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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2010

Ecocidio y cambio climtico desde la izquierda radical
Ante una nueva era

Andrs Lund Medina
Rebelin


Otro mundo es necesario. Es urgente volverlo posible antes de que el viejo mundo nos lo obstruya y arruine el planeta.

-Daniel Bensad, Tiempos histricos y ritmos polticos

I. NUESTRA CAIDA EN EL ANTROPOCENO

Estamos en medio de una coyuntura socio-histrica concreta y singular que, a su vez, se encuentra situada en una fase del desarrollo capitalista (neoliberal), la cual se enmarca en una poca histrica de larga duracin: la Modernidad.

Sin embargo, el despliegue del capitalismo nos obliga a ampliar nuestra ubicacin socio-temporal y conectarnos con la historia geolgica de nuestro planeta ya que todo indica que nos encontramos, tambin, ante una nueva Era geolgica: el Antropoceno.

Nuestro viejo mundo, el que habitamos desde hace 12 mil aos, se ha acabado, nos informa el socilogo marxista estadounidense Mike Davis. Para afirmar eso se apoya en lo que sostienen los miembros de una prestigiosa sociedad de gelogos britnicos, la ms antigua del mundo, expertos en la periodizacin de la Tierra. De acuerdo a sus investigaciones, si antes vivamos en el Holoceno -una Era interglaciar inusualmente estable que posibilit el desarrollo de la agricultura y la sociedad urbana hasta el capitalismo industrial-, ahora nos encontramos en la Era Antropocnica. Este cambio ocurri gracias a la aparicin de la sociedad urbana e industrial como fuerza geolgica. El Calentamiento Global y el Ecocidio planetario han provocado un Cambio Climtico que nos coloca en una nueva Era geolgica que se caracteriza por la devastacin ecolgica y la inestabilidad radical esperada en los ecosistemas del futuro. (2)

Lo dramtico del asunto es que esa nueva Era geolgica, el Antropoceno, puede ser, justamente, la de la desaparicin de la civilizacin humana y del mismo antropo como especie humana.

De acuerdo con la historia geolgica de la Tierra, nos debemos ubicar en el perodo Cuaternario, que empez hace 1,600 millones de aos y que llega hasta nuestros das. Este perodo se divide en el pleistoceno, la primera y ms larga parte del periodo, el holoceno y, finalmente, el antropoceno. En la primera, evolucionaron los homnidos hasta el autodenominado homo sapiens; en la segunda, se desarroll la civilizacin humana hasta el capitalismo; en la tercera, el capitalismo se volvi una incontrolable fuerza geolgica destructiva que provoc un cambio geolgico.

Este cambio geolgico puede resentirse por millones aos. Es posible que cause la destruccin de la propia civilizacin humana y puede ser que d lugar a la sexta extincin en masa ms grande en la historia de la Tierra.

-Pero, realmente entramos a una nueva Era? El Antropoceno es inevitable? Vivimos no slo el final de una Era sino de la especie humana?

-Si entendemos que este cambio geolgico no se debe al ser humano como especie (pues durante miles de aos existi sin fracturar los intercambios metablicos con la naturaleza) sino a un sistema econmico determinado, el capitalismo, las preguntas cambian. Nos preguntamos por las alternativas histricas, sociales y polticas.

-Acaso no es ms necesario y urgente que nunca impulsar una sociedad ecosocialista que termine con el capitalismo ecocida para estabilizar el clima global, preservar los ecosistemas y dar una vida digna a los seres humanos?

II. HECHOS Y RIESGOS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL

La insaciable sed de ganancias del Capital as como su irrefrenable productivismo y consumismo ha topado con sus lmites naturales y sociales abiertamente manifiestos con el Calentamiento Global y el Ecocidio planetario en curso. Los trastornos en el complejo y delicado sistema climtico provocados por las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero y la devastacin de la naturaleza estn causando un Cambio Climtico que puede abrir una Nueva Era geolgica en la que la especie humana desaparezca.

Debe quedar claro que el Calentamiento Climtico Global no es una posibilidad sujeta a controversia: es un hecho plenamente corroborado por la comunidad cientfica. El cambio climtico no es, tampoco, una hiptesis para el futuro o un fenmeno pasajero sino un proceso irreversible que ya est ocurriendo. Las modificaciones detectadas en el clima no suceden o perturban a una parte del planeta: es un cambio global que afecta a la entera biodiversidad de la Tierra y, como parte de ella, a toda la especie humana.

El calentamiento global est confirmado por registros metereolgicos que desde la dcada de 1860 se han realizado hasta nuestros das. Es un hecho demostrado que en el siglo XX las temperaturas globales promedio aumentaron un 0.5C acelerndose su incremento a partir de la dcada de 1980. De 1980 a 2001 se registraron los quince aos ms clidos desde 1860; en 2003 las temperaturas aumentaron por encima de los promedios, con efectos catastrficos: disminucin de produccin de cereales, oleadas de calor mortales, aumento de incendios forestales, sequas, ms consumo de energa y contaminacin, etc. La fusin de los glaciares es un hecho observado en muchas reas montaosas y registrado con el adelgazamiento de los hielos polares y el desprendimiento de grandes masas de hielo en la Antrtida. Este calentamiento es mayor en altas latitudes, como en la Antrtida, que ha sido de 0.7C en las tres ltimas dcadas, lo que podra implicar un significativo aumento del nivel de mar. La prdida de la capa de hielo de la Antrtida ha sido del 25%; la capa de hielo del rtico pas de tres metros en 1970 a 1.80 en nuestros das; los inviernos en Alaska ha estado 4C por encima de sus niveles histricos. (3)

Este Calentamiento Global en curso no se reduce, por supuesto, a la eventualidad de tener noches o inviernos ms clidos sino que tiene ya consecuencias desastrosas para la biodiversidad y la especie humana, por ejemplo:

1) Acentuadas sequas que afectan tanto a cultivos como a bosques, volvindolos vulnerables a plagas e incendios: en los ltimos 3 aos fueron devastados 2,000 000 de kilmetros cuadrados de pinos pin en EEUU por una plaga de escarabajos; de 1998 a 2002 hubo una prolongada sequa en EEUU, Europa y Asia; el ao de 1998 fue el ms seco en 104 aos en Texas, Florida y Louisiana; en 2002 se produjo la peor sequa en Australia, con altas temperaturas que provocaron oleadas de incendios;

2) Un aumento drstico de la frecuencia e intensidad de los incendios forestales, que contribuyen directa y sustancialmente en el incremento de las emisiones de CO2. A partir de 1997 ocurrieron grandes incendios forestales en Indonesia, Borneo y Sumatra (ms de 800 en esa zona); en 1998 hubo grandes incendios sobre 10 mil kilmetros en sabanas de Brasil y bosques tropicales en Mxico, as como en Espaa y Grecia; en California son cada vez ms recurrentes y destructivos. En 2002 el rea de bosques afectados habra alcanzado tres millones de hectreas; en EEUU llegaron a afectar, en 2006, hasta 20 mil km cuadrados a nivel nacional; en Canad se calculan 11 mil incendios entre 1959 y 1999, afectando 20 mil km cuadrados.

3) La disminucin de cosechas de cereales: en 2002 las altas temperaturas en la India y EEUU significaron una reduccin de 96 millones de toneladas de cereales, el 4% del consumo mundial; en Europa, durante el 2003, las elevadas temperaturas causaron una reduccin de 30 millones de toneladas de granos. En Filipinas el aumento de las temperaturas nocturnas ha significado la disminucin del 10% en el aumento de produccin agrcola.

4) Un incremento de la frecuencia y destructividad de los huracanes en EEUU, Mxico y Amrica Central a partir de las dos ltimas dcadas del siglo XX. De hecho, a partir de entonces hemos experimentado los huracanes ms destructivos de la historia: el Mitch en Centroamrica, el Alice en EEUU, el Katrina que devast Nueva Orleans, etc.

5) Un importante crecimiento de desastres naturales relacionados con el clima, como inundaciones. En 2002 se dieron las ms grandes inundaciones en Europa Central, afectando a Alemania, Austria, Polonia, Hungra, Rusia y la Repblica Checa; en 2007 se produjeron en Inglaterra las peores inundaciones desde el siglo XX, adems de las graves inundaciones en India, China y muchos otros pases. Algunas islas, como las cercanas a Nueva Guinea, ya se estn inundando y provocando emigraciones masivas.

6) Un creciente nmero de muertes y enfermedades: la Organizacin Mundial de la Salud ha calculado que el Calentamiento Global causa 150,000 muertes al ao, sea por las vctimas de los huracanes o porque, al privar a la poblacin de agua, propicia enfermedades como clera, malaria y dengue. Tambin es necesario tomar en cuenta las oleadas de calor que ya han causado centenares de miles de muertos; en Francia, en 2003, se registraron 14,800 decesos por esa causa; en Hungra la temperatura lleg a subir hasta 47C; se calcula que en Europa estas oleadas de calor pueden provocar muchas ms muertes. (4)

Con todo, lo peor est por venir.

Diversos y complejos modelos cientficos sobre el clima, que permiten hacer predicciones fundadas considerando mltiples variables, confirman que el Calentamiento Global abre verdaderas posibilidades catastrficas.

Algunos de los ominosos riesgos potenciales del Calentamiento Global son los siguientes:

1 Un nmero inmenso de seres humanos afectados por inundaciones de islas y ciudades costeras, por hambrunas provocadas por la reduccin de los rendimientos de los cultivos, por incendios y sequas, por violentos huracanes, por la falta de agua potable, por migraciones masivas, por la propagacin de enfermedades. Por eso existe el riesgo de una cada drstica de la poblacin.

2 El deshielo de la Antrtida provocara que el nivel del agua subiera hasta cinco metros, terminando con islas y ciudades costeras. De hecho, en 1995 ocurri que miles de kilmetros cuadrados con cientos de metros de espesor desaparecieron en slo 35 das; si en 1996 la Antrtida occidental perdi 83 mil millones de toneladas de hielo, en 2006 perdi 132 mil. Algunos calculan que el aumento del nivel del mar ser de menos de un metro en el 2100, pero otros cientficos toman en cuenta el acelerado deshielo de la Antrtida y Groenlandia para predecir que el incremento puede ser ms rpido (en menos tiempo) y ms elevado (varios metros). Este aumento del nivel del mar significara la desaparicin de islas (Fiji, Kiribati, Tonga, Marshall, en el Pacfico; Granada, Santa Luca, Dominicana, en el Caribe; etc.) y de muchas ciudades costeras (como Bangladesh, con 133 millones de habitantes, Nueva York y muchas otras por todos los continentes). Las inundaciones por el aumento del nivel del mar afectaran directamente al 10% de la poblacin mundial, provocando adems masivos desplazamientos humanos. Por si fuera poco, ese incremento de agua marina podra infiltrar acuferos de agua potable, afectando la disponibilidad de sta, destruir manglares, etc.

3 Una variable no considerada por el Panel Intergubernamental del Cambio Climtico para sus proyecciones es el descongelamiento del permafrost: de 10 millones de kilmetros cuadrados cubiertos de tierra congelada desde hace 11,000 aos, en regiones cercanas al Polo Norte, casi totalmente en Alaska y Siberia, con millones de toneladas de metano debajo de sus hielos. Los investigadores Judith Marquand y Sergei Kirpotin reportan que grandes extensiones de ste en Siberia estn en proceso de descongelamiento. De seguir este proceso se podran liberar a la atmsfera 70 mil millones de toneladas de metano, con lo cual se acelerara el calentamiento global as como la descarga de agua para elevar el nivel del mar.

4 Hay ms posibilidades catastrficas, todas ellas planteadas y valoradas por cientficos. Algunos consideran un Cambio Climtico abrupto: ya sea por el derrumbe de la circulacin termohalina, que permite el flujo de calor de las zonas tropicales a las polares, provocando una Glaciacin en el Norte; o por un acelerado e irreversible deshielo (Antrtida, Groenlandia, rtico), que elevara varios metros el nivel del mar. Otros piensan un Cambio Climtico gradual, por los cambios en la composicin de la atmsfera. Estas transformaciones son, tambin, de alto riesgo. La liberacin de metano del permafrost, como vimos, acelerara el calentamiento global y el incremento del nivel del mar. Algunos estudiosos piensan que si alcanzamos 5C de incremento en la temperatura global se podran liberar enormes cantidades de clatratos (formados por molculas de agua y metano) que se encuentran a 250 y 500 metros bajo el ocano con explosiones de la magnitud de bombas nucleares. Otros investigadores plantean el crecimiento de reas anxicas, con bacterias anaerobias, que liberaran en la atmsfera el gas SH2 (cido sulhdrico) hasta niveles letales para la especie humana y otras formas de vida, con la posibilidad del envenenamiento de la atmsfera. (5)

De esta manera, la ciencia moderna, que naci subordinada a la racionalidad instrumental capitalista con el proyecto de dominar a la naturaleza, ahora sirve como razn crtica para sealar la irracionalidad de fondo que sostiene al dominio capitalista y para advertirnos del posible hundimiento de esta forma de civilizacin humana. Porque es necesario subrayar que el Calentamiento Climtico Global y el Ecocidio en curso son, ms que un mero fenmeno antropognico, el resultado de la enajenacin y profunda irracionalidad del sistema capitalista. La ciencia lo reconoce, aunque a muchos cientficos todava les cuesta trabajo admitirlo. Al respecto, el ecosocialista Michel Lowy apunta:

Quin es responsable de esta situacin, indita en la historia de la humanidad? Es el Hombre, nos responden los cientficos. La respuesta es justa, pero un poco limitada: el hombre vive sobre Tierra desde hace milenios y la concentracin de CO2 ha comenzado a convertirse en un peligro desde hace algunas dcadas solamente. Como marxistas, respondemos esto: la falta incumbe al sistema capitalista, a su lgica absurda e irracional de expansin y acumulacin al infinito, su productivismo obsesionado por la bsqueda de beneficio. (6)

Esta ciencia se volvi la conciencia de la llamada crisis ambiental y gener una alarma ecolgica que presion para que se realizaran una serie de reuniones internacionales para tomar medidas al respecto.

III. FRACASO DE LA ONU, DE LOS VERDES, DE LA TICA AMBIENTAL

En 1972 se llev a cabo la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Humano en Estocolmo; en ella se insista en el cuidado y el mantenimiento de un pequeo planeta pero no se cuestionaba el proyecto del progreso econmico: la proteccin ambiental no debe servir de excusa para disminuir el progreso econmico de las naciones emergentes. De Estocolmo naci el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se instituy el Da Mundial del Medio Ambiente y se impulsaron estudios que finalmente abrieron la discusin sobre las estrategias de desarrollo con criterios ambientales, pero divorciadas de los organismos internacionales que definen las polticas econmicas (FMI, Banco Mundial) y sin cuestionar la propia nocin de desarrollo. Se llega de esta manera al Informe Brundtland de 1987, en el que se introduce la vaga nocin de desarrollo sustentable, todava contaminada de la ilusin del productivismo ilimitado, como se puede apreciar en su concepto: el desarrollo sustentable es el que permite

Asegurar la satisfaccin de las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer la capacidad de que las futuras generaciones puedan satisfacer las propias. El concepto de desarrollo sustentable implica lmites, no lmites absolutos, sino limitaciones impuestas por el estado actual, de la tecnologa y la organizacin social sobre los recursos ambientales y la capacidad de la biosfera para absorber los efectos de las actividades humanas (6)

Es verdad que en esta reunin se promovieron buenos propsitos, pero adems de que nunca se llevaron a la prctica, eran insuficientes (porque no atacaban la raz capitalista del problema) y estaban atrapados en la ilusin del progreso y desarrollo econmico ilimitado: el desarrollo sustentable buscaba limitaciones temporales sin aceptar que existan lmites absolutos. Lo real es que s existen lmites absolutos naturales, por lo que la propia idea de desarrollo (capitalista) implica literal devastacin y destruccin ecolgica.

La fusin entre preocupaciones ambientales y estrategias de desarrollo se continu en la Cumbre de Ro de 1992 y en las iniciativas posteriores, como la Agenda 21, la Carta de la Tierra, etc. Sin embargo, en todas esas propuestas no slo se le da prioridad a una economa incuestionada sino que el discurso neoliberal se mezcla con las buenas intenciones, de modo que la sustentabilidad convive sin problemas con la liberalizacin del comercio o una economa dinmica, etc. En realidad, tales instituciones ambientales internacionales creadas por la ONU no slo carecen de recursos o facultades ejecutivas, sino que dependen de los gobiernos, los cuales a su vez son determinados por las reales y poderosas fuerzas que imponen las polticas econmicas internacionales: el FMI y el Banco Mundial. Enrique Leff, que sabe como pocos sobre el tema ecolgico, ha planteado abiertamente el fracaso de todas estas reuniones en los siguientes trminos:

A esta alarma ecolgica sigui una respuesta de la economa para dar valor a la naturaleza y para internalizar los costos ecolgicos del crecimiento; pero al mismo tiempo llev a la voluntad de absorber la crisis ambiental dentro de los cdigos e instrumentos econmicos. De all surgieron, desde el Informe Brundtland en 1987, y ms tarde la Conferencia de Ro 92, un conjunto de principios, programas y acuerdos para enfrentar el deterioro ambiental del planeta, desde la Agenda 21, hasta los ms recientes Objetivos de Desarrollo del Milenio. Empero, los acuerdos internacionales que de all surgieron y los nuevos mecanismos reguladores y compensatorios del deterioro ambiental -las Convenciones de Biodiversidad y de Cambio Climtico, los Protocolos de Kyoto y de Cartagena, el Mecanismo de Desarrollo Limpio- han sido incapaces de detener y menos de revertir el creciente proceso de destruccin ecolgica del planeta. (8)

Es un hecho que todas las medidas propuestas, como valorizar a la naturaleza (fijar precios a bienes y servicios ambientales), una produccin ms limpia y la propia tica del cuidado de la naturaleza, han quedado subordinadas a los mticos equilibrios macroeconmicos, esto es: las propuestas de racionalidad ambiental han sido limitadas e ineficaces porque han estado subordinadas a la racionalidad instrumental econmica; o, para decirlo en trminos de Marx: la economa capitalista como trabajo muerto subordina al trabajo vivo y, habra que agregar, a la propia vida. El propio Leff lo admite:

Esta realidad (que el crecimiento econmico consume destructivamente a la naturaleza) no puede continuar siendo eludida. Est en juego la sustentabilidad del planeta que garantice la conservacin de la biodiversidad y la supervivencia del gnero humano. Mas los equilibrios macroeconmicos no garantizan el equilibrio ecolgico. El mundo no cabe vivo dentro de la economa; slo cabe el atad de sus cenizas. Pues lo que desborda a la economa es la vida misma. (8)

Los cientficos ya propusieron qu hacer para estabilizar el Calentamiento Global: reducir drsticamente la emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y muy particularmente de CO2. Es claro que las instituciones ambientales internacionales promovidas por la ONU no tienen propuestas eficaces para hacerlo ni, mucho menos, poder alguno para impulsarlas. Por otro lado, los organismos financieros con poder para hacerlo (FMI y BM) son instituciones que slo responden al impulso productivista del Capital, a su sed insaciable de ganancias.

-Y los partidos verdes?

-Al igual que muchas organizaciones ambientalistas, no perciben (o no quieren hacerlo) la relacin necesaria que existe entre el productivismo y la lgica del beneficio capitalista con la devastacin ecolgica. Por eso insiste Michel Lowy en que sus propuestas estn condenadas al fracaso o a ser usadas por el sistema para encubrirse. Y agrega: La ausencia de una postura anticapitalista coherente condujo a la mayora de los partidos verdes europeos -en Francia, Alemania, Italia, Blgica- a convertirse en simples socios eco-reformistas de la gestin social-liberal del capitalismo por los gobiernos de centro-izquierda. (10) De ellos ya no puede esperarse casi nada.

Por otro lado, muchas organizaciones ambientalistas quedaron atrapadas en el discurso del desarrollo sustentable, sin atacar la raz capitalista de la devastacin ecolgica, limitando sus acciones a reclamos o negociaciones polticas limitadas mientras se las volva a encandilar con el mito del Desarrollo econmico.

Para muchos ecologistas el asunto se volvi personal y por ello plantearon la necesidad de promover una nueva tica: ambiental, biocntrica, de la sustentabilidad, ecolgica, etc. Sin duda, es importante la tica, empezar por uno mismo y cambiar la vida, pero dadas las dimensiones del problema ecolgico (el Calentamiento Global y el Ecocidio planetario) ello es totalmente insuficiente.

Adems, hay ticas ecolgicas cuestionables. Por ejemplo: aquellas ticas que no trascienden a la poltica, que se quedan en la preocupacin individualista por la buena vida y no se comprometen por hacer ms justo y libre al mundo social ni por preservar a la naturaleza, que no ligan el cuidado de s con la responsabilidad por los otros y con la biosfera, son ticas ciegas que no sirven para nada -ni para darse la buena vida, pues cmo se podra tener una buena vida si el mundo est en ruinas y se nos cae encima? Tampoco resultan aceptables las ticas ambientales que permiten polticas que no cuestionan la raz capitalista de la cuestin ecolgica y se limitan a proponer medidas totalmente insuficientes para detener la catstrofe en curso mientras siguen apagando la luz y dndose la buena vida gracias a la lgica productivista/consumista. Y las ticas ecolgicas naturalistas y biocntricas de la ecologa profunda resultan antihumanistas cuando afirman que la naturaleza es primero, sin importar lo que ocurra con la humanidad. Se requiere, entonces, una tica social que sea humanista y se vuelva poltica, como lo exiga Daniel Bensad:

La ecologa social es necesariamente una ecologa humanista profana. Sin ninguna nostalgia de lo sagrado, expone sin ms una tica spinoziana y afirma el derecho de la especie a preservar egostamente en su forma de ser Efectivamente, slo una ecologa humanista puede salvarse del efecto desmovilizador de una ecologa apocalptica. Ante los desastres ecolgicos anunciados, es por la experiencia del vnculo concreto entre la lucha social y la ecologa crtica que se pueden movilizar las fuerzas sociales necesarias y conjurar los peligros que nos amenazan. (11)

-S, es necesaria una tica para cambiar la vida, pero tambin una ecologa crtica para cuidar a la naturaleza (que es cuidarnos a nosotros mismos, pues somos naturaleza!). Y para hacerlo es necesaria y urgente una poltica de izquierda para transformar el mundo y desmontar la estrecha racionalidad capitalista (productivista y devastadora) levantado otras racionalidades (democrtica, ambiental, axiolgica).

IV. LA ALTERNATIVA ECOSOCIALISTA

Una izquierda armada para las batallas decisivas del siglo XXI debe conjuntar la tica, la ecologa y la poltica estratgica con la crtica de una economa enajenada para redefinir sus proyectos y tareas. Cabe sealar que la nica organizacin de la izquierda socialista que ha asumido, en los trminos sealados, la cuestin ecolgica como central en la definicin de sus propuestas polticas ha sido la IV Internacional, redefiniendo su proyecto global alternativo al capitalismo como Ecosocialismo. Es de destacar, adems, que en su ltimo Congreso (2010) su tema central fue el Cambio Climtico. Despus de investigaciones, documentos y reuniones previas, se present para su discusin y aprobacin un Proyecto de resolucin sobre El Cambio Climtico capitalista y nuestras tareas (10/11/2009). En el primer punto principal de este documento se afirma, con razn, lo siguiente:

El cambio climtico actual no es el producto de la actividad humana en general sino de la bsqueda de la ganancia capitalista. Frente al peligro de una catstrofe social y ecolgica sin precedentes e irreversible a escala de la era humana, el sistema, incapaz de replantear su lgica fundamental de acumulacin, se lanza a una carrera tecnolgica peligrosa y sin salida. (12)

El Capital es una fuerza social enajenada que asume las formas de Mercanca, Dinero, Mquina, Industria, Mercado, instaurando un sistema econmico y social productivista a nivel mundial, que domina, explota, somete y cosifica tanto al ser humano como a la Naturaleza. Su racionalidad es muy estrecha y a la larga resulta irracional porque es econmica e instrumental: la incuestionable finalidad de la racionalidad instrumental capitalista es producir siempre ms y privatizar las ganancias; los medios son maximizar la produccin mientras minimiza los costos, sin importar el Calentamiento Global o el Ecocidio planetario, sin tomar en cuenta el incremento de la miseria material, ecolgica y espiritual de la mayora de la humanidad actual.

Esta racionalizacin instrumental y capitalista se impone primero en la esfera econmica, pero poco a poco, en un proceso histrico donde se generan resistencias, invade todas las esferas sociales (administracin, educacin, salud, cultura, etc.), sometindolas a la lgica mercantil. Esta limitada y fuera de control humano racionalidad capitalista pretende una imposible expansin productiva ilimitada (apoyada en los mitos del Progreso o el Desarrollo) dentro de una biosfera limitada. De hecho, el capitalismo se vuelve el enemigo de la naturaleza en los siguientes planos:

1. Racionalidad econmica contra lgica natural

La naturaleza, como una totalidad auto-regulada y cambiante, funciona con una lgica natural de conservacin, mantenimiento y recuperacin a largo plazo que se manifiesta en todo ecosistema, lo que permite el desarrollo, la diversidad y la evolucin de la vida. En cambio, el capitalismo funciona con una racionalidad econmica a corto plazo que minimiza costos y maximiza ganancias, extendiendo esta lgica al planeta entero, lo que provoca que la naturaleza sea devastada y arrasada. El capitalismo y la naturaleza no slo tienen racionalidades distintas sino contradictorias: la racionalidad capitalista, destructora y despilfarradora de energa y materia, choca con la lgica regeneradora de la naturaleza a un punto tal que la devastacin capitalista no permite la regeneracin natural, amenazando la existencia de la biodiversidad y de la propia especie humana.

2. Desequilibrios capitalistas contra equilibrios naturales

Los ecosistemas naturales, como conjuntos de organismos interdependientes que viven en un mismo hbitat, son sistemas estructurados que alcanzan una cierta estabilidad dinmica, un equilibrio, que permite la conservacin de la vida y su regeneracin. El capitalismo, como modo de produccin y de cultura, es un sistema productivista desequilibrado y desequilibrante que extermina a un ritmo desenfrenado la biodiversidad planetaria, arrasa con ecosistemas enteros y altera el medio ambiente hasta romper milenarios rdenes naturales, tanto locales como planetarios. El cambio climtico, por ejemplo, es un desequilibrio natural irreversible que afecta al mundo entero, provocado por la dinmica capitalista, y que pone en riesgo la existencia de la especie humana.

3. Alta entropa capitalista contra regeneracin y baja entropa natural

El Capital funciona con ciclos cortos y rpidos de produccin, circulacin y reproduccin ampliada, buscando realizar sus ganancias. Esta acelerada temporalidad del Capital implica una muy alta entropa, es decir: mucha prdida de materia y energa. En cambio, la naturaleza tiene ciclos largos y lentos de equilibrio y regeneracin de la vida. Esta temporalidad de la naturaleza significa una baja entropa: poca prdida de materia y energa. Por eso, si para el Capital el tiempo (acelerado y breve) es Dinero, para la naturaleza el tiempo (lento y prolongado) es Vida: mantenimiento, regeneracin y equilibrio ecolgico.

4. Necrofilia capitalista contra biofilia natural

La naturaleza, como desarrollo de la diversidad viviente, es la propia expresin de la biofilia: cuida, regenera y desarrolla la vida. El Capital, como dominio de la Cosa sobre lo vivo, es necesariamente necrfilo, es decir: prefiere lo muerto (la mercanca, el dinero, la mquina) sobre lo vivo. Por eso, los capitalistas y otras personificaciones del Capital son necrfilos. Cabe recordar que los seres humanos somos naturaleza viva, frgil, animal, creativa y consciente, cuya biofilia es negada por la fuerza enajenada y necrfila del capitalismo. Por eso, luchar por la naturaleza, por la conservacin de ecosistemas y la biodiversidad, por cambiar el sistema y no el clima, tambin es luchar por la naturaleza humana, por el libre e igualitario despliegue de sus potencialidades, por la afirmacin de una vida humana plena y el derecho de gozar la vida. (13)

De acuerdo con Marx, la produccin capitalista perturba la interaccin metablica entre la sociedad y la naturaleza porque impide que se devuelvan a esta ltima los elementos constituyentes consumidos, los que le permitan regenerarse. Este metabolismo Sociedad/Naturaleza es una condicin permanente de la existencia humana pero es fracturado cuando, por ejemplo, la sobreexplotacin de la tierra agota sus nutrientes e interrumpe el ciclo que se los devuelve como desechos. El capitalismo supone una fractura de ese metabolismo pues el intercambio metablico se desequilibra y rompe: la produccin capitalista saquea a la naturaleza y no le devuelve nada. (14)

-Cules son los resultados de esta fractura metablica que instaura el capitalismo?

-De acuerdo a datos del ecologista Vctor Toledo, el 45% de ecosistemas del planeta estn afectados (en gran parte, por la dinmica destructora del capitalismo), de modo que slo el 55% de ellos es el que da sustento a la vida.

Sin embargo, si se mantiene el mismo ritmo de produccin capitalista actual, se calcula que en 2025 los ecosistemas vitales habrn disminuido a un 30%. Ello significa una terrible disminucin de agua potable, de tierras cultivables, de biodiversidad, de alimentos, es decir: una significativa baja de la capacidad sustentadora y regeneradora de la vida. (15)

Esta contradiccin entre el Capital y la naturaleza, que es la causa ltima del Calentamiento Global y el Ecocidio planetario, ha sido desarrollada por algunos ecosocialistas como la segunda contradiccin capitalista. (16)

La primera contradiccin del capitalismo es aquella en la que el desarrollo de las Fuerzas Productivas choca con las Relaciones Sociales de Produccin, generando crisis de sobreproduccin: las Fuerzas Productivas (la produccin en exceso) chocan con las Relaciones Sociales de Produccin (la circulacin se frena e impide la realizacin de la ganancia). Este tipo de crisis es la causante de los movimientos sociales tradicionales, de los trabajadores, ya que el Capital frena la produccin con su secuela de desempleo, cada de salarios, miseria. En este tipo de crisis los trabajadores se limitan a luchar por el empleo, las condiciones laborales y el salario, apuntando hacia un Socialismo no ecolgico que slo lucha por nuevas Relaciones Sociales de Produccin (sin explotacin) y el crecimiento de las Fuerzas Productivas, con una justicia distributiva.

Sin embargo, en nuestros tiempos se destaca la segunda contradiccin del capitalismo en la que el desarrollo de las Fuerzas Productivas y las Relaciones Sociales de Produccin chocan con las Condiciones de Produccin (seres humanos, recursos naturales, infraestructura social), por lo que se generan crisis de subproduccin (escasez). Las Fuerzas Productivas y las Relaciones Sociales de Produccin (capitalistas) entran en oposicin con las Condiciones de Produccin, esto es: con la Naturaleza y sus ecosistemas, que sufren un fuerte deterioro ecolgico, con la fuerza de trabajo, que padece daos fsicos y mentales, con la infraestructura o capital social, que se privatiza y vende sus bienes y servicios generando ms miseria. Este tipo de crisis es la causa de nuevos movimientos sociales: ecologistas, urbanos, feministas, campesinos, indgenas y de sectores de trabajadores, ya que la afectacin de las Condiciones de Produccin (sobre todo, de recursos y bienes naturales) implica devastacin y contaminacin ecolgica, desatencin de salud y seguridad, as como el deterioro o descuido de infraestructura social (con sus graves consecuencias como en Nueva Orleans y Tabasco).

La crisis y reestructuracin capitalista de las Condiciones de Produccin implica incrementar la privatizacin y mercantilizacin de los servicios pblicos y de la naturaleza, afectando la reproduccin social de la fuerza de trabajo y la reproduccin de la naturaleza, lo que ha generado nuevos movimientos sociales tendencialmente anti-capitalistas que luchan por:

1) la salud y la seguridad de los trabajadores,

2) contra la privatizacin, agotamiento o contaminacin de los recursos naturales (disputas por tierras y bosques, agua, transgnicos, desechos txicos, etc.), y

3) contra la privatizacin y mercantilizacin de la infraestructura social (salud, educacin, etc.), que consideran bienes comunales o inters pblico.

Esas luchas apuntan hacia un Socialismo ecolgico -un Ecosocialismo- que busca nuevas Relaciones Sociales de Produccin (sin explotacin, despojo, opresin), el control democrtico de las Fuerzas Productivas as como el cuidado y preservacin de las Condiciones de Produccin, una justicia distributiva, productiva y ecolgica, sin dejar de cuestionar a la Tecnologa y al Progreso. (17)

El Calentamiento Global y el Ecocidio planetario obligan a la izquierda socialista a volverse ecologista y a reorganizarse en torno a la segunda contradiccin del capitalismo. Tal es el camino que ha seguido, justamente, la IV Internacional.

Eso no significa olvidarse de las demandas inmediatas del movimiento obrero (salario, empleo, derechos laborales) ni dejar de reconocer su potencial revolucionario, pero s exige su articulacin con demandas ms amplias as como con movimientos sociales diversos y pluriclasistas, tendencialmente anti-capitalistas. Tambin obliga a dejar de lado el discurso productivista, del necesario desarrollo de las Fuerzas Productivas, para plantear un Ecosocialismo que cambie la vida, transforme al mundo y cuide a la naturaleza.

De hecho, la fuerza enajenada y enajenante del Capital permite la constitucin de una identidad comn, anticapitalista, de un sujeto social, plural y articulado, que desafe su poder. Como el Capital extrae plusvala a los obreros, arrebata tierras y proletariza a los campesinos, vuelve precarios (mal pagado y casi sin derechos ni prestaciones) los empleos en un marco de creciente desempleo, alimenta al patriarcalismo, atenta contra las comunidades indgenas para arrebatarles sus tierras y desaparecerlos, somete naciones para seguir extrayendo sus riquezas, saca a los marginados de su pas para esclavizarlos en otro, persigue a homosexuales que no se someten a la lgica productivista y clausura el futuro de los jvenes, todos estas clases y sectores sociales -casi todos los grupos sociales!- son potenciales sujetos anticapitalistas y ecosocialistas. Una tarea poltica central es juntar sus luchas y demandas para llevarlas al terreno de la disputa del poder. (18)

La dinmica capitalista causa y sostiene tanto al Calentamiento Global como al Ecocidio planetario abriendo la posibilidad de una Nueva Era geolgica sin seres humanos, clausurando de esta manera el tiempo largo y civilizatorio de la humanidad. Reflexionando sobre el vivir en la historia, Armando Bartra espera que an tengamos historia y deriva el reto principal para la izquierda del siglo XXI:

Nuestro reto principal es restaurar el largo plazo que se nos jodi con el calentamiento global que tan empeosamente ayudamos a provocar. Porque el cambio climtico es la metfora de la acumulacin de irracionalidades de un sistema econmico y un modelo civilizatorio no slo injustos sino insostenibles Y para restablecer ese largo plazo vamos a tener que hacer una revolucin, una colosal revolucin, una revolucin con alcances que nunca antes se haba planteado la humanidad quiz porque ahora somos realmente globales e igualmente global es la irracionalidad. (19)

Ante la siniestra posibilidad de que el Cambio Climtico capitalista acabe con el tiempo humano, se hace ms necesaria y urgente Otra Izquierda que luche por una alternativa Ecosocialista a la catstrofe ecolgica en curso.

Ante la estrecha y necrfila racionalidad instrumental capitalista ser necesario tomar partido por Otra Izquierda que luche por el proyecto global Ecosocialista sustentado en una amplia y bifila racionalidad ecosocialista que articule:

a) una racionalidad democrtica que permita que la produccin y el consumo, los recursos naturales y energticos as como los bienes pblicos sean gestionados con la participacin y la decisin de las mayoras;

b) una racionalidad ambiental que se gue por los siguientes principios:

b1) la gestin global y democrtica de la demanda (de energa, agua, etc.), abandonando la soberana del consumidor individual porque es anacrnica e injusta, pero preservando en todo lo posible la libertad de opcin;

b2) la reconstruccin de una esfera tecnolgica (tecnosfera) orientada por la biommesis, es decir: imitando las formas de producir de la propia naturaleza, de modo que la produccin humana sea ms eficiente, ajustada a los ciclos naturales de regeneracin y reciclaje, para que pueda encajar armoniosamente dentro de la biosfera;

b3) la ecoeficiencia que permita producir ms, sin despilfarrar energa y materia, con tecnologas de bajo impacto en la biosfera y un nuevo sistema energtico;

b4) el principio de precaucin que ante la incertidumbre de las intervenciones tecnolgica desarrolle una actitud vigilante y anticipatoria, avanzando incluso hacia el necesario control democrtico del desarrollo de la Tecnociencia;

b5) principios y valores igualitarios, democrticos tendientes al desarrollo del Bien comn, la Justicia, la buena vida, el desarrollo de las potencialidades humanas y el disfrute de la existencia, con un modo de vida autocontenido, frugal, de goce epicreo y espiritual, ajustado a los lmites de los ecosistemas. (20)

c) una racionalidad axiolgica que se gue por el desarrollo o florecimiento humano y el valor de uso.

En lo inmediato, los cientficos ya plantearon cmo intentar estabilizar el clima y evitar que el Calentamiento Global sea mayor y con consecuencias todava ms catastrficas: reduciendo las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI), principalmente las emisiones de dixido de carbono CO2).

Un millonario britnico ofrece 25 millones de dlares para aquel que descubra cmo reducir las emisiones de CO2 en la atmsfera. Algunos tcnicos calculan mtodos para sepultar el CO2 en la tierra; unos cientficos ya construyeron un megabanco de semillas en el Polo Norte. Algunas empresas compran derechos para seguir contaminando, otras plantan rboles y mucha gente piensa que apagando la luz est salvando el planeta mientras persevera en su vida consumista. Un director cientfico del Panel Intergubernamental del Cambio Climtico recomend no comer tanta carne roja para disminuir la produccin biolgica de metano, esto es: reducir la emisin de flatulencias humanas para detener el Cambio Climtico!

El moderado Panel Intergubernamental del Cambio Climtico plantea que los pases industrializados deben reducir sus emisiones de 25 a 40% del presente hasta el 2020; y de esta fecha hasta el 2050 las reducciones deben ser de 80 a 95%, tomando como referencia base las emisiones de 1990.

Se trata, entonces, y sin ms evasiones, de reducir el consumo de combustibles fsiles contaminantes.

O, para decirlo de otra manera: de reducir y frenar la produccin de las industrias petroleras, de carbn, de automviles; se trata de cerrar siderrgicas, minas a cielo abierto y toda empresa que resulte emisora de GEI.

Para estabilizar el cambio climtico se debe frenar el tren del progreso econmico que nos lleva al desastre sin que ello signifique sacrificar a los millones de seres humanos excluidos por el sistema.

Se deben transferir conocimientos y tecnologas para que los pases dependientes produzcan sin emisiones de GEI. Se trata de desarrollar alternativas energticas renovables. Y, aunque es necesario y urgente hacerlo, eso no lo puede hacer el Capital.

En el segundo punto de las resoluciones del reciente Congreso de la IV Internacional sobre esta cuestin, el asunto se plantea de la siguiente manera:

La estabilizacin del clima a nivel lo menos peligroso posible requiere una disminucin drstica del consumo de energa, y en consecuencia de la produccin material. Al mismo tiempo, se requieren energa y otros recursos para asegurar el derecho al desarrollo de tres mil millones de hombres y mujeres que viven en condiciones indignas de su humanidad y que son las primeras vctimas del calentamiento global. El sistema capitalista es incapaz de atender estos dos desafos en forma separada. Atenderlos simultneamente equivale para l a resolver la cuadratura del crculo. Para poner en prctica un plan de transicin mundial hacia un sistema energtico ahorrativo y eficiente, independientemente de los costos, basado exclusivamente en fuentes renovables y capaz de satisfacer las necesidades fundamentales de la humanidad, son indispensables medidas anticapitalistas radicales. (21)

Se trata de retomar el derecho al desarrollo humano (principio socialista bsico) y combinarlo con una transicin global hacia un sistema energtico ahorrativo y eficiente, basado exclusivamente en fuentes renovables (principio ecolgico fundamental). Pero ello requiere medidas anticapitalistas radicales que transitan ya hacia un ecosocialismo democratizador.

Para permitir el desarrollo humano y transitar a un nuevo sistema energtico ecolgico ser necesario expropiar determinados sectores productivos contaminantes as como los de energa fsil para frenar las emisiones de GEI. Ser preciso, tambin, sangrar las ganancias capitalistas y redistribuirlas para asegurar la reduccin masiva del tiempo de trabajo (hacia la media jornada de trabajo) con reduccin de los ritmos de trabajo, sin prdida de salario y con contratacin compensatoria de ms trabajadores. Se deber apoyar con todo a la agricultura campesina, impulsar cambios profundos en los patrones de consumo, extender el uso de las tecnologas limpias (no contaminantes), etc., pero siempre impulsando la participacin democrtica y de control por parte de las poblaciones y comunidades locales, en todos estos niveles. Todo ello significa desmontar al capitalismo y dar los primeros pasos hacia el ecosocialismo.

En el documento de la IV Internacional referido se advierte que en el contexto del agotamiento histrico del capitalismo tardo, con la presin de la crisis econmica, climtica y alimentaria, el Capital puede buscar una salida brbara e impulsar la destruccin masiva de las fuerzas productivas materiales, de riquezas naturales irremplazables y de cientos de millones de seres humanos. De hecho, el sistema capitalista tiende hacia ello, privilegiando la produccin de biocombustibles sobre las necesidades humanas y excluyendo de los procesos productivos a un nmero creciente de sectores sociales (campesinos, indgenas, subproletarios, jvenes, mujeres), a los que condena al hambre y la muerte. Por eso, el tercer punto del acuerdo de la IV Internacional sobre el tema dice as:

Herencia envenenada de 200 aos de desarrollo capitalista basado en los combustibles fsiles, el cambio climtico concentra la crisis de civilizacin debida al hecho de que el potencial de destruccin social y ecolgica de este sistema est por encima de su capacidad de identificar las necesidades humanas y de atenderlas. La combinacin de crisis econmicas, climtica y alimentaria en el marco de la ley de poblacin capitalista (excluyente) lleva en s la amenaza de una catstrofe humanitaria mayor, incluso de una cada en la barbarie. (22)

Es necesario sealar que reducir y frenar la emisin de GEI para estabilizar el Calentamiento Global y evitar que ste alcance dimensiones catastrficas no slo implica oponerse al crecimiento capitalista sino presentar un proyecto alternativo global: el del Ecosocialismo, que rompe tajantemente con el productivismo, supera la estrecha perspectiva cuantitativa con criterios cualitativos y se sujeta a las contingencias naturales. Es por ello que en los Resolutivos del 18 Congreso de la IV Internacional respecto al Cambio Climtico se afirma lo siguiente en su cuarto punto:

El cambio climtico resalta a la vez la urgencia de una alternativa socialista mundial y de una ruptura radical del proyecto socialista con el productivismo. La saturacin del ciclo del carbn y el agotamiento de los recursos no renovables significan en efecto que, a diferencia del pasado, la emancipacin de los trabajadores ya no es concebible sin tomar en consideracin las principales contingencias naturales. (23)

Algunos criterios cualitativos bsicos son, por ejemplo, la redistribucin de las riquezas, reduccin del tiempo de trabajo sin prdida del salario y desarrollo del sector pblico. De este modo, si se reduce la produccin material de bienes intiles o dainos, escaparse del crculo productivismo/consumismo ser en realidad sinnimo de aumento del bienestar, de la riqueza y de la calidad de vida de la inmensa mayora de la humanidad, mediante inversiones en los sectores sociales, otra forma de utilizacin del territorio, la gratuidad de los servicios vitales y la reconquista del tiempo libre necesario para la actividad autnoma, la autoorganizacin y para la autogestin democrtica a todos los niveles. (24)

Estas medidas no slo son anti-capitalistas sino ecosocialistas y requiere la movilizacin de los explotados y oprimidos contra un sistema capitalista basado en la bsqueda de la ganancia, la propiedad privada de los medios de produccin, la produccin de mercancas, la competencia y el trabajo asalariado. (25)

-Pero tambin contra un sistema ecocida que nos conduce al desastre ecolgico y social.

Un proyecto ecosocialista no es posible sin tomar en cuenta contingencias naturales como los lmites de los recursos no renovables a una escala histrica, los tiempos de su reconstitucin, las leyes de la conversin de la energa, el funcionamiento de los ecosistemas y los ciclos biolgicos, etc. Slo de esta manera un sistema ecosocialista se ocupar realmente del cuidado y la preservacin de la naturaleza, de la regeneracin de sus ecosistemas.

El ecosocialismo no puede reducir su objetivo al de satisfacer necesidades humanas en un marco justo y democrtico, tambin debe plantearse en funcin de su sustentabilidad por el ambiente y aceptando por aadidura que la complejidad, los aspectos desconocidos y el carcter evolutivo de la bisfera confieren a esta empresa un grado de incertidumbre irreductible. En ese sentido, un socialismo productivista, que defiende el dominio humano sobre la naturaleza es inaceptable.

El nico socialismo realmente posible a partir de esta consideracin -se seala en el resolutivo de la IV Internacional- es el que satisfaga las necesidades humanas reales (desprovistas de la enajenacin mercantilista), democrticamente determinadas por los mismos interesados, teniendo cuidado de preguntarse al mismo tiempo en forma prudente sobre el impacto ambiental de estas necesidades y de la forma como sern satisfechas. Pensar en la intrincacin de lo social y lo ecolgico implica en primer lugar superar la visin compartamentalista, utilitarista y lineal de la naturaleza como una plataforma fsica a partir de la cual opera el humano, como un almacn del que toma los recursos necesarios para la produccin de su existencia social y como el basurero en que descarga los desechos de esta actividad. En realidad, la naturaleza es a la vez la plataforma, el almacn, el basurero y el conjunto de los procesos vivos que, gracias al aporte externo de la energa solar, hacen circular la materia entre estos polos, reorganizndola constantemente. Los desperdicios y su modo de almacenarlos deben ser por tanto compatibles en calidad como en cantidad con las capacidades y ritmos de reciclaje por los ecosistemas, con objeto de no trastornar el buen funcionamiento de la bisfera. Ahora bien, este buen funcionamiento depende del nmero y la diversidad de los operadores biolgicos, as como de la calidad y la complejidad de mltiples cadenas de relaciones que los unen, el equilibrio de los flujos que determinan a fin de cuentas el aprovisionamiento de la humanidad en recursos. (26)

Como se ve, una izquierda ecologista debe asimilar la complejidad de la ecologa, comprendiendo que un modo de produccin se determina por sus relaciones de produccin y de propiedad como por sus tecnologas y opciones energticas. De hecho, el Cambio Climtico es causado por las tecnologas desarrolladas y el uso de combustibles fsiles, causas a su vez determinados por relaciones sociales capitalistas productivistas. Ello prueba que ni la tecnologa ni el recurso energtico son neutrales pues responden a los intereses de las clases que controlan las fuerzas productivas.

El documento de la IV Internacional caracteriza al sistema energtico como centralizado, anrquico, dispendioso, ineficiente, intensivo en trabajo muerto, basado en fuentes no renovables y orientado hacia la sobreproduccin tendencial de mercancas porque de esa manera ha respondido a los intereses del Capital.

Un cambio ecosocialista debe destruir y sustituir tal sistema energtico con un sistema descentralizado, planificado, ahorrativo, eficiente, intensivo en el uso de trabajo vivo, basado exclusivamente en fuentes renovables y orientado hacia la produccin de valores de cambio duraderos, reciclables y reutilizables. No basta con cambiar las relaciones sociales: se debe transformar el entero sistema productivo, comunicativo y cultural apoyado en un nuevo sistema energtico. La revolucin socialista no se limita, entonces, a destruir y transformar al Estado capitalista, tambin debe destruir y cambiar el aparato productivo y energtico, introduciendo otras fuentes energticas, otras tecnologas y otras reglas al servicio de objetivos establecidos democrticamente. Se trata de darle vuelta al mundo capitalista y terminar con la enajenacin que impone el Capital: controlar la produccin democrticamente para que con igualdad y sin explotacin sirva al desarrollo cualitativo de la humanidad, cuidando y preservando los ecosistemas.

El ecosocialismo, como expresin concentrada del combate comn contra la explotacin del trabajo humano y contra la destruccin de los recursos naturales por el capitalismo, no procede de una visin idealista y quimrica sobre la armona que habra que establecer entre la humanidad y la naturaleza, sino de la necesidad materialista de administrar los intercambios de materia entre la sociedad y el ambiente, manejando conscientemente, colectivamente y democrticamente la tensin entre las necesidades humanas y el buen funcionamiento de los ecosistemas. (27)

Ante la posibilidad de una Nueva Era geolgica sin civilizacin humana, Otra Izquierda es urgente y necesaria: una izquierda que ayude a fijar horizontes utpicos (ecosocialistas) pero tambin a elaborar programas de transicin y polticas estratgicas para conjuntar una fuerza social capaz de recomenzar una revolucin permanente global (poltica, econmica, cultural) que desmonte al enajenado sistema capitalista. Slo as se podr estabilizar el Cambio Climtico Global y detener el Ecocidio planetario sin un exterminio humano.

Esta cuestin conduce, inevitablemente, a las tareas polticas de esta izquierda ecosocialista. En el punto cinco, el resolutivo de la IV Internacional trata de este asunto y seala las siguientes tareas:

5.1 Sensibilizar a los militantes de los movimientos sociales para concientizar a las masas y contribuir a la construccin de una movilizacin de masas sobre el clima.

5.2 Construir una corriente de izquierda que vincule la lucha sobre el clima con la justicia social. El cambio necesario no puede conquistarse sin la movilizacin y la participacin activa de los explotados y oprimidos que constituyen la inmensa mayora de la poblacin.

5.3 Conducir la lucha ideolgica contra el neomaltusianismo verde, en defensa de los pobres y de los derechos de las mujeres.

5.4 Introducir la cuestin del clima en las plataformas y las luchas de los movimientos sociales. Convertir la defensa del clima una preocupacin mayor de los movimientos sociales.

5.5 Hacer de las reivindicaciones sobre el clima un eje de la izquierda sindical, en la perspectiva de una lucha anticapitalista que trascienda el punto de la redistribucin de la riqueza.

5.6 La transferencia masiva de tecnologas limpias hacia los pases dominados y el financiamiento de la adaptacin a los efectos del cambio climtico en los pases requiere que se compartan los haberes y saberes a escala mundial, y en consecuencia que haya afectaciones sustanciales a las ganancias capitalistas.

5.7 Las emisiones de los pases dominados no podrn alcanzar la reduccin de al menos un 30% en relacin con las proyecciones si el modelo capitalista de desarrollo no es replanteado.

5.8 Debemos oponernos a la salida tecnologicista e integrar todos los grandes desafos ecolgicos en una perspectiva de desarrollo verdaderamente sustentable.

5.9 Denunciar la contraccin que hay entre los planes capitalistas y el diagnstico de la situacin elaborado por los cientficos.

5.10 Combatir la culpabilizacin individualizante, pero asumir la sobriedad energtica en la medida de lo socialmente posible.

5.11 Desarrollar una prctica de auxilio popular en caso de catstrofe. (28)

Con estas tareas polticas se trata, desde una razn y una poltica estratgica, de articular los diversos movimientos sociales tendencialmente anticapitalistas para generar una hegemona poltica emergente que enfrente al Capital y le imponga una serie de medidas para estabilizar el Cambio Climtico.

Las medidas ms radicales tienen que ver con la expropiacin de los grandes medios de produccin y la distribucin de la riqueza social para desenajenarlos de la racionalidad capitalista y ponerlos al servicio del conjunto de la sociedad y el cuidado de los ecosistemas; tambin tienen que ver con la gestin y planificacin duradera y democrtica de los bienes, servicios y recursos pblicos para que dejen de estar controlados por una minora interesada en su beneficio particular. Tienen que ver, en fin, con terminar con la Dictadura del Capital para empezar a levantar una sociedad ecosocialista, de la cual Michael Lowy nos ofrece el siguiente trazo utpico:

Una sociedad sin clases y liberada de la alienacin capitalista, del ser por encima del tener; vale decir, de tiempo libre para la realizacin personal mediante actividades culturales, deportivas, ldicas, cientficas, erticas, artsticas y polticas, en lugar del deseo de poseer una infinidad de productos. (29)

Para ello es urgente recuperar el largo plazo civilizatorio estabilizando el Cambio Climtico y frenando el Ecocidio planetario. Para ello es necesario empezar, en una larga y lenta revolucin permanente, a cambiar la vida, transformar al mundo y cuidar a la naturaleza. Todo ello plantea, tambin, la urgente necesidad de Otra izquierda, anticapitalista y ecosocialista.

Andrs Lund Medina. Comisin Ecosocialista del PRT, seccin mexicana de la IV Internacional

NOTAS

(1) Benjamin, Walter. La dialctica en suspenso. ARCIS-LOM, Santiago, s/f, p.75

(2) Mike Davis, Quin construir el arca? En EstePas:

http://estepais.com/site/?cat=12&n=230

(3) Cfr. el importante libro de Schoijet, Mauricio. Lmites del crecimiento y cambio climtico. Siglo XXI, Mxico 2008, 352pp.

(4) Cfr. Schoijet, primera y segunda parte.

(5) Cfr. Jorge Riechmann, Calentamiento climtico: cmo se calcula su impacto?:

http://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Sostenibilidad/Impactos%20sobre%20el%20territorio/RIECHMANN,%20J.%20Calentamiento%20climatico%20PAPELES98.pdf

(6) Lowy, M. Crisis ecolgica, capitalismo, altermundismo, en:

http://marxismoecologico.blogspot.com/2010/01/crisis-ecologica-capitalismo.html

(6) Cfr. Informe Brundtland, en:

http://www.oarsoaldea.net/agenda21/files/Nuestro%20futuro%20comun.pdf

(8) Leff, Enrique. Discursos sustentables. Siglo XXI, Mxico 2008, p.124

(8) Idem., p.127

(10) Lowy, Ibid.

(11) Bensad, Daniel. Cambiar el mundo. Catarata, Madrid 2004, p.150

(12) IV Internacional, El Cambio Climtico capitalista y nuestras tareas en:

http://www.puntodevistainternacional.org/spip.php?article311

(13) Cfr.: PRT, Introduccin al Ecosocialismo.

(14) Cfr. Bellamy Foster, La ecologa de Marx. El Viejo Topo, Espaa 2000.

(15) Vctor Toledo, en: Calva, J.L.coord. Sustentabilidad y desarrollo ambiental. Porra-UNAM, Mxico 2007, p.191

(16) Cfr.: OConnor, James. Causas naturales. Ensayos de marxismo ecolgico. Siglo XXI, Mxico 2001, 406pp.

(17) Idem.

(18) PRT, op. cit.

(19) Bartra, Armando. Tomarse la libertad. taca, Mxico 2010, p.199

(20) Cfr.: Reichamann, J. Biommesis. Catarata, Madrid 2006, 362pp.

(21) IV Internacional, op. cit.

(22) Idem.

(23) Idem.

(24) Idem.

(25) Idem.

(26) Idem.

(27) Idem.

(28) Idem.

(29) Lowy, op.cit.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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