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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2010

La otra frontera europea

Matteo Dean
La Jornada


Poco se habla de ella, pero ah est. Cuando hablamos de frontera sur europea y relacionamos el tema con las corrientes migratorias, enfocamos constantemente la atencin hacia tres pases de la regin: Italia, Espaa y Grecia. Para estos tres ilustres miembros de la Unin Europea gastamos ros de palabras para contar, describir y denunciar las polticas de rechazo y expulsin que, con pocas variaciones el uno del otro, los tres pases aplican. Sin embargo, es urgente sealar a otro importante protagonista en la guerra europea en contra de los migrantes. ste es la isla de Malta.

Situada unos 350 kilmetros al norte de Tripoli, la capital de Libia, y slo a 90 kilmetros de las costas de Sicilia, en Italia, la isla de Malta se ha convertido en uno de los pasos obligados para los migrantes. Y sin embargo poco se habla de esta isla que, aun siendo independiente, se encuentra ms cerca de Italia que la misma Lampedusa, la isla italiana ms al sur y que es el blanco principal de las rutas migrantes.

Perteneciente a la Unin Europea desde 2004, Malta ha adoptado la posicin europea acerca del tema migratorio implementando todas medida represiva posible y contemplada por Bruselas: Centros de Identificacin y Expulsin (CIE), patrullajes martimos, colaboracin con la agencia europea Frontex y acuerdos con Libia. A este propsito es preciso sealar la reunin que hubo a principio de julio de este ao entre los ministros de Exteriores de Italia y Malta.

En dicho encuentro, titulado Una Estrategia para el Mediterrneo, en lugar de buscar mecanismos eficaces para el rescate de las decenas de migrantes que todos los das tratan de cruzar dicho mar (y mueren en ello), los representantes gubernamentales discutieron y acordaron medidas bilaterales para aumentar el control del tramo martimo de competencia para evitar, antes que todo, acciones contradictorias como las que en aos recientes expusieron a ambos gobierno a las crticas de la sociedad civil.

Malta, por ejemplo, en ms de una ocasin se rehus a socorrer navos de migrantes porque stos se encontraban ms cercas de las aguas territoriales italianas. O, en otro caso, Malta en ms de una ocasin ha declarado la inutilidad de las misiones de Frontex, las que al contrario amparan las maniobras de la armada italiana en las aguas internacionales, tanto bajo el aspecto operativo que econmico. Entrar a Malta de manera irregular (sin documentos) no es, como en muchos otros pases, un delito pero s una falta administrativa. Bajo este argumento, los migrantes son detenidos. La peculiaridad de dicha detencin es que, desde 2005, puede durar hasta los 18 meses. Segn el gobierno malts, dicha medida temporal inhibira la llegada de otros migrantes irregulares.

El gobierno malts est en la actualidad haciendo todo lo posible para conquistar un espacio tanto en el debate europeo (al menos, en el sur europeo) acerca del tema migratorio tanto en los lugares de toma de decisiones al respecto. Malta haba logrado mantenerse al margen de las corrientes migratoria. Hoy, ya no es as. Urge una solucin, afirman en La Valeta. Una solucin que sea fruto de decisiones compartidas, sobre todo por lo que tiene que ver con la responsabilidad que las mismas implican.

Responsabilidad, esa es la palabra clave. Porque es necesario repartirla sobre todo cuando se trata de las responsabilidades que sealan las organizaciones de derechos humanos en contra de la actuacin de los gobiernos frente al fenmeno migratorio. En un reporte del ao pasado (2009), la organizacin Mdicos Sin Fronteras (MSF), que tiene un centro de operacin en el sur de la isla de Malta, denunciaba las condiciones inaceptables de los tres CIE presentes en la isla. MSF defina el trato que los migrantes reciben como algo injustificado e inhumano.

El mayor problema, sealan los integrantes de MSF, es que en los primeros seis meses del ao pasado, al menos 60 por ciento de los migrantes que llegaron a Malta eran potenciales solicitantes de refugio (en su mayora procedentes de Somalia). An as, el gobierno malts no habra facilitado las condiciones para que este derecho fundamental se pudiera ejercer. Al contrario, denuncian, Malta deporta a sus migrantes a Libia, cuyas polticas lo sabemos cancelan de facto dicho derecho.

Con una poblacin de cerca de 400 mil habitantes, Malta recibe todos los aos un promedio de 3 mil migrantes. En sus Centros de Identificacin y Expulsin, indica MSF, las condiciones higinicas son psimas y no hay la mnima atencin mdica. Las personas enfermas viven junto a quien se encuentra sano, en estado de hacinamiento y en condiciones muy precarias. La detencin por hasta 18 meses, segn MSF, lejos de detener las nuevas llegadas, est en realidad daando a la salud de los migrantes detenidos, y potencialmente dichas afectaciones podran tener consecuencias a largo plazo sobre la salud sicolgica y fsica de los detenidos.

Afirma el estudio de la organizacin no gubernamental internacional que los factores que orillan a una persona a dejar su casa para irse a otro pas son serias. Entre stas se encuentran guerras civiles, violaciones a los derechos humanos y persecuciones; adems de problemas econmicos y ambientales. Estos factores, concluye MSF, son ms fuertes de cualquier efecto disuasivo de los CIE. Algo que los gobiernos de la Unin Europea no quieren ni logran entender.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/08/15/index.php?section=opinion&article=022a1mun



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