Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2010

Polticos profesionales: que se vayan todos!

Marcelo Colussi
Rebelin


 Hay palabras tan manoseadas que, llegado un momento, se torna muy difcil, cuando no imposible, definirlas con precisin. Son trminos cuyo sentido originario, al menos segn la etimologa, ha cambiado tanto, ha sufrido tal proceso de transfiguracin que debe hacerse un complicado galimatas hermenutico para situarlos. Entre stas, nada curiosamente, se encuentras muchas de las que tienen que ver con el poder, con las relaciones entre los seres humanos (que son siempre, en mayor menor medida, relaciones asimtricas de poder).

As, por ejemplo, pueden mencionarse democracia, libertad, pueblo. Son tan amplias, tan confusas y vagas que pueden dar para todo; en su nombre se pueden tomar las armas para intentar cambiar el mundo as como invadir un pas o declarar guerras preventivas. No sucede lo mismo con otros conceptos, mucho ms acotados, concretos, que jams pueden prestarse a equvocos: lucha de clases, por ejemplo, o explotacin, por poner algunos ejemplos.

En ese orden de polisemias problemticas encontramos la idea de poltica. Y de la mano de ella, la de poltico profesional.

En realidad, no es comn hablar de poltico profesional; en todo caso, se habla de poltico a secas, sobreentendindose con ello lo que est en juego: aquel que ejerce el oficio? de hacer poltica como modo de vida. Con esto, la conciencia comn no se refiere al cuadro medio de la administracin pblica, a los funcionarios que s, efectivamente, mueven los mecanismos de la organizacin estatal (ese es el nivel tcnico) sino a la dirigencia de ese Estado: lase puestos polticos de los gobiernos (miembros de los poderes legislativos, ministros y presidentes, autoridades municipales en muchos casos, etc., etc., en general, cargos electivos).

El poltico profesional no es el ciudadano comn que se involucra en los asuntos de la res publica (eso no pasa nunca en nuestras democracias representativas, no puede pasar nunca!) sino la persona generalmente varn que se dedica de tiempo completo a moverse en el aparato de Estado, a administrar toda esa maquinaria conociendo los vericuetos ntimos del poder poltico. La nocin es moderna; nace en el capitalismo europeo, en el Estado-nacin moderno que crea el capitalismo triunfante en la Europa post renacentista, y que hoy ya se ha extendido globalmente como sinnimo de progreso y modernidad. Esta nocin de poltico tiene en la actualidad sus cdigos propios, su historia, su identidad. Como mnimo, y aunque suene a chistoso, tiene incluso identidad hasta en su presentacin formal: varn de mediana edad, o ya entrado en aos raramente joven en traje y corbata con pelo corto. Y como la mujer ya ha ingresado tambin a este oficio, por supuesto tiene su correspondiente look , su uniforme: trajecito formal, tacones, pelo recogido.

La profesin ya se ha globalizado, y con las adecuaciones del caso (tambin vale en algunos casos la tnica o el traje tpico de la regin; el traje y la corbata son, en todo caso, un emblema ideolgico) puede encontrrsela en cualquier punto del globo. Todo lo cual puede demostrar al menos dos cosas: por un lado, que los vericuetos del poder y de las sociedades basadas en las diferencias de clases, ms o menos se repiten por igual en cualquier latitud. Y por otro, que las matrices dominantes que marcan el modo de hacer vienen impuestas por la cultura dominante, en este caso, la visin eurocntrica, occidental si se quiere decir de otro modo (lase: el traje y la corbata, o democracia representativa, formal, democracia de los partidos polticos).

Esta concepcin lleva a la base una nocin que jams se va a expresar abiertamente, pero que es fundamental; como dijera sarcsticamente Paul Valry: la poltica es el arte de evitar que las personas participen en los asuntos que les conciernen. Es decir, la idea de poltico profesional presupone que, ms all de la declaracin siempre pomposa por cierto de participacin ciudadana, gobierno del pueblo y voluntad popular, u otras cosas igualmente altisonantes, no se equivoca en algo bsico: el poder no est en el siempre invocado pueblo, en la gente de a pie. Aquella frmula de el soberano es el pueblo, no puede sostenerse ms que como mal chiste

Si se quiere expresarlo con mayor cinismo, la poltica profesional, la actividad que a lo largo del siglo XX ya se normaliz universalmente como prctica de los partidos polticos manejando los aparatos de Estado eso son las benditas democracias de cuyas supuestas bondades estamos inundados por la ideologa dominante, por el acoso meditico que identifica progreso con esa forma de organizacin, esa nocin de poltica y del poltico profesional que la ejerce es lo que, cada vez ms, estn por el piso.

La poltica como actividad civil est desacreditada, abominada, denigrada sin mayores posibilidades de arreglo, por lo que se ve puesto que la mentira que encarna cada vez es ms insostenible. Cuando, por ejemplo, se dice de la movilizacin de un determinado sector social, de una huelga, de una medida de fuerza, etc., que eso es poltico, se encierra ah una nocin de qu entiende el sentido comn por actividad poltica: algo artero, maoso, sucio, algo que conlleva una agenda oculta non sancta. Por qu? Porque el sistema de partidos polticos y de profesionales de la poltica que conocemos no puede llevar sino a eso: es el arte (quiz es excesivo llamarlo as: quedmonos con prctica) que consiste en mantener el statu quo, mantener inalterable la estructura econmico-social de base, manejando (mejor an: manipulando) las grandes masas. Es decir: la mentira bien presentada. En palabras de Zbigniew Brzezinky, un idelogo estadounidense de la extrema derecha muy transparente en sus declaraciones, el rumbo lo marca la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caen fcilmente en el radio de accin de personalidades magnticas y atractivas [los polticos profesionales], quienes explotan de modo efectivo las tcnicas ms eficientes para manipular las emociones y controlar la razn. La derecha sabe lo que dice, aunque lo diga por lo bajo. Quin se atreve a definir as el trabajo de un poltico profesional? En los manuales de Ciencia Poltica eso no aparece, por supuesto. Slo la altanera que pueda dar la impunidad de saberse todopoderoso permite, como a Brzezinky, decirlo sin pelos en la lengua

Es idea repetida hasta el hartazgo que los males de la sociedad, las injusticias y penurias que sufren las grandes mayoras, se deben a los polticos profesionales (lase: funcionarios de Estado). Ah es donde puede apreciarse con toda claridad entonces la funcin social de la poltica profesional: pasan a ser el fusible de las sociedades. Si se quiere expresarlo de otro modo: son el chivo expiatorio de los poderes, de los verdaderos poderes, los que les pagan sus campaas.

La ideologa que nos domina elude siempre mostrar la diferencia de clases y el origen real de la explotacin, de la riqueza que se genera a partir de la alienacin del trabajo de las grandes mayoras. Los problemas sociales es decir: las diferencias sociales quedan explicadas por la supuesta mala prctica de quienes administran la cosa pblica, por la sempiterna corrupcin de los polticos. Estamos mal, estamos pobres, estamos jodidos porque los polticos se roban todo, puede escucharse como cantinela interminable. De ese modo el sistema como un todo se asegura, se mantiene intacto: la culpa de los males no est en el sistema mismo, sino en la corrupcin de quienes lo administran. La treta funciona muy bien, pues en general es eso lo que las mayoras repiten. Es la administracin de turno quien hace de malo de la pelcula. Exagerando, cuando el sistema hace crisis, se puede llegar a pedir que se marchen todos los polticos, todos los administradores oficiales de traje y corbata de la cosa pblica, como sucedi en Argentina a fines de 2001, cuando pasaron cinco presidentes en el lapso de dos semanas en una explosin de ingobernabilidad. Ms all de ese desfile de gobernantes, expulsados uno tras otro al calor popular de un indignado que se vayan todos!, la situacin de fondo no se resolvi con esas partidas. La mala praxis de ningn poltico profesional explica la cada de la economa argentina, sino los planes de capitalismo salvaje que se aplicaron durante ms de dos dcadas, que dieron como resultado una crisis espantosa resumida en el tristemente clebre corralito. Aunque efectivamente se vayan todos, el sistema permanece. Ah es entonces donde se ve el papel de fusible, de tapn de la verdadera estructura subyacente del sistema que juegan estos encorbatados polticos.

El sistema socioeconmico funciona; es decir: produce y reproduce su estructura (la explotacin de una clase por otra, dicho clara y simplemente). Sus administradores, mal o bien, cumplen con su funcin de mantenerlo andando, de hacer funcionar los aparatos de Estado. Que haya ms o menos corrupcin en esa tarea, que haya ms o menos competitividad y talento en la obra, o mediocridad, en definitiva no altera las cosas. Dicho grotescamente: no importa el color de la corbata de quienes ocupan determinadas sillas, determinados cargos en la administracin: el sistema como un todo se mantiene. Por supuesto, alguien tiene que ocupar esas sillas: y ah est entonces ese oficio tan peculiar.

La raza de los polticos profesionales es muy singular: hay que tener una buena dosis de cinismo para poder trabajar de eso que apuntaba Valry: el arte de evitar que la gente participe realmente en sus asuntos. Es decir: hay que ser un buen mentiroso de oficio. Pero no se trata de satanizar: los polticos profesionales, detrs de sus uniformes de combate el traje y sus finas corbatas, o su equivalente en la versin femenina no son tenebrosos personajes equivalentes a capos mafiosos, aunque en cierta forma as los pinte la conciencia popular. Algo de eso podrn tener, sin dudas; los habr ms o menos mafiosos seguramente. Pero ellos no son los causantes de las penurias de las grandes mayoras. As se fueran todos, el sistema persistira, y los efectos del sistema: la explotacin, las injusticias, las diferencias irritantes, las asimetras sociales, no desapareceran.

Es un lugar comn ver a los polticos profesionales como corruptos, aprovechados, vidos de poder, mentirosos (construiremos un puente y si no hay ro, construiremos un ro!). Y los partidos polticos, en tanto fbricas de polticos profesionales son, en muchas encuestas que as lo indican, junto a los Parlamentos (cmaras de diputados y/o senadores), las instancias menos reputadas entre la poblacin en trminos de credibilidad social, los ms abominados, los peor calificados. Todo eso es lo que queda en la conciencia colectiva, sin dudas. Una mirada al entorno poltico de cualquier pas moderno lase capitalista con sistema de democracia formal va partidos da ms que suficientes fundamentos a esa descripcin. Ahora bien: el problema de fondo no est en el vitico irritante que puede cobrar un congresista, el vuelto que se le queda pegado a un ministro o el soborno que cobrar algn alcalde para otorgar un permiso de construccin. Esas son lacras del sistema poltico, definitivamente. Pero as se terminara con todo eso de un da para otro, la explotacin inmisericorde, las injusticias y las diferencias de clase no terminaran. Los polticos profesionales, como grupo cerrado, como gremio profesional que son, en ms de algn caso, o en mucho casos, pueden ser despreciables (quiz ms que otros gremios que no juegan con los dineros pblicos nadie desprecia a los bomberos, ni a las enfermeras ni a los arquitectos, por ejemplo); pero no son ellos la fuente de las injusticias.

Lo dramtico en todo esto es que a partir de esa prctica especfica de la poltica, de esa forma peculiar que han ido tomando los partidos polticos en las democracias representativas, la idea misma de poltica qued desacreditada. Poltica, en ese sentido, para el imaginario colectivo es sinnimo de desprestigio, de cosa sucia, de actitud mafiosa. Pero la poltica no es slo eso: puede ser tambin y esto es lo que hay que rescatar la participacin efectiva de la poblacin en los asuntos que le conciernen.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter