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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2010

El galileo del siglo XXI
Fidel est "loco"

Jos Miguel Casado
Rebelin


Un hombre se escap de la muerte, y con el poco tiempo que se roba en cada aliento, se ha dedicado disciplinadamente a advertir a la Humanidad sobre las grandes amenazas que atentan contra la posibilidad de que siga existiendo. Es un hombre angustiado. Es un hombre revolucionario no ya por conviccin, sino por naturaleza intrnseca. Ese hombre no es ningn quijote, es el ms sabio de los consejeros de una Humanidad extraviada. Es Fidel. Nuestro Fidel.

Me molesta un poco que se perciban sus palabras desde un punto de vista meramente emocional: Tan bello el viejo. Le sigue echando pichn hasta el ltimo momento. Fidel no se ha dedicado a generar opinin pblica por el simple hecho de ser til desde sus nuevas condiciones. Bien podra dedicarse a asesorar a los cuadros dirigentes de los procesos diversos que pintan a Latinoamrica de esperanza. O podra dedicarse a analizar las contradicciones de la Revolucin Cubana, hacer propuestas a la dirigencia de su pas en torno a ello, etc. Fidel sabe que estamos atravesando una coyuntura de enormes proporciones. Y aunque me vayan a ahorcar los que creen que ya el Capitalismo se est desplomando, creo que Fidel sabe que no estamos aprovechando este momento como deberamos, que estamos obligados, porque existen condiciones ciertas, a capitalizar la coyuntura y que no hacerlo bien puede significar el fin de nuestra especie.

La hegemona del Imperialismo Yanqui est bajo amenaza: Fracaso militar en Afganistn e Irak, crisis de su sistema financiero, profundo endeudamiento de su economa, debacle de su sistema de seguridad social, desempleo, descontento interno (alimentado ahora por la filtracin de inteligencia de WikiLeaks), surgimiento de nuevos polos de poder contendientes, resquebrajamiento de su hegemona comunicacional, etc. No se puede hacer en este limitado espacio, un anlisis demasiado extenso, pero no est de ms nombrar uno que otro factor. Esta inestabilidad de su hegemona abre un escenario complejo. Por una parte, existe la posibilidad de capitalizar tal coyuntura a favor de la causa revolucionaria. Pero por otro lado, la bestia imperial se desespera y surgen entonces escenarios posibles que pareceran para algunos, cosa de ciencia ficcin. Cabe destacar que la bestia tiene razones de sobra para no sentirse rendida, como me lo indicara sabiamente en estos das una camarada brasilera, quien me dijera empezando por el pequeo detalle de que es la potencia emisora del patrn monetario internacional, nada ms y nada menos. Ya se deca en los 70 que caera la hegemona yanqui, crisis econmica (no tan profunda como hoy) y derrota militar en Vietnam (ms grave que hoy) y el DLAR fue clave para mantenerla. Alzaron la tasa de inters, quebraron a Latinoamrica y el mundo, y salvaron su economa. As que hay que pensar bien antes de andar haciendo fiestas triunfales. Y hay que escuchar a Fidel.

Fidel ha venido advirtiendo al mundo sobre la seria posibilidad de que se desencadene un holocausto nuclear. En discurso ante la Asamblea del Poder Popular de Cuba, expres claramente las causas por las que Irn no ceder ante ninguna presin norteamericano-sionista, y cmo la insistencia del Imperialismo de inspeccionar los navos iranes, devendra en una guerra que adquirira un carcter nuclear. Ante tal realidad, comprimida criminalmente aqu a un par de lneas, Fidel ha instado a la Humanidad a hacer una campaa que genere los niveles mnimos de conciencia de auto preservacin en aquellos actores que pueden pintar algo en todo esto. En especialsimo nivel de prioridad, ubica Fidel al Presidente Obama, en cuyas manos estar la ltima palabra. El comandante asegura que de estar consciente de las consecuencias de tal acto, Obama no aprobar una decisin que devenga inevitablemente en la desaparicin de cientos de millones de seres humanos, incluyendo por supuesto, las millonarias bajas norteamericanas.

La pelea es entonces aquella de lograr que los jerarcas imperiales logren, en esta coyuntura, sobrepasar su cultura casi religiosa de la invencibilidad, aquella que ha llevado a la NASA al fracaso tras los desastres del Challenger y el Columbia que explotaron en el aire por no cumplir los protocolos bajo la premisa Somos los EEUU de Norteamrica, Qu puede salir mal?. Esa misma soberbia imperial que podra llevar a los halcones del Pentgono a continuar una poltica que hara explotar ya no uno o dos trasbordadores espaciales, sino nuestra contaminada y nica nave espacial. Y aunque sea obvio, es necesario decir: nave en la que ellos tambin son tripulantes.

A tal batalla nos ha convocado Fidel. Es una batalla de obvia urgencia y de carcter COMUNICACIONAL. Es aqu donde este artculo encuentra su verdadera razn de ser. Hace dos das, el comandante expres una frase que debi haber retumbado en toda la izquierda planetaria: Si ganamos la guerra comunicacional, no har falta hacer ms revoluciones. Evidentemente no debe entenderse en un sentido literal, pero a riesgo de sonar a orate creo que no est lejana de ser una verdad incluso en su lectura literal.

En la opinin de este autor, el campo de batalla en el que debemos centrar los fuegos dentro de la lucha de clases, es en el campo comunicacional. A eso infiero que se refiere Fidel en su mxima, y cuando nos convoca a enfrentar los problemas actuales con ideas nuevas. Los revolucionarios no hemos entendido que la conquista del gobierno para la ulterior conquista del poder, no significa nada sin la conquista de la conciencia colectiva. No slo en un grado de afinidad poltica sino de comprensin de la realidad objetiva de este mundo. Parecemos operar bajo el principio: Hagamos que nos sigan, que nosotros sabremos encaminarlos hacia el bien. Llamamos conciencia al hecho de que la gente desfile detrs de los hombres consientes y eso es una mentira que amenaza con derrotarnos, y peor an, cerrar los caminos para salvar a esta humanidad.

La pelea debe ser entonces por conquistar la conciencia, y esa pelea la tenemos que dar en la trinchera comunicacional. Esto debe hacerse adems en cdigos que sean accesibles para la gente, atractivos, creativos. Que hagan llorar, que hagan rer, que hagan hervir la sangre. No basta con salir a predicar, a aburrir a la gente con conceptos ajenos a su emocionalidad. Hay que empezar por aceptar, de verdad aceptar, que las mayoras estn enajenadas y que, por ende, la lucha por su conciencia debe librarse en un cdigo que logre penetrar el letargo de la alienacin. No se trata de copiar los cdigos del Capital (indiscutiblemente y criminalmente efectivos), pero s de utilizar sin resquemores, sin principismos prehistricos y dogmticos, cdigos atractivos que hagan de la verdad UN ALIMENTO ACCESIBLE PARA LAS MASAS. Se trata, en efecto, de no hacer afrentas contra el propio marxismo y su cosmovisin dialctico-materialista. Se trata de utilizar esa herramienta para interpretar la complejidad que implica luchar por la revolucin socialista en el mundo de hoy.

Los revolucionarios nos hemos quedado a la saga en la lucha comunicacional. Existen por primera vez canales tan masivos de comunicacin, que han permitido que Fidel caracterice: Si ganamos la guerra comunicacional, no har falta hacer ms revoluciones. Entendemos la profundidad de sus palabras? Acataremos el llamado que nos hace esta gigante voz de la conciencia revolucionaria? O seguiremos abordando la causa revolucionaria desde las ideas vencidas por la propia dialctica de la Historia? Las ideas fundamentales ya estn ah, los grandes caminos, la estrategia. Pero la tctica hay que reinventarla da a da, al calor de los cambios del contexto histrico-social. Y en este siglo XXI el teatro de operaciones en el que deben centrar los fuegos todos los revolucionarios, es el de la comunicacin masiva, en todas sus formas y sin complejos principistas: Televisin, Cine, Prensa escrita, El Documental, La radio, La literatura, El teatro, EL INTERNET, etc. Es la lucha por la conquista de las conciencias, lo dems ya lo sabemos hacer camaradas, pero sin esa materia prima, tendremos siempre al enemigo en casa, an dentro de nosotros mismos. Creo que por ah van los tiros, es mi humilde opinin, si suena a locura es porque probablemente tiene algo de cierto. Es, en mi percepcin, una de las fundamentales ideas de ese Fidel que dijo hace dos das llmenme loco si quieren, llvenme a un manicomio, la locura de Galileo, y de todos los hombres cuyas ideas nos asustan, porque amenazan con despojarnos de nuestra mentira confortable.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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