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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2010

La corrupcin de la democracia

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


El "caso Bettencourt" que zarandea Francia con su vendaval de arrestos, odios familiares, cheques ocultos, grabaciones furtivas, fechoras fiscales y donaciones ilegales al partido del Presidente Nicolas Sarkozy, est hundiendo el pas en una profunda crisis moral.

Liliane Bettencourt, una de las mujeres ms ricas del planeta, poseedora de una fortuna de 17.000 millones de euros y propietaria del imperio de cosmticos y perfumes L'Oral, se halla en el epicentro de un alucinante culebrn devenido asunto de Estado. Unas conversaciones robadas en su domicilio revelaron que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, us su influencia (cuando era ministro del Presupuesto, y por consiguiente responsable de la administracin fiscal) para obtener que su esposa, Florence, fuese contratada por la multimillonaria -con un salario anual de 200.000 euros- para administrar su fortuna... De paso, Eric Woerth, que tambin era tesorero del partido del Presidente, percibi presuntamente donaciones de decenas de miles de euros (1) para financiar la campaa electoral de Sarkozy... A cambio, se sospecha que el ministro hizo la vista gorda sobre una parte del patrimonio oculto de la duea de L'Oral: por ejemplo, varias cuentas millonarias en Suiza y una isla en las Seychelles valorada en unos 500 millones de euros...

Este asunto, de por s bochornoso, adquiere mayor morbo en la medida en que Eric Woerth es el encargado de conducir la dura reforma de las jubilaciones que castigar a millones de asalariados modestos. En un ambiente de fuertes tensiones sociales y de motines de desclasados en los guetos urbanos, el "caso Bettencourt" est reactivando el viejo litigio entre las elites y el pueblo comn. "El clima de la sociedad, advierte el filsofo Marcel Gauchet, se halla hoy impregnado de revuelta latente y de un sentimiento de distancia radical hacia los dirigentes" (2).

Francia no es la nica democracia carcomida por la corrupcin de algunos polticos y por la permanente confusin que muchos de ellos mantienen entre cargos pblicos y beneficios privados. Est an fresco en las memorias el escndalo de los abusos de los gastos parlamentarios a expensas de los contribuyentes, ocurrido en el Reino Unido y que, junto con otras causas, provoc el descalabro de los laboristas en las elecciones del 6 de mayo pasado. O el de la Italia de Silvio Berlusconi en donde, casi veinte aos despus de la operacin mane pulite que decapit a gran parte de la clase poltica, la corrupcin, a modo de metstasis, vuelve a extenderse ante la impotencia de una izquierda paralizada y sin ideas. El Tribunal de Cuentas italiano, en su ltimo informe, establece que los delitos de corrupcin activa de los funcionarios pblicos aumentaron el ao pasado en ms de 150% (3). Y qu decir de Espaa, agobiada por los mltiples casos de corrupcin de cargos pblicos asociados a los "seores del ladrillo" enriquecidos por las delirantes polticas urbansticas. Sin hablar del esperpntico "caso Grtel" que sigue coleando.

A escala internacional, la corrupcin alcanza hoy, en la era de la globalizacin neoliberal, una dimensin estructural. Su prctica se ha banalizado igual que otras formas de criminalidad corruptora: malversacin de fondos, manipulacin de contratos pblicos, abuso de bienes sociales, creacin y financiacin de empleos ficticios, fraude fiscal, disimulo de capitales procedentes de actividades ilcitas, etc. Se confirma as que la corrupcin es un pilar fundamental del capitalismo. El ensayista Moiss Nam afirma que, en los prximos decenios, "las actividades de las redes ilcitas del trfico global y sus socios del mundo legtimo', ya sea gubernamental o privado, tendrn muchsimo ms impacto en las relaciones internacionales, las estrategias de desarrollo econmico, la promocin de la democracia, los negocios, las finanzas, las migraciones, la seguridad global; en fin, en la guerra y la paz, que lo que hasta ahora ha sido comnmente imaginado" (4).

Segn el Banco Mundial cada ao, en el planeta, los flujos de dinero procedentes de la corrupcin, de actividades delictivas y de la evasin de fondos hacia los parasos fiscales alcanza la astronmica suma de 1,6 billones de euros... De ese montante, unos 250 000 millones corresponden al fraude fiscal realizado anualmente slo en la Unin Europea. Reinyectados en la economa legal, esos millones permitiran evitar los actuales planes de austeridad y ajuste que tantos estragos sociales estn causando.

Ningn dirigente debe olvidar que la democracia es esencialmente un proyecto tico, basado en la virtud y en un sistema de valores sociales y morales que dan sentido al ejercicio del poder. Afirma Jos Vidal-Beneyto, en su libro pstumo y de indispensable lectura, que cuando, en una democracia, "las principales fuerzas polticas, en plena armona mafiosa, se ponen de acuerdo para timar a los ciudadanos" (5) se produce un descrdito de la democracia, una repulsa de la poltica, un aumento de la abstencin y, ms peligroso, una subida de la extrema derecha. Y concluye: "El gobierno se corrompe por la corrupcin, y cuando hay corrupcin en la democracia, la corrompida es la democracia".


Notas:

(1) En Francia, la ley de financiamiento de los partidos polticos del 11 de abril de 2003, limita las donaciones de las personas fsicas a 7.500 euros al ao.

(2) Le Monde , Pars, 18 de julio de 2010.

(3) Clarn , Buenos Aires, 17 de febrero de 2010.

(4) Moiss Nam, Ilcito , Debate, Madrid, 2006.

(5) Jos Vidal-Beneyto, La corrupcin de la democracia , Catarata, Madrid, 2010.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/isum/Main?ISUM_Portal=1

rCR



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