Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2010

Teora y Prctica. La trayectoria intelectual de Manuel Sacristn Luzn
La evolucin de Manuel Sacristn hacia el marxismo: la libertad como liberacin

Miguel Manzanera
Rebelin

Captulo 5


1. Trayectoria poltica

Jos Agustn Goytisolo describe sumariamente la evolucin de Manuel Sacristn entre 1946 y 1956, en el libro de Juan F. Marsal ya citado, del siguiente modo: La evolucin de Manuel Sacristn fue muy curiosa: de la izquierda de la Falange deriv hacia el orteguismo. El orteguismo fue un poco, salvando las distancias, lo que el futurismo al fascismo: pertrech a la dbil ideologa falangista de un pequeo agarre ideolgico y cultural. Vanse los casos de Pedro Lan Entralgo, Antonio Tovar, Dionisio Ridruejo, y sobre todo, del desventurado Julin Maras. Pasada su poca a la sombra de Ortega y Gasset, Sacristn vivi en Alemania y all descubri la ideologa marxista. (op.cit. p.165)

Esta forma sumaria de hablar es desde luego inexacta, no slo por la brevedad en la que se oculta la complejidad de la evolucin del pensamiento de Sacristn, sino tambin porque ese orteguismo de Sacristn ni ha sido simplemente tal, ni tampoco comparable al del resto del grupo de los 'falangistas liberales' mencionados. El propio Sacristn ha reconocido su deuda con Ortega1. Pero si es cierto que los falangistas de izquierda derivaron hacia el orteguismo, un nmero de ellos -probablemente los ms jvenes-, a tenor de lo que dice Sacristn en el artculo de Nuestras Ideas, no fue orteguiano sin ms, sino que ley Ortega como instrumento de formacin filosfica.

Puede interpretarse, como hace Goytisolo, que el Sacristn de Laye perteneci al grupo de los reformistas liberales del Rgimen. Pero por las caractersticas de sus escritos perteneca a su ala ms radical. Por otro lado, este grupo fracas rpidamente. En efecto, en un artculo publicado en Laye 23, abril-junio de 1953, Joan Ferrater criticaba el reformismo de los falangistas liberales del modo siguiente: como siempre, el optimismo ha resultado ser la peor posicin: el fracaso, en conjunto y en detalle, de la 'generacin de la guerra', ha sido estrepitoso (citado por Esteban Pinilla de las Heras, op.cit. p.93).

Ferrater est marcando con sus palabras el momento de una ruptura: es la imposibilidad de la poltica reformista, que pretenda transformar en sentido liberal el Rgimen franquista, encarnada por el ministerio de Ruiz Jimnez. A partir de este momento, los ncleos reformistas dejaron de creer en la posibilidad de una lucha poltica en el interior del Rgimen y pasaron pronto a una oposicin frontal con el Rgimen de Franco. Dentro de ellos surgen tendencias diversas. Dionisio Ridruejo, por ejemplo, crear grupos polticos de tendencia socialdemcrata. Otros ms jvenes y ms radicales derivan hacia el Partido Comunista. Este ltimo grupo aprendi filosofa leyendo a Ortega, pero consider dos aspectos que eran contradictorios con su filosofa: uno, la importancia de la lucha poltica, y dos, la importancia de la democracia -en sentido amplio, no meramente formal-. En lo primero coincidan con sus mayores, en lo segundo, eran ms radicales y exigentes que la 'generacin de la guerra'. Respecto de lo primero, en el mismo artculo de Nuestras Ideas, un poco ms arriba Sacristn ha dicho: La lucha es eso que Ortega ha considerado ajeno a la condicin del intelectual. La lucha es eso que ha hecho Ortega al decir que la lucha es ajena a la condicin de intelectual. Y la lucha ser la forma de continuidad con Ortega por parte del pensamiento marxista espaol.

Respecto de lo segundo, se ha visto el rechazo, de carcter materialista, por parte de Sacristn de la visin organicista de la sociedad propia de Ortega, la imagen feudalizante de la sociedad como un cuerpo orgnico con distintos miembros funcionales que son los individuos de la sociedad segn sus ocupaciones. Por el contrario, cada individuo social est compuesto de cabeza y miembros y es insustituible en la realizacin de todas las funciones que le son propias como ser humano: las tesis del Sacristn de Laye apuntaban a la superacin de la sociedad de clases.

En la intervencin al I Congreso del PSUC de Josep Serradell -Josep Serradell era secretario de organizacin del Comit Ejecutivo del PSUC-, celebrado en 1956, en la presentacin de los candidatos a miembros del Comit Central de este partido, hace una descripcin somera de la evolucin de Sacristn hacia el PSUC. Segn esta descripcin, Sacristn habra realizado un proceso de evolucin ideolgica hacia las ideas del marxismo desde 1948 aproximadamente.2 Las actividades de Sacristn a las que se refiere Serradell fueron su trabajo como miembro de redaccin de la revista Laye y su participacin en actividades del SEU y del Instituto de Estudios Hispnicos, y en general en diversas instituciones que permitan que se expresara una crtica contra el rgimen poltico vigente, o que se haban constituido precisamente para eso. El prestigio de Sacristn como intelectual a principios de los aos 50 derivaba no slo de sus artculos de Laye sino tambin de estas actividades que incluan conferencias y coloquios. El texto de Serradell muestra que las afirmaciones autobiogrficas de Sacristn y las de Pinilla de las Heras en el libro sobre Laye se corresponden con la percepcin de su actividad por parte de los miembros del partido.

Pero si la posicin poltica de Sacristn apareca claramente antifranquista, si haba ledo ya algunos textos fundamentales del marxismo, l mismo tena simpatas por el movimiento anarquista y no haba aceptado todava la necesidad de la organizacin leninista. Los fragmentos de cartas que Juan Carlos Garca Borrn reproduce en el nmero de mientras tanto dedicado a Manuel Sacristn, contienen crticas a la poltica comunista que deben ser entendidas desde una posicin poltica anarquizante. Esta posicin era, de alguna manera, consecuente con la educacin filosfica de Sacristn en el liberalismo de Ortega y con su interpretacin de la filosofa de ste como existencialismo y personalismo de acuerdo con la recepcin del pensamiento y la prctica de Simone Weil. Tampoco las noticias que llegaban de la URSS eran una carta de recomendacin para hacerlo. Por eso, es sintomtico que Sacristn entrara en el Partido Comunista el mismo ao en que comenz el proceso de desestalinizacin de la URSS con Jruchov. Esto ser en marzo de 1956, despus de la estancia de Sacristn en Mnster.

En una entrevista concedida a La Vanguardia, publicada el 5.4.83, Sacristn se ha referido a esta poca de su vida en los siguientes trminos: Antes de entrar en el PSUC me consideraba un marxista anarquista, un poco al estilo de Rubel. Maximilien Rubel haba publicado a principios de los aos 50 un libro titulado Karl Marx, auteur maudit en U.R.S.S.?. Ya se ha visto que probablemente, por estas fechas -hacia 1954-56-, Sacristn haba ledo El Capital, segn sus propias declaraciones en la entrevista que concedi a Sergio Vilar para el libro La oposicin a la dictadura. Pero Sacristn todava no se consideraba comunista.

Pero a lo largo de los escritos de Laye se pueden encontrar textos que muestran una cierta atraccin por el marxismo. Estos textos son aqullos que muestran cmo los elementos que trabajaban el nimo de Sacristn en contra de la dictadura franquista iban agudizando su enfrentamiento con sta. Por ejemplo, el texto de Laye 15 noviembre-diciembre de 1951, donde Sacristn afirma que se sufre ominosamente bajo brutal opresin (48). La crtica a la poltica cultural franquista y a su manipulacin de la cultura tradicional espaola, se complementa con una apelacin al marxismo. La apelacin al contingente marxista es todava desde fuera. Pero la identificacin del mal nacionalismo, construido sobre el Volkgeist, sobre la tradicin saducea de palabras huecas, cuya realidad poltico-social es la brutal opresin, esta identificacin del nacionalismo franquista con la vertebracin de Espaa -en alusin al ensayo de Ortega titulado Espaa invertebrada-, es una crtica en profundidad a la ideologa de la derecha3. La diferencia entre sentimientos patriticos y nacionalistas tiene como trasfondo el cosmopolitismo del Sacristn de Laye: ser espaol ser una forma de ser europeo y de ser humano. El nacionalismo franquista en cambio se funda en la exclusividad de lo espaol y en su cerrazn respecto a la evolucin de la humanidad contempornea.

"Cuando se sufre ominosamente bajo brutal opresin": Sacristn se separ de Ortega, ante todo y en principio, desde su confrontacin con la realidad social que se desprenda del conservadurismo: la vertebracin de Espaa a sangre y fuego por clases sociales claramente parasitarias. En su camino hacia el marxismo, Sacristn fue acompaado por la ilustracin kantiana. Un ao despus del artculo en Laye 15, en Laye 21, noviembre-diciembre de 1952, Sacristn comenta el libro de George Orwell contra el totalitarismo, ponindolo en relacin con las prcticas inquisitoriales de la Iglesia4. Ese prrafo muestra que Sacristn es plenamente consciente de las dimensiones de la tragedia humana. Sacristn de principios de los 50 es un marxista anarquista como Simone Weil; es un reformista radical en dilogo con el marxismo y un humanista que se hace ilustrado; un existencialista que se va haciendo racionalista por reconocimiento del valor de la ciencia. Es tambin un hombre transido de amor a la humanidad, que se va acercando a posiciones comunistas conforme sus experiencias sociales le van cerrando el camino de su realizacin personal de individuo consciente. Sacristn comprende que su lucha es la misma que la de una clase social que est impedida de lograr incluso menos que l en el terreno de la realizacin personal, porque le est negado por principio todo lo que l valora, -espritu, conciencia, arte, conocimiento,...-.

Esta es, sin duda, la influencia principal que ha trabajado a Sacristn en su camino hacia el Partido Comunista, el partido mayoritario de la clase obrera consciente, como lo defini el propio Sacristn en 1969. La propia vida de Sacristn es un proceso de proletarizacin: profesor no numerario con ingresos nfimos, expulsado de la universidad por sus posiciones polticas, traductor mal pagado; rechaz incluso el puesto remunerado que se le ofreca en el partido. Sacristn se ha referido a la influencia de la clase obrera sobre los estudiantes de los aos 50, como inductora de sus comportamientos polticos de stos en la protesta contra la dictadura; en la entrevista de 1967 concedida a Sergio Vilar, Sacristn dice:

[...]ese movimiento universitario ha nacido despus de unos cinco aos de perceptible resurgir del movimiento obrero. Aun fechando slo en 1951 esa resurreccin del movimiento obrero [...] tiene tambin, en minoras de aquella poca, que han sido decisivas para el desarrollo posterior, la influencia de cinco aos de movimiento obrero visible, especialmente en Barcelona (cuando los boicots a los tranvas es la primera vez que hubo un movimiento obrero con una intervencin estudiantil) (op.cit.246)

El encontrar una clase obrera activa en el horizonte de su existencia social, una clase obrera que lucha contra el rgimen poltico que le oprime tambin a l mismo, que se organiza en el partido comunista, es lo que gui los pasos de Sacristn hacia su militancia en este partido. La autenticidad del movimiento obrero es el factor subjetivo que, despertando la simpata de los intelectuales, les mueve a su identificacin con l. Pero el factor objetivo tambin cuenta: los ideales demaggicamente proclamados por la Falange son en realidad los de la clase obrera, una falsa imiticin de stos, y este descubrimiento hace posible una reconciliacin consigo mismos y con la humanidad autntica, la trabajadora, a estos pequeo burgueses educados en el prejuicio y el lavado cerebral5.

2. Panorama del pensamiento europeo y del marxismo en la dcada de los 50: la crtica de Lukcs al existencialismo.

Una exploracin del significado del movimiento comunista en la Europa de los aos 50 puede hacerse a travs de dos pensadores de la poca: Sartre y Lukcs. En primer lugar, las ideas de Sartre reflejan algunos problemas del marxismo de los aos 50 y pueden ser interesantes para entender las dificultades del movimiento comunista; as, en el artculo de Les Temps Modernes de 1957 ya ms arriba comentado, Marxisme et existencialisme, haca crticas muy duras al marxismo esclerotizado y puesto al servicio de la burocracia sovitica en forma de ideologa sancionadora de sus decisiones: Los conceptos abiertos del marxismo se han cerrado; yo no son llaves, esquemas interpretativos: se plantean por s mismos como saber ya totalizado[...] (Crtica de la razn dialctica, op.cit. p.32). Desde esta concepcin Sartre postulaba la complementacin del marxismo con el existencialismo en este mismo artculo, aspecto que fue recogido por Sacristn en su comentario a Sartre en el artculo para la Enciclopedia Espasa. Lo que permite comparar el existencialismo de Sartre con los trabajos tericos de Sacristn es que la primera sntesis sacristaniana puede denominarse como 'inmanencia de la libertad'. El concepto de libertad juega un papel fundamental en la filosofa de Sartre. En este sentido, la filosofa de Sartre es reflejo indiscutible de las luchas democrticas en la Europa de los aos 40, y el pensamiento de Sacristn se mueve dentro de esas mismas coordenadas, siendo por necesidad reflejo de esta lucha por la libertad y la democracia en Espaa.

Pero en su reflexin comunista desde el ao 56, Sacristn ha trabajado bajo el influjo de Lukcs. Por eso es interesante para entender la aceptacin del marxismo por Sacristn la crtica que este filsofo dirigi al existencialismo en los aos 50. Lukcs haba escrito un libro crtico contra el existencialismo de Sartre y su grupo, titulado Existentialismus oder marxismus. La primera edicin completa de este libro fue hecha en alemn por Aufbau-Verlag, Berln, 1951, pero una parte importante de ste haba sido traducida y publicada en Francia con el ttulo Existentialisme ou marxisme?, en 1948 en la editorial Nagel de Pars. A raz de los sucesos de Hungra en el ao 56 -el levantamiento contra el gobierno comunista- Sartre contest a la crtica de Lukcs con el artculo de Les temps modernes que venimos comentando, Marxisme et existentialisme. Pero Lukcs fue en esos aos sumamente crtico con el marxismo ortodoxo y dogmtico y con la concepcin burocrtica del socialismo. Lukcs haba definido ya en esta poca y a raz de los sucesos de Hungra en el ao 56 a este marxismo cerrado e incapaz de comprender la realidad viva de la sociedad como un 'idealismo voluntarista'6, coincidiendo en parte con Sartre.

Es posible que Sacristn conociera esta polmica, pues debi leer a Lukcs en Mnster mientras realizaba sus estudios de lgica entre 1954 y 1956, que es el momento en que se hace marxista. Especialmente debieron ser importantes la crtica a Sartre de Existentialismus oder marxismus y la importante crtica de la filosofa irracionalista que realiz Lukcs en El asalto a la razn. Pero lo que interesa aqu de estos textos es que, aunque no hubieran sido ledos por Sacristn, ofecen un resumen de los argumentos principales que se cruzaban entre dos concepciones del marxismo que se disputaban la primaca filosfica en Europa occidental durante los aos 50. Si consideramos que la posicin de Sacristn en los aos 50 es la de un pequeo burgus intelectual radicalizado, la polmica de Lukcs con Sartre puede situarnos algunos de los elementos tericos que llevaron a Sacristn desde el existencialismo libertario hasta el marxismo. Lo que de esa polmica interesa aqu es que la crtica de Lukcs al concepto sartreano de libertad, como derivado de la filosofa de Kant, entra de lleno en la problemtica de Concepto kantiano de historia. La crtica de Lukcs a Sartre, y al existencialismo en general, esgrimida en Existentialismus oder marxismus esta centrada en el siguiente argumento:

El ser humano que vive en el mundo fetichizado, no ve que toda vida es ms rica y esencial, y tiene ms contenido, cuanto ms le vinculan conscientemente relaciones profundas y multiramificadas a la vida de sus congneres, a la sociedad. El aislado, el egosta, el ser humano que vive slo para s, se queda en un mundo empobrecido, sus experiencias vitales le acercan de modo tanto ms peligroso a la inesencialidad y al deshacerse en la nada, cuanto ms exclusivamente son slo suyas, cuanto ms exclusivamente estn volcadas solitariamente hacia el interior7 (op.cit. 42).

Esta afirmacin de Lukcs concuerda plenamente con las tesis personalistas por las que se guiaba el pensamiento de Sacristn. Lukcs considera, en este texto sobre el existencialismo francs, que Sartre niega las categoras del ser social y que sta es la causa de la insuficiencia de su concepto de libertad (op.cit. 52). Esta crtica dirigida al concepto sartreano de libertad -la libertad en general, abstracta, sin ningn anlisis, sin diferenciacin8 (op.cit. 50)- daba de lleno en el corazn de la propia formulacin sacristaniana de la 'inmanencia de la libertad' cuyo carcter abstracto es evidente. Como muestra Lukcs en su libro, el concepto de libertad en Sartre es el de la capa social dominante -pues libertad significa en este caso ser un burgus libre de un Estado libre9 (op.cit. 67)-, la libertad del burgus del Estado libre es en definitiva la que dise Kant. Pero la abstraccin de esa nocin de libertad no atae a la libertad concreta: la prohibicin de tratar a los hombres como medios, en s no contradice de ningn modo esta concepcin, sino que ms bien traiciona el hecho de que el ropaje formal de la tica kantiana oculta ms elementos sociales e histricos de los que su autor era consciente10 (op.cit. 68).

Lukcs muestra que la concepcin kantiana de libertad no contradice la concepcin marxista del ser humano. Pero Kant no se da cuenta que formula un concepto de libertad que, fundado en la nocin del ser humano como fin absoluto, entra en contradiccin con la realidad social que se instaura en el momento que la formula: un sistema econmico en el que los seres humanos concretos venden su fuerza de trabajo como una mercanca para convertirse en instrumentos de la produccin; ese alienarse en el trabajo es para el ser humano degradar su humanidad. El trabajo es la actividad caracterstica de la especie humana y el fundamento de su sociabilidad. La formula kantiana del imperativo categrico abstrae esa realidad y olvida as la verdadera esencia humana, que es el conjunto de las relaciones sociales fundadas en el trabajo. As el ser humano individual, la subjetividad interiorizada y aislada del mundo objetivo, debe decidir en base a una idea abstracta que desconoce -porque no puede conocer el mundo noumnico de la cosa en s- la realidad social de sus actos. El formalismo kantiano, al negarse el conocimiento la prctica real de los seres humanos, no puede actuar realmente en el mundo.

La libertad satreana desemboca en la arbitrariedad. Esta arbitrariedad es la de los principios a partir de los cuales se ha de deducir el sistema. stos no se derivan necesariamente del desarrollo humano histrico, sino que su construccin es para Sartre, como para Kant, el resultado de una especulacin sobre el hombre, y su aplicacin por el ser humano individual depende exclusivamente de su voluntad tica. Este problema haba sido visto por Sacristn, quien haba intentado remediar las antinomias del idealismo subjetivo y formalista kantiano ayudndose de la ontologa heideggeriana, si bien busc el elemento para la decisin en sintona con la tradicin filosfica idealista -teolgicamente mediada: es el concepto teolgico del amor lo que le proporciona al Sacristn joven el trascender de la subjetividad interiorizada-. Pero el amor no es amor si no es amor al ser humano concreto y comprensin de su realidad social concreta.

El proceso personal es entonces el descubrimiento de la realidad del proceso histrico; y el debatirse de Sacristn y el grupo de Laye con los temas y valores que la tradicin espaola ofreca, tena el sentido de una bsqueda de la idealidad que justificara la decisin libre. La arbitrariedad que Lukcs reprocha a Sartre habra sido entendido por Sacristn como arbitraria decisin acerca de los valores. Frente a ello Lukcs propone la encarnacin de la libertad en el proceso histrico: las aspiraciones de libertad se han concretado, se concretan da a da ms y ms11 (op.ci p.51).

La contradiccin tica que Sartre hereda de Kant consiste, en opinin de Lukcs, en que el acto libre lo realiza el ser humano individual libre de constricciones de todo tipo, pero, al mismo tiempo, su concepto de libertad, la libertad del ciudadano de un Estado libre, debe conllevar la idea de 'libertad para todos': la libertad de mi conciudadano es en este caso el requisito imprescindible de mi libertad12 (op.cit. 67). Esta condicin indispensable de mi libertad, de mi acto de decisin, me obliga a salir de mi interioridad para ganar el mundo social; pero entonces la libertad ya no es un acto absoluto decidido en una interioridad fetichizada, el narcisismo del pequeo burgus hechizado por el 'mito de la nada'. Hace falta, concluye Lukcs, salir de s mismo, salir abiertamente al campo donde se libran las batallas sociales, tomar partido. Hay que reconocer la realidad poltico-social que subyace a las ideas de los seres humanos.

***

La respuesta de Sartre al crtico ataque de Lukcs fue el artculo aparecido en Les Temps Modernes de 1957, titulado Marxisme et existentialisme. El grupo de existencialistas franceses estaba compuesto adems de por Sartre, por Simone de Beauvoir y Merleau Ponty. Estos ltimos ms influidos por el marxismo, especialmente Merleau Ponty que haba sido trotskista. El pensamiento de Sartre est en un proceso de evolucin que le llevar a decir en 1960 que el marxismo es el horizonte irrebasable de nuestro tiempo -en el Prlogo de la Crtica de la razn dialctica-. Si ms arriba en el captulo II, se han reseado los aspectos experienciales del escrito de Sartre, se recogern ahora los aspectos ms tericos.

En primer lugar, Sartre, despus de afirmar la afinidad de la crtica de Kierkegaard a Hegel con la crtica de Marx a este mismo, hace determinadas concesiones al marxismo. La principal es afirmar el marxismo como filosofa de la prctica. El sentido preciso del acercamiento al marxismo de Sartre hay que verlo en el reconocimiento de la primaca ontolgica y epistemolgica de la prctica. Esta idea de que la prctica es el elemento decisivo y determinante del pensamiento, es la misma que manifestar Sacristn en sus escritos marxistas posteriores. Es un descubrimiento central de Marx y la afirmacin fundamental del materialismo histrico. En las Tesis sobre Feuerbach, que son el resumen de sus estudios filosficos de juventud y las bases para su pensamiento posterior, Marx ha fundado su filosofa en la idea de prctica humana como la sntesis concreta y material entre las corrientes idealista y materialista de la filosofa. La prctica es la sntesis que el ser humano realiza entre su ser pensamiento y su ser material. De aqu que la prctica pase a ser la idea reguladora del trabajo terico de Marx, y lo ser a partir de Marx para todo el marxismo. En este sentido, quien ha llevado una reflexin ms amplia entre los marxistas es Gramsci, como seala Sacristn en su artculo Filosofa escrito en 1958 para la Enciclopedia Espasa. Con la aceptacin del criterio de la prctica, Sartre sita al marxismo en el lugar de ser la filosofa real del presente histrico.

Segn Sartre, el progreso que realiza el filosofar de Kierkegaard sobre el de Hegel es el de poner al hombre concreto realmente existente frente a las abstracciones de Espritu Absoluto. Este rasgo de bsqueda de concrecin aproxima la filosofa existencialista al marxismo, segn Sartre, aunque el ser humano concreto sea para Kierkegaard una interioridad vivida y espiritualmente trabajada, mientras que para Marx el ser humano concreto es el producto del trabajo, de la proyeccin humana sobre el mundo natural. En el modo de plantear la concrecin de lo humano frente a las abstracciones hegelianas, Sartre da la razn a Marx frente a Kierkegaard:

[...Marx] indica la prioridad de la accin (trabajo y praxis social) sobre el saber, y tambin su heterogeneidad. Tambin l afirma que el acto humano es irreductible al conocimiento, que tiene que vivirse y producirse [...] Marx tiene as razn a la vez contra Kierkegaard y contra Hegel ya que es el primero en afirmar la especificidad de la existencia humana y porque toma con el segundo al hombre concreto en su realidad objetiva (op.cit. 22-23).

Sin embargo, Sartre insiste en la actualidad del existencialismo, porque el modo en el que se lleva a efecto el criterio de la prctica por parte de los marxistas organizados en los partidos comunistas de la posguerra se traduce en una poltica errnea. Sartre se funda en el ejemplo hngaro, y en general critica la burocratizacin de los Estados dirigidos desde una forma dogmtica del marxismo. Sartre realiza su crtica del marxismo a travs de una confrontacin de Kierkegaard con Hegel, insiste en cierta irreductibilidad de lo singular, y acusa a los marxistas de inconsecuencia por negarse a integrar en el sistema terico, 'en el Saber', la realidad total. La vivencia personal est desvalorizada por el marxismo, pero es en ella donde se realiza el acto concreto de la libertad por el hombre concreto. Sartre defiende por eso, que se debe complementar el marxismo con el existencialismo: el marxismo debe abarcar tericamente tambin a sus contrincantes, slo su superioridad en todos los terrenos podr permitirle crear un mundo mejor. No est de ms aqu reconocer que Gramsci ha considerado el marxismo tambin desde este punto de vista13 y que esta actitud gramsciana ha determinado la actitud del Partido Comunista Italiano durante su existencia. El marxismo debe integrar todo el saber cientfico para organizar la prctica racional de la sociedad, abandonando la dogmtica dictatorial que realiza el Partido. Sartre pone ejemplos de ciencias y comprensiones del mundo que deben integrarse en la 'totalizacin' dialctica de la teora y que los marxistas rechazan asumir. Estos ejemplos son el psicoanlisis y la sociologa hiperempirista y funcionalista14.

***

En su crtica del existencialismo, Lukcs pretende defender la concepcin del mundo marxista de los ataques del campo adversario. Construye un modo de filosofar fundado en el anlisis de la sociedad que relaciona el pensamiento del autor con la prctica social a la que se ve abocado por su origen de clase. En un momento en que la victoria de la clase obrera parece abrir nuevas perspectivas para el desarrollo histrico de la humanidad, Lukcs quiere, con su libro Existentialismus oder marxismus, sealar las cuestiones filosficas decisivas en la lucha ideolgica entre clases sociales y mostrar la superioridad del punto de vista de la clase obrera como clase que lleva en s el proceso de socializacin del ser humano por la cooperacin social, y humanizacin de la naturaleza por el trabajo. Es probable que esta crtica haya hecho mella en los existencialistas franceses y les haya obligado a revisar ms en profundidad sus posiciones. Por otro lado, una buena parte de la respuesta de Sartre a la crtica de Lukcs es una queja por el reduccionismo marxista. La defensa del punto de vista de la clase obrera les lleva a una cerrazn completa respecto de las producciones y las vivencias de las otras clases; pero no se puede reducir las ideas a su origen de clase sin grave prdida de contenido. El origen de clase de las ideas no tiene nada que ver con su verdad.15

Lukcs haba cambiado ya la actitud ante el debate filosfico en 1957. En 1956, el informe de Jruchov al XX Congreso del Partido Comunista de la Unin Sovitica haba permitido una renovacin del pensamiento marxista en los pases del este europeo. El 15 de Junio de ese mismo ao, Lukcs, en medio de la ola de renovacin que agita a la sociedad hngara, comienza su crtica del stalinismo en una conferencia en Budapest16. Entre otras cosas, adems de la crtica de la burocracia y del dogmatismo de la 'era Stalin', hay un cambio de actitud notable respecto a los intelectuales de otras tendencias (op.cit. 600). La crtica de Lukcs se dirige contra los modos burocrticos de direccin social imperantes en los estados de la Europa del Este, buscando un medio para dinamizar el cambio social a travs del debate abierto entre los intelectuales. Lukcs est respondiendo as a los problemas que Sartre advierte en el marxismo. El XX Congreso del PCUS y el comienzo del perodo de desestalinizacin permiten a Lukcs una nueva forma de enfrentar los problemas del marxismo en el debate cultural y filosfico. La guerra fra ha pasado, y los tiempos del deshielo permiten pasar de la crtica frontal al dilogo y la discusin entre intelectuales. Esta es la nueva actitud intelectual basada en la orientacin poltica de la coexistencia pacfica, que adoptan los comunistas tras el periodo stalinista y que aparece reflejada en las intervenciones de Lukcs durante el ao 56.

Desgraciadamente en noviembre de este ao la sublevacin en Hungra contra el gobierno del Partido Comunista iba a hacer muy difcil la continuacin de esta poltica. Sin embargo, en el ao 56 las optimistas intervenciones polticas de Lukcs, ministro de cultura en el gobierno hngaro, son reflejo de las nuevas perspectivas polticas que se abren con el final del stalinismo en la Unin Sovitica. Lo que en estas intervenciones se dice es importante para la comprensin del pensamiento de Sacristn, porque ponen de relieve la estrategia y la tctica poltica del movimiento comunista internacional en el ao en que Manuel Sacristn entr en el Partido Socialista Unificado de Catalua. La charla que Lukcs di el 15 de Junio del 56 en el crculo de debate Petfi consiste en una primera crtica abierta al stalinismo y la primera manifestacin de que es posible una nueva poltica cultural para el comunismo: Sin duda, el desarrollo de la Unin Sovitica ha experimentado retrocesos por el dogmatismo de la era de Stalin [...] (op.cit.p.596). La considerable culpa histrica del stalinismo consiste no slo en que deja de utilizar esta construccin cientfica [el marxismo], sino que incluso lo desarrolla hacia atrs (op.cit.p.599)17.

Otras intervenciones polticas de Lukcs en el ao 56, recogidas tambin -junto con otras que tendremos ocasin de estudiar ms adelante- en el volumen Ideologie und Politik ya citado, dejan constancia de la profundidad del cambio poltico que significaba en la estrategia de los partidos comunistas el final del estalinismo. Por ejemplo, la conferencia en la Academia Poltica celebrada el 28 de Junio del 56 con el ttulo Der Kampf des Fortschritts und der Reaktion in der heutigen Kultur. Es precisamente en esta conferencia donde Lukcs hace referencia a la evolucin de Sartre y su acercamiento al marxismo. Lukcs ha recogido plenamente la crtica de Sartre y le da el valor de ser una indicacin acerca de las nuevas tareas que el movimiento comunista debe emprender. La nueva situacin poltica permite desembarazarse de antiguos lastres y comenzar nuevas tareas. Especialmente hace falta terminar con el dogmatismo de la 'era de Stalin' (op.cit. 624). Tambin en esta conferencia, Lukcs disea un esbozo esquemtico de lo que se podra entender como la contradiccin principal en el mundo de los aos 50: Los frentes, tan a menudo difciles de delimitar, entre el progeso actual y la reaccin de hoy en da son los frentes de la guerra y la paz, de la guerra fra y la coexistencia, de la opresin colonial y la autodeterminacin18 (op.cit.p.631).

La paz, la coexistencia pacfica y la autedeterminacin de los pueblos son los elementos fundamentales de la poltica comunista en los aos de la desestalinizacin19. Esta poltica se concreta en la apertura de los comunistas al dilogo con las corrientes culturales e ideolgicas del mundo: con los cristianos y con los intelectuales progresistas. Lukcs reconoce que con esto adopta una lnea poltica que los comunistas italianos, dirigidos por Togliatti, han estado desarrollando durante los aos anteriores (op.cit. 617). Unos meses ms tarde, en una entrevista concedida a Szabad Np (pueblo libre), Lukcs insista en la defectuosa direccin de la sociedad por el partido comunista a causa de burocratizacin del estado socialista (op.cit.p.635). Las posiciones polticas de Lukcs en el ao 56, primero, nos muestran la situacin del movimiento comunista internacional al comienzo de la desestalinizacin y cuando Sacristn entra en el Partido Comunista -es decir, muestra la estrategia poltica que hizo aceptable a Sacristn la entrada en este Partido- y, segundo, porque las crticas y las aspiraciones aqu formuladas -precisamente por haber sido asumidas por l cuando entr en el Partido- aparecern en los escritos polticos dirigidos al Partido de Sacristn cuando sea dirigente de ste en Catalua.

Pero la posicin crtica de Sacristn en el interior del Partido Comunista, no slo se alimenta de la crtica de Lukcs al stalinismo, sino tambin de una larga y potente reflexin filosfica alimentada por el profundo conocimiento de la filosofa europea de la posguerra. As, las crticas ms tericas que Sacristn har del marxismo tienen un paralelo en la crtica de Sartre al marxismo en el artculo de Les Temps Modernes ya comentado, Marxisme et existentialisme. Una de las crticas ms agudas de Sartre a la teora marxista en este artculo es la deficiencia de su teora epistemolgica (op.cit.p.35, nota 1). Adems, Sartre no ve claro que se deban hacer concesiones en materia de la verdad por cuestiones de necesidad poltica: el intelectual marxista crey durante aos que serva a su partido violando la experiencia, desdeando los detalles molestos, simplificando groseramente los datos y sobre todo conceptualizando el acontecimiento antes de haberlo estudiado (op.cit. 29).

Si he tratado con tanta atencin la polmica entre Lukcs y Sartre en los aos 50, es porque esta polmica resuena con fuerza en diversos momentos de la biografa intelectual de Sacristn, como tendremos ocasin de ver. En primer lugar, porque el pensamiento de Sacristn ha gravitado sobre las ideas de Lukcs y ha sido probablemente ste quien le ha ofrecido los elementos de pensamiento marxista que le ayudaron a superar la etapa existencialista. Pero, en segundo lugar y de forma ms decisiva para la especificidad del marxismo, la crtica sartreana al marxismo es similar a algunas formulaciones tericas de Sacristn. As las dos ltimas citas del texto de Sartre que se han reseado ms arriba tienen correspondencia en los textos sacristanianos, tanto como la consciencia de la necesidad de un desarrollo terico del marxismo, ms all de las formulaciones dogmticas de los filsofos oficiales; esta consciencia aparece en 1963 en un escrito de Sacristn a la direccin del PSUC. La opinin de que la epistemologa marxista es muy dbil ha sido formulada tambin por Sacristn (escrito sobre Lenin). Finalmente, la crtica a la falta de rigor en la investigacin y la explicacin de los hechos por parte de los intelectuales marxistas se refleja en la crtica a Lukcs de 1967. La insistencia de Sartre en la necesidad de un esfuerzo analtico serio antes de realizar la sntesis (op.cit. 31) tambin es una inquietud propia de Sacristn.

Esto quiere decir que la pretensin de Sartre ha sido tomada en serio por Sacristn. Pero para Sacristn no se trata tanto de una necesaria integracin de marxismo y existencialismo, como de una reformulacin del marxismo, en el sentido de que una verdadera comprensin dialctica de la historia humana debe integrar el idealismo subjetivo -como expresin de la voluntad libre humana por construir un mundo a su medida- con la objetividad material de las relaciones necesarias de los seres humanos entre s y con el mundo natural. El ataque de Sartre va dirigido contra el idealismo a priori y voluntarista del marxismo oficial, que se toma ideolgicamente por dialctica materialista sin tomar suficientemente en cuenta los datos de la realidad que hacen posible la realizacin de los ideales. Ese idealismo se pens capaz de trasformar el mundo desde una dogmtica que, an siendo capaz de integrar buena parte de la visin cientfica del mundo, haba paralizado el desarrollo cientfico, filosfico y cultural, supeditndolo a las necesidades de un combate poltico mal dirigido. Sacristn advirti precisamente que la ciencia, como conocimiento racional, debe proporcionar los instrumentos de realizacin de los ideales. La operacin terica que Sacristn realiz en sus aos de madurez consisti en transformar ese voluntarismo dogmtico en un voluntarismo tico fundado en la crtica del conocimiento.

3. La estrategia comunista en occidente: el programa poltico de los partidos comunistas alemn e italiano en los aos 50.

Para la educacin poltica marxista de Sacristn fue crucial su estancia Mnster entre 1954 y 1956. Si el objeto de su viaje fue el de estudiar la lgica formal con Heinrich Scholz, un segundo aspecto de este viaje fue el hecho de que en l Sacristn entrara en contacto con comunistas alemanes e italianos. Vicente Romano, estudiante en Mnster tambin en aquellos aos, comenta brevemente la estancia de Sacristn en Mnster, en una breve nota publicada en Papeles de la F.I.M. 14-15. Sacristn particip en unos cursos sobre marxismo bajo la direccin de Hans Schweins junto con un estudiante comunista Ettore Casari y el propio Vicente Romano. Ettore Casari estudiaba tambin lgica en Mnster y luego escribira como el propio Sacristn un manual de lgica formal para el uso de estudiantes italianos de esta disciplina. En mi trabajo de investigacin he entrevistado tanto a Casari como a Schweins y Romano. Casari trasmiti a Sacristn las posiciones polticas del Partido Comunista Italiano, dirigido por Palmiro Togliatti despus de la guerra mundial, y una concepcin del marxismo como filosofa de la praxis derivada de Gramsci20. Schweins, de clase obrera y dirigente del Kommunistischen Partei Deutschlands, condujo el debate del grupo hacia la nociones fundamentales de la economa poltica marxista y hacia el programa y la situacin de los comunistas en la Alemania Federal. Los referentes polticos de Sacristn, en el momento de entrar a militar en el Partido Socialista Unificado de Catalua, fueron, por tanto, los partidos comunistas alemn e italiano.

Los programas polticos de los partidos comunistas de Europa occidental despus de la guerra mundial giraban en torno a dos ejes: la paz, en contraposicin a la poltica de guerra fra organizada por el bloque capitalista, y la democratizacin radical de la sociedad, en oposicin a la democracia recortada de los Estados surgidos tras la guerra. Entre los documentos que pueden ejemplificar esta poltica, los ms significativos para estudiar el pensamiento de Sacristn son los informes y discursos polticos de Togliatti, secretario general del PCI, -algunos de los cuales aparecen citados por Sacristn en los materiales escritos para el seminario de Arrs- y las publicaciones de la Kommunistischer Partei Deutschlands de los aos 54-56 -que fueron discutidas, segn el testimonio de Schweins, en sus cursos de formacin marxista-.

Togliatti ha sido sin duda el dirigente poltico ms importante de movimiento comunista en Europa occidental tras la guerra mundial. Su influencia sobre Sacristn est atestiguada por la cita de su escritos en los documentos internos del Partido Socialista Unificado de Catalua. La causa inmediata de una influencia permanente de la lnea poltica italiana en Manuel Sacristn, hay que verla en su matrimonio con Giulia Adinolfi, quien fue un cuadro destacado del Partito Comunista Italiano antes de casarse con Sacristn y venir a vivir a Barcelona. Las citas que se hacen a continuacin estn tomadas del volumen VI (1956-1964) de la edicin de las obras de Togliatti a cargo de Luciano Gruppi -Roma, Editori Riuniti, Istituto Gramsci, I edizione novembre 1984-.

En febrero de 1956, el informe de Jruchov al XX Congreso del Partido Comunista de la Unin Sovitica, PCUS, haba supuesto un profundo cambio en la autoconsciencia del movimiento comunista mundial, con importates repercusiones en su estrategia y tctica polticas. En su relacin informativa al Comit Central del PCI de febrero del 56, Togliatti lo explica as:

El XX Congreso del PCUS ha dado una directiva precisa en este campo. Deben ser liquidadas todas las formas de burocratizacin y entorpecimiento que se hayan podido establecer en la vida de la organizacin sovitica y hayan podido frenar o limitar el espritu democrtico. Hace falta poner en prctica de nuevo, plenamente, el principio sovitico por el cual los representantes electos deben rendir cuentas de su mandato continuamente y pueden ser excluidos de los rganos para los que han sido elegidos si no cumplen el mandato que el voto de los electores les ha asignado21 (op.cit.p.101).

El XX Congreso del PCUS abri pues la perspectiva de una profunda democratizacin y renovamiento del movimiento comunista. Togliatti explica al mismo tiempo que la renovacin del movimiento comunista exigida por el XX Congreso del PCUS viene acompaada por la nueva relacin de fuerzas mundial establecida tras la guerra mundial. Dos consecuencias polticas se extraen de esta situacin. Primera, la posibilidad de utilizar la va parlamentaria en la lucha comunista por la trasformacin socialista de la sociedad22. La segunda consecuencia es, segn Togliatti, la multiplicidad de las vas hacia el socialismo, en dependencia de las diversas culturas nacionales23.

Otro documento importante, que desarrolla el programa de una poltica comunista en el sentido de conseguir la paz, la descolonizacin y la democracia, es el discurso al VIII Congreso del PCI en diciembre de 1956. Dice all Togliatti:

Para consolidar la distensin de las relaciones internacionales se requieren de hecho varias cosas. Se requiere que se reconozca la existencia de un mundo socialista [...] Se requiere que se reconozca el derrumbe del colonialismo, la imposibilidad de hacerlo resurgir y el derecho de los pueblos coloniales a tener sus nuevos Estados independientes y el respeto completo de su soberana y de sus riquezas nacionales. Se requiere, en una palabra, una poltica europea y mundial nueva, fundada en la renuncia a la organizacin de los bloques militares que despedazan el mundo e instigan a la guerra, en la renuncia en particular a la resurreccin del militarismo alemn como medio de provocacin e intimidacin, fundada en la desmovilizacin de las bases militares extrajeras en todo el mundo, en la solucin pacfica de todas las controversias entre los Estados24.

La necesidad de una poltica de paz se deriva de la potencia destructiva demostrada por las armas modernas en la Segunda Guerra Mundial, y especialmente el armamento atmico25. Pero no slo la poltica imperialista de las grandes potencias capitalistas es objeto de crtica en este discurso de Togliatti. El reconocimiento de los errores cometidos por la direccin del movimiento comunista internacional autoriza a una autocrtica que Togliatti no duda en emprender y que debe llevar a establecer un nuevo modo de direccin poltica del movimiento comunista26. En vez del rgido centralismo burocratizado de la etapa anterior deba surgir una direccin colectiva basada en el respeto de las particularidades nacionales y en la diversidad de vas hacia el socialismo. Esta tesis tomar el nombre de 'policentrismo'. En el discurso al VIII Congreso del PCI, Togliatti la formula del siguiente modo:

Un sistema de Estados socialistas, que tenga en su base el reconocimiento de principio de las diversas vas de desarrollo hacia el socialismo, debe ser un sistema de Estados independientes, en los cuales la soberana de los pases ms pequeos no puede ser limitada ni puesta en duda por intervenciones y presiones de los Estados ms fuertes27 (op.cit.p.198).

Valga este sumario resumen de las tesis de Togliatti en sus intervenciones polticas de 1956 para los fines que nos proponemos. Por su lado, las tesis del Kommunistischen Partei Deutschlands de 1954 y los documentos de los aos 1954-55 desarrollan las mismas ideas para el mbito alemn: la estrategia de los comunistas se vertebra sobre la paz y la desmilitarizacin de los bloques, la democracia y el socialismo como democratizacin radical de la sociedad. El programa se concreta con el objetivo de conseguir la reunificacin de una Alemania pacfica, desmilitarizada y democrtica. Transcribo algunos prrafos de este programa, tomados de Thesen der Kommunistischen Partei Deutschlands. Beschlossen am 30.Dezember.1954 auf dem Hamburger Parteitag.

Algunas cuestiones fundamentales de la reunificacin alemana, sobre las que los representantes de ambas partes de Alemania deben debatir y entenderse, son:

Rechazo de los planes de remilitarizacin de Alemania del Oeste y de su inclusin en grupos militares; con esto sera alejado el peligro mortal para nuestro pueblo y para la paz en Europa y se hundira el principal obstculo para la reunificacin pacfica de Alemania.

Preparacin y realizacin de elecciones libres y democrticas para todos los alemanes en 1955, de las que surja un gobierno de una Alemania libre, democrtica y pacfica, con la que se concluir un tratado de paz.

Cuestiones sobre comercio interior y economa, sobre la moneda y la esencia jurdica, sobre las relaciones comunales, culturales y deportivas, sobre las fuerzas, el armamento y localizacin de la polica, tanto como otras medidas que sirvan para el acercamiento y el provecho de ambas partes28 (op.cit. 3).

Este programa fue la causa de la prohibicin del KPD en Alemania Federal acusado de ir contra la Constitucin. A pesar de las presiones de las fuerzas de ocupacin en el Oeste de Alemania, los comunistas esperaban poder llevar a cabo un programa de democratizacin del pas que evitara la restauracin de las antiguas clases dominantes del capital monopolista, puesta en marcha por el gobierno de Adenauer.

El programa de la reunificacin alemana dice que el rgimen de Adenauer es un instrumento que satisface los deseos de las fuerzas de ocupacin. Dice que, sin la existencia del sistema de Adenauer, le sera imposible al imperialismo americano, ingls y francs, mantener en pie su rgimen de la servidumbre nacional y la degradacin moral29 (op.cit. 7).

Estas crticas resuenan en la correspondencia de Sacristn con Juan Carlos Garca Borrn, como puede verse en el artculo de ste publicado en mientras tanto 33. En el juicio que se llev a cabo para declarar anticonstitucional al KPD, los comunistas defienden la legitimidad de su poltica y la necesidad de llevarla a cabo.

***

Sacristn ha descrito el ambiente comunista de principios de los aos 60 en su respuesta a una encuesta realizada en 1979 por la revista terica del PSUC Nous Horitzons:

Nuestro marxismo estaba todava empapado de euforia por la victoria de la URSS sobre el nazismo, por la victoria de la revolucin china y, en aquellos mismos meses, de la cubana; y tambin por el derrumbamiento del viejo sistema colonialista. Esa euforia aliment un marxismo muy alegre (lo cual estaba muy bien) y asombrosamente confiado (lo cual estuvo muy mal, y visto desde hoy pone los pelos de punta) (SPMIII 281).

El primer marxismo de Sacristn responde a estas caractersticas: es un marxismo optimista que confa en del comunismo como desarrollo poltico y social de la humanidad paralelo al del marxismo como concepcin cientfica del mundo. Pero la experiencia histrica mostrara pronto a Sacristn lo equivocado de ese optimismo y la necesidad de un trabajo terico sobre las categoras marxistas y la necesidad de una reorganizacin del movimiento comunista. Ser entonces cuando vuelva los ojos a la crtica de Lukcs a la direccin burocrtica de la sociedad socialista y aparezca en sus textos el tipo de crtica al marxismo que hemos visto en Sartre. Pero al decir esto estamos avanzando una dcada de la vida de Sacristn.

4. Motivaciones de una decisin.

Las tesis de la inmanencia de la libertad se concretan en una prctica poltica revolucionaria con la entrada de Manuel Sacristn en el Partido Comunista. El Partido Comunista es visto en 1956 por Sacristn como la institucin que representa para la edad moderna la aspiracin humana a un mundo desalienado30. A nivel terico la libertad es pensada por Sacristn como liberacin respecto de la alienacin en el trabajo, siguiendo la definicin de Togliatti. Ello significa que libertad es, por un lado, consciencia de la necesidad, a partir de la postulacin de Spinoza, pero por otro lado, es reconocimiento de la creatividad de la historia. Ambos postulados son complementarios: la creatividad es la respuesta activa a la consciencia de la necesidad y manifiesta el talante progresivo del pensamiento de Sacristn. El Partido Comunista es la manifestacin de la consciencia de la necesidad histrica con que el proletariado prepara la nueva sociedad socialista, al tiempo que ndice de la creatividad institucional que corresponde a esa necesidad. El paradigma de esa nocin de libertad viene dado por el progreso cientfico: los problemas planteados por el desarrollo del conocimiento de la naturaleza se resuelven mediante la innovacin terica y creadora.

Por otra parte, las tesis personalistas sobre el fundamento en la alteridad del sujeto humano, que constituan la antropologa de la inmanencia de la libertad, se concretan en otras tantas tesis marxistas: la tesis poltica de las instituciones proletarias como fundamento de la sociedad nueva; la tesis epistemolgica del carcter intersubjetivo del conocimiento -la objetividad como intersubjetividad-; la tesis de la primaca de la prctica coherente en la asuncin del compromiso. La categora de alienacin en sentido marxista viene a ocupar el lugar central de la antropologa sacristaniana: el anlisis de la alienacin sustituye el de la autenticidad existencialista; la libertad es liberacin respecto del trabajo alienado. De ese modo el personalismo se transforma en humanismo marxista: la categora de trabajo define la autocreacin del hombre como autoproduccin y caracteriza la socialidad humana; esa concepcin antropolgica es propia de una civilizacin dominada por la concepcin cientfica del mundo. De aqu la tesis central del perodo, la tesis del marxismo como ilustracin: el marxismo es la filosofa de la ciencia, la concepcin del mundo correspondiente a la prctica cientfica. El historicismo de Concepto kantiano de historia -la historia como progreso y como experiencia- se transforma en historicismo marxista -historia como proceso contradictorio, reconocido crticamente como memoria de la opresin del gnero humano-. La razn no es un a priori de la historia, sino el resultado posible de las luchas polticas de la humanidad por liberarse de la alienacin: el proletariado debe constituirse como sujeto racional de la historia a travs de una consciencia revolucionaria de los problemas planteados por el momento histrico.

Para Sacristn fue la consciencia de la necesidad histrica y su comprensin del proceso histrico real del mundo moderno, el elemento decisivo para la superacin definitiva de la posicin existencialista/personalista y la entrada en el Partido Comunista. La necesidad histrica determinante en la decisin de Sacristn era la de acabar con la dictadura fascista, y la experiencia europea de la Segunda Guerra Mundial mostraba claramente que la nica fuerza capaz de llevar a cabo un combate autntico y eficaz contra el fascismo era el Partido Comunista. El desarrollo de los acontecimientos demostraron que su decisin no estaba equivocada: en los aos 60 el Partido Comunista de Espaa y el Partit Socialista Unificat de Catalunya fueron las fuerzas polticas ms capaces para crear una oposicin democrtica bajo la dictadura de Franco y las instituciones clandestinas que consiguieron infundir en una buena parte del pueblo espaol los necesarios sentimientos democrticos para construir una nueva forma de Estado.

Otro elemento que seala la existencia de nuevos acentos en el pensamiento de Sacristn a la hora de entrar en el Partido Comunista y en relacin crtica con la experiencia de Weil, puede encontrase en la reflexin que Sacristn realiza sobre Ortega en el artculo aparecido en Nuestras Ideas, 7, diciembre de 1959, titulado Tpica del marxismo y los intelectuales. El texto citado en ese prrafo, Defensa del telogo frente al mstico, apareci en el captulo V del libro pstumo de Ortega Qu es filosofa? (Madrid, Revista de Occidente, 1958). Una valoracin que subordina la experiencia subjetiva -una forma de la cual es el misticismo- a las necesidades colectivas y una mayor atencin a la concrecin de las relaciones humanas existentes forma parte de la actitud del Sacristn marxista. Lo que de la experiencia de Weil pudo quedar como ejemplar para Sacristn fue su actitud tica ante el mundo moderno: la posicin personalista como forma del humanismo moderno. El personalismo debe entenderse como una de las formas que toma la conciencia de la necesidad de la sociedad sin clases, autntico mvil del comunismo.

Desde la teora de la subjetividad es interesante recoger cmo ciertos planteamientos de la temtica antropolgica por el marxismo son ms afines que los del existencialismo a las tesis del Sacristn joven. Es la vivencia de lo social como fundante de la personalidad humana singular, frente al predominio del sentimiento de angustia en Heidegger como forma de subjetivizacin individualista y elitista del individuo humano. En este sentido, una antropologa existencialista fundada en la idea del ser humano como ser-para-la-muerte no poda ser satisfactoria para Sacristn. Como se ha indicado ya, lo que aporta el existencialismo a Sacristn es una subjetivacin del proceso dialctico. Esa subjetivacin conlleva una teora de las pasiones. Sartre lo ha sealado como rasgo atribuible a la filosofa de Kierkegaard:

[...]la existencia kierkegaardiana es el trabajo de nuestra vida interior[...] Pero tambin puede comprenderse como la muerte del idealismo absoluto: lo que cambia a los hombres no son las ideas, no basta conocer la causa de una pasin para suprimirla; hay que vivirla, hay que oponerle otras pasiones, hay que combatirla con tenacidad; en una palabra, hay que trabajarse (op.cit. 22).

La referencia sartreana parece dirigirse contra el intelectualismo spinozista de la Ethica, ordine geometrico demonstrata. Pero el problema que se plantea es que las ideas alimentan las pasiones, y que el ser humano se humaniza mediante su apasionamiento por la idea. Es cierto, que en cierto sentido spinozista Sartre tiene razn: una pasin se cura con otra pasin; pero entonces lo que hay que descubrir es la respuesta de cules son las pasiones propias de lo humano. Hay que hacer una tipologa racional de las pasiones, descubrir que las ideas despiertan las grandes pasiones del ser humano y que las pasiones que realizan a los seres humanos son aquellas que se mueven por ideas racionales: las pasiones de la alegra y el amor. Lukcs en su polmica con Sartre haba podido criticar el existencialismo en el nombre de Spinoza: Spinoza podra decir aun: el hombre libre piensa en todo antes que en la muerte; su sabidura no es la muerte, sino su cavilar sobre la vida31 (Existentialismus oder marxismus, 48).

Mientras que el existencialismo ser definido por Sacristn en continuidad con la teologa cristiana, la Etica de Spinoza est en continuidad con una tradicin de pensamiento materialista y humanista del racionalismo medieval en el mbito de la civilizacin musulmana-, que propugna la inmanencia del ser a la naturaleza y la aprehensin colectiva de las ideas. El pensamiento de Sacristn ha sido spinozista en el sentido de haber estado ms atento a la vida que a la muerte: la muerte es la finitud del ser humano individual que, enfrentada a su anhelo de eternidad, le obliga a la sociabilidad. La caracterizacin del hombre como ser social en su poca marxista -cf. Tpica del marxismo y los intelectuales- es un rasgo de continuidad en el pensamiento de Sacristn.

A la caracterizacin del ser humano como ser eminentemente social se aade la caracterizacin del ser humano por su actividad racional. Sacristn ha asumido plenamente esta nocin recibindola, en primer lugar, de su formacin clsica y su conocimiento de la filosofa griega. Pero, en segundo lugar, Sacristn ha vivido plenamente la modernidad y eso se muestra en la referencia permanente desde sus escritos de juventud a la filosofa clsica alemana, racional y teorizadora de un ser humano activo y libre. La plena asuncin de la modernidad supone adquirir el sentido moderno de actividad racional que pone la prctica y la experiencia humanas en el centro mismo del concocer. La modernidad se define por el desarrollo del conocimiento cientfico de la naturaleza y del propio ser humano, y el conocimiento cientfico se funda en el dominio de la prctica basado en la sistematizacin de la experiencia.

El rechazo de Sacristn a las tesis positivistas sobre la racionalidad tiene su origen en su falta de una teora sobre el ser humano fundada en la libertad. Esa actitud es propia de Sacristn desde su juventud. Pero a esa motivacin se aade lo que se dice en el artculo filosofa de 1958: el positivismo es slo racionalidad parcial (SPMII 171): es una racionalidad abstrata e insuficiente para orientar los procesos de decisin poltica. La prctica coherente deber ser dirigida por el conocimiento de las totalidades concretas que son las sociedades histricas. Por eso, el existencialismo contiene otro rasgo que forma parte de la crtica marxista de Sacristn al positivismo: la bsqueda de concrecin32. Si bien lo que esa concrecin significa para el marxismo es algo radicalmente diferente: como se ha intentado mostrar a lo largo de este captulo, lo decisivo es el criterio que se considera fundante de la sntesis concreta: la hermenutica de la subjetividad o la constitucin social y prctica del ser humano. El Sacristn marxista ha heredado la aspiracin existencialista a la concrecin, pero ya en su primer momento como pensador, la consciencia de la realidad social del ser humano era muy fuerte en l.

El acercamiento a la clase obrera tiene en Sacristn fuertes motivaciones: su idealismo fundado en la sociabilidad humana obra en su personalidad como su motivacin ms profunda empujndole ms all de un mero pragmatismo positivista. Pero adems, tericamente, el marxismo se ofrece como esa sntesis de idealismo y materialismo que Sacristn necesita para seguir desarrollando su pensamiento; en cambio, el positivismo no le ofreca instrumentos para pensar racionalmente el mundo de los valores y los fines de la humanidad. Se debe concluir, que toda la formacin cultural y filosfica de Sacristn le lleva consecuentemente al marxismo: la sntesis que Sacristn buscaba a principios de los 50 entre positivismo y existencialismo result ser el marxismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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