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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2010

El Congo, la colonia del Rey (1/6)

Jorge Magasich
El Clarn de Chile


Cuando en el ltimo tercio del siglo xix las grandes potencias exploran el mundo en busca de regiones ricas en materias primas necesarias a la segunda Revolucin industrial, el rey belga Leopoldo II, financia una nueva expedicin del explorador ingls Henry Stanley para que tome posesin de tierras en frica Central en nombre de una Asociacin Internacional del Congo, en principio una sociedad filantrpica pero, en fin de cuentas, dirigida por el monarca. El ingls, como agente del rey belga, concluye dudosos tratados con varios jefes africanos, en los que stos se someten a la autoridad de la Asociacin. Se inicia as la colonizacin a lo largo del ro Congo.

Poco despus, en 1984, el canciller alemn Otto von Bismarck, invita a 14 potencias a reunirse para discutir del reparto de frica en zonas de colonizacin. Durante la Conferencia de Berln, los emisarios del Rey Leopoldo consiguen reproducir, a gran escala, el tradicional papel de estado tampn jugado por Blgica en Europa. Los cuatro estados colonizadores mayores, Alemania, Francia, Inglaterra y Portugal, optan por evitar las delicadas fronteras comunes entre sus nuevos dominios y confirman la potestad de Leopoldo sobre vastos territorios de frica Central.

Sin embargo, el Estado belga se muestra reacio a emprender nuevas colonizaciones, luego del fracaso del intento de implantarse de la regin de Santo Toms, en Guatemala. El Rey se ve adjudicados los territorios de frica Central como un bien privado, administrados por su Asociacin y bautizados como Estado Independiente del Congo. Durante 13 aos el Congo pertenecer al Rey de Blgica, sin pertenecer al Estado belga.

Leopoldo II, definido por Stanley como un hombre de una voracidad increble, organiza su colonia en zonas, distritos y departamentos administrativos, encomendados todos por europeos, dirigidos por un Consejo Superior. Una fuerza pblica, dirigida por 360 oficiales de varias nacionalidades europeas, se encarga de conquistar y someter las regiones ricas en materias primas. La intervencin militar es presentada como una expedicin civilizadora de pobladas ignorantes y como guerra humanitaria contra los esclavistas rabes.

El Rey acuerda concesiones a la Unin minera del alto Katanga y a la Sociedad Amberesina de comercio con el Congo, que invierten en las infraestructuras para explotar los minerales y organizar la explotacin del caucho. Todo esto requiere una importante mano de obra.

La poblacin autctona, que viva en una economa precapitalista, esquiva el trabajo en minas o plantaciones debido a las pagas irrisorias que por ello ofrecen. Las compaas coloniales imponen, entonces, el trabajo forzado: cada trabajador debe producir una cuota determinada diaria. Y si no la suministra, se le castiga con encierro, ltigo, y toma de rehenes entre los miembros de la familia, a menudo sus hijos. Las poblaciones congolesas quedan a la merced de los agentes de las sociedades coloniales y de sus grupos armados, sin ningn marco jurdico ni contrapoder. Trabajos recientes de historiadores, como el belga Marchal, que inspir al estadounidense Hochschild, han sacado a la luz ese perodo poco conocido del Estado independiente del Congo, como una era de portadores de cargas, trabajos forzados, y masacres. Los muertos se cuentan por centenas de miles, quiz millones.

Llegan a Bruselas noticias de la explotacin inhumana, transmitidas por diplomticos y empleados ingleses que impactan a la opinin a tal punto que el Rey debe aceptar una Comisin encargada de investigar las denuncias, en buena parte confirmadas. Ante los abusos intolerables develados, los partidos catlico y liberal exigen nacionalizar la colonia. El Rey intenta, en vano, conservar una parte de ella como patrimonio privado. En 1908, el Parlamento belga vota las leyes que encomiendan al Estado la administracin del Congo. Ce cierra el negro perodo de la colonia real y se abre otro, tambin difcil, de la colonia de Estado.

Fuente: http://www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=3674&Itemid=800


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