Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2010

Honduras
Algo no est bien, hay que actuar de inmediato

Ricardo Salgado
Rebelin


La huelga general es bsicamente el arma ltima del pueblo para conseguir que sus demandas sean escuchadas. Pero aun siendo un movimiento de gran envergadura, no termina de ser efectiva, si no afecta los intereses de la clase dominante, especialmente en un pas, como honduras, donde las elites controlan absolutamente el estado. Si bien es cierto requiere grandes niveles de organizacin y capacidad, el aspecto fundamental radica en la voluntad de llevar adelante una lucha comn.

En este momento crtico, el rgimen golpista hondureo ha tenido mucho xito manteniendo las luchas gremiales aisladas una de la otra; no llega a arreglos con nadie, pero no hay problemas, pues no hay seales de que las turbulentas aguas se vayan a unir en algn momento. Por lo pronto, la huelga no pasa de estar en etapa preparatoria, mientras campesinos, maestros y obreros mantienen algn nivel de negociacin con el estado espurio.

Peor an para los intereses populares, el gobierno ha encontrado el camino para demonizar los movimientos gremiales, mientras estos tratan de esquivar ante la opinin pblica su relacin con el Frente Nacional de Resistencia Popular. De alguna manera, los gremios, al contemporizar con el gobierno se ven obligados a desmarcarse de la lucha popular ms importante: la fundacin de una nueva Honduras. Por su parte, el frente, aunque activo en labores de organizacin de una posible huelga, permanece invisible y en silencio, a pesar de sus comunicados y presencia en las gestas de los compaeros maestros.

El gobierno, tambin pone a negociar a Arturo Corrales y a Rafael Leonardo Callejas, ambos insignes idelogos de la oligarqua y representantes de los intereses ms puros del Golpe de Estado. De hecho, al nombrar esta comisin, el rgimen le enva un mensaje claro al magisterio: NO VAMOS A NEGOCIAR NADA, LOS VAMOS A RENDIR EN MEDIO DE DEMAGOGIA Y ENGAOS. Adems, la comisin golpista la completa un abogado, Humberto Palacios Moya, que no es famoso por sus habilidades negociadoras.

Sin embargo, mientras entretiene a la dirigencia magisterial y a la opinin pblica, maniobran en direccin de destruir al FNRP, el que inmvil espera que las coyunturas favorezcan algo. Los movimientos aislados marchan a soluciones parciales, y malas, en las que todos los gremios pierden. Sorprende en los noticieros escuchar que a los maestros les van a pagar con bonos en dlares al 5% de inters. Ser posible que los maestros no sepan que el dlar pende de un hilo, y que existe un fuerte movimiento de los pases ricos que busca instaurar un nuevo patrn comercial y una nueva moneda fuerte en el mundo? No se habrn dado cuenta que el Fondo Monetario Internacional exigir la devaluacin, por lo que sus bonos perdern valor por duplicado a un ritmo sper acelerado?

Los obreros esperan por su parte un aumento al salario mnimo dictado por el gobierno; si ellos pidieron 13% (debo que confesar que no s cul es el punto de referencia de este porcentaje, pero asumo que es el salario mnimo actual de L.5, 500.00), lo que haga el gobierno ser inmaterial comparado con el aumento real en el costo de la vida. Se hace aqu malabares por relacionar el salario mnimo con la canasta bsica, cuando el asunto est en la relacin de este con el costo real de vida en el pas, que debera rebasar los 650 dlares mensuales a la tasa de cambio actual. Es decir, tambin los obreros van tambin hacia la trampa de un ajuste que se esfumar con la devaluacin.

Ante una situacin que luce desventajosa para todos los hondureos resulta incomprensible porque las demandas en esta lucha permanecen tan reducidas, y tan poco politizadas. El gobierno entiende que lidiar con este tipo de demandas le regala tiempo que no tendra frente a un movimiento huelgustico unificado. Aqu entra en juego la beligerancia del Frente Nacional de Resistencia Popular, que debera ser el responsable de aportar las banderas que involucran a todo el pueblo hondureo.

Es fcil anticipar que el mas lastimado despus de que estos movimientos encuentren un final mediatizado, ser el frente mismo, pues la movilizacin perder valor despus de un gran degaste en las luchas actuales. Existe un error de clculo que corre a favor de la dictadura: en la medida en que se mantenga el nivel de las demandas, las luchas perdern fuerza y, sobre todo, apoyo popular. Para explicarme un poco, un trabajador de la construccin apoyara la causa magisterial por un tiempo pero despus de encontrar su punto de inters propio, establecer sus prioridades.

Las posibilidades de discutir, puesto que dialogar no es posible sin transigir y, eventualmente, rendir las reivindicaciones, se encuentra en la intensificacin de la lucha y la multiplicacin de las demandas; incluyendo las demandas por una Asamblea Nacional Constituyente ( a la que la oligarqua a travs de sus voceros ya llama la falacia), el retorno de los exiliados, especialmente del presidente derrocado, Jos Manuel Zelaya. En las condiciones actuales, una huelga con rasgos polticos claros reconfigurara el balance de fuerzas del rgimen espurio, y le obligara a encontrar maneras de solventar desde el fondo los problemas estructurales creados por el Golpe de Estado.

Bsicamente, la crisis monetaria del Estado no le permite solucionar los problemas, entonces recurre a sortilegios que mantienen un pulso en que los gremios no pueden avanzar, el gobierno no lo necesita, y la oligarqua disfruta con sadismo. Por otro lado, todos los hondureos, deberamos tener muy claro que el problema permanente relacionado con su empobrecimiento radica justamente en el modelo neoliberal que el rgimen impulsa sin tapujos todos los das. El congreso ahora marcha victorioso a entregar fuentes de agua a los mismos que disfrutaron del pinge negocio de la produccin de energa trmica, de hecho comenz a hacerlo desde la administracin de Goriletti, y fue denunciada desde enero pasado, sin que hasta la fecha haya una lucha coordinada por el rescate de nuestros recursos.

Algo no est funcionando bien; las cosas estn tomando un sesgo desfavorable para el pueblo hondureo. La crisis, que en principio deba afligir al gobierno espurio, hoy le da oxgeno y estrangula la vida del frente. Las razones de todo esto tienen races profundas en la incapacidad o falta de voluntad para encontrar avenida que nos lleven a deponer agendas aisladas y nos permitan encontrar la unidad necesaria para derrotar la estrategia imperial, aplicada en Honduras, sin xito hasta ahora, por la frrea conviccin del pueblo hondureo de que quiere un mundo mejor.

Las estrategias de muchos no coinciden con lo que el todo requiere; el comit ejecutivo del frente parece aislado, aunque sus miembros tienen vida orgnica particular, fuera del frente, y las ideas crticas son vistas con recelo y hasta hostilidad por parte de quienes no aceptan la necesidad de abrir el espacio para la lucha de ideas, pero invocando a estas, ponen en el refrigerador los proyectos que deben discutirse para consolidar la vida del FNRP.

Y las cosas toman matices extraos, se acusa con vehemencia a los que producen pensamiento y se les margina; no hay produccin de argumentos. El coordinador general es atacado constantemente por los medios oligarcas, nacionales e internacionales, pero el frente se mantiene inmvil, espera que alguien reaccione, nada ms. Parece muy importante que en este momento, muchas de las organizaciones integrantes del frente reflexionen sobre cuestiones crticas para el futuro de la lucha: Qu es el frente?; Cul es el nivel de compromiso de cada organizacin?, Por qu estn en el FNRP?; Cmo ven el futuro del FNRP?; creen que va a prevalecer el frente?; Qu estn dispuestos a hacer por este frente?

Soy consciente de que esto traer una discusin, y pienso que si al menos alguien me insulta habr conseguido llamar la atencin sobre un problema que implica la existencia de este movimiento tan importante para el pueblo.

Que no nos preocupe discutir; renunciar a la argumentacin seria el mayor favor para el adversario, y un error histrico imperdonable.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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