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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2010

La plutocracia que gobierna al mundo

Heinz Dieterich
Rebelin


La clase parasitaria del Gran Capital que tiene secuestrada a la humanidad, festeja los milagros del mercado. En medio de la peor crisis capitalista mundial desde la Gran Depresin de 1929-32, en el ao 2009, sus exclusivas filas crecieron en un 17 por ciento y su riqueza colectiva en un 19 por ciento, equivalente a 39 billones de dlares. Hoy da, as reporta el The 14th Annual World Wealth Report 2010, de Merrill Lynch-Capgemini, la especie de los plutcratas en el Planeta Azul ha alcanzado los diez millones: en Estados Unidos habitan 2.87 millones; en Japn, 1.65 millones; en Alemania, 861,000 y, en China, 477,000. Suiza tiene la densidad demogrfica ms alta de esa fauna: casi 35 millonarios por cada 1000 adultos.

De los 39 billones de dlares ( trillion en ingls), la fortuna de los millonarios norteamericanos abarca $10.7 billones, la de los asiticos $9.7 billones y la de los europeos, $9.5 billones. Si se calcula el Producto Bruto Mundial (PBM) con el mtodo de los market exchange rates (tasas de cambio), las fortunas de esa clase equivalen casi al 70 por ciento de todo lo que la humanidad produce en un ao.

Que esa plutocracia haya prosperado en la profunda crisis capitalista actual, mientras cientos de millones de personas ven arruinadas sus existencias, no sorprende. Ellos son la nomenclatura que maneja el sistema y lo hace, por supuesto, en beneficio propio. Tiene un doble velo de tefln para protegerse de las masas y de las responsabilidades. Estatalmente teledirigen el sistema a travs de sus lobbyistas y peleles polticos en gobiernos y parlamentos; econmicamente se ocultan en el anonimato del mercado mundial.

El mercado mundial o el mercado a secas, no es ms que un cdigo lingstico para escamotear al sujeto social responsable de la economa de mercado capitalista. Es propaganda pura que pretende ocultar que esa plutocracia es el mercado mundial, porque son sus decisiones de inversin y ganancia que determinan el bienestar y la miseria de los pueblos. Por eso es tan ridcula la farsa de Bill Gates y consortes con su philanthropic wealth management, la gerencia de la riqueza con fines filantrpicos. Lo que haca el latifundista seorial, dueo de vidas y haciendas, en su microcosmos, lo hace esa megaburguesa a nivel planetario, reclamando como el Dios cristiano la inimputabilidad ante sus actos de destruccin.

Simon Johnson, ex economista en jefe del FMI, constat el 16 de abril del ao en curso, que seis megabancos estadounidenses tienen activos que son equivalentes al sesenta por ciento del Producto Nacional Bruto de Estados Unidos. A mediados de los aos noventa esa proporcin era solamente del veinte por ciento. Dos aos despus de la terrible crisis financiera, afirma el economista del establishment mundial, esa oligarquaes ms grande, ms lucrativa y ms resistente contra reformas que en cualquier momento anterior.

La comprensin de Johnson acerca del sistema oligrquico de Estados Unidos, es decir, la dominacin poltica de la lite econmica, le llega tarde. La mayora de los founding fathers tena claro que no quera una democracia real, sino una poliarqua de los adinerados. James Madison, el principal autor de la Constitucin, formul el axioma con claridad: La principal responsabilidad del gobierno consiste en proteger a la minora de los ricos, de las mayoras. John Jay, el Presidente del Congreso Continental, coincida: La gente que posee el pas, debe gobernarlo. Alexander Hamilton, el primer Secretario de Hacienda, no se qued atrs: La gente (the people) son una gran bestia que tiene que ser domesticada, deca. Por eso, la Constitucin estadounidense es esencialmente un documento aristocrtico diseado para evitar la soberana popular y la democracia participativa.

Lo que Johnson deplora no es una desviacin del diseo original del sistema estadounidense, sino la evolucin lgica de su carcter de clase burgus: la crematstica de mercado. Por eso, hoy da el 68 por ciento de los miembros del Senado son millonarios (2008), al igual que el 30 por ciento de los diputados de la Cmara.

Ese sistema plutocrtico y su poder nuclear es la cabeza de lanza del mercado mundial, es decir, de los diez millones de plutcratas que desgobiernan al Planeta Azul. La gran tarea de la humanidad, si quiere salvarse a s mismo y a la tierra, consiste en acabar con el sistema crematstico que genera la plaga, democratizar la fortuna de la plutocracia global y resocializar los diez millones de sus miembros para que puedan reintegrarse en la sociedad humana como seres humanos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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