Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2010

El despertar Rapa Nui

Francisco Torrealba
Azkintuwe.org


En un mes, una decena de familias de Rapa Nui, Isla de Pascua, han ocupado 35 terrenos, la mayora fiscales, exigiendo su devolucin y generndole al gobierno de Sebastian Piera un escenario similar al del Pas Mapuche. Quines son? Hasta dnde estn dispuestos a llegar? Cules son sus historias?

"Nua, ya es hora". La madrugada del 27 de julio, Mutta Heronui Hey Tuki entr a la pieza de su ta abuela, Ana Lola Tuki, de 84 aos, y la despert. Se subieron a su camioneta y recorrieron en slo dos minutos las pocas cuadras que hay entre su casa y la oficina del Ministerio de Bienes Nacionales en el centro de Hanga Roa, la capital de Rapa Nui o Isla de Pascua. Al frente, los carabineros que custodiaban la Gobernacin cambiaban la guardia. No pudieron ver como Mutta y su anciana acompaante entraron a la pequea oficina de madera. De una patada Mutta abri la puerta, rpidamente entr frazadas, colchones, comida y una imagen de la virgen. Llegaban para quedarse.

Con la luz del sol, el resto de los cerca de 4 mil habitantes de la isla vio como en el portn de Bienes Nacionales flameaba una pequea bandera de Rapa Nui, smbolo de las tomas u ocupaciones y que hoy, a casi un mes, se agitan con fuerza en unos 35 terrenos a lo largo de toda la isla. Museos, las oficinas del BancoEstado, de Entel, la Municipalidad, el Registro Civil, dependencias del Ministerio de Obras Pblicas, Sernatur, Extranjera, casas particulares, el lujoso Hotel Hanga Roa y hasta en la pista de aterrizaje del aeropuerto Mataveri cuelgan banderas con leyendas que exigen la devolucin de los terrenos.

Mutta Hey dice que vena preparndose hace aos para esto. Que se aburri de los abusos del continente y que quiere recuperar para su bisabuela los terrenos que alguna vez fueron de su tatarabuelo Tuko Tuki, el fallecido patriarca del clan. "El Gobierno chileno siempre nos ha discriminado. Dicen que somos ignorantes, que somos flojos, que somos indios. Bueno, nos aburrimos de eso, si ahora quieren conversar que vengan para ac, que den la cara", dice Hey en una de las oficinas donde funcionaba la reparticin gubernamental y que ahora es un improvisado dormitorio.

Una cuadra ms all de la ocupacin de Hey, estn los Riroroco Pakarati. Ellos se tomaron una de las plazas del barrio cvico de Hanga Roa. Tai, la vocera del clan, cuenta que slo tres horas se demoraron en levantar la cabaa que los protege de las intermitentes, pero intensas lluvias que por estos das hay en la isla. Con el busto de Policarpo Toro -el marino que en 1888 anex la isla a Chile- que adorna la plaza detrs suyo, Tai Riroroco simplifica todo. " A esta altura estoy esperando que me desalojen. Yo s que una vez ms no nos van a escuchar. Pero si nos desalojan, vamos a usar la fuerza. Yo estoy dispuesta a morir por mi tierra", seala enftica.

La revuelta tiene completamente agitada la apacible vida en la isla. En un mes han viajado tres subsecretarios, el intendente de Valparaso -regin de la cual depende administrativamente Rapa Nui-, renunci el gobernador Pedro Edmunds, se reforz el contingente de carabineros y, segn autoridades locales, se han cancelado algunas reservaciones de turistas extranjeros, los que en todo caso, ms all de sorprenderse con las banderas, casi no se dan por enterados de lo que ocurre.

Lo que ms preocupa, como lo reconoce el gobernador interino Jaime Miranda, es el nivel de coordinacin que han mostrado las distintas familias y que anticipa una difcil y lenta resolucin del conflicto. Por ejemplo, cada vez que aumenta el nmero de carabineros cerca de algunos terrenos ocupados, inmediatamente los isleos se comunican por radio o celular y a los segundos aparecen cuatro o cinco camionetas con, al menos, seis hombres y un par ms a caballo con tenida militar y bototos, personajes que los rapanui conocen como Yorgos. No hay violencia, ni siquiera un cruce de palabras, pero el silencio lo dice todo.

Miranda aporta otro antecedente. Dice que han detectado al menos dos miembros de las tomas que habran estado en la zona mapuche y que habran replicado en la isla algunas tcticas para la ocupacin de terrenos. "Incluso no descartamos -dice Miranda- la presencia de activistas". "Lo que pasa ac es ms simple: primera vez en nuestra historia que los isleos nos unimos", dice Hey, descartando ayuda desde la Araucana, mientras al frente, en la plaza de la Gobernacin, se comienzan a reunir los miembros del Parlamento de Rapa Nui. "Zona cero"

"Para el conocimiento internacional, Rapa Nui jams entreg ni cedi la soberana a Chile". Escrito con pintura negra en una pizarra blanca, el cartel aparece en la calle Atamu Tekena, la principal de la isla y paso obligado de los cerca de 60 mil turistas que llegan cada ao a conocer los mois. El letrero est al costado de la sede del autoproclamado y autoconvocado Parlamento de Rapa Nui, instancia formada en 2009 por miembros de algunos de los principales clanes de la isla.

Por estos das, eso s, la sede est vaca. El centro de operaciones est en la plaza de la Gobernacin, que tienen tomada desde el 16 de abril, cuando, a diferencia de las dems ocupaciones, llegaron para exigir cambios en el estatuto administrativo de la isla y aumentar el control migratorio. Como ah mismo hay otras tomas y est la de Mutta Hey, que fue la que impuls a las dems familias a hacer lo mismo, los isleos del continente llaman al lugar la "Zona cero".

Es all donde, mientras dos DVD tocan msica anglo de los 60 en dos televisores distintos -uno de ellos LCD-, Leviante Araki, presidente del Parlamento Rapa Nui, termina de enrollar un cigarrillo de marihuana. Se sienta en una silla de plstico roja con el logo de Coca Cola. Viste pantalones de camuflaje, una chaqueta verde y luce una larga barba. Se hace acompaar por su ministro de Tierras y Colonizacin, Santiago Tepano, todo un prcer en Pascua, ya que es hijo de Juan Tepano, el ltimo cacique de la isla. Tambin est Ins Teave, vicepresidenta del Parlamento, adems de un miembro de la Comisin de Justicia, al que no le agradan los continentales, as es que se sube a su moto y se va.

Araki asegura estar en sus terrenos, los de sus antepasados. Para ser ms preciso, los de su abuelo Tuko Tuki. No habla, ms bien grita. A un costado, una cocinilla con una tetera tiznada como un carbn hierve a ms no poder, tanto que se derrama el agua. Araki se enoja y en rapanui ordena que apaguen el fuego. Le da una bocanada a su cigarrillo, mientras a slo metros pasa un furgn con carabineros que van a reunirse con el gobernador interino. Araki ni se inmuta. Lleva cuatro meses viviendo en la choza que levant en la plaza de la Gobernacin.

El fuerte viento que sopla todo el da en la isla le apaga su cigarrillo. Se vuelve a enojar. Lo prende y comienza un relato que abarca ms de 400 aos de historia y que termina en una sola conclusin, que suena ms bien a advertencia. "Toda esta tierra que t ves "conti", es nuestra, de los rapanui, as es que si el Gobierno nos viene a sacar por la fuerza, nosotros los vamos a sacar a ellos y nos vamos a Oceana, donde s se respeta a la etnia", dice y, de paso, culpa al ex gobernador Pedro Edmunds de no haber escuchado a las familias. Caudillo cado

Pedro Edmunds sale de su ferretera que est al lado del aeropuerto, y en las cinco cuadras que recorre en su camioneta hasta un caf, lo saluda casi todo el mundo. l devuelve las gentilezas y sonre. "La gente me tiene cario, les doli que renunciara, pero lo hice por la isla", dice Edmunds sobre su salida de la gobernacin gatillada por el conflicto. Toma su caf cortado. A diferencia de la mayora de los isleos, usa el pelo bien corto. Los cerca de 22 grados que en ese momento hay en la isla son ideales para su polera marca Polo. Edmunds usa iPhone. Hace el tpico gesto con el ndice hacia la derecha por sobre la pantalla del telfono. Contesta, habla un par de segundos, cuelga y explica preocupado su visin de lo que pasa en Rapa Nui.

"Ac hay reclamos que son justos. Es verdad que hubo personas, analfabetas, de las que se aprovecharon para quitarles sus tierras. Eso hay que solucionarlo. Pero lo peligroso es que se puede abrir una puerta que va ser imposible de cerrar. Ac hay sinvergenzas, porque eso es lo que son, que se estn aprovechando. En esos casos, el Gobierno va tener que decir 'no ha lugar'", seala. A lo que apunta Edmunds, es que tal como lo reconocen las autoridades vigentes, el problema para el Gobierno est en encontrar una frmula que permita abordar los casos que tienen sustento -ya hay una comisin que est trabajando para recopilar los antecedentes- y separarlos de aquellos que se aprovecharon de la coyuntura.

Las autoridades locales temen que si aceptan las demandas de todos los que han ocupado terrenos, ms adelante pueden aparecer otras familias, exigiendo nuevas reivindicaciones. Y como hasta mediados de 1800 en la isla -a diferencia de hoy que slo est habitada en Hanga Roa- haba 38 tribus que la ocupaban en su totalidad, pueden surgir voces que aleguen que lugares de alto valor turstico y patrimonial como la playa de Anakena o la zona del volcn Rano Raroku -donde se fabricaban los mois- pertenecan a sus ancestros.

Edmunds fue de los pocos funcionarios pblicos ex Concertacin que el Presidente Sebastin Piera logr fichar en cargos de importancia. Como militante DC fue alcalde de la isla por 16 aos hasta 2008. Su pasado poltico le trajo sus primeros enemigos, ya que los lderes de la Alianza de la isla no le perdonaron a Piera que no haya buscado entre sus filas a su representante en el ombligo del mundo. Edmunds prefiere no entrar en el tema y se entusiasma al hablar de su sueo de crear una fundacin que cautele la sustentabilidad ecolgica de la isla. Cree que Rapa Nui debe ser como las Islas Galpagos o como Fernando de Noroa, donde se restringe el acceso a los turistas y hay un plan de cuidado del entorno.

Aunque resulte sorprendente, pese a que en 1995 la UNESCO design a la isla como Patrimonio de la Humanidad, en Rapa Nui no hay un vertedero para procesar los desechos y slo funciona un botadero casi clandestino, al que, adems de decenas de perros vagos, basura y escombros de todo tipo, llegan residuos txicos como las bateras de los autos. Tampoco hay alcantarillado y menos una planta de tratamiento de aguas servidas, por lo que se teme que en un plazo no muy lejano se contaminen las napas de aguas subterrneas, de donde se saca el agua potable de la isla. El "Hito" Hanga Roa

Tal como Edmunds tiene numerosos seguidores, tambin tiene muchos detractores. Entre ellos, algunos miembros de la familia Hito, quienes desde el 31 de julio ocupan el Hotel Hanga Roa, uno de los ms lujosos de la isla, con fecha de inauguracin para el verano. A Edmunds lo acusan de haber avalado la construccin "ilegal" del hotel, e incluso, aseguran en la familia Hito, se asoci con la familia Schiess -propietaria del hotel- y sera el dueo del restaurante del complejo.

Los Hito, a travs de su vocera Marisol Hito , una rapanui que vivi 25 aos en el norte de Chile, no se andan con rodeos: quieren que les devuelvan el terreno donde est emplazado el hotel. El lugar no es cualquiera. Est en la avenida Pont, una especie de costanera de Hanga Roa. Tiene una vista paradisaca del mar y est lo suficientemente cerca del pueblo como para que sus pasajeros pueden visitarlo, pero lo suficientemente lejos como para gozar de una tranquilidad absoluta.

Hasta all tiene que ir Leviante Araki. Tiene programada una reunin con los Hito para coordinarse. Araki va en uno de los autos en los que se mueve en la isla. Es un pequeo Kia Morning color azul metlico con sus asientos forrados en telas con dibujos polinesios. Araki fuma otro cigarrillo, esta vez es de tabaco, y conversa en rapanui con el piloto, otro miembro del Parlamento. A un costado las olas golpean furiosas el borde costero, salpicando uno de los mois que hay en el trayecto. En la radio suena un CD de George Michael con la cancin "Don't let the sun go down on me". Araki tararea algunas slabas.

La conversacin entre Araki y los Hito es breve. Unas pocas palabras y Araki se va. Los Hito estn en el lobby. Ah tambin estn sus colchonetas, al lado de sillones hechos con maderas milenarias tradas del sur de Chile y tapados con cojines de pluma de ganso silvestre. Al fondo se ve una de las piscinas que pareciera proyectarse sobre el mar. Toda la inversin ha significado ya unos 50 millones de dlares y hoy, por la toma, est parada.

Marisol Hito reclama que su abuela, Vernica Hito, seora de Ricardo Hito, fue estafada por el Gobierno, especficamente la Corfo. Su versin -el hotel se excus de dar la suya- es ms o menos as: se supone que en 1969 Vernica le cedi los terrenos a la Corfo a cambio de la construccin de una casa y con el compromiso de que cuando ella falleciera deban devolvrselos para que se los heredara a su familia. Eso no habra ocurrido y en 1979 la Corfo le vende los terrenos a un particular: Hugo Salas, quien a su vez le vende en 1990 a la hotelera Panamericana, grupo que tras asociarse con la familia Schiess le traspasa el resto de la propiedad, transformndola en los actuales dueos.

El principal argumento del clan Hito es que la Ley Indgena y las normas que regulan traspasos de tierra slo permiten la venta entre rapanuis, por lo que la venta de la Corfo a Salas estara viciada. Tambin los traspasos posteriores. "Nosotros no nos vamos de ac. El ministro Hinzpeter propuso una mesa de trabajo con resultados en 60 das, pero con la condicin de que dejramos la ocupacin de nuestros terrenos, y eso no lo vamos aceptar. Si quieren conversar, que vengan, porque si dejamos la ocupacin no nos van a solucionar nada, nos van a engaar como siempre", dice Marisol, mientras su ta prepara los colchones para dormir. Maana ser otro da de toma.

* Gentileza Revista El Sbado

 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter