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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2010

Ciudades vigiladas
Cmaras que cambian seguridad por libertad

Troyano
www.estrellaroja.info


Algunos Gobiernos del mundo estn implementando planes para vigilar la mayor superficie de ciudades, utilizando una red de cmaras de vigilancia policial.

El impacto social, poltico y cultural que significa la instalacin de cmaras de vigilancia en toda una ciudad, al ser un hecho tan reciente slo han sido advertidos en su lado negativo por la literatura, y carecen de estudios difundidos popularmente sobre sus efectos. Legalmente no est tratado en la declaracin de Derechos Humanos, ni en la Constitucin de la mayora de los Estados. Por ende los ciudadanos nos vemos virtualmente desamparados en el actual Estado de derecho de defendernos contra la injerencia que esto representa en los derechos civiles de la libertad de pensamiento, expresin y privacidad*.

En principio este sistema de control con cmaras est presentado como una herramienta para combatir el delito, y servir de apoyo para la investigacin y pruebas judiciales, rol policial que ya cumple donde se implementa y se promociona a toda voz, aunque su efectividad contra el delito puede ser fcilmente cuestionada, ya que no hay pruebas fehacientes de que su balance sea significativamente positivo.

Pero lo que la mayora de la sociedad muy probablemente ignore o subestime, es que est nueva herramienta cumple funciones "secundarias" que no son advertidas por los Gobiernos, y que son propagandizadas para que se naturalicen slo bajo el manto de la proteccin y la seguridad. Ni tampoco se avisa de la posibilidad de vulnerar el uso de las mismas, es decir de las cmaras ser observadas por terceros, pudiendo no ser pertenecientes al Estado, y si a Partidos, servicios de inteligencia y/o naciones extranjeras (Ya que es posible su acceso remoto va Internet o su interferencia en otras redes informticas)

El potencial uso como aparato de inteligencia y represivo y persuasivo de la libertad de reunin, expresin, protesta, y hasta el supremo derecho de rebelin y autodeterminacin de los pueblos, lo convierten as en un arma de doble filo, ms bien de una Dictadura que de una Democracia. En su lado "sano" contra el delito, y en su lado perverso y oculto, como uso represivo, que puede darle cualquier Gobierno, y que afecta la libertad civil, la privacidad, y la libertad de oposicin poltica en el marco de toda sociedad democrtica.

De est forma estamos ante la modernizacin de metodologas represivas y de vigilancia que puede utilizarse como un sistema tan agudo como el ojo de un halcn. La auto-represin interna: el slo hecho de la presencia de las cmaras en el espacio pblico conlleva un efecto psicolgico a los individuos de observacin constante por parte de un actor social como es el Estado, y el Gobierno, los cuales no son inmunes a obrar de forma antidemocrtica.

Intimidacin que en parte funcionara justamente contra elementos delictivos, y de cualquier tendencia poltica racista. Pero que tambin afecta el derecho de los seres humanos a su innata libertad, la cul es la circulacin y reunin, libres de todo control constante. Cumpliendo este sistema as una tarea ideolgica y de inteligencia del Estado y Gobierno de turno, que va limitando la frontera de los derechos de los individuos a la privacidad y la vida civil, como su derecho a organizacin poltica.

Una sociedad orwelliana

La observacin constante de los ciudadanos, genera una presin psicolgica, que cambia su comportamiento y as limita y afecta a los derechos del mismo. El espacio pblico sufre as una transfiguracin a otro tipo de espacio, un espacio pblico restringido, en el cual, aparece el ojo del Estado en forma omnipresente, condicionando as el accionar y el libre actuar de los ciudadanos en el mismo. En otras palabras el Gobierno, bajo el control permanente de las cmaras, se apropia totalmente del espacio pblico.

Constituyendo as al control de las cmaras en el terreno poltico, como un elemento represivo psicolgico y luego potencialmente policial. Primeramente su implementacin afectar el derecho de las minoras que se encuentren en cualquier oposicin al Gobierno de turno, a que puedan ejercer su derecho de libre expresin y oposicin poltica, tanto sea de protesta, reunin pacifica, expresin o formas de culto y vestimenta. Cercando as a las minoras a un anonimato forzado, para mantener su libertad e integridades y evadir la persecucin poltica.

*Pacto Internacional de Derechos civiles y polticos: "Artculo 9: 1. Todo individuo tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales. " Articulo 18. Convencin Internacional de los DD.HH.

www.estrellaroja.info


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