Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2010

Honduras
Callar a Zelaya es parte de la estrategia del golpe

Ricardo Salgado
Rebelin


Han pasado casi 14 meses despus del golpe Estado que derroc a Jos Manuel Zelaya unas horas antes de que se llevara a cabo un evento trascendental en la historia de Honduras; por primera vez el pueblo iba a tener la oportunidad de emitir una opinin sobre un tema de inters nacional. Si bien la consulta no era vinculante, aunque claramente representara la voluntad popular, el ejercicio profundizara las convicciones democrticas de un pueblo que nunca ha obtenido ningn beneficio del sistema politiquero electoral.

No est claro porque la oligarqua decidi expulsar a Mel en lugar de recurrir al magnicidio; pero la agudizacin de las contradicciones internas que se genera a raz de la accin emprendida por los grupos facticos, patrocinados por el gobierno de Estados Unidos, remarca las profundas divisiones de clase que existen en el pas, y develan el papel trascendental de Zelaya en el avance del pueblo a estadios superiores de conciencia y de lucha.

Inmediatamente despus del golpe, la derecha se dedica a tratar de descalificar la imagen de Mel, mientras el pueblo aumentaba su movilizacin en repudio a una clase dominante cavernaria, y a una maquinaria meditica mentirosa que se desnudaba ante el mundo como un arma ms del imperio, y desvirtuaba la tesis del periodismo imparcial y objetivo. Los medios los mueven los intereses de clase, y las noticias se moldean de acuerdo a la ptica de los patrones.

Por cierto que la campaa contra Zelaya comienza poco despus de que inici su gobierno. Recuerdo como un medico se dedic durante dos aos a escribir semanalmente artculos buscando descalificar intelectualmente al presidente; este mdico reapareci despus del golpe con sus escritos. De hecho los dueos de los medios son actores fundamentales en el golpe del 28 de junio de 2009.

Ahora bien, la campaa post golpe se tiene que afinar en el camino; los cargos inventados no tienen el efecto esperado en la opinin pblica, y, contrario a lo esperado originalmente, la gesta de Zelaya, como individuo, adquiere una dimensin mucho ms grande que la que tena antes de la asonada. Ante la reaccin popular del 28 y el 29 de junio, el golpismo recurre a la calumnia de todo tipo, desde las acusaciones judiciales, hasta los chismes ms burdos buscando manchar el nombre de muchos compaeros y compaeras, que han acompaado a Mel durante su gestin gubernamental.

Entre argumentos seudo moralistas de las iglesias corruptas y mentiras jurdicas, se arma una estructura que tiene un solo propsito separar a Manuel Zelaya de su pueblo. La lgica de la oligarqua y del imperio es que al mantener esta separacin fsica, el movimiento se debilitara, y la figura de Zelaya se perdera en el olvido, y finalmente la amnesia popular, promovida por la maquinaria meditica, terminara por aplacar la insurreccin popular. Este enfoque no es el resultado de una visin antojadiza; es el producto de aos de trabajo llevado a cabo por los think tanks de la CIA, el Pentgono y el Departamento de Estado, que no han dejado de participar en ataques contra pases pobres ni un solo da de los ltimos cien aos.

Mantener a Zelaya fuera de Honduras es una estrategia estudiada, estructurada desde el centro de poder, y aplicada por la oligarqua y su superestructura con el apoyo de peones gringos, colombianos o israelitas. De hecho, muchos de los eventos que vemos aqu buscan justamente lanzar al pueblo por un camino que lo desvincule de la figura de Zelaya, la que, por mucho esfuerzo que hacen un seor que se auto proclama intelectual y otro obscuro tipo de origen oriental, mantiene una vigencia absoluta en el pueblo hondureo en resistencia.

Esta estrategia da por sentado que hay sectores dentro del mismo movimiento resistente que no asimilan el papel de Zelaya en el salto cualitativo que da el pueblo hondureo, que lo lleva a una posicin clara y define de una vez por todas la necesidad de las clases trabajadoras de tomar el poder para construir una sociedad igualitaria. La derecha continental cuenta con los anlisis dogmticos que ubicaran a Zelaya dentro de un estereotipo de Caudillo Rural, que desconocera la visin clara y los pasos firmes adoptados por este en la direccin de construir otra Honduras, libre del chantaje, la colusin, la corrupcin y la impunidad que se enriquece alevosamente, robando al pueblo lo que le pertenece histricamente.

Tambin cuenta con el oportunismo de algunos dirigentes de su propio partido que trataran de explotar la imagen de Mel para beneficio propio, una especie de Melismo sin Mel dentro del partido liberal, sabiendo que estos lderes de mentiras, simplemente se plegaran a la voluntad de la embajada americana y la oligarqua local. Todos con igual disposicin a lamer las botas de quien sea con tal de que all dinero de por medio; algo a lo que muchos llaman cnicamente pragmatismo.

Hasta ahora, parece que la apuesta estratgica de la derecha est surtiendo los efectos que esta quiere. El rgimen sucesor del golpe, encerrado en una terrible trampa econmica que le heredo su predecesor, es incapaz de mantener una maquinaria estatal que ha sido debilitada por ms de 20 aos, y que llega a la cspide su crisis en un momento en que la productividad nacional es funcionalmente incapaz de asistir al rescate de la situacion. El Estado es el mejor contratista en el pas, por sus proyectos las empresas privadas ganan obscenas sumas de dinero y de paso contratan temporalmente gente para demostrar responsabilidad social.

El estado sin dinero no puede hacer frente a la conflictividad laboral, social y poltica. Ahora ms que nunca necesitan tener lejos, muy lejos a Mel Zelaya. La llegada de Mel a Honduras tornara el conflicto social en una lucha definida por el poder entre la clase dominante y la clase desposeda del pas. Hoy los compaero maestros reivindican sus derechos, defienden su estatuto, pero el mismo puede controlarse si Lobo Sosa acepta reunirse con ellos, despide a Ventura, y firma acuerdos con este gremio. Algo similar pasa con la Universidad Nacional Autnoma de Honduras, basta que a alguien se le encienda el foco y se remueva a la rectora golpista y se negocie con el sindicato el reintegro, y el cumplimiento de otras luchas sociales.

Igual est sucediendo en el Bajo Aguan, y en otras partes del pas con alta conflictividad agraria. Seguramente esta situacin seguir creciendo a medida pasen los das. El rgimen entonces busca firmar acuerdos aunque sepa que no los va a respetar. La idea es atomizar las luchas y luego afrontarlas como a pequeos incendios, y sobre todo evitar que la crisis imponga obligatoriamente un acercamiento al Frente Nacional de Resistencia Popular.

A pesar de la incmoda situacin generada por la conflictividad, se est logrando aislar al frente como eje fundamental de las luchas del pueblo hondureo y se reduce todo a una visin minimalista del problema, reduciendo la naturaleza estructural del mismo a luchas gremiales aisladas una de la otra. Segn la derecha, estas condiciones con un Mel Zelaya activo en Honduras, les obligara a ceder posiciones, y, en ltima instancia, tener que disputar el poder poltico l pueblo.

No en balde el Canciller espurio hace uso de las pocas armas que le quedan. Ante el reporte de la comisin de la OEA, al abordar el asunto de los cargos implantados contra Jos Manuel Zelaya, donde se afirma que los mismos deben FINALIZARSE porque tienen carcter poltico, y en apego a las leyes del pas, Canahuati, Corrales, Luis Rub, Rivera Avils y muchos ms corren a justificarse con la parte final del argumento.

Sin embargo, el mismo informe seala que el da 28 de junio de 2009 sucedi un golpe de Estado en Honduras, y entonces llegamos al artculo 3 de la constitucin de la republica que dice: Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos pblicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitucin y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurreccin en defensa del orden constitucional.

Si nos apegamos a la Constitucin, que dicho sea de paso es la Ley suprema del Estado, y est por encima de todas las leyes secundarias, por lo que su aplicacin toma procedencia en este o cualquier caso, los juicios a Jose Manuel Zelaya SON NULOS y no necesitan ningn procedimiento adicional para finalizarlos. Por otro lado, si asumimos el golpe de Estado, todas las autoridades golpistas son ilegales. De hecho, el solo reconocimiento de Porfirio Lobo Sosa de que aqu se produjo un golpe de Estado deslegitima su gobierno de inmediato.

En este lio que parece aburrido, encontramos cosas muy importantes; en das recientes la Corte de Apelaciones declaro validos los sobreseimientos en favor de Jos Manuel Zelaya, con el objetivo de orillar a este a que acepte una salida jurdica a un problema poltico que ellos crearon. As las cosas, Zelaya rechaza estos sobreseimientos, porque aceptarlos significara reconocer las instancias que rompieron el orden constitucional en Honduras. En esto hay una intencionalidad malvola del rgimen, y es darle la salida jurdica a Mel, dejando en indefensin a todos los dems perseguidos o detenidos polticos.

Todo este enredo jurdico tiene por objeto MANTENER A JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES FUERA DE HONDURAS; como explicamos, es la estrategia de la derecha continental y el imperio. Nuestras observaciones y acciones deben ser muy consistentes y claras sobre la naturaleza del juego del golpismo. Ahora mismo, podramos estarle haciendo el juego a la derecha sin quererlo, dejando que se vaya diluyendo la lucha de la forma que ellos quieren.

Nadie debe perder de vista que los planes para la reconciliacin emanados del rgimen tienen tres pilares fundamentales: a) El desgaste fatal del FNRP y la resistencia: b) el aislamiento total de Mel Zelaya, c) Reorganizacin del bipartidismo en Honduras. Parece lgico, razonable y dialectico que nosotros nos dispongamos estratgicamente en contra de esta estructura del golpismo.

En consecuencia, es de importancia capital que los recursos de formacin de opinin del FNRP, las comunidades organizadas, las masas, los movimientos gremiales, tengan en consideracin que una de las luchas impostergables del pueblo hondureo en este momento radica en la exigencia permanente, militante y decidida por el retorno inmediato, seguro, incondicional de Jose Manuel Zelaya Rosales.

Este es el camino que el golpismo latinoamericano no quiere que sigamos, en consecuencia debemos empujar, desde ya, todos, ahora mismo los que escribimos en la red, y de aqu en adelante en todos los sectores de la lucha resistente por este sendero.

Ahora es cuando comenzamos a demostrar que estamos hechos.

Hasta la victoria siempre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter