuando se trata de explotar recursos naturales no renovables en un parque natural. A la postre, debe quedar absolutamente claro que la real garanta de xito de la Iniciativa Yasun-ITT, que asegura la vida en esta regin amaznica, radica en el compromiso de la sociedad civil de Ecuador y tambin del mundo, que estn conminadas a apropiarse y defender este proyecto de vida.

Y a nivel de los contribuyentes extranjeros, hay pistas interesantes?

Bueno, hay algunas seales de los gobiernos de Alemania, sobre todo, pero tambin de Espaa, Blgica, Inglaterra e incluso Francia. Lo que falta es un posicionamiento ms contundente de la sociedad civil de esos y otros pases. Los gobiernos de los pases industrializados manejan el proyecto apenas en el marco de la ayuda al desarrollo. No aceptan el tema de su corresponsabilidad, al ser sus pases los mayores depredadores en el mundo. Adems de las incoherencias y contradicciones gubernamentales que han frenado la marcha de la Iniciativa Yasun-ITT, tenemos que preguntarnos ahora sobre su viabilidad financiera en medio de la crisis, un tema que lo abordamos inicialmente. Quizs habr que tener un poco ms de paciencia y ver como evoluciona la economa en Europa y en el mundo. Sin embargo hay que seguir trabajando y hay que estar muy atentos para no aceptar soluciones falsas, como sera involucrar el proyecto en el mercado de bonos de carbono o en la REDD (Reduccin de Emisiones por Deforestacin y Degradacin Forestal) . El canje de deuda tampoco es una solucin adecuada, porque no se puede financiar un proyecto de vida con recursos provenientes de deudas corruptas, como son muchas de las deudas bilaterales contratadas con el Estado espaol. Este tipo de cosas tienen que estar muy claras.

Un pequeo pas, un pas del sur empobrecido por el intercambio desigual y por siglos de colonialismo como el Ecuador, puede llegar a ser un modelo de economa post-extractivista, post-neoliberal si no tiene el apoyo internacional?

Ecuador debe superar, en cualquier caso, muchos retos pendientes. Incluso aberraciones que resultan intolerables. Ecuador extrae petrleo, Ecuador exporta petrleo, pero Ecuador importa derivados del petrleo porque no tiene la suficiente capacidad de refinacin. Y esos costosos derivados del petrleo, como el diesel, los quema para generar electricidad en plantas trmicas contaminantes. No aprovechamos la energa hidrulica, la energa solar, la energa elica, la geotermia, recurdese que nosotros literalmente dormimos sobre volcanes activos. Esa es una gran tarea, transformar la matriz energtica reduciendo la dependencia del petrleo y sus derivados. Otro punto: por qu no discutimos y encontramos respuestas a una serie de subsidios a los combustibles, mucho de los cuales no estn beneficiando a los sectores populares, sino a los sectores ms acomodados de la poblacin? No se trata de quitar los subsidios a la bruto, es decir a lo neoliberal. No, de ninguna manera. Hay que hacerlo con creatividad, de manera selectiva. Los subsidios deben mantenerse para los grupos empobrecidos y marginados, no para los acomodados. Un tercer punto: hay que revisar los contratos petroleros para maximizar el ingreso que tiene el Estado de cada barril de petrleo que se extrae, a partir del respeto a la Constitucin. No se trata de maximizar los ingresos fiscales petroleros ampliando la frontera petrolera. Este punto se discute ahora con el proyecto de ley de hidrocarburos, que como indiqu tiene algunas flaquezas constitucionales. Un cuarto punto: en el Ecuador, y en prcticamente todos los pases del mundo empobrecido, aunque como lo vimos antes tambin en Europa, se precisa una adecuada poltica tributaria. Los que ms ganan y ms tienen deben contribuir en mayor medida al financiamiento del Estado. Con el gobierno del presidente Rafael Correa se registra una cierta mejora en la presin fiscal. Esta se acerca al 15% en relacin con el producto interno bruto. Pero todava estamos lejos de lo que debera ser una meta aceptable. El promedio en Amrica Latina es del 24%, el promedio del mundo desarrollado es del 44%, el promedio de Europa es del 46%. Nuestra meta debera estar en por lo menos un 35%.

Para resolver esos retos requerimos mucha voluntad y una amplia concertacin poltica, que lidere un proceso revolucionario con la participacin activa de los movimientos sociales y por cierto del movimiento indgena. Por ltimo, cuando estamos enumerando una serie de opciones para conseguir el financiamiento que requiere la economa ecuatoriana sin destrozar ms la Amazona, recordemos que las actividades petroleras y tambin las mineras provocan elevados costos ambientales. Costos que, por lo dems, no entran nunca en los clculos de rentabilidad que hacen las empresas e incluso los gobiernos. Costos que luego, de una u otra manera, se los traslada de manera brutal a la sociedad. En este contexto hay que ubicar a la Iniciativa Yasun-ITT. Esta abre la puerta, si hay coherencia, a la construccin de una economa post-petrolera, post-extractivista. Sin embargo, esta Iniciativa no puede servir de pretexto para que gobierno del presidente Correa hinche el pecho y diga que ya hacemos mucho por la Naturaleza y la vida de los pueblos no contactados, mientras, simultneamente, ample la frontera petrolera en el centro sur de la Amazona y aliente la minera metlica a gran escala a cielo abierto. El reto es complejo, no lo dudo. Est en juego una transformacin profunda,. Eso es lo que propusimos hace ya cuatro aos. No queramos conformar simplemente un gobierno mejor que los anteriores. Primero porque eso no tiene mrito alguno y segundo porque nuestra propuesta era radical y revolucionaria. Cuando lanzamos la candidatura de Rafael Correa buscbamos la construccin democrtica de una sociedad democrtica, entendiendo que no hay revolucin sin democracia, ni democracia sin revolucin.

Una ltima pregunta para concluir y ampliar la mirada: tu escribiste hace poco un texto proponiendo la declaracin universal de los derechos de la Madre Tierra. Como sabes, en la Constitucin ecuatoriana la Naturaleza tiene derechos. Para ti es esa la perspectiva para salir de este modelo depredador?

Estamos caminando hacia un rencuentro con la Naturaleza. Paulatinamente, el mundo entero est cobrando conciencia de que lo que estamos haciendo no tiene futuro. Ya en la actualidad, el estilo de vida imperante, dominante, no solo en los pases ricos sino en los pases empobrecidos, atados a la lgica de los pases enriquecidos a costa de los pobres, hay conciencia de esta realidad. Tenemos que encontrar respuestas de fondo. La catstrofe en el Golfo de Mxico con el hundimiento de la plataforma de extraccin de petrleo es otra advertencia ms de que debemos superar la dependencia de energticos fsiles. Lo que sucede all, en donde est concentrada la preocupacin y atencin internacional ya aconteci en la Amazona ecuatoriana. La compaa Texaco ocasion destrozos enormes en varios mbitos, sobre todo ambientales y humanos, mucho mayores a los que ha provocado la plataforma de la BP. Se estima que los daos ambientales en la Amazona seran superiores a los 27.000 millones de dlares. Compaa que ahora se niega a asumir su responsabilidad y recurre a todo tipo de artimaas corruptas para frenar el trabajo de la justicia. La acumulacin material -mecanicista e interminable de bienes- no tiene futuro. Los lmites de estilos de vida sustentados en la visin ideolgica del progreso clsico son cada vez ms notables y preocupantes. Los recursos naturales no pueden ser vistos como una condicin para el crecimiento econmico, como tampoco pueden ser un simple objeto de las polticas de desarrollo. Y por cierto no se puede olvidar que lo humano se realiza en comunidad; con y en funcin de otros seres humanos, sin pretender dominar a la Naturaleza. Esto nos conduce a aceptar que la Naturaleza, en tanto una construccin social, es decir en tanto trmino conceptualizado por los seres humanos, debe ser reinterpretada y revisada ntegramente. Para empezar la humanidad no est fuera de la Naturaleza. Recordemos que desde los albores de la humanidad el miedo a los impredecibles elementos de la Naturaleza estaba siempre presente en la vida cotidiana. Poco a poco la ancestral y difcil lucha por sobrevivir se fue transformando en un desesperado esfuerzo por dominar las fuerzas de la Naturaleza. Hasta que la visin hoy dominante, que pretende ver al ser humano por fuera de la Naturaleza, incluso al definir la Naturaleza sin considerar a la humanidad como parte integral de la misma, abri la puerta para dominarla y manipularla.

El ser humano se organiz para dominar a la Naturaleza. Esto condujo a una suerte de tajo al nudo gordiano de la vida, al separar al ser humano de su convivencia armnica con la Naturaleza, transformndola a sta en una fuente de negocios aparentemente inagotable En concreto, la Naturaleza ha sido asumida como capital natural a ser domado, explotado y por cierto mercantilizado. Para empezar a enfrentar este aejo mensaje, sostenido en un divorcio profundo de la economa y la Naturaleza, hay que rescatar las verdaderas dimensiones de la sustentabilidad. Esta exige una nueva tica para organizar la vida misma. Se precisa reconocer los lmites fsicos del desarrollo convencional. La realidad nos demuestra hasta la saciedad que la Naturaleza tiene lmites. Y eso lmites, aceleradamente alcanzados por los estilos de vida antropocntricos, particularmente exacerbados por las demandas de acumulacin del capital, son cada vez ms notables e insostenibles. La tarea es simple y a la vez en extremo compleja. En lugar de mantener el divorcio entre la Naturaleza y el ser humano, la tarea pasa por propiciar su reencuentro, algo as como atar el nudo gordiano roto por la fuerza de una concepcin de vida que result depredadora y por cierto insostenible. Para lograr esta transformacin civilizatoria, la desmercantilizacin de la Naturaleza se perfila como indispensable. Los objetivos econmicos deben estar subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales, sin perder de vista el respeto a la dignidad humana y la mejora de la calidad de vida de las personas. Los Derechos de la Naturaleza son vistos como un galimatas conceptual por los conservadores del derecho (defensores de los privilegios de las oligarquas?), en esencia incapaces de entender los cambios en marcha. A ellos les resulta difcil comprender que el mundo est en movimiento permanente. A lo largo de la historia legal, cada ampliacin de los derechos fue anteriormente impensable. La emancipacin de los esclavos o la extensin de los derechos a los afroamericanos, a las mujeres y a los nios y nias fue alguna vez rechazada por ser considerada como un absurdo.

Est en juego, una vez ms, el derecho a tener derechos. La liberacin de la Naturaleza de su condicin de sujeto sin derechos o de simple objeto de propiedad, exige un esfuerzo poltico que le reconozca como sujeto de derechos. Dotarle desde la sociedad humana de derechos a la Naturaleza significa, entonces, alentar polticamente su paso de objeto a sujeto, como parte de un proceso centenario de ampliacin de los sujetos del derecho. Pero lo central de los Derechos de la Naturaleza es rescatar el derecho a la existencia de los propios seres humanos: sin Naturaleza nosotros, los seres humanos no podemos vivir. As de fcil. Esta definicin pionera a nivel mundial de que la Naturaleza es sujeto de derechos, plasmada en la Constitucin ecuatoriana, es una respuesta de vanguardia frente a la actual crisis civilizatoria. No va ms la identificacin del bienestar y la riqueza como acumulacin de bienes materiales, con las consecuentes expectativas de crecimiento y consumo ilimitados. Al reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos, en la bsqueda de ese necesario equilibrio o armona entre la Naturaleza y las necesidades y derechos de los seres humanos, enmarcados en el principio del Buen Vivir, se supera la clsica versin constitucional. Y para lograrlo nada mejor que diferenciar los Derechos Humanos de los Derechos de la Naturaleza. Los primeros nos conducen a construir la justicia ambiental, que tiene como una de sus herramientas bsicas la reparacin a los seres humanos. Los segundos proponen la justicia ecolgica, que abre la puerta a la restauracin de la Naturaleza. En los Derechos Humanos el centro est puesto en la persona. Se trata de una visin antropocntrica. En los Derechos de la Naturaleza el centro est puesto en la Naturaleza, que incluye por cierto al ser humano. La Naturaleza vale por s misma, independientemente de la utilidad o usos del ser humano. Esto es lo que representa una visin biocntrica. Estos derechos no defienden una Naturaleza intocada, que nos lleve, por ejemplo a dejar de tener cultivos, pesca o ganadera. Estos derechos defienden mantener los sistemas de vida, los conjuntos de vida. Su atencin se fija en los ecosistemas, en las colectividades, no en los individuos. Se puede comer carne, pescado y granos, por ejemplo, mientras me asegure que quedan ecosistemas funcionando con sus especies nativas. Estos planteamientos ubican con claridad por dnde debera marchar la construccin de una nueva forma de organizacin de la sociedad, si realmente sta pretende ser una opcin de vida, en tanto respeta la Naturaleza. En suma, los Derechos de la Naturaleza, imbricados cada vez ms con los Derechos Humanos, nos conminan a construir democrticamente sociedades sustentables, a partir de ciudadanas plurales pensadas tambin desde lo ambiental.

En sntesis, no se puede reducir la atencin a los temas coyunturales. El mundo debe contar con una estrategia que permita sentar las bases estructurales para el cambio, aprovechndose inclusive de las actuales dificultades coyunturales y por cierto de las debilidades relativas de los centros de poder mundial. Este cambio no surgir si se espera simplemente que los pases desarrollados resuelvan sus problemas, olvidando el carcter interdependiente y desigual de la economa internacional. Ecuador est en la vanguardia en lo que a formulacin de este tipo de propuestas revolucionarias se refiere. Pero ha sido el gobierno de Evo Morales el que lidera estas discusiones a nivel internacional, an cuando la Constitucin boliviana no considera los Derechos de la Naturaleza como lo hace la ecuatoriana. Con la convocatoria a la Cumbre de la Tierra en Cochabamba, con la propuesta de conformacin de un tribunal internacional para juzgar los crmenes contra la Pacha Mama formulada por el presidente boliviano y con la Declaracin del Agua como Derecho Humano Fundamental en Naciones Unidas liderada por Bolivia, este pas del altiplano, que tambin tiene varias contradicciones internas como consecuencia del redoblado extractivismo de sus recursos naturales, se ha colocado a la cabeza del mundo en la lucha por un cambio de las relaciones internacionales en el mbito ecolgico. Lamentablemente, parecera que el gobierno del presidente Rafael Correa tiene temor de transformar los puntos de vanguardia de la Constitucin de Montecristi en realidad.

Transcripcin Bettina Ghio / www.contretemps.eu

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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