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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2010

Modesto plan de paz para Euskal Herria con algunas ideas bsicas sobre el tema de su eventual independencia, escrito por un dramaturgo

Alfonso Sastre
Gara


Toda titulacin ma para la escritura de este breve y ambicioso plan se reduce al hecho de que el uso continuo y prolongado de nuestro oficio acaba haciendo de los dramaturgos expertos en conflictos, sobre todo familiares y sociales, pero tambin histricos y polticos. A eso se limita, digo, toda mi autoridad para escribir esta propuesta de paz para el Pas Vasco, Euskal Herria.

Yo pienso que un plan veraz y verificable para que esa paz, por la que ya se oye, aunque sea silencioso, un gran clamor, sea efectiva, slo puede partir de que se establezca por unos poderes pblicos, hoy vigentes, pero quizs iluminados por un recuperado pensamiento verdaderamente progresista, la mera posibilidad legal, democrtica, de que los territorios vascos hasta hoy administrados por los estados espaol y francs pudieran constituirse algn da, si la voluntad de los ciudadanos vascos llegara a expresar esa voluntad, en un Estado nuevo e independiente. Nada ms, pero tambin nada menos que eso.

Circunscribiendo ahora la cuestin a Espaa, se tratara de que esos sectores de vanguardia de la Administracin espaola decidieran apostar por la reescritura del o de los pasajes reformables (ah llegara el turno y la tarea de un pensamiento constitucional) de la actual Constitucin Espaola, para retirar de ella el carcter metafsico poco menos que sagrado de la actual Unidad de Espaa, y la garanta armada (policaca y militar) de esa unidad metafsica; y, en fin, la consiguiente apertura a otras formas (democrticas) de unidad poltica, pues la paz que reclamamos los ciudadanos para ya mismo no comporta la rotura de nada; formas que se pueden estimar prximas o emparentables con las vigentes hoy en pases como Suiza, Alemania o el Reino Unido.

El dramaturgo slo con su imaginacin dialctica puede pasar de aqu, y han de ser algunos polticos abiertos e inteligentes y algunos pensadores constitucionalistas quienes con el apoyo popular correspondiente en Espaa puedan proceder a esa reescritura, que comportara una Reforma Constitucional; la cual es una conditio sine qua non de la anhelada paz; a una reforma, digo, de esos aspectos metafsicos y armados (policacos y militares) de la actual Constitucin. Para establecer que esa reforma sea una condicin necesaria para la suspensin definitiva de las acciones armadas de ETA me baso en que esa condicin se desprende de la lectura de sus comunicados, o, al menos, de su interpretacin dramatrgica.

La amnista para todos los presos polticos y el cese de la lucha armada revolucionaria (que en su nivel operativo actual est procurando, no dudo que contra la voluntad de quienes la practican, alimento social a las ideas espaolas ms conservadoras y retrgradas) sern momentos esenciales de este proceso de paz escrito por un modesto dramaturgo.

En este texto, como se ver, hemos recuperado del acervo de la lengua castellana el trmino confederanza para aplicarla aqu a las naciones hoy existentes, tres de las cuales son negadas como tales por los sectores espaoles ms reaccionarios, portadores an del viejo y polvoriento estandarte del Imperio espaol y de su pretrita y aorada grandeza. Podra decirse que los tatarabuelos de los actuales militantes de la derecha espaola declarada son los Reyes Catlicos. Esta confederanza comportar ya la existencia, en su marco poltico, de Estados soberanos. Pero hagamos, antes de seguir, la siguiente observacin, quizs un tanto petulante, en la que me temo que se le vea un poco o un mucho el plumero a la vanidad propia de las gentes de teatro: Yo pienso que todo lo que no sea seguir, al menos aproximadamente, el calendario que voy a proponer ser mera palabrera y, como se dice popularmente, mear fuera del tiesto.

He aqu nuestra Hoja de Ruta, que se desarrolla, cronolgicamente, en dos fases, a saber: El primer momento de la primera fase el momento fundamental y fundamentante ha de ser, como queda dicho, una breve y sustanciosa reforma constitucional, que comportara una reescritura de unas lneas de la Constitucin espaola de 1978.

En el segundo, por una parte se producira un adis a las armas (no un hasta luego) de ETA; y, por la otra parte, una Amnista para todos los presos polticos y de intencionalidad poltica (terroristas en el lenguaje policaco y judicial, usual de la prensa).

Habra empezado, venturosamente, la paz, y esa fecha se escribira con letras de oro.

En la segunda fase ya en paz! se desarrollara un gran debate poltico con vistas a la legalizacin de la existencia en los territorios del Estado espaol de cuatro naciones, una mayor, Espaa, y tres menores, Euskal Herria, Pasos Catalans con un subdebate del ms alto nivel entre Catalunya, Valencia y Baleares, asesorado por especialistas, asimismo del ms alto nivel y Galiza, que hoy forman partes provinciales del Reino de Espaa, ello, contra toda congruencia, al mismo nivel que provincias inequvocamente espaolas como Murcia. Ser el momento de corregir esta chapuza terica y prctica posfanquista.

En el siguiente momento y ya estamos poniendo a prueba nuestra anunciada imaginacin dialctica se establecera al fin esa confederanza, para lo cual no habra que esperar a la proclamacin de una Repblica, pues el Reino de Espaa, a pesar de todas sus limitaciones, podra asumir esta trascendente responsabilidad histrica. En esta confederanza, las tres naciones menores figuraran ya con la entidad de Estados soberanos.

Ello no significara, como aseguran patticamente las Derechas neo-franquistas, la ruptura (Espaa rota y roja) ni la liquidacin de Espaa y de su glorioso pasado, sino justamente su verdadero engrandecimiento hasta el nivel histrico que al gran poeta peruano Csar Vallejo le hizo exclamar desde lo ms profundo de su corazn: nios de Espaa, si Espaa cae digo, es un decir, cmo vais a cesar de crecer!. (Palabras que, desgraciadamente, fueron profticas). Espaa, digo, alcanzara una verdadera grandeza sobre una superficie territorial ms reducida; una grandeza antifascista que la elevara al rango de creadora de justicia y patria de las libertades en la Pennsula Ibrica, en la que conviviran a partir de entonces, ojal fraternalmente, cinco estados libres, contando naturalmente con la hermana Repblica portuguesa.

Es evidente que hasta ah no podr llegar el actual Reino de Espaa, con su rey borbnico-franquista, y que para entonces habr llegado el trascendental momento de plantear la cuestin republicana en ese proceso de progresin hacia los nuevos tiempos: el magno momento de la proclamacin de una tercera Repblica espaola, por la que ya se est trabajando, y tres pequeas repblicas que hoy son regiones perifricas de Espaa, y con ello la ocasin del arrumbamiento, por fin, de un sistema anacrnico monrquico y que tan slo ha sido parcheado de demcrata y constitucional. Habra llegado al fin, decimos, el momento de iniciar una gran empresa histrica, que sera acometida bajo la denominacin poltica, que aqu queda propuesta, de Confederanza de Repblicas Ibricas. (Algn da habr que hacer todo esto, pero ya hay que hablar claramente de ello; y eso es lo que yo estoy intentado hacer en estas pginas).

Por fin, habra quedado abierta la posibilidad de que alguno o todos estos estados accedieran a una definitiva independencia repblicas soberanas, si as lo reclamara la voluntad popular de los ciudadanos vascos, catalanes o gallegos, que entonces se vincularan a Espaa de un modo o de otro, en virtud de los tratados que se suscribieran entre las partes. (Es de recordar que el Estado de las Autonomas actual no es otra cosa que una descentralizacin administrativa y adems, como ya se ha dicho, homogeneizadora de lo evidentemente heterogneo, y en realidad slo aceptable, y con muchas reservas y matices, para las anteriores regiones y provincias espaolas, que slo reclamaban en algn caso cierta autonoma para su administracin. La idea infame del caf para todos recuerda un episodio que no dice nada a favor de la inteligencia de quienes perpetraron ese grave percance de la razn histrica).

En cuanto a la Repblica vasca, en las circunstancia futuras que hoy estamos prefigurando, se abrira ante ella siempre en el marco de la voluntad popular la triple tarea que la conducira a la reunificacin (en siete provincias), la completa euskaldunizacin, y el socialismo en su nuevo cuo, a la altura de los tiempos.

Digamos para terminar:

Arriba la paz. Abajo la pacificacin. La paz es necesaria, urgente y posible, aunque, hoy por hoy, para los gobernantes de Espaa, la reclamacin ferviente y sincera de la paz sea, como hasta hoy lo es, una idea subversiva. La paz, para serlo verazmente para ser propiamente paz, tiene que ser algo radicalmente distinto que un cese de la violencia por medio de una pacificacin armada una paz a tiros, empresa policaca que en este caso se ha evidenciado intil a lo largo de muchos aos, de modo que ha quedado claro una vez ms que los hechos tienen la cabeza dura, y que en este pas es cierto que padecemos un serio conflicto poltico y no las gratuitas acciones de una errtica banda de guerreros idealistas o como siguen afirmando las derechas espaolas desde su fanatismo patritico: de una banda de asesinos sedientos de sangre siempre deseosos de matar a su prjimo, que es lo nico que saben hacer. Ciertamente hay que partir de la realidad para plantear y tratar de resolver los grandes conflictos que en ella se producen. El conocimiento de esta gran verdad forma parte de nuestro oficio dramatrgico, y a ello me he referido al principio.

P.S. para nuestra esperanza.

Un Partido Socialista Obrero Espaol renovado y audaz, en la lnea que parece haber iniciado, aunque tmidamente, el Partit Socialista de Catalunya, podra acometer (en ausencia de una Izquierda Unida o una Corriente Roja u otras organizaciones de izquierda revolucionaria que en Espaa tuvieran el respaldo popular y la fuerza necesaria para ello, pero deseablemente con el apoyo de todas estas fuerzas) esta trascendente y benemrita empresa histrica en la que el socialismo espaol recuperara y adems gloriosamente su perdido y maltrecho prestigio. En tal caso, el comienzo de este venturoso camino hacia la paz se producira en una mesa de negociacin entre, por un lado, un PSOE liberado de su vergonzante dependencia del PP y, por otro, representantes de una izquierda abertzale no por ilegalizada menos legtima.

Aqu acaba mi modesta aportacin a este magno proyecto. Otras veces me he ofrecido tambin y ahora reitero ese ofrecimiento para contribuir de cualquier modo a las conversaciones iniciales, aunque nada ms fuera como seora de la limpieza de la habitacin en la que se renan los especialistas ad hoc, dado que, al fin y al cabo, hablando en serio, yo no soy ms que un poeta muy preocupado y algo pensativo.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100822/216855/es/Modesto-plan-paz-para-Euskal-Herria-algunas-ideas-basicas-sobre-tema-su-eventual-independencia-escrito-dramaturgo 



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