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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2010

India
Caminando con los camaradas (I)

Arundhati Roy
Outlook


Una escueta nota, escrita a mquina, se desliz bajo mi puerta en un sobre cerrado confirmando mi cita con la ms grave amenaza para la seguridad interna de India. Llevaba meses esperando saber de ellos. Tena que estar en el mandir [templo] Ma Santeshwari en Dantewara, Chhattisgarh, en cualquiera de cuatro citas para las que me daban dos das. Eso significaba tener en cuenta el mal tiempo, pinchazos, bloqueos, huelgas de transporte y la pura mala suerte. La nota deca: "La escritora debe llevar cmara, tika [adorno tradicional de las mujeres en medio de la frente que usa la mujer casada o comprometida] y un coco. Mi contacto llevar gorro, la revista Hindi Outlook y pltanos. Contrasea: Namashkar Guruji [es una frase que se dice cuando se va a visitar un templo, Guruji es lo que una busca dentro de s misma]. Me pregunt si el contacto y anfitrin estaran esperando a un hombre. Y si deba ponerme un bigote. Hay muchas formas de describir Dantewara. Es un oxmoron [un absurdo]. Es una ciudad fronteriza justo en el corazn de la India. Es el epicentro de una guerra. Una ciudad donde las cosas estn al revs.

En Dantewara la polica viste de paisano y los rebeldes usan uniformes. El superintendente de la crcel est tras las rejas. Los prisioneros estn libres (trescientos de ellos escaparon de la crcel de la ciudad vieja hace dos aos). Las mujeres que han sido violadas estn bajo custodia policial [detenidas]. Los violadores dan discursos en el mercado.

Al otro lado del ro Indravati, en la zona controlada por los maostas, est el lugar que los policas llaman Pakistn. All los pueblos estn vacos, pero el bosque est lleno de gente. Los nios que deberan estar en la escuela corren desenfrenadamente. En las encantadoras aldeas del hermoso bosque los edificios escolares de hormign o han sido volados y convertidos en un montn de escombros, o estn llenos de policas. La guerra a muerte que se desarrolla en la selva es una guerra de la que el Gobierno de la India est a la vez orgulloso y avergonzado. La Operacin Caza Verde ha sido anunciada y tambin negada. Palaniappan Chidambaram, Ministro del Interior de la India (y mximo Director Ejecutivo para la Guerra) dice que no existe, que es una creacin de los medios de comunicacin. Y sin embargo, importantes fondos se han asignado a sta y decenas de miles de soldados se estn movilizando para ello. Aunque el teatro de operaciones est en las selvas de la India central, esta guerra tendr graves consecuencias para todos nosotros.

Si los fantasmas son espritus imperecederos de alguien o algo que ha dejado de existir, entonces tal vez la nueva carretera de cuatro vas que se extiende a travs de la selva es lo opuesto a un fantasma. Tal vez sea el presagio de lo que est por venir.

Los antagonistas en el bosque son dispares y desiguales en casi todos los sentidos. Por un lado est una gran fuerza paramilitar armada con el dinero, poder de fuego, los medios de comunicacin y la arrogancia de una superpotencia emergente. Por otro lado los aldeanos comunes armados con armas tradicionales, respaldados por una fuerza de combate de la guerrilla maosta perfectamente organizada, enormemente motivada y con una extraordinaria y violenta historia de rebelin armada. Maostas y paramilitares son viejos adversarios y han combatido las ms viejas manifestaciones de unos y otros muchas veces antes: Telengana en los aos 50, Bengala Occidental, Bihar, Srikakulam en Andhra Pradesh a fines de los aos 60 y 70, y luego otra vez en Andhra Pradesh, Bihar y Maharashtra desde los aos 80 hasta el presente. Cada uno est familiarizado con las tcticas del otro y ha estudiado cuidadosamente los manuales de combate del otro. Cada vez pareciese que los maostas (o sus avatares anteriores) no slo haban sido derrotados sino, literalmente, fsicamente exterminados. Pero cada vez han vuelto a resurgir, ms organizados, ms decididos y ms influyentes que nunca. Hoy, una vez ms, la insurreccin se ha extendido por los bosques ricos en minerales de Chhattisgarh, Jharkhand, Orissa y Bengala Occidental, tierra natal de millones de personas de los pueblos tribales de la India, tierra de ensueo para el mundo corporativo.

Es ms fcil para la conciencia liberal creer que la guerra en los bosques es una guerra entre el Gobierno de la India y los maostas, quienes consideran las elecciones una farsa, al Parlamento una pocilga y han declarado abiertamente su intencin de derrocar el Estado indio. Es conveniente olvidar que los pueblos tribales en la India central tienen una historia de resistencia que antecede a Mao por siglos. (Eso es una verdad de Perogrullo, por supuesto. Si no fuera as, no existiran.) Los Ho, los Oraon, los Kols, los Santhals, los Mundas y los Gonds se han rebelado numerosas veces contra los britnicos, contra los zamindars [recolectores de impuestos del imperio Mughal] y contra los prestamistas. Las rebeliones fueron aplastadas con crueldad, miles murieron, pero los pueblos nunca fueron conquistados. Incluso despus de la Independencia las tribus estuvieron en el corazn del primer alzamiento que podra describirse como maosta, en la aldea de Naxalbari en Bengala Occidental (donde se origina la palabra Naxalita, que ahora se usa indistintamente con Maosta). Desde entonces la poltica naxalita ha estado estrechamente ligada a las sublevaciones tribales, lo cual dice mucho sobre las tribus y tambin sobre los naxalitas.

Este legado de rebelin ha dejado atrs un pueblo enfurecido que ha sido deliberadamente aislado y marginado por el gobierno de la India. La Constitucin, el sustento moral de la democracia india, fue aprobada por el Parlamento en 1950. Fue un da trgico para los pueblos tribales. La Constitucin ratific la poltica colonial y transform al Estado en custodio de las tierras tribales. De paso, convirti a toda la poblacin tribal en intrusos en su propia tierra. Se les niega sus derechos ancestrales a los productos del bosque, criminaliza toda una forma de vida. A cambio del derecho a voto, arrebat su derecho a la subsistencia y la dignidad. Siendo despojados de sus tierras y empujados en una espiral descendente a la indigencia, en un cruel acto de prestidigitacin el Gobierno comenz a utilizar su propia penuria en su contra. Cada vez que necesitaba desplazar a una gran poblacin -por represas, proyectos de irrigacin, minas- se habl de "poner a las tribus en el camino de la modernidad" o de darles "los frutos del desarrollo moderno". De las decenas de millones de personas desplazadas internamente, refugiados a causa del progreso de la India (ms de 30 millones slo por las grandes represas), la gran mayora son pueblos tribales. Cuando el Gobierno comienza a hablar del bienestar de las tribus, es hora de preocuparse. La ms reciente manifestacin de este asunto ha venido del ministro del Interior, P. Chidambaram, quien dice que no quiere que los pueblos tribales vivan en culturas de museo. El bienestar de los pueblos tribales no pareci ser una prioridad durante su carrera como abogado corporativo, cuando representaba los intereses de varias de las ms importantes empresas mineras. Por lo tanto, podra ser interesante investigar las causas de su reciente angustia.

En los ltimos cinco aos los Gobiernos de Chhattisgarh, Jharkhand, Orissa y Bengala Occidental han firmado memorandos de entendimiento (MDE) con cientos de empresas corporativas por varios miles de millones de dlares, todo en secreto, para las plantas de acero, de concentrado de hierro, centrales elctricas, refineras de aluminio, presas y minas. A fin de que los MDE se conviertan en dinero real, las tribus deben ser desplazadas.

Por esto hay guerra.

Cuando un pas que se llama a s mismo una democracia declara abiertamente la guerra dentro de sus fronteras, qu podemos esperar de esta guerra? significa la resistencia una oportunidad? qu opinas? quines son los maostas? son slo nihilistas violentos que bajo engao presentan una ideologa anticuada a los pueblos tribales, empujndolos a una insurreccin sin esperanza? Qu lecciones han aprendido de sus experiencias anteriores? Es la lucha armada intrnsecamente antidemocrtica? Es acertada la teora del sndwich, tribus "normales" atrapadas en el fuego cruzado entre el Estado y los maostas? Son maostas y tribus dos categoras totalmente distintas tal como vienen siendo presentadas? Sus intereses convergen? No han aprendido nada el uno del otro? Se han cambiado el uno al otro?

El da antes de irme mi madre llam, sonaba somnolienta. "He estado pensando -dijo con el extrao instinto de una madre- que lo que este pas necesita es una revolucin."

Un artculo en Internet dice que el Mossad de Israel est entrenando a 30 oficiales de alto rango de la polica india en tcnicas de asesinato selectivo para descabezar la organizacin maosta. Se habla en la prensa sobre el nuevo equipamiento que se ha comprado a Israel: telmetros de rayo lser, equipos de imagen trmica y aviones no tripulados muy populares entre el ejrcito de EEUU. Armas perfectas para ser usadas contra los pobres.

El camino desde Raipur a Dantewara toma unas diez horas en coche a travs de zonas que se sabe estn "infestadas de maostas". Estas no son palabras descuidadas: Infestado/infestacin implica enfermedad/plagas. La enfermedad debe ser curada, las plagas deben ser exterminadas. Los maostas deben ser eliminados. De formas crpticas, inocuas, el lenguaje del genocidio se ha incorporado a nuestro vocabulario.

Para proteger la carretera las fuerzas de seguridad han asegurado una estrecha franja de bosque a ambos lados. Ms adentro estn los dominios de Dada. Los Hermanos, los camaradas.

En las afueras de Raipur un enorme cartel anuncia el Hospital del Cncer construido por Vedanta (la compaa con la que trabaj nuestro ministro del Interior). En Orissa, donde se desarrolla la minera de bauxita, Vedanta tambin est financiando una Universidad. Con estas formas crpticas, inocuas, las empresas mineras entran en nuestro subconsciente: Gigantes tiernos que realmente se preocupan. Se llama RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Permite a las empresas mineras ser como el legendario actor y ex Primer Ministro NTR, quien quiso interpretar todos los papeles en la mitolgica Telugu -los buenos y los malos, todos a la vez, en la misma pelcula. La RSC enmascara la indignante economa en que se basa el sector minero en la India. Por ejemplo, segn el reciente Informe Lokayukta para Karnataka, por cada tonelada de mineral de hierro extrado por una empresa privada el Gobierno recibe una regala de 27 rupias [30 cntimos de euro] y la empresa minera obtiene 5000 rupias [unos 85 euros]. En el sector del aluminio y la bauxita las cifras son an peores. Estamos hablando de robo flagrante por una suma de miles de millones de dlares, lo suficiente para comprar las elecciones, los gobiernos, los jueces, peridicos, canales de televisin, las ONG y los organismos de ayuda. Qu importa un ocasional hospital oncolgico aqu o all?

No recuerdo haber visto el nombre de Vedanta en la larga lista de MDE firmados por el gobierno de Chhattisgarh. Pero tengo una mente suficientemente retorcida como para sospechar que si hay un hospital oncolgico debe haber una enorme montaa de bauxita en alguna parte. Pasamos Kanker, famoso por su Escuela de Entrenamiento de Guerra Antiterrorista y Combate de Selva desarrollada por el brigadier B.K. Ponwar, el Rumpelstiltskin [personaje de un cuento de hadas] de esta guerra, encargado de la tarea de convertir policas corruptos y negligentes (escoria) en comandos de selva (oro). "Combatir la guerrilla como una guerrilla", el lema de la Escuela de Entrenamiento de Guerra est pintado en las rocas. A los hombres se les ensea a correr, deslizarse, saltar dentro y fuera de helicpteros en el aire, montar a caballo (por alguna razn), comer serpientes y vivir de la selva. La brigada se enorgullece de instruir perros de la calle para luchar contra los terroristas. Ochocientos policas se gradan de la Escuela de Entrenamiento de Guerra cada seis semanas. Veinte escuelas similares se planean para toda la India. La fuerza policial gradualmente se viene convirtiendo en un ejrcito. (En Cachemira es a la inversa, el ejrcito se est convirtiendo en una inflada y administrativa fuerza de polica). Las cosas puestas de cabeza. De cualquier manera, el enemigo es el pueblo.

Es tarde. Jagdalpur est dormido, a excepcin de los muchos enganchadores de Rahul Gandhi [dirigente del gubernamental Partido del Congreso] ofreciendo a la gente unirse a la Juventud del Partido. Rahul Gandhi ha estado dos veces en Bastar durante los ltimos meses pero no ha dicho gran cosa sobre la guerra. Es probablemente demasiado sucia como para que el Prncipe de los Pueblos se inmiscuya en este asunto. Sus asesores de imagen deben haberle puesto los pies en el suelo. El hecho que Salwa Judum [Cazadores de la Paz] -el temido grupo parapolicial de vigilancia patrocinado por el gobierno, responsable de violaciones y asesinatos, de quemar pueblos y desplazar a cientos de miles de personas de sus hogares- sea liderado por Mahendra Karma, un diputado del Partido del Congreso, no encaja mucho en la cuidadosamente orquestada publicidad en torno a Rahul Gandhi.

Llegu al mandir de Ma Danteshwari a tiempo para mi cita (el primer da, primera oportunidad). Tena mi cmara, mi pequeo coco y mi tika pintada con polvo rojo en la frente. Me preguntaba si alguien me observaba riendo. A los pocos minutos una joven se me acerc, llevaba gorra y mochila. Traa las uas pintadas con un descascarado esmalte rojo. Ni revista Hindi Outlook, ni pltanos. "Eres t la que tena que venir?", me pregunt. Ningn Namashkar Guruji. Yo no saba qu decir. Sac una nota empapada de su bolsillo y me la entreg, "Outlook nahi mila", deca (No se pudo encontrar Outlook).

"Y las pltanos?

"Me los com -dijo- tena hambre".

Realmente era una amenaza para la seguridad.

Su mochila deca: Charlie Brown No tu tonto ordinario. Dijo que su nombre era Mangtu. Pronto aprend que Dandakaranya, el bosque en que estaba a punto de entrar, estaba lleno de gente que tena muchos nombres e identidades fluidas. Era como un blsamo para m, esa idea. Qu hermoso, no de estar aferrado a ti mismo para convertirse en otra persona por un momento!

Caminamos hasta la parada de autobs, a slo unos minutos de distancia del templo. Estaba repleta. Las cosas sucedieron rpidamente. Haba dos hombres en motocicleta. No hubo ninguna conversacin, slo una mirada de reconocimiento, un desplazamiento del peso corporal, el ruido de los motores. No tena idea a dnde bamos. Pasamos por la casa del Superintendente de Polica (SP), al cual conoc en mi ltima visita. Era un hombre sincero: "Vea seora, hablando con franqueza este problema no puede ser resuelto por nosotros policial ni militarmente. El problema con estas tribus es que no entienden la codicia. A menos que se vuelvan codiciosos no hay esperanza para nosotros. Le he dicho a mi jefe: retire la fuerza y en lugar coloque un televisor en cada hogar. Todo se resolvera automticamente".

En poco tiempo bamos camino a las afueras de la ciudad. Nadie nos segua. Fue un viaje largo, tres horas en mi reloj. Termin abruptamente en medio de la nada, en una carretera vaca con bosques a ambos lados. Mangtu baj, yo tambin. Motos a la izquierda, cog mi mochila y segu a la pequea amenaza a la seguridad interior hacia el bosque. Era un da hermoso, el suelo del bosque era una alfombra de oro. Al rato salimos a un blanco banco de arena de un ancho lecho de ro. Era obviamente alimentado por los monzones, por lo que ahora era ms o menos un piso de arena, en el centro iba un arroyo hasta los tobillos, fcil de vadear. Al otro lado estaba Pakistn. Cuando empezamos a cruzar record lo que me haba dicho el franco superintendente: Aljese de all, seora, mis muchachos disparan a matar. Nos imagin en la mira de un rifle de la polica, pequeas siluetas sobre el paraje, fciles de liquidar. Pero Mangtu pareca bastante indiferente y le segu.

En la otra orilla nos esperaba Chandu, con una camisa de color verde lima que deca Horlicks! Una amenaza de seguridad un poco mayor, tal vez veinte aos. Tena una sonrisa encantadora, una bicicleta, un bidn con agua hervida y varios paquetes de galletas de glucosa para m, gentileza del Partido. Recobramos el aliento y nos pusimos a caminar de nuevo. La bicicleta a fin de cuentas era intil, la ruta casi en su totalidad no permita usarla. Subimos colinas escarpadas y bajamos por caminos rocosos muy precarios en las laderas. Cuando no poda pedalear, Chandu levantaba la bicicleta y la pona sobre su cabeza como si no pesara nada. Comenc a preguntarme acerca de su aire de desconcertado muchacho de pueblo. Descubr (mucho despus) que l poda manejar todo tipo de armas, "a excepcin de una LMG", me inform alegremente.

Tres bellos y ebrios hombres con flores en sus turbantes caminaron con nosotros durante una media hora antes de que nuestros caminos se separaran. Al atardecer sus mochilas empezaron a cantar. Tenan gallos en ellos, los haban llevado al mercado pero no haban conseguido vender.

Chandu parece ser capaz de ver en la oscuridad. Yo tengo que usar mi linterna. Los grillos comienzan a cantar y pronto hay una orquesta, una cpula de sonido sobre nosotros. Anhelo mirar el cielo nocturno pero no me atrevo, tengo que mantener mis ojos en el suelo. Un paso a la vez, concentrada.

Oigo los perros pero no puedo decir a qu distancia estn. El terreno se aplana. Echo un furtivo vistazo al cielo, me llena de xtasis. Espero que paremos pronto. "Pronto" dice Chandu. Resulta ser ms de una hora. Veo siluetas de rboles enormes. Llegamos.

El pueblo se ve espacioso, las casas muy lejos una de la otra. La casa en que entramos es hermosa. Hay fuego, algunas personas sentadas alrededor. Hay ms gente afuera, en la oscuridad. No puedo decir cuntos, apenas puedo distinguirlos bien. Un murmullo recorre alrededor. Lal Salaam Kaamraid (Saludos rojos, camarada) Lal Salaam, digo yo. Yo estoy ms que cansada. La duea de casa me llama adentro y me da pollo cocido al curry en judas verdes y un poco de arroz rojo, fabuloso. Su beb est dormido a mi lado, sus tobilleras de plata brillan a la luz del fuego.

Despus de la cena extiendo mi saco de dormir. Es un sonido extrao e intrusivo el de la gran cremallera. Alguien pone la radio. La BBC en hindi. La Iglesia de Inglaterra ha retirado sus fondos del proyecto Niyamgiri de Vedanta, citando la degradacin ambiental y violaciones a los derechos de la tribu Dongria Kondh. Puedo or cencerros, resoplidos, pies que se arrastran, y el bufido del ganado. Todo est bien con el mundo. Mis ojos se cierran. Nos levantamos a las cinco, nos movemos cerca de las seis y en un par de horas cruzamos otro ro. Caminamos a travs de algunos pueblos hermosos. Cada pueblo tiene una familia de rboles de tamarindo que velan por l, como un puado de enormes dioses benevolentes. Dulce, tamarindo Bastar. A las once el sol est alto y caminar es menos agradable. Nos detenemos en un pueblo para el almuerzo.

Chandu parece conocer a la gente en la casa. Una hermosa jovencita coquetea con l. Se le ve un poco tmido, quiz porque yo estoy cerca. El almuerzo es papaya cruda con masoor dal [parecido al pur de lentejas con especias], y arroz rojo. Y polvo de aj rojo. Vamos a esperar a que el sol pierda algo de fuerza antes de empezar a caminar de nuevo. Nos echamos una siesta en la plaza. Hay una belleza relajante en este lugar. Todo est limpio, no hay desorden. Un gallo negro desfila de arriba a abajo sobre una pared de barro. Una malla de bamb refuerza las vigas del techo de paja y se dobla como un soporte de almacenamiento. Hay una escoba de paja, dos tambores, una cesta de caa tejida, un paraguas roto y toda una pila de cajas vacas de cartn corrugado aplastadas. Algo me llama la atencin, necesito mis gafas. Esto es lo que est impreso en el cartn: Ideal Power 90 High Energy Emulsion Explosive (Class-2) SD CAT ZZ. Explosivo de alto poder.

Empezamos a caminar de nuevo a las dos. En el pueblo al que vamos nos encontraremos con una Didi (hermana, camarada) quien sabe cul ser el siguiente paso del viaje. Chandu no lo sabe. Hay una economa de informacin tambin, nadie debe saberlo todo. Pero cuando llegamos a la aldea Didi no est all, no hay noticias de ella. Por primera vez veo una pequea nube de preocupacin en Chandu, una nube grande se asienta sobre m. No s como sern los sistemas de comunicacin, pero qu pasa si algo ha salido mal?

Estamos detenidos frente a un edificio escolar abandonado, a poca distancia del pueblo. Por qu todas las escuelas rurales del gobierno estn construidas como bastiones de hormign, con persianas de acero en las ventanas y puertas correderas plegables de acero? Por qu no como las casas del pueblo, con barro y paja? Debido a que cumplen la doble misin de cuarteles y bunkers. "En los pueblos en Abhujmad -dice Chandu- las escuelas son as..." Dibuja un plano de construccin sobre la tierra con una ramita, tres octgonos unidos entre s como un panal. "As que pueden disparar en todas direcciones." Dibuja flechas para ilustrar su punto, como un grfico explicativo, parece una rueda de carreta. No hay profesores en ninguna de las escuelas, dice Chandu, todos han huido. O es que ustedes los expulsaron? No, slo la polica persigue. Pero por qu vendran los profesores a la selva, cuando reciben sus salarios sentados en su casa? Buen punto.

Me informa que se trata de un rea nueva. El Partido ha entrado recientemente.

Una veintena de jvenes llegan, nias y nios. Son adolescentes o apenas veinteaeros. Chandu explica que se trata de la milicia a nivel de aldea, el peldao ms bajo de la jerarqua militar de los maostas. Nunca he visto a nadie como ellos antes. Se visten con saris y lungis [el sari es un vestido tradicional en la mujer que puede ser o bien d cuerpo entero o a modo de pareo largo, el lungi es unisex, se lleva tapando el muslo], algunos en uniforme verde oliva desgastado. Los chicos llevan joyas, gorro. Cada uno de ellos tiene una escopeta casera, que se llama un bharmaar. Algunos tambin tienen cuchillos, hachas, un arco y flechas. Un muchacho lleva un mortero hecho de un pesado tubo GI de un metro. Est lleno de plvora y metralla y listo para ser disparado. Hace un gran ruido pero slo puede utilizarse una vez. An as, asusta a la polica, dicen, y se ren. En sus mentes la guerra no parece ser lo principal. Tal vez porque su rea se encuentra fuera del rea de operaciones de Salwa Judum. Ellos acaban de terminar un da de trabajo ayudando a construir una cerca alrededor de algunas casas del pueblo para mantener las cabras fuera de los cultivos. Estn llenos de alegra y curiosidad. Las chicas se ven confiadas y seguras con los chicos. Tengo un sensor para este tipo de cosas, y me siento impresionada. Su trabajo, dice Chandu, es patrullar y proteger a un grupo de cuatro o cinco pueblos y ayudar en los campos, limpiar los pozos o reparar casas, hacer lo que se necesite. Todava no hay noticias de Didi. Qu hacer? Nada. Esperar. Ayudar en algo, cortar y pelar.

Despus de la cena, sin hablar mucho, todos se ponen en fila. Es evidente que nos estamos moviendo. Todo se mueve con nosotros, el arroz, verduras, ollas y sartenes. Salimos del recinto escolar y caminamos en fila hacia el bosque. En menos de media hora llegamos a un claro donde vamos a pasar la noche. No hay absolutamente ningn ruido. En cuestin de minutos todos han extendido sobre el suelo sus lminas de plstico azul, la omnipresente "jhilli (sin la cual no habra Revolucin). Chandu y Mangtu comparten una y me ofrecen la otra para m. Me asignan el mejor lugar, en la mejor roca gris. Chandu dice que ha enviado un mensaje a Didi, si ella lo recibe estar aqu a primera hora de la maana. Si lo recibe. Es la habitacin ms hermosa en la que he dormido en mucho tiempo, mi habitacin privada en un hotel de mil estrellas. Estoy rodeada de esos extraos, hermosos chavales con su curioso arsenal. Con seguridad todos son maostas. Todos ellos van a morir? Es para ellos la Escuela de Instruccin para la Guerra en la Selva? Y los helicpteros de combate, la imagen trmica y las miras lser?

Por qu deben morir? Para qu? Para convertir todo esto en una mina? Recuerdo mi visita a las minas a cielo abierto del mineral de hierro en Keonjhar, Orissa. All una vez hubo bosques y nios como stos. Ahora la tierra es como una herida en carne viva, de color rojo. Polvo rojo llena tus fosas nasales y tus pulmones. El agua es de color rojo, el aire es rojo, la gente es roja, sus pulmones y el pelo son de color rojo. Todo el da y la noche los camiones rugen a travs de sus aldeas, en caravana, miles y miles de camiones, llevando mineral al puerto Paradip, desde donde se ir a China. All se convertirn en coches y en humo y en ciudades que surgen repentinamente durante la noche. En una "tasa de crecimiento" que deja sin aliento a los economistas. En armas para hacer la guerra.

Todo el mundo est durmiendo a excepcin de los centinelas que toman turnos de una hora y media. Finalmente puedo ver las estrellas. Cuando yo era nia y creca a las orillas del ro Meenachal, sola pensar que el sonido de los grillos -que siempre apareca en el crepsculo- era el sonido de las estrellas calentando sus motores, listas para brillar. Estoy sorprendida de lo mucho que me gusta estar aqu. No hay ningn otro lugar del mundo en donde preferira estar. Quin debiera ser yo esta noche? Camarada Rahel bajo las estrellas? Tal vez Didi venga maana. Llegan a primera hora de la tarde. Puedo verlos desde la distancia, unos quince de ellos, todos de uniforme verde olivo corriendo hacia nosotros. Incluso desde la distancia, por la forma en que corren, puedo decir que son los pesos pesados. El Ejrcito Guerrillero de Liberacin Popular (EGLP). Para ellos son los equipos de imagen trmica y las miras lser. Para ellos es la Escuela de Instruccin de Guerra.

Llevan armas de verdad, INSAS, SLR, dos tienen AK-47. El lder de escuadrn es el camarada Madhav que ha estado con el Partido desde que tena nueve aos. l es de Warangal, Andhra Pradesh. Est molesto y muy avergonzado: Hubo una seria falla de comunicacin, dice una y otra vez, que nunca suele ocurrir. Se supona que usted deba haber llegado al campamento principal en la primera noche; alguien perdi el mando en el relevo en la selva; la bajada desde la motocicleta deba ser en un lugar completamente diferente. "Le hemos hecho esperar, le hicimos caminar mucho. Corrimos todo el camino cuando recibimos el mensaje de que usted estaba aqu. Le dije que estaba bien, que yo haba venido preparada para esperar y caminar y escuchar. l quiere que nos vayamos de inmediato, porque la gente en el campamento estaba esperando preocupada.

Son algunas horas a pie hasta el campamento, se hace de noche cuando llegamos. Hay varias lneas de centinelas y crculos concntricos de patrullaje. Debe haber un centenar de compaeros alineados en dos filas. Todo el mundo tiene un arma. Y una sonrisa. Comienzan a cantar: Lal lal salam, lal lal salaam, aane vaaley saathiyon ko lal lal Salaam. (saludos rojos a los camaradas que han llegado). Fue cantada con dulzura, como si fuera una cancin popular acerca de un ro o de una flor de los bosques. Con la cancin iba el saludo, el apretn de manos y el puo cerrado. Todo el mundo saluda a todo el mundo, murmurando Lalslaam, mlalslaa mlalslaam...

Aparte de una gran jhilli azul extendida sobre el suelo, de unos quince metros cuadrados, no hay ms seales de un "campamento". Pero aqu hay un techo de jhilli tambin, es mi habitacin para la noche. O estaba siendo recompensada por mis das de marcha o era mimada por adelantado por lo que me esperaba. O las dos cosas. De cualquier forma, fue la ltima vez en todo el viaje que iba a tener un techo sobre mi cabeza. Durante la cena me reno con la camarada Narmada, a cargo de la Krantikari Adivasi Mahila Sangathan, KAMS [Organizacin Revolucionaria de Mujeres Adivasi], quien tiene precio puesto a su cabeza, el camarada Saroja del EGLP que es tan alto como su SLR, la camarada Maase (que significa Muchacha Negra en Gondi) quien tambin tiene precio puesto a su cabeza, camarada Roopi, el asistente tcnico, el camarada Raju quin est a cargo de la Divisin con la que estuve caminando, y el camarada Venu (o Murali o Sonu o Sushil, como usted desee llamarlo), claramente el ms experimentado de todos ellos. Tal vez del Comit Central, tal vez incluso del Bur Poltico. No me lo dijo, no se lo pregunt. Entre nosotros hablamos Gondi, Halbi, Telugu, Punjabi y Malayalam. Slo Maase habla ingls. (As que todos se comunican en hindi!). La camarada Maase es alta y tranquila y le cuesta enormemente entrar en conversacin. Pero por la manera que ella me aborda puedo decir que es muy lectora. Y que echa de menos tener libros en la selva. Ella me va a contar su historia slo mucho despus, cuando ya confe en m su dolor.

Llegan malas noticias a la manera de la selva. Un corredor con galletas, notas manuscritas sobre hojas de papel, dobladas y grapadas en cuadrados pequeos. Hay una bolsa llena de ellas, como chips. Hay noticias de todas partes: La polica ha matado a cinco personas en la aldea de Ongnaar, cuatro de la milicia y un aldeano ordinario: Santhu Pottai (25 aos), Phoolo Vadde (22), Kande Potai (22), Ramoli Vadde (20), Dalsai Koram (22). Podran haber sido los jvenes de mi dormitorio estrellado de la noche anterior.

Entonces llegan buenas noticias. Un pequeo contingente de personas con una joven regordeta. Ella est fatigada, pero tiene un aspecto completamente nuevo. Todo el mundo los admira y comenta sobre su aspecto, ella parece tmida y complacida. Es una mdica que ha venido a vivir y trabajar con los camaradas en el bosque. La ltima vez que un mdico visit Dandakaranya fue hace muchos aos.

En la radio hay noticias sobre la reunin del Ministro del Interior con los Ministros de los estados afectados por "el extremismo de izquierda" para discutir sobre la guerra. Los Ministros de Jharkhand y Bihar han sido recatados y no han asistido. Todo el mundo sentado alrededor de la radio se re. En poca de elecciones, dicen, durante la campaa e incluso tras uno o dos meses despus que el gobierno se forme, todos los polticos dicen cosas como los Naxalitas son nuestros hijos. Usted puede configurar su reloj al horario de cundo cambian de opinin y les crecen los colmillos.

Me presentaron a la camarada Kamla. Me indican que en ningn caso puedo ir ms lejos que cinco pies de distancia de mi jhilli sin despertarla. Esto porque todo el mundo se desorienta en la oscuridad y poda terminar completamente perdida (no pienso despertarla, yo duermo como un tronco). Por la maana Kamla me regala un paquete de polietileno de color amarillo con una esquina cortada. Una vez fue un envase para contener Aceite de Soja Refinado Abis Gold, ahora era mi tazn de t. Nada se desperdicia en el camino de la Revolucin.

(An hoy pienso en la camarada Kamla todo el tiempo, todos los das. Ella tiene 17 aos. Lleva una pistola casera en la cadera. Y cielos, qu sonrisa! Pero si la polica se cruza con ella, la van a matar. Tal vez la violen primero. No harn preguntas, porque ella es una Amenaza a la Seguridad Interior.)

Despus del desayuno el camarada Venu (Sushil, Sonu, Murali) me est esperando, sentado con las piernas cruzadas sobre su jhilli, observando a todo el mundo como un delicado maestro de escuela. Voy a tener una leccin de historia o, ms exactamente, una conferencia sobre la historia de los ltimos treinta aos en la selva de Dandakaranya, que ha terminado en la guerra que los envuelve actualmente. Por supuesto, es la versin de los partisanos. Pero qu historia no es versin de alguien? En cualquier caso, la historia secreta debe hacerse pblica si es que va a ser impugnada, contrastada, en vez de limitarse al engao, que es lo que est sucediendo ahora.

El camarada Venu tiene un estilo calmado, tranquilizante, y una suave voz que en los das subsiguientes conservar an en un contexto que a m me enervara por completo. Esta maana habla durante varias horas, casi continuamente. Es como un administrador de una tienda pequea que tiene un montn gigante de teclas con las que abre un enredo de armarios llenos de historias, canciones y reflexiones.

El camarada Venu estaba en uno de los siete escuadrones armados que cruzaron el Godavari desde Andhra Pradesh y entraron en el Bosque Dandakaranya (DK, en la jerga del Partido) en junio de 1980, hace treinta aos. l es uno de los primeros cuarenta y nueve. Pertenecan al Grupo Guerra Popular (GGP), una faccin del Partido Comunista de India (Marxista-Leninista) PCI (ML), los naxalitas originales. En abril de ese ao GGP se present oficialmente como un Partido separado e independiente, bajo la direccin de Kondapalli Seetharamiah. GGP decidi construir un ejrcito permanente, para lo cual necesitan una base. DK iba a ser esa base, y los primeros destacamentos fueron enviados para reconocer la zona y comenzar el proceso de construccin de zonas guerrillas. El debate acerca de si los partidos comunistas deben tener un ejrcito permanente y tener o no un "Ejrcito Popular" es una contradiccin intrnseca, es antigua. La decisin del GGP de construir un ejrcito resultaba de su experiencia en Andhra Pradesh, donde su campaa tierra para quien la trabaja dio paso a un enfrentamiento directo con los terratenientes, y result en un tipo de represin policial que el Partido consider imposible resistir sin una fuerza de combate entrenada para este efecto. [En el ao 2004 GGP se fusion con las otras facciones del PCI (ML), Partido Unidad (PU) y el Centro Comunista Maosta (MCC) -que funcionaban en su mayor parte fuera de Bihar y Jharkhand- para llegar a ser lo que ahora es el Partido Comunista de la India (Maosta)].

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por Mara Valds con la colaboracin del Peridico Nueva Democracia.

Fuente: http://www.outlookindia.com/article.aspx?264738



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