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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2010

Introduccin de maz transgnico en Cuba capricho, solucin o amenaza?

Narciso Aguilera Marn
Rebelin


(...) la manipulacin gentica y el uso de fertilizantes qumicos (...) estn llegando ya al lmite de sus posibilidades para producir alimentos sanos y aptos para el consumo (...) la ciencia cre la capacidad de autodestruir el planeta varias veces. La mayor contradiccin en nuestra poca es, precisamente, la capacidad de la especie para autodestruirse y su incapacidad para gobernarse (Fidel Castro Ruz, 26/04/2010)1

La ciencia se enorgullece de sus xitos (...) Medtese bien. Informmonos de los nuevos descubrimientos cientficos y saquemos las conclusiones pertinentes. Decenas de noticias llegan diariamente sobre la crisis alimentaria, los precios de la energa y las materias primas, el cambio climtico y otros problemas interrelacionados. La soya transgnica (...) no es apta para el consumo humano (Fidel Castro Ruz, 12/06/2008)2


Contina el silencio en Cuba en relacin con la introduccin del maz FR Bt1. Los medios de comunicacin siguen sin pronunciarse. Los pocos debates que se han suscitado se reducen a pequeas reuniones, las que curiosamente se inclinan a una u otra tendencia de modelos agrcolas agroecolgico o transgnico-; por lo que de ese modo no es posible colocar a ambos modelos bajo el clima de un dilogo armnico y constructivo, y que finalmente se obtengan procedimientos beneficiosos instituidos para la naturaleza y para la sociedad. Por lo general, los defensores de los transgnicos se escudan en un discurso hacia lo profundamente cientfico a conveniencia, retrico y aparentan cierta subestimacin de que el modelo agroecolgico se sustente tambin sobre bases cientficas. Adicionalmente, usan recursos explicativos, por dems preparados a nivel de laboratorio, para tratar de imponer a ultranza su maz FR Bt1.

El Jefe del Programa Nacional de Biotecnologa Agropecuaria en Cuba, Dr. Carlos G. Borroto, al dirigirse a quien suscribe , plantea que le gustara analizar este tema en los mltiples espacios de debate cientfico que tenemos en Cuba. Tambin eso queremos los que alertamos sobre la introduccin de transgnicos en el pas. Y de ser as, lo que mayor confusin y dudas crea es que si ambas partes lo deseamos, por qu no se concretan esos espacios cientficos para que se reflexione sobre este aparente choque de modelos? Pero es imprescindible que sea un debate de igual a igual, con una facilitacin imparcial, sin opciones a la imposicin ni a la manipulacin a travs de argumentos presuntuosos.

A quienes corresponda la obligacin de crear espacios para la reflexin sobre este asunto que ojal y reaccionen al respecto-, no deberan olvidar nunca, tener en cuenta el excelente libro cubano: Transgnicos qu se gana? qu se pierde? Textos para un debate en Cuba . Esto ayudara a balancear las exposiciones de criterios sobre bases cientficas. Pero sobre todas las cosas, tampoco deberan estar ausentes en esos espacios de reflexin los autores o una representacin de los ms de 15 autores cubanos que participaron en la elaboracin del mismo.

Ese debate slo debera ser una etapa importante; pues se garantizara que el gremio cientfico del pas tuviese la oportunidad de participar con voz y voto en el mismo. Debido a que ste es un asunto tico, tambin hay que tener en cuenta el debate pblico, donde habra que dar la oportunidad de participar a los productores y consumidores de alimentos. Con el nimo de resolver el problema del hambre, no se nos puede ver a los consumidores como simples conejillos de Indias, esperando que se decida qu es lo mejor que podemos o no comer, sin darnos la posibilidad de opinar, y mucho menos de seleccionar; sobre todo a un pueblo que goza de alto nivel cultural, donde el 15% de la poblacin econmicamente activa es profesional y el 53% es de tcnicos medios. Es decir, el 68% de este gran segmento poblacional est calificado.

Por otra parte, la mayora de las y los productores, tengan o no calificaciones, s cuentan con experiencias, tradiciones, un significativo empirismo y sus observaciones son altamente preciadas. Hoy, los mejores resultados que se muestran en el pas, se visualizan desde fincas de productores privados o cooperativas, y en cada uno de esos casos, se acciona bajo los principios de la agricultura sustentable. De manera que el asunto de qu modelo usar, o como armonizar modelos que hay modelos no armnicos-, no corresponde slo a un reducido grupo de cientficos prestigiosos, sino que es un asunto de participacin popular; pero no de participacin para recibir indicaciones, sino para contribuir a las decisiones, ms en Cuba, que la mayor riqueza tiene que sacarse de la tierra, pero devolvindole tambin a ella vida, para que siga ofrecindonos alimentos sanos.

Uno de los argumentos que esgrimen los productores de transgnicos es sembrar la duda de si la agricultura ecolgica es capaz de producir en Cuba las 730.000 toneladas de maz que se necesitan para sustituir importaciones. Insisten en arrinconar la agroecologa a patios o pequeos espacios productivos y que se vea el camino libre al modelo transgnico. Debido a la presin que desde algunos pocos lugares se les han hecho, han comenzado a formular un nuevo concepto: cultivos transgnicos agroecolgicos. Evidentemente, si este concepto se institucionalizara, lgicamente sera una novedad; pues hasta ahora no se concibe que los transgnicos puedan alcanzar a ser agroecolgicos. Debido a estas tendencias confusas y por dems preocupantes, hoy ms que nunca se hace necesario que se concreten dichos espacios de reflexin.

El hecho de que en una plantacin de maz transgnico en monocultivo, se trate con micorrizas, fitomas, brasinoesteroides u otra sustancia no sinttica, y luego se rote con soya, no le da la condicin de agroecolgico. La base agroecolgica se alcanza desde la biodiversidad. No importa el tamao de las reas que vayan a sembrarse con maz. Hay que descodificarse de los tentculos de la revolucin verde. Por la Madre Tierra es impostergable ir a modelos que no la hieran ms. No se trata slo de las dudas, a pesar de las dismiles pruebas que aseguran los dueos de los transgnicos que se han hecho al maz FR Bt1, en relacin a las implicaciones ecosistmicas, que puede conllevar su explotacin a gran escala a mediano o a largo plazo, con esa homogenizacin de ese monocultivo; sino tambin a la salud de animales y humanos.

Hay que poner en claro razones muy convincentes que demuestren en principio, que la agricultura sin maz FR Bt1 es incapaz de producir las 730.000 toneladas que se necesitan, y que la solucin inamovible es irse a los transgnicos a pesar de los riesgos. El recurso que utilizan los defensores de los transgnicos, es que este evento es resistente a la palomilla del maz (Spodoptera frugiperda) y tolerante a un herbicida. Evidentemente, no es poca cosa los genes que hay que introducir a dichos eventos para que se logren esos efectos. No se ha dicho claro si tambin posee o no el gen suicida. Plantean que no es posible en Cuba llegar a producir los volmenes antes mencionados si no se ataca la palomilla, y el mejor antdoto sera este maz. Sin embargo, la mayora de los productores de maz de la regin oriental de Cuba por citar la que mejor conozco- estuvieron perdiendo casi las cinco ltimas cosechas, y justamente no fue debido al ataque de palomilla o cogollero, sino a la sequa; es decir, a la carencia de precipitaciones.

Afortunadamente, este ao 2010 el panorama ha cambiado, llovi en el momento oportuno y desde junio hasta este instante, todos o casi todos los productores han obtenido importantes cosechas de maz. Por supuesto que la palomilla ha atacado, pero los daos no han comprometido los rendimientos significativamente. Las semillas que usaron las y los campesinos fueron las tradicionales, las que conocen y se intercambian, las que estn adaptadas a sus entornos, las que soportan cambios climticos bruscos, las que incluso casi en secano son capaces de ofrecer siempre algn rendimiento. En las temporadas pasadas no llovi, pero los campesinos tienen la certeza que si llueve en la siembra y cuando el maz est espigando se asegura la cosecha Tendr el FR Bt1 ese poder de adaptacin?

Normalmente en los sistemas biodiversos, debido a las complejas cadenas alimentarias que se forman, los insectos raramente se convierten en plagas. En ese caso lo ms probable es que el evento de resistencia a palomilla no sea de importancia. Tampoco sera de inters la tolerancia a herbicida, pues en esos sistemas la hierba es controlada por la propia biodiversidad de plantas de inters agrcola, pero las hierbas tambin pueden jugar su papel en algunos espacios del modelo. Por otra parte, es bueno reflexionar s sera ms conveniente la introduccin de transgnicos en nuestros campos, o potenciar la red de Centros de Reproduccin de Entomfagos y Entomopatgenos (CREE) que tenemos en todo el pas, y que podran producir suficiente Bacillus thuringiensis para contribuir al control de la palomilla.

Existen diversas experiencias que han demostrado el insignificante ataque de palomilla cuando el maz es combinado con frijol u otras especies rastreras o de porte bajo. Adems de todas las pruebas que se plantea haber hecho al FR Bt1 y que sera bueno colocarlas a ojos vistas de la comunidad cientfica cubana-, sera notablemente interesante tener datos de estudios comparativos de algunas de las variedades criollas de maz que usan nuestros campesinos y el FR Bt1 bajo similares condiciones. De esa manera podran compararse datos vinculados al rendimiento agrcola, a la incidencia de la palomilla en el mismo y a otros indicadores que muestren impactos en la biodiversidad. Lgicamente esos estudios seran fidedignos si se hacen en distintas regiones, bajo el mximo nivel de control, con un equipo imparcial que haga las evaluaciones y emplendose modelos absolutamente agroecolgicos y otros con prcticas agroecolgicas elementales que se acerquen a la realidad de la mayora de las fincas; pero, adems, que se haga durante varias temporadas, usndose las semillas cosechadas por los propios agricultores de uno y otro tipo de maz.

No estara mal saber a cunto ascienden los gastos incurridos para llegar finalmente a la obtencin de un maz que necesita licencias para ser liberado y que se sabe que est situado en el ojo del huracn. Se conoce que su licencia est en vencimiento y que sus dueos luchan desesperadamente por obtener una prxima, los cuales estn siendo beneficiados por un silencio que, de momento, parece obligatorio; pero que si la decisin es positiva, slo servir para arreciar mucho ms las demandas que hace la otra parte del gremio cientfico y productivo cubano que tributa a la agricultura, demostrndose de esa manera que hay que contar con el mismo a la hora de tomar decisiones comprometedoras. Tambin sera ilustrativo saber cunto se habra logrado con el dinero empleado en la construccin de ese maz si se hubiese puesto al servicio de potenciar los CREE o apoyar a la agricultura suburbana con la cual se apuesta a producir al menos un 70 a 75% de la alimentacin nacional, y evidentemente transitar hacia la imprescindible soberana alimentaria. Para esto hay que bajar altos valores de importacin de alimentos cercanos al 65%. Sin embargo no creo que volviendo al monocultivo, y por dems transgnico, aunque se disfrace de agroecolgico, sean prcticas compatibles con la soberana alimentaria y la agricultura sustentable.

Ciertamente, el dilogo que se necesita debe ser respetuoso y a eso estamos dispuestos; pero el irrespeto se inicia cuando se irrumpe en los campos cubanos con un maz desconocido por un significativo segmento del gremio profesional, productivo y cientfico de Cuba; as como los consumidores que somos todos. Tambin se irrespeta cuando en el documento de Universidad para Todos: Biotecnologa y adulto mayor, en su Parte 1 Biotecnologa y longevidad se ofrecen los OGM como la panacea para resolver el hambre y curar males. Justo se les est dando esa receta a uno de los segmentos poblacionales ms frgiles, que es el adulto mayor. Dentro de la propia tica y respeto que requiere este asunto, vale la pena la parte informativa justa a la medida, pero no las insinuaciones a que se acepten productos que incluso an no se producen en el pas, que son objeto de crticas internacionales y hoy en da forman parte de un debate nacional que est por concretarse.

Los medios alternativos no sern utilizados para comunicar reflexiones similares a stas, en lo tocante al asunto que nos ocupa, cuando haya un pronunciamiento de los medios oficiales, cuando se suministre suficiente informacin clara para todos y todas, y cuando se produzcan ticos espacios de debates que pongan punto final a la controversia mediante la construccin de soluciones verdaderamente justas, sin juegos de palabras y con aceptacin popular. No queremos que suceda en Cuba lo ocurrido en Mxico, que aunque se trata de ocultar o desvirtuar las implicaciones que han trado los transgnicos en la destruccin de ese centro de origen del maz. El documento El combate a la contaminacin transgnica en todo el mundo, de GRAIN y publicado en el Cuaderno de Solidaridad 3: Crisis alimentaria. Las soluciones antagnicas, del compilador Ariel Dacal de la Editorial Caminos del Centro Memorial Martin Luther King, deja muy claras las estrategias que han tenido que emplear comunidades de Mxico en su lucha contra la contaminacin a causa del maz transgnico. Acciones similares tambin plantea que se hacen en Tailandia, Filipinas y en el occidente de Canad; siempre en contra de la contaminacin transgnica.

Es necesario que quede muy claro que no se cuestiona la biotecnologa, y mucho menos los grandes e imprescindibles logros que se han alcanzado en torno a la produccin de vacunas y otros aportes al sector de la salud, a lo cual espero todos demos el merecido reconocimiento. Se reflexiona particularmente sobre el intento de introduccin a gran escala del maz transgnico FR Bt1 en los campos cubanos. Tambin advierto que son muy poco crebles las imparcialidades de la FAO, de las principales academias del mundo y de otras organizaciones internacionales que tratan este asunto; para lo cual remito a los lectores al artculo: Transgnicos dentro del perverso modelo de neocoloniaje y dominacin , publicado recientemente en Rebelin.

S realmente queremos transitar a la era de la soberana alimentaria y ambiental que adems es la nica alternativa-, tenemos que despojarnos del orgullo cientificista, del protagonismo individual, del verticalismo, de las imposiciones. Hay que pensar en nosotros y en la Tierra a la misma vez, no de forma separada. Modifiquemos todo, pero diferente, hacia el equilibrio. No nos encaprichemos en buscar alternativas complicadas y dudosas. Aprovechemos nuestra amplia biodiversidad. No subestimemos lo que la naturaleza cre para nosotros como paraso. Tampoco nos dediquemos a buscar soluciones posibles para supuestos problemas imposibles de solucionar, al menos que no sea con las soluciones que hemos creado. Dejemos de retar a las reglas y normas de la naturaleza. Empleemos ms su paradigma natural. Comprendamos que la naturaleza puede vivir perfectamente sin nosotros, tal vez hasta mejor. Definitivamente, encontremos los espacios de reflexin conjunta, pero despejados de soberbias presuntuosas y s llenos de humildad legtima para llegar a soluciones dignas.

1Fidel Castro Ruz, Las locuras de nuestra poca , Reflexin del Comandante en Jefe, Cuba Debate, 25/04/2010: http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2010/04/25/las-locuras-de-nuestra-epoca/

2Alexis Rojas: Carta de Fidel a un periodista de Juventud Rebelde, Juventud Rebelde, 12 de junio de 2008. ( http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2008-06-12/carta-de-fidel-a-periodista-de-juventud-rebelde/ ), citado en Transgnicos Qu se gana? Qu se pierde? Textos para un debate en Cuba. Fernando R. Funes-Monzote y Eduardo F. Freyre Roach (eds.). Publicaciones Acuario - Centro Flix Varela, La Habana 2009: p. 32-33 (de 320 p.)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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