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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2010

Brasil quiere una presidenta

ngel Guerra Cabrera
La Jornada


Dilma Rousseff, de 62 aos, candidata del Partido del Trabajo (PT) del presidente Lula apunta a convertirse en la primera mujer presidenta de Brasil el domingo 3 de octubre sin que sea necesaria una segunda vuelta electoral. De haber sido desahuciada en noviembre del ao pasado por muchos analistas, apoyados en los sondeos de entonces, en que apareca casi 20 puntos porcentuales por debajo de su rival Jos Serra, del neoliberal Partido Socialdemcrata de Brasil (PSDB), cuando su candidatura an no haba sido proclamada oficialmente por el PT, Dilma ha pasado a aventajarlo en todas las encuestas y en la ms reciente del instituto Sensus por 18 puntos, realizada entre el 20 y el 22 de agosto. En esa consulta la petista tiene una intencin de voto de 46 por ciento contra 28,1 de Serra, que se ha desplomado. Todava a finales de mayo conservaba un 37 por ciento, fecha en que Dilma logr empatar la contienda. Pero su aceptacin ha crecido a tal velocidad, sobre todo despus que comenz oficialmente la campaa en julio y la petista no slo a ser conocida, sino reconocida como la candidata de Lula, que probablemente esa ventaja se haya ampliado cuando se publique este artculo. Por otro lado, Serra registr en la mencionada consulta un 40,7 por ciento de rechazo (personas que afirman que nunca votaran por l) lo que segn el anlisis de Sensus lo inhabilita de entrada para ganar la contienda.

La razn por la que la candidata del PT era poco conocida es que por muchos aos ha trabajado en cargos pblicos no electivos, aunque acaso hayan influido tambin los hbitos de discrecin adquiridos en su etapa de guerrillera durante la dictadura militar (1964-1985) pues ha ocupado puestos tan relevantes como ministra de Energa y Minas durante dos aos y desde 2005 ministra jefa de la Casa Civil, equivalente a jefe de gabinete, un cargo en el que ha tenido una gran cercana con Lula, desde el que restableci el orden en el trabajo del gobierno en la coyuntura de crisis poltica en que lo asumi a la vez que reciba la responsabilidad de planes estratgicos como el Programa de Aceleracin del Crecimiento, que ha dado un gran impulso a la construccin de obras de infraestructura, as como el plan de viviendas populares Mi casa, mi vida. A Dilma se le reconoce como una funcionaria entregada a su trabajo, de fuerte personalidad y muy competente. Como guerrillera es recordada por su entereza ante la tortura durante los aos que estuvo presa (1970-1973). Preguntada por la revista Carta Capital acerca de las acusaciones de haber sido terrorista durante los setenta respondi: Esa acusacin es contraproducente para quien no resisti. Siento mucho orgullo de haber resistido a la dictadura desde el primero hasta el ltimo da, de haber ayudado al pas a transitar a la democracia y de no haber cambiado de lado.

Aparte de los indiscutibles mritos personales de esta mujer la pregunta es qu impulsa a su candidatura a crecer continuamente. La respuesta est en los ocho aos de gobierno de Lula, que arrojan un saldo muy positivo para el nivel de vida de la poblacin brasilea, en especial la ms desfavorecida, que el pueblo compara con los gobiernos neoliberales anteriores y en particular el de Fernando Henrique Cardoso, del PSDB. Mientras aqul lo apost todo al ajuste fiscal y la lucha contra la inflacin, Lula opt por el crecimiento econmico, la redistribucin de la riqueza, la integracin latinoamericana y la diversificacin del comercio internacional. Cardoso fue el socio de Estados Unidos en el ALCA y Lula el aliado de Chvez y Kirchner para impedirlo e impulsar organizaciones como UNASUR. Entre 2004 y 2008 la pobreza baj en Brasil de 36,2 a 23,9 por ciento, pese a la crisis econmica. En el primer semestre de este ao, cuando cunde el desempleo en el mundo, el gigante suramericano ha creado 1.600.000 puestos de trabajo formales y se calcula que cerrar 2010 con 2.500.000. El crecimiento del mercado interno ha sido un dinamizador del impetuoso avance de la economa, lo que se atribuye tambin a la subida de los salarios mnimos y los ms bajos.

Mientras la derecha brasilea es partidaria de la subordinacin a Estados Unidos y Europa, Lula ha actuado por rescatar la soberana nacional, a favor de la paz y la multipolaridad, y junto a Turqua realiz un audaz intento fuera de la rbita de las grandes potencias por buscar una solucin poltica a la peligrossima amenaza de Estados Unidos contra Irn.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/08/26/index.php?section=opinion&article=020a1mun

rCR



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