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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2010

Sobre los recortes a la ayuda para los desempleados
A vivir del aire

Alberto Montero Soler
Rebelin


Si eres una de las 70.000 personas cuya edad se encuentra entre los 30 y los 45 aos, has agotado tu prestacin de desempleo, tus ingresos no superan el 75% del salario mnimo interprofesional y no tienes cargas familiares vete encomendando a quien puedas, porque ni siquiera tendrs derecho a la ayuda de 426 euros que acaba de prorrogar el gobierno por otros seis meses.

En efecto, en absoluta consonancia con su retrica fervientemente socialista y defensora a ultranza de los derechos sociales y de la clase trabajadora, el ministro de Trabajo ha anunciado, sin que nadie sepa por qu, que esas 70.000 personas, simplemente por el hecho de tener entre 30 y 45 aos, no tendrn derecho a la misrrima ayuda de 436 euros mensuales durante 6 meses.

La cuestin tiene sus bemoles. Podra el ministro explicar qu diferencia la situacin de una persona en la que confluyen todos esos requisitos pero que slo tiene 28 aos de una que tenga 32 o de una que tenga 43 aos con respecto a una con 47? Qu razn objetiva puede justificar una medida as? Qu maravillosa capacidad se le reconoce a los hombres y mujeres de ese abanico de edad, de los 30 a los 45 aos, para que se les excluya de esa ayuda? Tal vez la de haber aprendido a vivir del aire? O es que se supone que sus padres an deben seguir vivos y, por tanto, pueden volver al hogar para pasar a vivir de las pensiones, por otro lado tan generosas, con las que malviven sus progenitores? Es que porque no tienen cargas familiares por lo que ya no necesitan alimentarse, vestirse, pagar el alquiler o tomarse una cerveza?

Quieras que no, aunque slo fuera para aparentar que vivimos en una sociedad democrtica y las decisiones del gobierno obedecen a alguna causa razonable que, a su vez, debiera ser justificada ante la ciudadana, el ministro tendra que dar alguna explicacin de por qu se ha excluido de la ayuda a esa cohorte etaria. Es lo menos que se puede despachar en una democracia. Tena que haberse sentado ante los medios de comunicacin y explicarles que no se les va a conceder la ayuda a esas personas porque no le da la gana a l; o porque tiene pruebas de que todas esas personas trabajan en el mercado negro y no necesitan la ayuda; o porque sabe de buena tinta que se la van a gastar en vino o en ansiolticos Por lo que sea, pero que lo explique y justifique.

Porque, en caso contrario, bien podra parecer que o se ha adoptado por mero capricho o, lo que podra ser an peor para la imagen de este gobierno socialista, que la decisin se toma para ahorrarse los 100 millones de euros que la misma le supondra a las arcas pblicas.

Espero que ninguno de vosotros est pensando tan mal de un gobierno que no cesa de repetir su compromiso con las polticas sociales. Alguna razn profunda tiene que haber para que este gobierno deje desamparado a un colectivo tan vulnerable como es, precisamente, el de personas que no se encuentran trabajando y han agotado su prestacin por desempleo, candidatos perfectos a una situacin de excluidos sociales en donde es fcil entrar pero de donde resulta muy complicado salir. Sera excesivamente cruel pensar que se pone en riesgo de exclusin social a 70.000 personas simplemente por ahorrarse 100 millones de euros en estos seis meses, verdad?

Mxime sabiendo que, por ejemplo, el rescate de Caja Castilla La Mancha le est costando a las arcas pblicas ms de 2.000 millones de euros, es decir, el equivalente a prorrogarles la ayuda a estas personas durante 10 aos o, lo que es lo mismo, a duplicarles el importe reduciendo la duracin de la prestacin a 5 aos (eso siempre que ninguno llegue a incorporarse al mercado de trabajo, claro est).

S, dejad de pensar mal y no tengis en cuenta las declaraciones del Secretario de Estado de Economa, Jos Manuel Campa, cuando hace unos das afirmaba que el objetivo de reducir el dficit pblico al 6% en 2011 es incondicional y no depende de la evolucin del cuadro macroeconmico (por cierto, este pasado fin de semana Sarkozy ha hecho unas declaraciones idnticas a las de Campa as que, una de dos, o Campa se ha vuelto conservador o Sarkozy se ha hecho rojillo, pero ambas cosas a la vez no pueden ser). Eso significa que nuestro gobierno est decidido a rebajar el dficit cueste lo que cueste y si ello implica sacrificar a 70.000 desempleados sin prestacin a los que se les niega esta msera ayuda bien empleado estar (disculpad el macabro juego de palabras).

Cuesta seguir con la irona ante esta muestra de violencia social instrumentada desde el gobierno.

No es ya que un ministro diga una cosa y salga otro al da siguiente y diga la contraria; no es ya que se llamen socialistas y practiquen las mismas polticas con los conservadores; no es que dancen al comps del capricho de los mercados financieros olvidando cul es la fuente de legitimidad de su poder. No, no es slo eso; que tambin. Es la violencia que implica dejar desatendido a quien carece de cualquier atencin sabiendo que, en su gran mayora, acabarn integrando la masa de excluidos sociales de este pas. Es la insensibilidad social ante los ms desfavorecidos, la prepotencia chulesca ante la parte de la ciudadana ms dbil y frente a la que se adoptan medidas que les perjudican ms que gravemente sin explicarlas siquiera mientras que se deshacen en explicaciones, excusas y evasivas para evitar un aumento de los impuestos a las personas con ms renta de este pas y ah s que con la mera alusin a la justicia social sobraran ya todas las explicaciones.

Pero es que, adems, con esta medida este gobierno est olvidando dos cosas esenciales.

La primera es que el dficit pblico no debe ser nunca un objetivo de poltica econmica en s mismo, sino que es el resultado contable de la utilizacin de las dos vertientes de la poltica fiscal: los gastos y los ingresos pblicos. Por lo tanto, dejar de gastar 100 millones de euros en una ayuda social que no da siquiera para sobrevivir dignamente a un ciudadano porque hay que recortar el dficit pblico es olvidar que detrs de esos 100 millones de euros hay 70.000 personas que carecen de cualquier otra fuente de ingresos propia. Ellos y la mejora de su situacin deben ser el objetivo a tener en cuenta y no slo el dficit pblico.

Y la segunda es que el Estado de bienestar surgi para superar las situaciones de caridad y para convertir la solidaridad en el fundamento que permitiera dar cuerpo a un conjunto creciente de derechos sociales. Sin embargo, con esta medida fuerzan a miles de personas a depender de sus familias cuando debieran estar sostenindolas y, en el peor de los casos, a retornar a la caridad y a la humillacin de suplicar por la subsistencia.

Si el Estado de bienestar trataba de desmercantilizar la supervivencia del ser humano dotndolo de bienes sociales bsicos y de una red de proteccin contra los riesgos sociales, con esta decisin se obliga a estas personas a lanzarse desesperadas a aceptar cualquier trabajo, ya sea formal o informal, para poder percibir algn ingreso; las arroja a la ley de la selva que, en nuestras sociedades, es la ley del mercado para que en l busquen cmo hacer frente al desamparo en el que los ha abandonado el Estado.

Bonita tarea para un ministerio que se dice de Trabajo de un gobierno que se dice socialista.

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rJV



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