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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2010

El nuevo presidente de Colombia es enaltecido por indgenas de pueblos masacrados
El trance del mando indgena de Santos: un ejemplo del pas vasallo

Carlos Alberto Ruiz Socha
Rebelin


Leemos en el diario El Tiempo de Colombia (agosto 6 de 2010): Juan Manuel Santos comenzar su posesin con rito en la Sierra Nevada de Santa Marta:

Autoridades espirituales y cabildos de los pueblos koguis, arhuacos, kankuamos y wiwas, asentados all, le entregarn smbolos de mando y de los valores de equilibrio con la naturalezaSantos recibir un bastn de mando y una serie de piedras sagradas "llamadas tumas" que representan valores de equilibrio con la naturaleza.

Mara Clemencia Rodrguez de Santos, quien desde maana ser la primera dama, recibir de las mujeres indgenas un huso, utilizado para hacer hilo de algodn, y que simboliza la forma en que se debe tejer la vida. "Nunca ningn presidente haba iniciado el da de su posesin en un acto de tales caractersticas", explic Juan Mayr, ex ministro de Ambiente, quien los acompaar.

Los objetos sagrados que recibir durante el acto tienen un enorme significado para los indgenas. El bastn simboliza el gobierno: tanto los mamos "lderes espirituales de las comunidades", como los comisarios, ostentan uno. El que Santos recibir es el ms representativo y est hecho de madera de palma macana, negra y muy fina.

Mayr explic que cada una de las tumas que el Presidente electo recibir tienen un valor diferente: "El cuarzo representa las nubes y el agua; la jadeta representa los bosques y la naturaleza; la cornalina representa la sangre, y la tuma negra representa la tierra frtil".

Entre 300 y 400 indgenas asistirn a la ceremonia. Varios presidentes han visitado a los indgenas de la Sierra, pero Santos es el primero que se posesiona ante ellos.


Eran de estos pueblos indgenas, los cientos de asesinados y masacrados de esta zona que aparecen en informes de derechos humanos? Era mentira lo comprobado: que en Colombia se ha cometido en toda regla un genocidio indgena? Y si decenas de
muertos eran de esas comunidades qu es esta ceremonia? Un acto de perdn, de reconciliacin? Una componenda, una transaccin? Ignorancia? Falta de dignidad? O falta de coraje para decir no!? Alguien deca una vez que la dignidad es la fuerza
solitaria y descubierta de decir no! desde adentro. O sea la virtud de no renunciar al sentimiento que nos hace resistir ante lo humillante. Seamos blancos, negros, indgenas o mestizos.

No dejan de sorprender recientes expresiones de promiscuidad y poca vergenza, provenientes de sectores que se supone representan valores de humanidad y alternativas frente a la perversin del poder. En organizaciones polticas de izquierda en donde hay gente que propone pactar con Santos. Gustavo Petro, por ejemplo. El poltico del Polo. O en espacios sindicales y otros que han apoyado la estrategia de la derecha. La mentalidad neofascista que ha llevado a que hervideros de masas en las clases populares sean canteras arcaicas del uribismo y ahora del santismo, llega hasta donde creamos no iba a alcanzar nunca. Cunta capacidad de arrastre tienen quienes dominan!... parece increble! Seamos sinceros: es una muestra ms de la llamada Cohesin Social que Uribe consolid exitosamente frente a la propuesta de lucha de clases y de bloques de poder. Un prototipo nacional de la realidad global capitalista.

Hace unos das el Comandante Alfonso Cano, de las FARC, en un vdeo (reseado en numerosos medios), se refera a ese paradigma dominante y a su triunfo en ciernes. Es de ah, de ese acumulado, de donde Santos obtiene una victoria para apuntalar a mediano y largo plazo un modelo de sociedad sumisa.

Ya no estamos slo ante el involucramiento forzado o inducido en la guerra de algunos sectores sociales y pueblos o grupos determinados, sino ante aplastantes actuaciones voluntarias, negociadas, conscientes o deliberadas de quienes deciden hacer parte de una parte, sin que haya lugar a dudas. Con acciones explcitas de fuerte contenido simblico que traspasa a la realidad.

Y aunque cada cual tiene derecho a eso, la ceremonia en cuestin desconcierta. Abruma. Enrabia. Duele. Pues, evidentemente, muchos pueblos indgenas, hombres y mujeres en ellos, con sentido de la dignidad, no comparten ese gesto tan miserable que otros indgenas llevan a cabo entregando el mando real y simblico a un oligarca que hace apenas unas horas (5 de agosto) afirm: Uribe fue un segundo Libertador para Colombia. Una distincin a un poltico, cabecilla militar en cuanto ministro de guerra, que ha dado pruebas de hasta dnde est dispuesto a llegar O es que en la Sierra Nevada no estn enterados de lo que pasa ah mismo y en el resto del pas?

Las organizaciones indgenas superiores deben decir al respecto qu piensan. Si las ideas de la justicia, la tica y la cultura que se alojan en ciertas cosmovisiones son tan flccidas, tan dejadas. O si, por el contrario, hay fundamento, responsabilidad, respeto,
rectitud, decoro, compromiso, humanismo.

En el pasado otros baluartes de la peor calaa del planeta tambin recibieron honores, rezos, protecciones. Jos Mara Aznar fue objeto de especial ceremonia all mismo, antes de desencadenar con otros la cruel guerra e invasin en Irak y antes de llamar a
combatir contra los movimientos indgenas, terroristas y altermundistas en su conocida ponencia sobre los enemigos de Occidente en 2007. Aznar: recibi de los Mamos la aseguranza, para que las cosas le salgan bien durante su gobierno. Despus del ritual el presidente y su esposa Ana Botella de Aznar, se reunieron con las comunidades indgenas, quienes les explicaron todo lo relacionado con su cultura ancestral, sus costumbres y su arraigo con la cultura espaola (El Tiempo, 14 de septiembre de
1998). Y hubo silencio.

Qu nos puede ensear esto? Otra vez en clave terica una demostracin de la tensin entre universalismo y relativismo o diversidad? La necesaria contextualizacin de las luchas por los derechos humanos y de los pueblos? La necesidad de hablar de nuevo de la compleja conciencia de clase oprimida? De clase en s y clase para s? Es ineludible debatir, incluso bajo algunos conceptos postmodernos que revelan antagonismos, a fin de desplegar nuestras disidencias y potencia rebelde ante el poder que de modo eficaz enajena, aliena, corrompe y compra. Para actuar de acuerdo a necesidades de vida y de memorias colectivas.

Para recordar necesidades y memorias, sin tanta enjundia, aunque sea interesante, no hace falta releer a Marx, a Lenin, a Rosa Luxemburgo, a Antonio Gramsci o a Georg Lukcs. Basta con escuchar a Santos cuando hace unos das prometi mantener los tres huevitos de Uribe: confianza inversionista, cohesin social y seguridad democrtica. Una vieja stira nos contaba que un dirigente obrero quera desechar la idea de una confrontacin de clases, olvidarse de ello, pero el patrono y el capital con su lgica le echaban en cara dicha lucha todos los das. Los de arriba s tienen claro porqu estn ah y cmo defender sus intereses.

De los tres huevos el ms duro de reventar con los aos ser el de la Cohesin Social, es decir poder romper la cultura de la adhesin al violador, la versin colombiana del Sndrome de Vichy (la sintomatologa de una dinmica psico y sociopatolgica, de creer en el enemigo, de abrirle las puertas, de colaborar con l, de acomodarle en nuestra casa y simpatizar con su estrategia, echando culpas de la guerra a los partisanos que resisten, no a los nazis invasores). Es algo que no podr explotar por los aires en poco tiempo, pues ya tiene un denso tejido. Su decadencia ser una ardua tarea, paralela al proyecto de recomposicin de la cultura poltica democrtica, del pensamiento crtico, de la dignidad y soberana populares. Mientras que la Seguridad Democrtica es algo que podr desgastarse poco a poco, al mutarse formas de lucha insurgente, valedora del derecho a la rebelin y sus lmites. La Confianza Inversionista, o sea el saqueo, que depende de las otras dos construcciones dominantes, puede siempre venirse abajo ms pronto. Cuando los negocios de la rapia estn en riesgo.

Que unos indgenas de comunidades masacradas sean objetos y no sujetos, que sean otra vez esclavos, ejemplifica al pas vasallo, a grupos sbditos, a clanes subordinados. La consciencia de ser, como dira Erich Fromm, es desgarrada. Y ms terrible es en cuanto esta declinacin indgena traduce llanamente otro problema: la abierta no neutralidad de pueblos indgenas. Ya sabemos que es bien difcil o imposible ser neutral, menos entre tantas estelas de muertos.

Estamos entonces ante una declaracin que debemos asumir con rigor o meramente ante un incidente o ancdota? La palabra trance tiene ricos sinnimos. Es peligro, necesidad, encrucijada. Tambin es suceso, ocurrencia, tragedia e hipnosis. Queda claro que la sabidura indgena en un pedacito de Colombia fue adormecida, que ha transitado por ese arco y que su declive se consagra. Sucumbi ante el acertadamente llamado embrujo autoritario de Uribe y su heredero Santos. Deja de ser valor para pasar a ser pusilanimidad, como en el caso del homenaje al nuevo presidente, en un ritual que debera ser de dignificacin de la vida colectiva, no de exaltacin de los victimarios. El propio ex ministro Juan Mayr (citado arriba) fue acusado en el ao 2000
por los indgenas de abrir las puertas a un genocidio (http://www.nodo50.org/llar/cosal/ genocidio.htm). El 7 de agosto de 2010 le habrn dado un fuerte y afectuoso abrazo.

Nos lo deberan aclarar los propios portavoces del movimiento indgena colombiano. Aun en medio de la divisin. Es mejor que se plasme sta, la divergencia, la no uniformidad dentro de la diversidad, y no la unidad de propsitos torcidos en una esfera tan mltiple y al tiempo tan definida como la indgena. El rito con Santos es ignominioso. Semejante a la bendicin de arsenales que la iglesia catlica hace de cara al pblico muchas veces en grandiosas paradas militares.

Es responsabilidad del movimiento indgena, lcido y emancipador, deslindarse de aquello y cuidar, no los huevos de Uribe ni de Santos, sino lo preciado de un pas que est mostrando sus peores caras. Y tambin las de una Colombia que busca recobrarse
como gran Minga (trabajo y beneficio colectivos). El dilogo epistolar hace parte de esa minga. Dilogo entre la insurgencia e indgenas, patente en las cartas de marzo y abril de 2009, por ejemplo, que es parte de un proceso que los propios pueblos indgenas deben saber custodiar.

No puede haber silencio cuando asistimos a actos concluyentes de respaldo a Santos, quien tuvo y tiene en sus manos las riendas de una portentosa maquinaria militar y poltica que mata por hambre y con balas O estn dispuestos esos indgenas, que hoy
honran a Santos, a brindar iguales guios a otros? A traspasar poderes semejantes a otros? Al antroplogo e insurgente Cano le pueden ofrecer una aseguranza, como la que recibi Aznar? Quiz la dialctica de encuentros entre los de abajo, al menos
virtuales, en las corrientes del universo, entre quienes batallan de diferentes formas en el conflicto, puedan producir ms de lo que producir la resignacin indgena frente a Santos en una ceremonia pattica que queda para la historia. Triste cuadro en el ao del Bicentenario 200 aos del grito de cul independencia?

Tenemos en el primer da del gobierno de Juan Manuel Santos un buen ejemplo de lo que viene estos prximos aos. De un lado mujeres y hombres en minora en un pas troceado y amilanado, pero que seguirn en lucha por la transformacin social, econmica y poltica. Y quienes apuestan de diversa manera como mayoras narcotizadas por la Cohesin Social, convalidando la injusticia que viven, el miedo que padecen, y la seguridad o aseguranza de los que desde arriba les ordenan. Es penoso que
algunos representantes indgenas den este espectculo al mundo. Son ellos los que han decidido ser siervos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 




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