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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2010

A Vctor Hugo Morales Mazuela
Mucho nos arrebataron ese da

Alexis Corts Morales
Rebelion


Un 9 de agosto de 1976 te hicieron desaparecer. Mucho nos arrebataron ese da, cuando ni siquiera tu cuerpo nos dejaron. Siempre quise decirte muchas cosas, aunque ahora me doy cuenta de que ms me hubiera gustado escucharte, saber de ti no por los fragmentos, no por los retazos de biografa que nos quedaron, sino por tu voz, por tu presencia.

Siempre te admir, cada pedazo de tu vida me despertaba una gran curiosidad, cmo eras, qu te gustaba, de qu cosas te reas, cules eran tus planes, quines eran tus amigos. A los pocos, muy a los pocos te fui conociendo. Recuerdo que no hace mucho, en un homenaje a los fundadores de la poblacin La Victoria, un compaero y amigo tuyo, me present a otro compaero y le dijo: Mira, este es el nieto del chico Morales y sus miradas me hicieron sentir que en sus ojos era yo quien te vea. O aquella vez en que la clula del Partido que lleva tu nombre te homenaje convidando a tus vecinos de la Ranquil a la ceremonia y ellos cantaron la Internacional con nosotros, pareca que t tambin decas, una vez ms, Arriba los pobres del mundo.

A veces en el to Vlady, tu compadre, tambin te vea, cuando contaba historias de bares en las que estabas presente. Por l supe que eras bueno pa la talla, amigo de los amigos y excelente bailarn, al igual que l. Que eras porfiado y valiente y que, por eso, seguramente no hablaste en medio de la tortura, que al contrario, como deca Benedetti, puteaste como un loco, que es una linda forma de callar.

Todas aquellos que te conocieron me han dicho que eras una gran persona y sobre todo un gran compaero, un gran comunista, fiel a sus ideas y principios. Hasta el da de hoy me enorgullece tu trayectoria, tu condicin de obrero autodidacta, como digno representante de las enseanzas de Recabarren o de Don Elas Laferte. Que, como ellos, eras de los que el terno jams se quitaban, porque haba que ser el espejo donde la clase se mirara, como los comunistas de antes, los que sobrevivieron a la Ley Maldita, los que con Allende llegaron a La Moneda y con l se quedaron hasta el fin. Que eras uno de esos viejos, uno de eso grandes viejos, de aquellos tiempos cuando al Partido slo entraban lo hroes, como en el poema de Jorge Teiller.

Cmo me hubiera gustado escuchar tus historias de los tiempos de la Ley Maldita, cuando por reinosista casi te echaron de la Jota. Por ejemplo, que me contaras cmo fue ese rayado en el centro en plena represin de el traidor Gonzlez Videla. Me hubiese gustado que me contaras tambin cmo pasaste de ser maestro a Jefe de Obras, para escuchar de tus labios aquella historia de tu respuesta a los profesionales que te preguntaban en qu universidad habas estudiado y t le decas pues en la Universidad de la Vida.

Aunque ms me gustara que supieras cmo tu compaera te busc, cmo luch, cmo, con su pena acuestas, deambul por cada rincn de Santiago pronunciando tu nombre, cmo desafi a la Dictadura, con tu foto en el pecho, preguntando dnde est? El pecho se te hinchara al saber cmo ella y las esposas de tus compaeros los buscaron y se convirtieron en las primeras en enfrentar a la Dictadura, marchando, haciendo huelga de hambre, denunciando y manteniendo viva la memoria de nuestro pueblo.

Estaras orgulloso de saber tambin cmo tus hijos y nietos lucharon, que no pusieron la otra mejilla y se convirtieron en cancin, en barricada, en la piedra en la mano del pueblo, en sindicato, en protesta en la poblacin. De saber que jams te olvidaron y que los inspirabas, que los obligabas a no tener miedo, que los llevabas a jugrsela un poco ms cada da hasta que la Dictadura cayera.

A ms de 30 aos de tu desaparicin, tu esposa, tus hijos, tus nietos siguen pidiendo justicia, pero cuando dicen justicia no piensan solamente en tu cuerpo, no exigen slo saber la verdad, no exigen slo castigo a los culpables. Cuando dicen justicia, dicen justicia para Chile, que cuando la DINA te secuestraba no era tu cuerpo el objetivo, era la idea de un pas distinto la que ametrallaban en las calles, eran los derechos conquistados por el pueblo lo que queran asesinar y en parte lo lograron, an no se reconquista todo lo perdido en esos aos. Por eso hoy decir tu nombre, recordarte, es rebelarse contra un Chile injusto, es afirmar que las ideas por las que te sacrificaste no han muerto, que estn vivas, no apenas en la memoria de los que se niegan a olvidar, sino que en cada nueva lucha, en cada grito por libertad, por educacin para todos, por salarios justos o por tierra. An ests con nosotros porque la idea de Chile por la que luchaste an est en pie, porque te vivificamos cada vez que comprendemos que el mejor homenaje es seguir tu ejemplo.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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