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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2010

Lo oculto en lo revelado

Nazann Amirian
Pblico


Mucho ruido y pocas nueces. Es lo que ofrecen los informes sobre la guerra en Afganistn filtrados por Wikileaks, sin sorpresas para cualquier persona que ya estuviera medianamente informada. Los documentos, curiosamente, se han publicado poco despus de la destitucin del general McChrystal, sntoma de las contradicciones imperiales respecto a la gestin invasora.

Al separar el trigo de la paja, se salvan datos que en esencia confirman lo ya sabido. Por ejemplo, se detallan episodios repugnantes, cometidos por escuadrones de la muerte ocupantes que acribillan a nios y mujeres embarazadas. Son actos frecuentes, tipificados como crmenes de guerra y que no caben en el mantra oficial de lamentables errores aislados.

Al Pentgono le va bien colgar a otros el sambenito de la inestabilidad en la regin. Los papeles tambin prueban otro secreto a voces: la colaboracin con los talibanes del protectorado de EEUU en la zona, la Repblica Islmica de Pakistn, con unos servicios secretos que han llegado incluso a planear atentados perpetrados contra la OTAN y el Gobierno ttere afgano. El mismo Estado que recibe desde 2001 miles de millones de dlares de Occidente ampara a quienes queman convoyes de la ISAF e invierte en la construccin de oscuras escuelas teolgicas. Los talibanes sirven para mantener la influencia pakistan en su patio trasero e impedir que sus rivales regionales rellenen el espacio vaco afgano. Si un gobierno independiente en Kabul nunca ser aceptado por el rgimen de Islamabad, el control de este sobre el primero tampoco ser tolerado por Nueva Dehli o Tehern.

Washington conoca esta realidad mejor que nadie. Est claro que ofrece una versin muy distorsionada de los hechos y que su maldita guerra persigue otras metas muy diferentes a las oficiales, como el control de las rutas energticas. Todo en un caos inducido para justificar su permanencia en Asia central.

Debera remover nuestras conciencias que el debate gire en torno a la difusin del material filtrado y no de sus contenidos, la ensima muestra del dolor infligido a millones de inocentes.

Por cierto, qu opina al respecto el Gobierno espaol, tan implicado en esta farsa?

Fuente:http://blogs.publico.es/puntoyseguido/



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