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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2005

Con el esposo de Margaret Hassan
"No creo que los insurgentes mataran a mi esposa"

Robert Fisk
La Jornada


George W. Bush cree en el bien y el mal. Esto vale tambin para su gemelo espiritual, Osama Bin Laden. Yo nunca he estado muy seguro respecto del mal, pero en el bien s creo.

El primer libro que mi madre me dio para que yo leyera solo fue El diario de Anna Frank. La historia de la nia juda alemana, cuya vida en un escondite en el Amsterdam ocupado -hasta que su familia es entregada a los nazis- es una gran inspiracin para las futuras generaciones. Ella crea que toda la gente era bsicamente buena.

Nunca sabremos si Anna an pensaba as cuando mora de tifus en el campo de concetracin de Belsen. Y si he de ser verdaderamento honesto, tengo que admitir que despus de 30 aos de cubrir guerras en Irlanda, Yugos lavia y Medio Oriente, he conocido a algunos hombres terribles: asesinos, violadores, torturadores y verdugos, algunos de los cuales claramente disfrutaban de su obra.

Esta es una razn de ms para hacer un reconocimiento a un estupendo hombre iraqu, en este caso el esposo de Margaret Hassan. Ella fue, si el video no es falso, cruelmente asesinada por sus secuestradores el ao pasado.

Tahseen Hassan an vive con Margaret en su corazn y mente. Su sentido comn, buen gusto y belleza estn en todas partes. Los tapetes de seda de Qom sobre el sof, los muebles y los cuadros fueron elegidos por ella. "Sabe? Para m Margaret todava est aqu, porque viv con ella en este hogar; ella compr esta casa y an puedo verla ah sentada", dice Tahseen. Seala una silla a un lado de la sala, y yo m e vuelvo hacia ella como si efectivamente Margaret estuviera ah.

Tahseen me muestra la habitacin. "Este retrato de Margaret fue pintado a partir de esa fotografa en el pasillo. Es un buen retrato. Y ah est ella cuando fue a Nueva York, a manifestarse contra la invasin. No complaci ni a los britnicos ni a los estadunidenses. Fue a Naciones Unidas."

Se me haba olvidado la campaa de Margaret en Estados Unidos, pero ah est ella, con una sonrisa cmplice, en lo alto de un edificio. En el fondo, detrs de ella, est el perfil de los edificios de Mahattan, con la ausencia del World Trade Center.

Tahseen es muy sobrio. Est de acuerdo conmigo en que las expresiones de dolor pueden sonar trilladas, pero reconoce que sufri unos das espantosos despus de que su esposa fue secuestrada. "Llegaba a casa y me sentaba aqu a llorar", afirma. "No creo que los insurgentes lo hicieran, no creo que los iraques lo hicieran. Y hasta ahora no puedo estar seguro de si Margaret fue asesinada. Dije que no pude ver el video que se difundi, no porque ella fuera mi esposa, sino porque no soporto ver que asesinen a alguien. Pareca que la persona del video estaba encapuchada. Mi cuado fue a Qatar a ver la cinta. Me telefone y dijo: 'estoy seguro de que es Margaret'. No s por qu, sabe?, despus de vivir con alguien durante tres dcadas, no puedo creer se haya ido as. No puedo creer que est muerta. Puedo estar equivocado. Pido a quien la haya secuestrado que por favor devuelva a mi esposa viva o muerta. Si est muerta, la devolver a la tierra. Si est viva, regrsenmela."

Tahseen se ve reconfortado por la presencia de su sobrino Rami, quien nos trae t. Pero hay un gran silencio en la casa y Tahseen habla muy suavemente, como si tuviera miedo de despertar a algn fantasma. "Slo queran matarla para hacerla callar", expresa en un momento dado. "Si esto sucedi, si Margaret fue asesinada, quin est detrs de esto? Quin se beneficia matando a esta mujer? Dedic su vida a los iraques. Era una mujer muy generosa. Un da lleg a la casa llorando y le pregunt por qu. Contest: 'v a un nio en la calle, mendigando. No puedo creerlo, pues este es uno de los pases ms ricos del mundo'".

La organizacin humanitaria CARE tema por su seguridad y le ofreci un vehculo blindado, y ella slo dijo: "qu hay con mis colegas? A ellos tambin les darn carros blindados? Era un blanco muy fcil. Andaba por todo Irak: en Fallujah, Amara, Basora".

"El ltimo proyecto de Margaret Hassan era abrir una clnica de rehabilitacin para heridos de guerra en Bagdad, cerca de un viejo edificio de la Organizacin de Naciones Unidas. El Ministerio de Salud se lo pidi. Ella consigui todo lo que los pacientes necesitaran: sillas de ruedas, camas, acondicionadores de aire. Tena que visitar el sitio todos los das."

Tahsseen habla de Margaret tanto en pasado como en presente. Sospecho que as quiere mantenerla viva, para despus dejarla ir suavemente. Recuerda su vida en comn en una cronologa. Cmo se cas con l en L ondres, cuando l trabajaba en el aeropuerto de Heathrow, en Iraqui Airways, para despus mudarse a Bagdad en 1972.

Fue despedido de su trabajo porque se haba casado con una extranjera, pero consigui empleo en Alitalia. Ella haba sido locutora de noticias para el servicio en ingls de la televisin iraqu, y labor par a el consulado britnico hasta que ste fue cerrado despus de que Saddam invadi Kuwait en 1990. Lo mismo hizo la oficina en Bagdad de Alitalia. Margaret fue a trabajar a CARE y salv vidas iraques, incluidas las de nios enfermos de leucemia, cuyas medicinas fueron pagadas por lectores de The Independent y distribuidas por Margaret y sus colegas.

"Tena una personalidad muy fuerte y decan que era otra Margaret Thatcher, por lo fuerte que es". Aqu Tahseen vuelve a hablar en pasado y presente. "Haba un gran respeto por ella."

Vuelve a hablar de la presencia de ella en esa casa. "La veo aqu y all, sentada, platicando con las nias. Realmente la extrao mucho, Robert. Mi hermana me telefone y pregunt: cundo vas a venir a Inglaterra? Respond que no creo que vaya a salir de Bagdad hasta que sepa la suerte que corri Margaret. No s qu le pas a mi esposa. Muri? Est viva? No puedo creer que una buena mujer desaparezca de esa forma."

No recuerda la fecha del secuestro de Margaret. No habla de los vdeos en los que aparece su agona, lgrimas, splicas, ni de la cinta en que aparece una mujer medio encapuchada a la que le disparan en la cabeza. El da del secuestro camin hasta la reja para decirle adis, "de la misma forma en que se despide de m. No hay cuerpo, no hay cadver, no les importa", dice. "Podran tirar su cuerpo a la calle, pero, sabes?, tengo algo a qu aferrarme. A mi esperanza de que todava est viva la llamo mi trocito de cuerda."

Los secuestradores de Margaret Hassan se llevaron su telfono celular, cuyo nmero an est guardado en el mvil de Tahseen. Si se marca dicho nmero, una voz grabada dice: "usted no puede hacer esta llamada". Desconectado. Como las buenas personas, arrancadas una de otra. Quisiera con todo mi amor creer en el "trocito de cuerda" de Tahseen.

The Independent
Traduccin: Gabriela Fonseca



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